Un Sevilla grande

A finales de la década de los noventa, cuando el Sevilla penaba por dos veces en tres años en Segunda División, mi hijo Miguel Ángel, con apenas cinco años, me preguntaba: “¿Papá, por qué somos del Sevilla si nunca gana nada?“. Mi respuesta de sevillista acostumbrado a transitar por la tierra de nadie pero orgulloso de los colores fue la siguiente: “Es muy fácil ser del Madrid o del Barcelona. Lo verdademente meritorio es ser de un equipo por sentimientos“. Recuerdo esta anécdota en plena celebración de la cuarta Europa League conseguida por el conjunto hispalense. Y cómo han cambiado las cosas desde entonces. En apenas quince años, la transformación de la institución ha sido total: respira una razonable salud económica, tiene una estructura de club serio y en lo deportivo gana y su nombre se hace respetar en España y en Europa. Es un Sevilla que enamora, emociona y da satisfacciones a su afición. Se ha convertido en un grande. Los títulos así lo atestiguan. Pero no podemos perder nuestra esencia, no podemos olvidar que un día comimos mortadela con aceitunas y que seguramente no siempre comeremos jamón 5J… Aunque ahora es el momento de celebrarlo y disfrutar. A los sevillistas que nos quiten lo bailado.

Foto.Efe.

Rebelión a bordo

El Partido Popular ha estallado tras el varapalo de las elecciones de municipales y autonómicas del domingo. El diagnóstico complaciente de Mariano Rajoy ha provocado la rebelión de los barones territoriales. María Dolores de Cospedal (Castilla-La Mancha), Alberto Fabra (Comunidad Valenciana), José Ramón Bauzá (Baleares) y Luisa Fernanda Rudi (Aragón) han anunciado que dejarán la dirección regional del partido. Una desbandada por el batacazo electoral que se suma a las críticas públicas (algo muy poco habitual en esta formación) por la nula reacción del presidente del Gobierno. Juan Vicente Herrera (Castilla-León), además de abrir un periodo de reflexión personal, ha mandado un mensaje a la línea de flotación de Rajoy: “Mírate al espejo y respóndete si debes ser el candidato“. Este dardo envenenado ha abierto la caja de los truenos y cada vez son más las voces que piden un reseteo del PP. Era lo mínimo después de la pérdida de dos millones y medio de votos y mucho poder institucional.

El ruido interno inunda todos los medios de comunicación y deja entrever el cuestionamiento del presidente como cartel electoral en las generales, que se celebrarán a finales de año. El griterío ha llegado a tantos decibelios que ha sacado a Rajoy del letargo. Y se ha tenido que desdecir de sus palabras del lunes y aceptar a regañadientes hacer cambios en el Gobierno y en el partido. Eso sí, a su ritmo. El gallego no es de reacción inmediata y tiende a esperar a ver si los problemas se resuelven solos. Esta vez el daño es profundo y no se repara ni con tiritas ni con experimentos propagandísticos. El PP se deshace a jirones y el descalabro electoral abre la puerta a una gran crisis interna. La cara del presidente hoy en el Congreso de los Diputados era todo un poema. Todo un síntoma.

La derecha insensible

No entiendo cómo el Partido Popular y el Gobierno de Rajoy festejan que el Tribunal Constitucional haya dejado sin efecto cuatro artículos del decreto ley de función social de la vivienda impulsado por la Junta de Andalucía. Parece que no sienten el dolor de las miles de familias que han sufrido y sufren el drama de los desahucios. A la derecha le falta humanidad, le sobra arrogancia y no empatiza con la preocupación de la gente. La respuesta tras el fallo del TC retrata a un PP insensible que antepone cuestiones económicas al bienestar de las personas. Ya saben el motivo que les hace perder votos a mansalva en las últimas elecciones. No son capaces de ponerse en el pellejo de las víctimas de la crisis. Siguiendo el esquema mental de Rajoy, ellos entienden que ya nadie habla de paro, ni de desahucios, ni de la atención a las personas con dependencia, ni de las becas cada vez más bajas, ni de las tasas de pobreza… La derecha vive en un su mundo paralelo, con circunstancias muy distintas a las que viven las familias trabajadoras. Se han regocijado de que el alto tribunal declare inconstitucionales cuatro preceptos del decreto ley recurridos por Rajoy. ¡Menudo triunfo!

Frente al primer recurso del PP, el Gobierno de Andalucía tramitó una segunda iniciativa legislativa: la ley sobre la función social de la vivienda. Y la reacción desde la Moncloa fue idéntica: otro recurso al canto. Si tuviera un mínimo de solidaridad y justicia social, Rajoy debería retirar cuanto antes este segundo recurso y dejar que se despliegue en su plenitud la normativa andaluza antidesahucios. El empecinamiento en boicotear esta norma impide que se le pueda dar una respuesta desde las instituciones a los colectivos más vulnerables. La crisis sigue haciendo estragos, aunque el presidente del Gobierno no lo quiera ver, y muchas personas se siguen viendo abocadas a dejar sus hogares. Si no mueve un dedo, demostrará una enorme ceguera política y sobre todo una carencia total de sentimientos.

Apuntes tras el 24-M

En Andalucía, las elecciones municipales han deparado un claro vencedor: el PSOE. El partido que lidera Susana Díaz ha cosechado su tercer triunfo en un año. Tres de tres: europeas, autonómicas y ahora locales. La victoria ha sido en números absolutos y relativos. Los socialistas cosechan el mayor número de votos, de alcaldías, de concejales y diputaciones. En términos comparativos, mejora su posición respecto a 2011: de ser segunda fuerza y perder por más siete puntos entonces a ser la opción política más votada y ganar por más de cuatro puntos ahora, siendo la primera fuerza en seis de las ocho provincias. La imagen de la jornada electoral es un mapa con predominio del color rojo socialista, que se sitúa como partido más votado en casi seis de cada diez municipios.

Los andaluces confían en Susana Díaz y el PSOE como defensores de una recuperación justa, que piensa en las personas y que defiende el estado del bienestar y un empleo digno y de calidad y, por el contrario, vuelven a castigar al Partido Popular, como representante genuino del austericidio que tanto sufrimiento y tanto daño ha causado en las clases trabajadores y medias. El PP es, sin duda, el gran perdedor de la noche. De conseguir su mejor resultado electoral en unas municipales hace cuatro años se han llevado un serio descalabro: se han dejado en el camino casi diez puntos, 445.000 votos y 500 concejales. Un resultado aciago que tiene como mayor simbolismo la derrota en Huelva y la pérdida de la mayoría absoluta en las ocho capitales, Jerez y Marbella. Su presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, aglutina tres de tres batacazos. Justo a la inversa que Susana Díaz. Y tras el tercer traspié tampoco ha dado la cara. Como Rajoy, ya ni si quiera se esconde detrás de un plasma, sino que hace mutis por el foro y deja que otros asuman la responsabilidad de la catástrofe.

Las urnas han deparado un mapa con más pluralidad en Andalucía y también en España. Los partidos emergentes han entrado en las corporaciones locales pero con menos fuerza que en otros territorios de nuestro país. Izquierda Unida ha salvado los muebles, aunque se sitúa como quinta fuerza en capitales como Sevilla, Málaga o Granada y cuarta en Córdoba, Huelva o Cádiz. Esta nueva realidad política exige responsabilidad, diálogo y altura de miras para dar respuesta al mandato de los ciudadanos. Anteponiendo el interés general ante cualquier beneficio particular. La gente espera que los partidos actúen con compromiso y sin tacticismo como han hecho bloqueando la investidura de Susana Díaz pese a la victoria tan amplia el 22 de marzo.

Foto.– Susana Díaz y Juan Espadas, candidato socialista en Sevilla.

El show de Aguirre

Vaya por delante que considero lamentable que se filtren datos de la Agencia Tributaria de Esperanza Aguirre o de cualquier otro ciudadano porque así se debilita la credibilidad de instituciones del Estado que nos tienen que ofrecer seguridad y confianza a todos. A partir de ahí, todo lo demás es un espectáculo montado por Esperanza Aguirre para presentarse como víctima en las vísperas de la cita de mañana con las urnas. No se tenía que haber dado la filtración de su IRPF porque cualquier aspirante a un cargo debería tener la obligación de hacer pública su declaración de renta, patrimonio y de bienes e intereses. Antes de presentarse y cuando abandone la vida pública. La transparencia es imprescindible en democracia. Una sociedad requiere políticos ejemplares y que rindan cuentas ante la ciudadanía. Así lo han hecho todos los candidatos socialistas como compromiso de claridad con sus convecinos. Quizá el berrinche que exuda la presidenta del PP madrileño sea porque se han conocido sus elevadas retribuciones por un trabajo tan vaporoso como el de ‘cazatalentos’. No se ponía tan enfadada cuando se han difundido las declaraciones de IRPF de otros, incluso se ha subido con frenesí al pelotón de las críticas… Y la pataleta contra Wyoming es ya la traca de fin de fiesta.

Un nuevo tiempo para Sevilla

Sevilla ha vivido un paréntesis de cuatro años insoportables, negros muy negros. La ciudad ha languidecido con la apatía y el folclorismo de una gestión municipal pésima de la mano de Juan Ignacio Zoido y el Partido Popular. Sí, el PP: ahora este alcalde y muchos más huyen despavoridos de unas siglas que han castigado sin misericordia a los ciudadanos, la gaviota es hoy pájaro de mal agüero. Volviendo a la capital hispalense, no es que Zoido haya gobernado al ralentí, es que ha parado los motores y ha dejado que la nave diera tumbos a la deriva. La Sevilla dinámica, cosmopolita, abierta, cultural e inclusiva que se encontró ha devenido en una ciudad abandonada, con tufo a rancio, que se mira el ombligo, costumbrista y displicente por mor de su gestión aciaga. Sevilla ha perdido la alegría, la ilusión y el empuje con un alcalde que la ha llevado al muelle seco, que la ha hecho retroceder en el tiempo, que le ha restado autoestima.

¿Qué ha hecho Zoido en cuatro años? Nadie en esta ciudad es capaz de reseñar ningún proyecto emblemático, ninguna iniciativa empresarial, ningún desarrollo urbanístico que haya abierto las puertas a un futuro mejor. Ha incumplido la práctica totalidad de sus promesas. Sólo ha ejecutado un compromiso y ha sido para perjudicar: la derogación del Plan Centro de Tráfico. Zoido, a contracorriente de los tiempos. En todas las grandes ciudades, y muy especialmente las que tienen un patrimonio histórico que proteger, cuentan con restricciones de acceso a los cascos históricos. Pero con este alcalde le hemos dado a la moviola. Los coches llegan a la Plaza del Duque, la Campana se colapsa con las colas en las paradas de autobuses, los coches aparcan en las esquinas. La derecha sevillana se solaza con esta vuelta al pasado y con el mantenimiento del status quo de la Sevilla profunda. Sólo a esos ha dado respuesta Zoido. De los barrios, donde vive la gran mayoría, se ha olvidado, recolectó votos y ha devuelto desidia e inactividad.

Como ciudadano, este mandato se merece un suspenso como un piano, un cero patatero. Zoido no ha estado a la altura de la confianza que recibió en 2011, un gran caudal que ha dilapidado y que lo va a hacer caer de un inestable pedestal que se ha fabricado con el dinero de los impuestos de todos. Y no vale achacar su indolencia al recurso infantil de la herencia recibida ni a los estragos que ha producido la crisis en la capital andaluza, aquí y en todos los rincones de España. Se podía gobernar de otra manera, pensando en los más zarandeados por las dificultades económicas, preparando la ciudad para subirse al tren la recuperación cuando llegue, gestionando los servicios públicos con más eficiencia. Hasta las calles están más sucias y la deuda de las arcas municipales es mayor por mucho que intenten maquillar las cifras. Se ha preferido el tran-tran, el dejar que las cosas se resuelvan solas y mientras tanto el gobierno municipal entretenido en fastos y ágapes.

Llega el domingo de elecciones y es la hora del cambio. De recuperar el brío y la esperanza de Sevilla. De superar cuatro años calamitosos y abrir un nuevo horizonte de oportunidades. Y ese cambio que necesita Sevilla lo representan el PSOE y Juan Espadas. Hace falta un nuevo tiempo para Sevilla.

Empleo digno

Votemos este 24 de mayo para derrotar la reforma laboral del Partido Popular y Mariano Rajoy. Votemos para que esta cita con las urnas sea la antesala de la derrota final en las generales de finales de año. Esta reforma ha actuado como una guadaña contra los derechos de los trabajadores, ha empeorado las condiciones laborales, ha precarizado el empleo y ha abaratado los despidos y los sueldos. El PSOE se plantea la derogación de esta norma, que supone una seria marcha atrás democrática y en la consecución de empleo digno y de calidad. Otros, como el ‘extraterrestre’ Rajoy, viven como en su mundo acomodado y cree que la gente ya no habla sobre el drama del paro ni del sufrimiento que han producido sus reformas. En cambio, los 5,5 millones de parados, los que tienen sueldos indecentes y en general el conjunto de los trabajadores se merecen una regulación laboral justa, con reglas de juego equilibradas y que generen empleos dignos. Por eso, el domingo es el primer paso para la derogación de esa reforma que ha triturado derechos y no ofrece oportunidades laborales.

Errores, insensibilidad y juego sucio

Anda el Partido Popular como pollo sin cabeza en la recta final de campaña. Se aproxima la gran debacle de la gaviota conservadora y se suceden errores garrafales y afloran episodios de juego sucio que avergüenzan. Recopilatorio de urgencias de las últimas 24 horas.

1. Mariano Rajoy: “¿Quién habla hoy del paro?”. El presidente del Gobierno vive en su propio mundo y no conoce ni de lejos el drama que al día de hoy sigue siendo el paro. Andará el hombre embelesado con algún dato macroeconómico que no es capaz de ver la realidad de un país con 5.444.600 y con dos millones de hogares sin ningún ingreso. Son muchos los jóvenes y los no tanto que se han tenido que ir fuera ante la falta de oportunidades laborales en España. Toda esta gente, una gran legión de víctimas de la crisis, y sus familiares hablan del paro. Y los que aun teniendo empleo tienen un salario indigno que no les permite llegar a final de mes. Y los trabajadores que tienen miedo a perderlo y la reforma laboral les alumbra un negro horizonte. Esta reflexión disparatada e insensible de Rajoy, curiosamente ausente de todos los periódicos de hoy, supone una falta de respeto intolerable a la muchísima que lo sigue pasando mal por estar en el paro.

2. Denuncia contra el PP por compra de votos en Sevilla capital. Los socialistas han presentado una denuncia en juzgado de guardia por un delito continuado de fraude electoral por compra de votos para el PP. El implicado es un cargo de confianza del todavía alcalde por pocas fechas, Juan Ignacio Zoido, un subdirector de distrito de la capital. El método es sencillamente repugnante: se ofrece ayudas para personas con dificultades económicas a cambio del apoyo electoral a los peperos. Además de presuntamente ilegal, es de una inmoralidad que escandaliza. (Pincha).

3. Testificar a favor por un trabajo. En Algarinejo, un pequeño pueblo de Granada, el alcalde, Jorge Sánchez, del PP, habría cometido un supuesto intento de soborno al plantear a un vecino que testifique en contra de su antecesor, también del PP, a cambio de beneficiarle en un plan de empleo. Radio Granada, de la Cadena SER, ha hecho público el caso con la grabación de la petición envenenada. (Pincha)

4. “Cuántos funcionarios hay metidos por nuestros cojones”. Se difundió ayer un vídeo del teniente de alcalde del Ayuntamiento de Jaén y diputado andaluz, Miguel Ángel García Anguita, en el que admite que en el Ayuntamiento han entrado “a dedo” muchos empleados municipales. Desde luego la confesión deja en muy mal lugar al edil popular, que por acción o por omisión ha permitido que el consistorio no se haya respetado el mandato constitucional de acceder a la función pública de acuerdo a los principios de igualdad, capacidad y mérito. (Pincha)

Foto.El Mundo. Rajoy, en su etapa de oposición haciendo campaña con el paro.