Andalucia lo es todo

No es una proclama nacionalista (fundamentalmente porque no lo soy). Es mi forma de contestar a aquellos que ven esta tierra como un laboratorio para experimentar, un biombo con el que disimular sus frustraciones o un taburete, una suerte de trampolín, para auparse a otras metas. Pretende ser este post, por tanto, una revindicación de justicia, una proclama contra la insensibilidad. Andalucía no es un medio hacia nada, ha de ser considerada como un fin en sí misma. Por eso, me rebelo contra quienes la contemplan como un inevitable tránsito, un artículo de usar y tirar o un simple obstáculo que sortear en la conquista de cualquier otro objetivo por legítimo que éste sea.

Al calor de la convocatoria de elecciones en Andalucía hemos tenido que aguantar comentarios como que esta comunidad, la más poblada de España, es banco de pruebas, conejillo de indias o sondeo previo de otras citas electorales. Una mirada despectiva, desgraciadamente ya típica, sobre una tierra que se merece mayor consideración, más respeto, y no una visión subsidiaria y casi paternalista, por lo que significa y por la estabilidad que aporta al conjunto. Andalucía no es una meta volante hacia ningún sitio, Andalucía es todo. Algunos que viven anclados en el prejuicio y el estereotipo lo deberían aprender de una vez.

Y menos mal que los comicios se celebran por separado por el deseo expreso de la presidenta Susana Díaz de tener un debate propio, con acento andaluz, y lejos de las ansias o las necesidades de agentes externos que poco afectan ni benefician al futuro y el progreso de esta tierra.

Foto.- El Correo.

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Perdedores

Aún no hay ni elecciones convocadas en Andalucía y algunos dirigentes de la derecha hacen gala de una alarmante moral de derrota. En las últimas horas hemos visto frases con envoltorio retórico que buscan un momento de gloria o un titular facilón pero que sólo ponen de manifiesto el pesimismo de sus protagonistas. Pablo Casado, el discípulo de Aznar que dirige el PP, reta a Juan Marín a no pactar con la presidenta andaluza, Susana Díaz. Y le pide que lo haga ante notario… de chiste. A su vez, Juan Marín, el representante de la franquicia naranja que pilota Albert Rivera, emplaza a Díaz a no pactar con Podemos. Mensajes que encierran el reconocimiento de una presumible derrota por parte de estos barandas conservadores. PP y Ciudadanos se ven perdedores, salen hundidos y ondeando la bandera del descalabro. O dicho de otra forma, ambos ven siempre a la líder socialista como la ganadora. Más que para acudir a las urnas están para pasar por el diván y tratarse la depresión electoral. Que no tarden.

Foto.- VozPópuli.

Cifras contundentes

Apostar por el empleo público es tanto como garantizar el bienestar de la ciudadanía. El aumento de los recursos humanos mejora la prestación de los servicios públicos. En 2017 y 2018 se han cubierto casi 50.000 plazas en la Junta de Andalucía, un 83% en sanidad y educación, el resto en la administración general. Se superan los recortes del Gobierno del PP, que impuso una tasa de reposición de vacantes muy restrictiva con la excusa de la crisis, y se crea empleo público neto. El dato más elocuente es que en la educación pública se cuenta en esta comunidad autónoma con el mayor número de docentes de nuestra historia.

Busque y compare…

Los datos hablan por sí mismos. La acción del Gobierno de Andalucía garantiza la igualdad de oportunidades en el acceso a la universidad. Casi 92.000 jóvenes se han beneficiado de la bonificación al 99% de las matrículas por aprobar los créditos en primera convocatoria, lo que viene a suponer la práctica gratuidad, apenas una tasa de seis o siete euros por curso. Una medida en la que Andalucía es pionera y que ha tenido una magnífica acogida por la comunidad universitaria. Este año se ha extendido a las enseñanzas artísticas superiores. Seguimos dando pasos para fortalecer nuestra educación pública.