Haciendo frente

El Gobierno de Andalucía ha reafirmado hoy su compromiso con la lucha contra la violencia de género, una de las lacras de la sociedad actual y contra la que, sin lugar a dudas, hay que seguir poniendo en marcha medidas que permitan erradicarla. Es una tarea colectiva que debe implicarnos a todos y a todas y que ha desembocar en la firma de un Pacto de Estado en España. Desde Andalucía se reivindica un gran acuerdo nacional desde hace un año y ya hoy empieza alumbrarse esa posibilidad en virtud de la nueva aritmética política que existe en las Cortes Generales.

En la reunión de hoy, sesión casi monográfica, el gabinete que preside Susana Díaz ha aprobado el inicio de la tramitación del anteproyecto de ley que modificará la ley andaluza de medidas de prevención y protección integral contra la violencia de género. Se trata de actualizar un texto para reforzar el combate contra el terrorismo machista, ofrecer respuestas contudentes a nuevas formas de violencia y dar más protección a las víctimas y a sus hijos e hijas.

Además, se ha dado luz verde al informe anual sobre las actuaciones realizadas por la Junta de Andalucía en esta materia en 2015 y una declaración sobre el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que se celebra cada 25 de noviembre. Con este motivo, el Instituto Andaluz de la Mujer ha puesto en marcha esta semana la campaña institucional de sensibilización ‘Frente a la violencia contra las Mujeres, la distancia la pones TÚ’, con el hashtag #YOHAGOFRENTE para las redes sociales, a la que corresponde el vídeo que acompañe este post.

Las fullerías del PP

El Partido Popular se afana día a día en manipular la realidad en Andalucía. Como los tahúres, sólo entiende la política desde la trampa y la triquiñuela. Además, no les importa de decir una cosa y la contraria porque siempre intentan arrimar el ascua a su sardina, responda o no a su ideario liberal. En un nuevo ejercicio de prestidigitadores de tres al cuarto, y con el fin último de desgastar la sanidad pública, nefanda campaña que están desplegando por su interés en el negocio privado, el PP nos ofreció una nueva ración de datos trucados. Ponía el grito en el cielo porque, según sus cuentas manoseadas con mala fe, en los presupuestos para 2017 los conciertos privados crecían un 13%. Los medios de comunicación, haciendo dejación de su responsabilidad social, le daban carta de naturaleza al guarismo sin hacer el más mínimo contraste. Pero la verdad sólo tiene un camino. Y la cantidad consignada en las cuentas es idéntica a la del ejercicio actual. Lo único que ocurre es que el montante que se tenía que haber pagado este año a la empresa Pascual por los servicios concertados no se han abonado por discrepancia del concesionario con  el precio estipulado y se pasa al presupuesto de 2017. Una cuenta tan fácil y tan clara que el PP no ha sabido hacer por ignorancia o por mala intención, o quizá por las dos circunstancias.

Andalucía tiene un sistema público de salud fuerte, que hace más de 75 millones de actuaciones al año, con 49 hospitales públicos y más de 1.500 centros de salud y con un presupuesto anual de casi 10.000 millones de euros. Una suculenta tarta que hace la boca agua al sector privado pero a la que no pueden hincarle el colmillo por la apuesta por lo público de los sucesivos gobiernos socialistas. Los datos son incontestables: más del 96% del presupuesto de salud de la Junta se desarrolla con medios cien por cien públicos y no llega al 4% lo que se destina a la actividad concertada. Un porcentaje de conciertos de los más bajos de este país y que tiende a disminuir porque la puesta en funcionamiento de nuevas infraestructuras sanitarias, la apertura de nuevos servicios y la adquisición de tecnologías punteras están permitiendo hacer frente con medios propios a servicios que antes se concertaban. Ésta es la sanidad pública en Andalucía y el PP miente a sabiendas para desprestigiarla y tender la alfombra roja a intereses privados que no garantizarían una cobertura universal y la igualdad de oportunidades.

Ya sabemos el estropicio que ha hecho el PP en el Gobierno de España y en las comunidades donde gobierna. Los recortes de más de 7.000 millones nada más llegar a la Moncloa, la exclusión de casi un millón de usuarios (jóvenes que salían a buscar trabajo en el extranjero o inmigrantes) los copagos o las privatizaciones a mansalva (cuatro en Madrid o cinco en la Comunidad Valenciana). Capítulo aparte, para mayor bochorno si cabe, merece el intento de María Dolores de Cospedal de saldar una deuda con unas constructoras a cambio cuatro hospitales públicos de Castilla-La Mancha, menos mal que esta tropelía no salió adelante. Con estos antecedentes, los que no creen en la sanidad pública no pueden dar lecciones de nada. Se mueven por intereses inconfesables y para nada buscan el bien común.

Foto.- La Voz. Susana Díaz, inaugurando el viernes las urgencias del Hospital San Carlos en San Fernando (Cádiz).

Vuelve el gendarme de Occidente

Es la primera vez en la historia que cualquiera de nosotros quiere que un político no cumpla su programa. No parece que Donald Trump, en cambio, esté dispuesto a ceder. Tras su victoria frente a Hillary Clinton, se empezó a extender la especie de que no era tan fiero el lobo como lo pintaban y que no llegaría a poner en marcha las medidas más controvertidas. Pero nuestros deseos se van a quedar en eso… Los primeros movimientos del excéntrico multimillonario nos ha puesto los pies en la cruda realidad que se avecina. Trump ha elegido a tres ‘halcones’, a tres genuinos representantes de la extrema derecha de su partido, para tres puestos claves de su futuro gabinete: fiscal general, director de la CIA y asesor de Seguridad Nacional. La línea dura republicana copa puestos claves para tomar decisiones que nos afectarán al resto del planeta, desde la geoestrategia militar al espionaje pasando por la gestión de la inmigración, entre otras cuestiones. Trump quiere volver a los tiempos del ‘imperio’ y convertirse en el gendarme de Occidente. Y no sólo recuperando la hegemonía en política internacional y en materia de defensa, sino también desde una perspectiva económica. El futuro presidente norteamericano volverá al proteccionismo de fronteras hacia adentro, penalizando con fuertes aranceles las importaciones a su país, y al mismo tiempo buscará colocar sus exportaciones por todos los rincones. Y todo esto produciendo sin control ni respeto al medio ambiente. Al futuro gobierno de EEUU el cambio climático le importa una higa. Trump nos dejará un mundo peor…

Error sobre error

Lo más aconsejable cuando se mete la pata es rectificar y dar carpetazo al asunto. Cuando la soberbia se impone, se nubla la razón y se persevera en el error. Enrocarse en el patinazo suele empeorar la situación. Esto es lo que le ha pasado a la presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes. No sólo desbarró gravemente cuando manifestó que los andaluces tenemos salud y educación gracias a los madrileños, sino que ya en frío profundizó en el yerro con argumentos peregrinos. Cifuentes, en lugar de envainársela, achacó el rechazo frontal a su desafortunado comentario por parte de la presidenta andaluza, Susana Díaz, a las aspiraciones personales de la socialista y al victimismo del PSOE andaluz. Olvida la presidenta madrileña que su ofensiva afirmación ha recibido la censura de todo el arco parlamentario en Andalucía, incluido su partido, el PP, aunque con la boca chica y con su presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, escondido esperando que escampe el tiroteo de fuego amigo, como bien han señalado algunos medios de comunicación.

Señora Cifuentes, sus palabras son de todo punto inaceptables. En primer lugar porque no se ajustan a la verdad. Andalucía es una de las comunidades autónomas más perjudicadas por la aplicación que hace el Gobierno de Rajoy del sistema de financiación: se dejan de ingresar a razón de 1.000 anuales. Además, en ese reparto cada madrileño recibe 109 euros más para sufragar los servicios públicos que un andaluz. Sin contar los beneficios que reporta a Madrid la capitalidad: más de la mitad de los ingresos extras que recibe es por su condición de capital. Lo más preocupante, sin embargo, es que pretenda enfrentar y dividir a los españoles. Su discurso se asemeja mucho al de los rufianes y compañía. Sólo le ha faltado decir que Andalucía les roba. Este tropezón con reincidencia pone en solfa su concepto de España. Menos golpes de pecho y paraguas con la roja y gualda y más defensa de la igualdad de los españoles. Se hace más patria cuando se pone por delante de todo el bienestar de los ciudadanos, de todos sin excepción. Y por cierto nadie la ha manipulado, señora Cifuentes, sus palabras de ayer fueron claras, clasistas e insultantes.

Foto.OKdiario.

Primeros frutos

La nueva realidad parlamentaria permitirá revertir las políticas dañinas que puso en marcha el Partido Popular en los últimos casi cinco años. Mariano Rajoy no tiene mayoría absoluta para actuar a su capricho y lo pudo comprobar en la sesión de ayer del Congreso de los Diputados. Salió adelante una propuesta del PSOE, apoyada por el resto de la oposición, para derogar la LOMCE, la injusta y segregadora reforma educativa que impuso el tándem Rajoy-Wert con la opinión contraria de toda la comunidad educativa. También se consiguió una de las propuestas que desde hace un año viene defiendo Andalucía, con la presidenta Susana Díaz a la cabeza: alcanzar un Pacto de Estado contra la violencia de género. Y esta misma mañana el PSOE ha impedido que el ex ministro reprobado Jorge Fernández Díaz sea presidente de una comisión en la cámara baja. En este zamarreón inicial del árbol se han recogido ya los primeros frutos… Y los que quedan. El PP se ha dado de bruces con la realidad y el PSOE ha certificado la utilidad de estar en la oposición, que es donde le correspondía con unos resultados tan escuálidos y sin posibilidad de construir una mayoría alternativa. Un acierto desde el punto de vista político (las terceras elecciones habrían dado más mayoría a Rajoy y más margen para seguir produciendo sufrimiento) y una demostración de responsabilidad democrática (era un disparate someter al país a otro proceso electoral y debilitar todo el entramado institucional). Cuando uno se mueve por el dogmatismo irredento no consigue nada. En cambio, son necesarias ciertas dosis de pragmatismo, sin renunciar a la utopía ni a los principios, para conseguir los objetivos.

Foto.- La bancada socialista, con Antonio Hernando y Miguel Angel Heredia, y el inefable Rufián dirigiéndose al atril.

Costureras

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Mi madre era costurera y decían sus clientas que de las buenas, motivo de orgullo para un hijo. Trabajadora sin horas, hecha a sí misma desde abajo, detallista y perfeccionista al máximo. Estuvo hasta el último día con la aguja en ristre para la familia. Huelga decir la admiración y reconocimiento que siento por esta profesión. Quizá por este vínculo emocional, me molesta especialmente el tono despectivo que usan algunos personajes públicos y tertulianos para criticar a Susana Díaz por su voluntad de ‘coser’ el PSOE. Esa actitud despreciativa esconde el clasismo con que se mira al socialismo del sur desde determinadas élites. Resulta preocupante que esa corriente de opinión puede prender fracturando a la sociedad española. Por eso, me rebelo cuando se habla peyorativamente de la costurera del sur desde la atalaya de una malentendida soberbia intelectual. Echo en falta humildad y altura de miras para valorar a la persona y también lo que representa el socialismo del sur en términos de implantación en el territorio, apoyo electoral y capacidad para el desarrollo de políticas públicas desde las instituciones. Si queremos recuperar un PSOE ganador, no se puede hacer sin mirar hacia abajo… Como dice el refrán, algo tiene el agua cuando la bendicen…