Huyen del terror

(Advertencia: la imágenes son extremadamente duras, espeluznantes, pero reflejan la situación que viven muchas mujeres en el África subsahariana. Son crímenes de lesa humanidad a cargo de la banda terrorista y fundamentalista islámica Boko Haram).

Tenía muchas dudas si difundir este vídeo que ha circulado y mucho por WhatsApp durante las últimas horas. Su crudeza es máxima, duele ver el escaso respeto a la vida humana. Me han animado a su publicación las escandalosas declaraciones del nuevo líder del Partido Popular, Pablo Casado. Unas reflexiones propias de la derecha extrema, que buscan sembrar cizaña y alentar las bajas pasiones desde la mentira y la inoculación del miedo, inflando cifras a la enésima potencia y falseando la realidad por intereses espurios, indecentes. Casado se ha quitado la careta usando, como comentaba un amigo, un estilo cafre, en la misma onda de Le Pen o Salvini, de la ultraderecha que rebrota sin complejos en Europa. El vídeo recoge una de las causas que hace que miles de mujeres y hombres arriesguen la vida en un camino lleno de peligros hasta alcanzar la costa de Marruecos y jugarse a continuación la vida cruzando el Estrecho. Huyen del terrorismo, de la guerra, de las hambrunas, de las enfermedades, de la sequía y los rigores del cambio climático… Saben que allí no hay futuro, sólo escasas expectativas de vida y la muerte rondando a cada instante. Casado y muchos de sus cuates deberían ver este y otros muchos testimonios de lo difícil que es la existencia en esos pagos… ¿Quién frena esta presión migratoria cuando un mundo mejor está tan cerca y las imágenes que llegan a estos países desde aquí alumbran la esperanza de una vida mejor? Sólo es posible con la cooperación internacional, haciendo que las economías de estos estados, hoy muchos de ellos fallidos y con guerras tribales, prosperen y la gente no se quiera desarraigar. Mientras que eso no ocurra, este fenómeno de carácter global no tendrá fin y será imparable. No hay frontera que aplaque la desesperación.

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Pudiera ser

PUDIERA SER
Alfonsina Storni

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente,
medido estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna… Ah, bien pudiera ser…

A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.

Y todo eso mordiente, vencido, mutilado,
todo eso que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

Por puro capricho

A nadie se le escapaba que gobernar con sólo 84 de diputados era una tarea compleja y exigía exprimir al máximo la capacidad de acuerdo y diálogo. Tampoco existía mucha confianza en que el resto de fuerzas parlamentarias actuaran con responsabilidad y anteponiendo el interés general al regate corto y al beneficio propio en este contexto político. En la España cainita en la que estamos habituados a sobrevivir, la oposición acaba de tirar por la borda 6.000 millones de euros para darse el gustazo de infligir una derrota al Ejecutivo del PSOE. El gabinete socialista había conseguido que Bruselas destensara la cuerda y diera un respiro en los objetivos de déficit. La negociación con la UE había permitido contar con 1.000 millones más para el Estado, 2.500 para la Seguridad Social y otros 2.500 para las comunidades autónomas (350 de ellos para Andalucía). Más liquidez para los servicios públicos y para dar respuesta a los problemas de la gente que el Congreso ha tumbado por el capricho de los grupos de oposición.

De un PP descompuesto y tirado al monte y de un Ciudadanos grogui tras la moción de censura no se podía esperar nada. La derecha, cuando pierde el poder por vías democráticas, siempre se revuelve con rabia. Pero de la izquierda de salón se tenía una mínima esperanza de que supieran leer el momento político una vez enterradas las ansias de su sorpasso fracasado. Pero no. Unidos Podemos se ha abstenido con el argumento pueril de que 6.000 millones son pocos, que tenían que ser mucho más dinero. Es como renunciar a una botella de agua en el desierto porque uno busca es un oasis, como si lo primero obligara a renunciar a lo segundo. A la postre la derecha revanchista y la izquierda de boutique, junto a los independentistas, deciden renunciar a 6.000 millones. ¡Qué irresponsabilidad más grande de estos extraños compañeros de viaje!

Foto.El País. La ministra de Hacienda,la socialista María Jesús Montero, con su antecesor del PP, Cristóbal Montoro, en la sesión de ayer.

Regresión

Dice el refrán que la cabra siempre tira al monte. Y el Partido Popular, de la mano de su flamante jefe de filas, Pablo Casado, promete la vuelta a sus orígenes reaccionarios. No sólo ha sido argumento para ganar un congreso frente a una contrincante teóricamente más moderada, al menos en apariencia. Casado anuncia un regreso a la etapa de plomo de Aznar, un camino de involución desde posiciones más templadas, nuevos vuelos de halcones neocon, exaltación del radicalismo y de recetas fundamentalistas. Todo con el propósito de recuperar el espacio de la derecha que le ha arrebatado otro conservador camuflado, Albert Rivera. Duelo en el corral de la derecha en pos de la hegemonía electoral, urgencias de los de la gaviota (o el charrán, que según el DRAE es también sinónimo de pillo, tunante) para evitar el sorpasso de los naranjas. El PP afronta un camino de regresión a los viejos postulados del aznarismo. El ex líder del PP se llevó toda su vida en la política activa buscando el centro y jamás lo encontró. Era muy de derechas. El nuevo inquilino de la calle Génova ni siquiera disimula. Sin complejos, Casado se divorcia del centro, al que desde luego nunca ha pertenecido ni de lejos. Como su partido.

Foto.La Vanguardia. Casado y Aznar, dos caras de la misma moneda.

Sputnik

SPUTNIK
Elvira Sastre

No fue un sueño, lo vi: la nieve ardía.
Ángel González

Incluso al otro lado existe el mar.

¿Qué diferencia hay entre
el viento y un suspiro de tu boca?
¿Qué puede darme la tierra que
no haya visto ya sobre tus manos?
Si no hubiera cielo que mirar,
¿sería capaz de enamorarme?

Insisto:
incluso al otro lado existe el mar.