Útil y necesaria

Una respuesta creativa para un acoso ideológico e injustificado. Los profesionales de la Agencia de Instituciones Culturales de la Junta de Andalucía están difundiendo este vídeo para defender su trabajo, provechoso y de interés público, y hacer frente a la propaganda de un Gobierno de las derechas en esta comunidad que los menosprecia plantea despidos. Este ente recibió una buena calificación en la auditoría realizada por el nuevo ejecutivo y, sin embargo, lo ponen ahora en la picota de forma irresponsable. Tras su cuestionamiento se entrevén intereses espurios y posibles beneficios para amiguetes del actual equipo gobernante. La Agencia es un instrumento útil y necesario para la dinamización del sector de la cultura, su tejido productivo, la formación y el disfrute de una oferta cultural pública y de calidad por parte de la ciudadanía. La demagogia de las derechas no puede tapar esta realidad incontestable ni el prestigio de los empleados públicos que desempeñan esta labor.

PD.– La actual consejera de Cultura, Patricia del Pozo, haría bien en cuidarse de algunos de sus compañeros de viaje… La pueden llevar a aguas procelosas.

Fuera máscaras

Ya nadie duda hoy de que en Andalucía padecemos un tripartido de las derechas y la extrema derecha. La retirada de la enmienda a la totalidad de los presupuestos de Vox, la manera jubilosa y la camaradería con que lo celebró el tridente reaccionario y la firma de un acuerdo para las cuentas de este año y de 2020 en un documento que encabeza las siglas de las tres fuerzas políticas certifican lo evidente y que todos ya conocíamos aunque Partido Popular y Ciudadanos se negaban tozudamente a reconocer. El PP no tenía muchos problemas en ensalzar su alianza con Vox pero los naranjas mantenían su idilio con los ultras tras una celosía. Ya Cs coquetea en público con Vox y se ha situado sin disimulo como la tercera pata del bloque de las derechas. Lo de ser liberal y de centro el viento se lo llevó. Se acabó la farsa y ya empieza el baile político sin caretas…

Fotos.– Paco Fuentes.

Ganan las multinacionales

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) lleva varios meses defendiendo la implantación de la subasta de medicamentos en toda España porque supondría un ahorro global de la factura farmacéutica de 1.000 millones en toda España. Este organismo, que tiene por objeto velar por la sostenibilidad de las finanzas públicas, entiende que este sistema de eficiencia en el gasto implantado en Andalucía es positivo y debería extenderse a todo el país. Supone reducir la factura en farmacia del Estado sin menoscabo de calidad de los fármacos y la seguridad para los pacientes. No en vano ningún medicamento se puede expender en España sin el aval de la Agencia Española de Medicamentos. La medida, por tanto, es más que interesante: menos gasto para las arcas públicas y cobertura satisfactoria para el usuario.

El Gobierno actual de Andalucía de las derechas, por el contrario, ha decidido derogar este sistema para la selección de medicamentos por razones puramente ideológicas. Una postura que atenta contra la eficiencia en la gestión de los recursos públicos y con la que se pretende favorecer a los grandes laboratorios farmacéuticos. El Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy ya intentó en varias ocasiones hacer descarrilar esta propuesta de la Junta de Andalucía en la etapa socialista pero se encontró con sonoros varapalos jurídicos por parte del Tribunal Constitucional. Ahora, el gabinete andaluz de las derechas lo intenta hacer por la vía de los hechos y no va a renovar la licitación de los lotes. Ahora debería derogar la legislación vigente y volver al sistema anterior. Pierden los beneficiarios (pagarán más por sus medicamentos), se pierden recursos en las arcas públicas, ganan las multinacionales. Un desastre para lo público.

Señales para la alarma

El proyecto de presupuestos que ha presentado el Gobierno de las derechas de Andalucía supone un frenazo brusco al crecimiento económico y a la creación de empleo, según las previsiones de sus propios autores, y al mismo tiempo encierra de manera subrepticia instrumentos para empezar con las privatizaciones y el desmontaje de los servicios públicos que garantizan la igualdad y el estado del bienestar conquistado durante casi cuatro décadas de autonomía. Algunos ejemplos que producen alarma:

  • El texto presupuestario abre la puerta a la entrada de capital privado en la sanidad pública. Pretende convertir el Servicio Andaluz de Salud (SAS) en un ente empresarial siguiendo el modelo de privatizaciones y caos que perpetró María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha.
  • Mayor incremento de las partidas a la educación privada-concertada que la experimentada por la pública. Dinero que se quita a la construcción de infraestructuras educativas públicas. Se empieza el camino que ya recorrió la Comunidad de Madrid para jibarizar la educación pública.
  • Se recorta drásticamente las políticas de ayuda a las familias: 140 millones de euros menos, una tercera parte del programa (32%) se ha volatilizado.
  • Vender a sus amiguetes entes instrumentales como Veiasa (gestiona las ITV) o Cetursa (responsable de la gestión de Sierra Nevada) que generan importantes beneficios y que suponen un bocado apetitoso para el negocio privado. Su venta sería como si matáramos a una gallina que pone huevos de oro.
  • Suma y sigue…

Y como Vox, la tercera pata del banco de la gobernanza en Andalucía, la que tiene la sartén por el mango, ha amagado con una enmienda a la totalidad y con tumbar las cuentas, pues PP y Ciudadanos se aprestan a sentarse a negociar e hincar la rodilla ante sus reclamaciones. Entre otras muchas cuestiones, los ultras quieren cargarse lo que llaman despectivamente y sin razón “chiringuitos de género” (por ejemplo, el Instituto Andaluz de la Mujer y los equipos que trabajan en la lucha contra la violencia de género). Para la extrema derecha no existe desigualdad entre hombres y mujeres, todo es propaganda progre, y la brecha salarial entre ambos sexos es tan irreal como la “chica de la curva”. Con esta visión de las cosas luego los de Abascal no quieren que los llamen machistas.

Foto.Navarra Información. Moreno Bonilla (PP), Marín Cs) y Serrano (Vox), el tridente de las derechas en Andalucía.

Apatía frente al paro

En Andalucía durante 2018 se redujo el paro en 126.200 personas y se registraron 118.600 ocupados más. Recuerdo estos datos de la Encuesta de Población Activa a colación de la previsión de creación de empleo consignada en el proyecto de Presupuestos de esta comunidad autónoma para 2019. Un texto elaborado por el Gobierno de derechas de PP y Ciudadanos, que tomó posesión el 22 de enero de este año y que baja los brazos a las primeras de cambio en la lucha contra el principal problema que tienen los andaluces: el paro. El Ejecutivo autonómico ha elaborado un texto que prevé una reducción del crecimiento de nuestra economía en cinco décimas (pasando del 2,5% al 2%) y una generación de sólo 60.000 puestos de trabajo. Esta cifra exigua y poco ambiciosa, jaleada por los terminales mediáticos de la derecha, representa la mitad del aumento del empleo registrado el año pasado y una décima parte de la promesa lanzada en campaña electoral por el actual presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla. Los 600.000 empleos en esta legislatura el viento se los llevó. Como ya nos auguró tras llegar al cargo el hoy consejero de Economía, Rogelio Velasco,se trataba sólo de lenguaje electoral. A este ritmo el actual inquilino de San Telmo necesitaría 10 años para cumplir su palabra. Y esta falta de interés por contribuir a reducir el paro se confirma en una rebaja del 15% de las partidas destinadas para políticas activas de empleo en relación con el último presupuesto socialista. Toda una declaración de intenciones sobre sus prioridades. Han tirado la toalla sin más, casi con alevosía. Esa desgana y esa apatía no sintonizan con las urgencias de la ciudadanía. Este es el Gobierno del cambio a peor en éste y en todos los ámbitos de gestión.

Milagreros

Como por ensalmo, Andalucía ya es hoy un paraíso (en palabras del actual presidente de la Junta). En apenas 100 días, esta tierra se ha convertido en un edén. Sólo por el mero hecho de que la derecha, con el apoyo imprescindible de la extrema derecha, se ha sentado en el sillón del Palacio de San Telmo. No han hecho nada en este corto periodo de tiempo, salvo bajarle los impuestos a las 300 grandes fortunas de Andalucía y perseguir a los trabajadores públicos, pero por su simple presencia en el puente de mando se ha dado la vuelta a la situación como un calcetín.

Lo que antes era un desastre, una ruina o una comunidad sin futuro, ahora es un vergel y un remanso de oportunidades. Los récords en turismo o exportaciones, el descenso del paro (lleva 21 trimestres bajando), los grandes eventos que acoge esta tierra o la proyección de crecimiento económico se deben sólo a su llegada. Lo suyo es un milagro, como el de la multiplicación de los panes y los peces. Donde llega Moreno Bonilla con el báculo y Marín con el incensario llega el maná, resucitan Lázaros, el agua se convierte en vino, los enfermos sanan de sus patologías y los suelos yermos se tornan en ricas huertas y en polos industriales y tecnológicos. Este inmenso poder balsámico pasará a los libros de historia como la propaganda más grande y más burda jamás contada.

Se han encontrado una Andalucía que funciona, con problemas pero también con enormes potencialidades, que esperemos que no estropeen tras su paso por el Gobierno. Bienvenidos a la Andalucía real, la que han construido millones de hombres y mujeres con su esfuerzo diario, una verdad que ellos siempre han despreciado y han preferido ver en blanco y negro. Los datos e indicadores positivos que ahora se apunta el trifachito sin rubor tienen su razón de ser en la buena herencia recibida y tan denostada desde sus posiciones simplistas y revanchistas.

El vodevil del trifachito

El Gobierno de las derechas de Andalucía se deshilacha. En poco más de 100 días ya acumula seis bajas, una circunstancia inédita en la historia de nuestra autonomía. Los popes de Partido Popular y Ciudadanos se vanaglorian de la supuesta fortaleza de un ejecutivo de perdedores en el que no se fían unos de los otros y que cuenta ya con seis caídos en tan reducido margen de tiempo. Desde que echara a andar el 22 de enero hasta seis altos cargos han tirado la toalla a las primeras de cambio:

11/02/2019.- Dimite Alberto García Valera como consejero de Hacienda. Alega problemas de salud. 22 días en el puesto.

12/02/2019.- Dimite Elisa Fernández Vivancos como delegada provincial de la Consejería de Turismo, Justicia, Regeneración y Administración Local en Granada. El motivo: era la responsable del gabinete jurídico de la Junta en el caso Nevada y su (incorrecta) actuación provocó una indemnización millonaria a Tomás Olivo en el ‘caso Nevada’. Tras ser apartada de ese puesto, se enroló en el bufete de uno los abogados del promotor. Apenas 24 horas en el puesto.

29/03/2019.Miguel Luis Guijarro renuncia como delegado de Empleo y Economía en Málaga al conocerse que tenía sociedades pantalla en Panamá. Estuvo un mes y 17 días en el puesto.

07/05/2019.- Isabel Álvarez Carmona causa baja como directora general de fondos europeos. La decisión no salta a la luz pública hasta diez días después. La afectada recoge su despacho alegando problemas personales. No permaneció en el puesto ni tres meses: llegó al mismo el 12 de febrero.

16/05/2019.- Presenta la dimisión Pilar Ariza como secretaria general de Universidades. La renuncia se produce tras ser desautorizada públicamente por el consejero de Economía previa denuncia socialista sobre la intención de ésta de suprimir las bonificaciones a las matrículas universitarias. Ha estado en el puesto tres meses y cuatro días.

21/05/2019.Antonia Morales se marcha por “motivos personales” la delegada territorial de Educación, Deporte, Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta en Almería. Tres meses y nueve días en el cargo.

En términos estadísticos tenemos una dimisión cada quince días del escasísimo tiempo en que ha gobernado. El trifachito actúa como en una comedia de enredo: sus protagonistas entran por una puerta, salen por otra y se quedan poco tiempo en el escenario. Una dinámica de récord.

Foto.La Opinión de Málaga. Juan Marín (Cs) y Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), vicepresidente y presidente de la Junta de Andalucía.