¿Lealtad?

Basta repasar la cronología de los hechos para poner en evidencia a aquéllos que pedían endurecer el confinamiento restringiendo la movilidad y parando la actividad de sectores considerados no esenciales, aquéllos que cuando el Gobierno ha tomado la medida se han puesto a despotricar con el único fin de desgastar a quien toma una decisión difícil y previamente reclamada por ellos. Un caso de libro de doble moral. Cuando uso el indeterminado ‘aquellos’ me estoy refiriendo al Partido Popular, con Pablo Casado al frente de la desleal maniobra, y sus altavoces.

21 de marzo
El Gobierno de la Región de Murcia pedirá a Pedro Sánchez que prohíba cualquier actividad que no sea esencial para el abastecimiento de la población y la supervivencia, ordenando el cierre de todas las demás empresas e industrias garantizando así un mayor confinamiento de la población. (Seguir leyendo)

23 de marzo
Las voces que llaman a endurecer el confinamiento de los ciudadanos para frenar el coronavirus crecen cada día. A la propuesta del presidente de la Generalitat, Quim Torra, de confinar Cataluña se han unido otras autonomías como Murcia, que aprobó unilateralmente el cierre total de todas las actividades económicas no esenciales en la comunidad. También Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León y la Comunidad Valenciana abogan por restringir más la movilidad, aunque cada una con sus matices… (Seguir leyendo)

25 de marzo
Pedro Sánchez se esforzó este miércoles por la noche en convencer a los grupos del Congreso de que tenían que estar “unidos”, entre sí y con el Gobierno, frente al coronavirus. Durante el debate sobre la prórroga del estado de alarma, que esta vez sí necesita la aprobación del Parlamento, el presidente basó su intervención en esta idea. Pero la oposición, pese a que votó en su inmensa mayoría a favor de la extensión de este periodo excepcional (321 ‘síes’, 28 abstenciones y ningún ‘no’), pidió, a grandes rasgos, medidas de confinamiento social más duras que los actuales… (Seguir leyendo)

28 de marzo
El PP apoya las medidas para endurecer el confinamiento paralizando todas las actividades consideradas no esenciales, pero el secretario general del partido, Teodoro García Egea, ha criticado este sábado de nuevo al Gobierno en una intervención posterior a la de Pedro Sánchez… (Seguir leyendo)

30 de marzo
“No hay posiciones diferentes, hay días diferentes”. Pablo Casado justificó así que el PP se desmarcara este lunes de los planes, decretos y actuaciones del Gobierno en la crisis del coronavirus. El líder de la oposición endureció el tono y achacó a Pedro Sánchez errores graves en las formas y en el fondo. Le achacó “falta de diálogo” por no haber contactado con los partidos para pactar las últimas medidas… (Sigue leyendo)

Conclusión
El Gobierno de España había intentado en todo momento no frenar por completo la economía para evitar profundizar la crisis que sufriremos (aquí y en todo el mundo) como consecuencia del coronavirus. Confiaba en que las iniciales medidas de restricción de movilidad dieran sus frutos, no cerrando la puerta a endurecerlas si fuera pertinente. Cuando ha habido que dar el paso, guiado por la opinión de científicos y técnicos y anteponiendo la necesidad de vencer a la pandemia, los que habían reclamado un parón de más sectores económicos, se comen sus palabras, olvidan todo lo dicho y arremeten contra el Ejecutivo. No buscan derrotar al virus, sino al Gobierno…

Foto.- Heraldo de Aragón. Casado y Santiago Abascal.

Martes de progreso

Cada martes conquistamos avances y derechos. Cada Consejo de Ministros viene cargado de decisiones de calado. Hemos pasado de los viernes sociales (fecha anterior de la reunión del Gobierno de España) a los martes de progreso. Hoy mismo otros dos proyectos de ley han visto la luz: la reforma educativa que permitirá derogar la nociva LOMCE y la ley de libertad sexual, que consagra que sólo él ‘sí es sí’, el consentimiento expreso, para las relaciones sexuales. Dos pasos más en menos de dos meses que se unen a la subida del salario mínimo, de las pensiones y de las retribuciones de los funcionarios, a la modificación parcial de la reforma laboral para acabar con los despidos por bajas médicas justificadas, a la regulación de impuestos para las multinacionales tecnológicas y las transacciones financieras o a medidas para hacer frente a la caída de precios de la producción agrícola y ganadera, entre otros muchos.

Este amplio catálogo de logros contrasta con el griterío de la oposición de las derechas. Sólo preocupada en la crispación, el ruido y en provocar el enfrentamiento en los españoles para tapar estos avances. Con un Partido Popular instalado en una estrategia desquiciada de tierra quemada por una doble razón: la primera, para intentar difuminar que este ejecutivo de coalición de PSOE y Unidas Podemos funciona y que los mensajes catastrofistas desde las filas de Pablo Casado y aledaños distan mucho de la realidad; y la segunda, la disputa del PP por mantenerse como primer partido de la derecha le hace radicalizarse para competir con Vox. Los motivos que mueven a los populares nada tienen que ver con los intereses de los españoles, sólo están buscando su beneficio particular o defender su espacio político. O dicho de otro modo: puro partidismo, nada de patriotismo.

Foto.- RTVE.

Silencio llamativo

Las derechas la liaron en España porque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no recibió a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea de Venezuela, durante su visita a nuestro país. Ahora no les hemos escuchado ni un susurro a Vox, PP y Ciudadanos porque Donald Trump no se reunió con el presidente encargado venezolano en el cierre de esta gira internacional en Estados Unidos, siendo la administración norteamericana uno de los pilares fundamentales de apoyo a Guaidó frente al régimen de Nicolás Maduro. Trump prefirió la Superbowl al encuentro con el opositor venezolano.

Hay silencios estruendosos y llamativos. Este mutismo de las derechas españolas lo es. Nos dieron la matraca durante varios días porque el presidente encargado venezolano sólo iba a ser y fue recibido por la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. Incluso organizaron un acto contra el Gobierno español usando las instituciones que gobiernan en Madrid en un asunto que siempre ha estado fuera de la refriega política como son los relaciones internacionales. Ahora no tienen ni los arrestos ni la coherencia para mantener el mismo discurso frente a Trump, lo que demuestra es que usaron la figura de Guaidó como un instrumento más de su oposición furibunda contra el Ejecutivo progresista que preside Pedro Sánchez. Si no están en el poder, sólo practican política de tierra quemada.

Foto.- Efe. González Laya y Guaidó.

Política versus pataleo

Se ha alcanzado el primer gran pacto de la legislatura que acaba de comenzar. Un acuerdo entre Gobierno de España, patronal y sindicatos para subir hasta los 950 euros el salario mínimo profesional (SMI). Una negociación que supone un verdadero ejercicio de diálogo y de voluntad de entendimiento con cesiones de todos los interlocutores. Además de por su enorme repercusión social, este pacto tiene un gran valor político y despeja todos los augurios apocalípticos de las derechas sobre la marcha del gabinete de coalición. Para esto sirve la política, para avances como éstos queríamos superar el bloqueo y que empezara a trabajar un Ejecutivo progresista.

Este consenso sobre esta medida de indudable calado social ha tenido una excelente acogida en todos los ámbitos y se ha visto de forma casi unánime como positiva, salvo para el Gobierno de las derechas de Andalucía. Por boca de su consejero de Economía, Rogelio Velasco, le ha puesto todo tipo de reparos y ha pronosticado que producirá pérdida de empleo. Una argumentación tan esperable como falsa. En la anterior subida del SMI, los sectores conservadores políticos y económicos anunciaron destrucción de empleo pero la realidad fue bien distinta y ha desmentido a estos pitonisos mediacres: se siguieron creando puestos de trabajo. Las derechas andaluzas, una vez más, muestran su cara reaccionaria e insensible. Si hasta los propios empresarios han rebricado la medida, ¿por qué quieren ser más papistas que el Papa? ¿No les importan los cientos de miles de trabajadores que se van beneficiar de la medida? Ya sabemos que ellos están más interesados en bajarles los impuestos a las grandes fortunas. Su reacción ante la subida del salario mínimo no hay por dónde cogerla: pataleo incomprensible ante una buena noticia. ¡Qué tropa!

Foto.- El País. Reunión de la ministra de Trabajo y los agentes sociales.

Cabalgamos

Tenemos Gobierno en España. Buena noticia. Una cuestión de pura normalidad institucional ahora se subraya como todo un acontecimiento después de dos elecciones y más de 200 días de bloqueo político. La ciudadanía percibía esta anomalía democrática como un problema y la investidura de Pedro Sánchez ha dado paso al primer gabinete de coalición desde que recuperamos la democracia. Un gobierno de PSOE y Unidas Podemos legítimo, necesario y con el aval de las urnas, más allá del pataleo pueril de los perdedores. Un gobierno con un programa conocido, realista, posible y nítidamente progresista. Un gobierno amplio en número, pero sobre todo en capacidades y trayectorias prestigiosas, que aúna un perfil político y reputación profesional y económica dentro y fuera de nuestro país. Un gobierno intergeneracional y paritario que responde a las necesidades de una mayoría social que requiere que desde lo público se mejore el bienestar colectivo y se favorezcan la igualdad y las oportunidades.

Tenemos gobierno y se nota. En positivo, porque ya hay medidas en el BOE y de enorme trascendencia: la primera, la subida de las pensiones a 11 millones de españoles. Y están ya en cartera la derogación de la reforma laboral, una nueva ley educativa que supere el dislate de la LOMCE del ínclito Wert, el incremento del salario mínimo interprofesional, un sistema fiscal más justo y redistributivo, el blindaje de la sanidad y la educación públicas, medidas de transición ecológica para que nuestros descendientes puedan disfrutar de este planeta en las mejores condiciones posibles… Recurriendo a la sentencia evangélica, por sus obras los conoceréis, no por el griterío catastrofista de los antagonistas. Estas decisiones son las que esperan los ciudadanos y en las que este equipo se va a fajar para ponerlas en marcha.

Enfrente, el mal perder de la oposición de derechas, que se desgañita pronosticando el fin del mundo, dibujando un panorama apocalíptico que no deja de ser una sobreactuación de su proverbial patriotismo de boquilla. Los discursos inflamados no ayudan a hacer país. Cada vez que gobierna la izquierda en España, la oposición conservadora (ahora con el factor radical ultra en las Cortes Generales) se tira al monte, hace de la crispación y el tremendismo su modus vivendi. Nada mejor que recurrir a un clásico para valorar semejante irresponsabilidad: ladran, luego cabalgamos.

Artículo publicado en centrohistorico.info el domingo 19 de enero de 2020.

Foto.El País. Primera reunión del Consejo de Ministros.

Oposición hiperventilada

A la oposición vocinglera de derechas le gusta montar tormentas en vasos de agua. Dicho en la jerga de la época: crean broncas fake. El tono guerracivilista del debate de investidura presagia una legislatura marcada por la crispación y el griterío desde las filas conservadoras, como suelen actuar cuando no están en el gobierno. Están en tal estado de excitación que han hiperventilado sólo por el anuncio de que el Consejo de Ministros se reunirá los martes en lugar de los viernes, como ocurría hasta ahora. Su explicación no puede ser más falaz e inconsistente: el cambio de fecha busca amordazar a la labor de control de la oposición y refleja un estilo autoritario. Con esta derecha altanera los decibelios están a tope. A esa débil línea argumental se ha sumado a coro la prensa de derechas. Dicen que no tendrían tiempo para presentar iniciativas vinculadas a las decisiones tomadas en el Consejo de Ministros. En doce años, según la SER, sólo se han introducido cinco preguntas por la vía de urgencia referidas a las reuniones semanales del Ejecutivo. Dato muy ilustrativo que desmonta esta teoría conspiranoica de la oposición que emulan modos venezolanos. Simple pataleo pueril y malhadado. Sobre todo, porque hay compromiso de la presidenta del Congreso y del PSOE para adaptar los plazos al nuevo calendario.

Foto.Público.

La rabia de la derecha

Con la investidura de Pedro Sánchez, las derechas se están moviendo entre la ira y la rabia. Han perdido por completo los papeles y no respetan las más elementales reglas de la democracia. Tanta inquina y tanta persecución al discrepante recuerdan a métodos ya pasados que creíamos que no volveríamos a vivir. Los que van a posibilitar con su voto superar esta situación de bloqueo se les acosa por redes sociales, a través del correo electrónico o con pintadas en sus pueblos. Además, sin mesura alguna, se les califica de traidores a España y otros calificativos muchos más subidos de tono. En esa espiral de resentimiento para con el contrario, están repartiendo carnets de buenos y malos patriotas. Así respeta la derecha el resultado de las urnas. Los ciudadanos han votado similar tanto en abril como en noviembre y sólo el voto libre de los españoles hacen posible que se pueda constituir una gobierno de progreso, un gobierno legítimo y democrático.

Si se cumple lo previsto, Sánchez será investido presidente con 167 votos a favor, 165 en contra y 18 abstenciones. Para las derechas, todos los que con su sí o su abstención posibiliten que se forme el primer gobierno de coalición progresista están actuando contra España. Sin más paños calientes: usan artillería gruesa y tono guerracivilista. Las señorías que van a dar su apoyo al candidato socialista representan a casi 11 millones de españoles (10.982.940), mientras que los catalanes y vascos, y por ende españoles, que dieron su voto a ERC y Bildu son 1.146.453. En el bloque del no, hay que distinguir a los que las derechas consideran buenos, 10.526.491 españoles, de los independentistas de JxCat y la CUP, con 772.129 sufragios, que a su juicio forman parte de las fuerzas del mal.

Con estos datos, usando el retorcido esquema mental de las derecha patrióticas, más del 55% de los votantes representados en el Congreso de los Diputados no quieren/queremos a España o son/somos malos españoles por sustentar un gobierno progresista o mantener posiciones soberanistas, o ambas cosas a la vez. A este paso, la derecha le va a retirar la nacionalidad y el pasaporte español a más de la mitad de la población. Con tanto dividir y enfrentar, éstos que se apropian de nuestro país y nuestros símbolos nos van a dejar sin España y sin una buena parte de los españoles… Su deriva es demencial.

Foto.-Efe. Abascal (Vox) y Casado (PP)

 

Superar el ‘impasse’

España necesita contar ya con un nuevo Gobierno. No es capricho ni ambición de los socialistas, sino un clamor social después de dos elecciones (28 de abril y 10 de noviembre) que han arrojado un resultado muy parecido en las urnas. La ciudadanía ha apostado por un ejecutivo progresista liderado por el PSOE y con Pedro Sánchez de presidente. La derecha patalea y obstaculiza, deseando una nueva oportunidad, como los malos estudiantes, a ver si a la tercera le salen los números. Más allá de las ansias y la ira de las fuerzas conservadoras, lo cierto es que la gente quiere que se supere esta situación de impasse y dejemos atrás esta larga etapa de bloqueo. Una inmensa mayoría demanda la subida de las pensiones, otra mejora del salario mínimo interprofesional o que se pongan en marcha más viernes sociales para que desde el Consejo de Ministros se sigan recuperando derechos y libertades arrebatos en los seis años negros del Partido Popular. Toca pasar de las musas al teatro y que el año nuevo nos traiga un gobierno que permita seguir avanzando en igualdad. Es la hora de apostar por las personas y que otros partidos dejen al lado otras reivindicaciones que son menos acuciantes que el bienestar de los ciudadanos.

Foto.- La Vanguardia. Sánchez y Pablo Iglesias.

Mensajes filogolpistas

La derecha está rabiosa. Cuando no tiene el poder, siempre se radicaliza y tensiona la convivencia democrática. Se queja muchos de los independentistas catalanes, pero ellos no se quedan a la zaga… Unos y otros no paran de meter presión a las instituciones y alentar el enfrentamiento entre españoles. Unos y otros ponen en jaque el proyecto de futuro y progreso de España.

El último en sacar los pies del plato (y de qué manera) en el bloque neocon ha sido un general de cuatro estrellas retirado y ahora diputado de Vox, Fulgencio Coll. El militar ha tocado a rebato y ha emplazado a los poderes del Estado a frenar la investidura del ganador de las elecciones, Pedro Sánchez. Aunque a la derecha le moleste, el PSOE ha sido el partido más votado tanto el 28 de abril como el 10 de noviembre. ¿A qué poderes se refiere este supuesto patriota de pecho henchido de hojalata? ¿A qué cloacas está lanzando este mensaje de emergencia insoportable en términos democráticos? ¿Plantea un golpe de estado? Los que se sitúan en este ala ultraconservadora deberían saber que en democracia el poder emana del pueblo y no de ningún otro sitio. Esta bravata del general retirado tiene un tufo filogolpista que no cabe en nuestro Estado de Derecho.

Y lo que es peor, el jefe de los nostálgicos, Santiago Abascal, sale en su defensa y arremete con artillería pesada contra el presidente del Gobierno. Si esta es su forma de defender España, es que su talante democrático deja mucho que desear. La extrema derecha ha resurgido con la no disimulada tentación de subvertir el orden constitucional. Vox está tan lejos de la carta magna que se le ve su verdadero rostro a las primeras de cambio. Es difícil olvidar cómo se las ha gastado históricamente.

Foto.- La Nación Digital.