Aprender del error

¿Aprenderemos de nuestros errores o tropezaremos de nuevo en la misma piedra? Planteo esta pregunta (retórica) viendo cómo se están sucediendo los acontecimientos en torno a una eventual intervención militar en Siria. Cambian los tiempos, cambia la sociedad, cambia la tecnología de la información y Estados Unidos mantiene el mismo patrón y la misma forma de analizar las cosas. ¿Se habrá sacado alguna lectura para no reincidir en el yerro de Afganistán e Irak? Ninguna operación militar se ha de hacer de espalda a la legislación internacional y sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU (sabiendo que los intereses con los países con derecho a veto ponen dificultades a una resolución consensuada). Por mucho que nos repugne el régimen de Bashar al-Asad y su deleznable defensa de su poder corrupto, una acción bélica ha de ser la última opción. Apuremos antes todas las vías políticas para intentar parar la carnicería que se está produciendo en Siria. En Reino Unido Cameron se ha encontrado el rechazo del Parlamento británico a un ataque inminente. En el Elíseo, Hollande parece refrenar sus ímpetus. Sólo Estados Unidos está decidido a pasar a la acción. No nos dejemos arrastrar por las prisas norteamericanas o repetiremos la historia.

Viñetas.– Fontdevila en eldiario.es y Erlich en El País.

La ley del más fuerte

Los trabajadores  de una empresa (Bormioli en Azuqueca de Henares) han aceptado trabajar más y cobrar menos para evitar el despido de 120 compañeros o incluso el cierre de la factoría. Es sólo uno de los muchos ejemplos de chantaje, de las coloquiales lentejas, las tomas o las dejas, que ha introducido la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy. El cambio de la legislación ha provocado un enorme desequilibrio en las relaciones laborales dejando a los obreros desprotegidos y a los empresarios con la sartén por el mango. Este escenario injusto y opresor ya lo ansió Gerardo Díaz Ferrán, ex presidente de la patronal CEOE, ahora en prisión por sus turbias andanzas empresariales, cuando sostuvo que sólo se saldría de la crisis con salarios más bajos y jornadas más largas. Una tremenda falacia que sólo buscaba una vuelta atrás en los avances y las conquistas de los trabajadores. Esa vieja aspiración de la derecha económica se la puesto en bandeja la derecha política con una reforma laboral que nos retrotrae a otros tristes y lúgubres tiempos. Las empresas hacen un uso abusivo de la normativa vigente y fuerzan a sus empleados a pasar por el aro con la amenaza de un despido barato en un mercado laboral sin perspectivas y con unas tasas dramáticas de paro. Es la ley del más fuerte.

¿Quo vadis PP?

Rafael Hernando (PP) en Cuatro

Una serie de episodios y declaraciones desafortunadas demuestra no sólo el estado del nerviosismo del Partido Popular sino que han rescatado viejos fantasmas de la derecha más extrema.

  • Un alcalde de un pueblo gallego que menosprecia a las víctimas del franquismo. El regidor de Baralla, Manuel González Capón, aseguró que algo habrían hecho para ser castigadas: “Se lo merecían“. El primer edil pidió perdón ante el escándalo que levantaron sus insensibles palabras. No era la primera vez que un representante del PP se mofa de la memoria de las víctimas del franquismo. El alcalde popular de la localidad malagueña de Mijas ya tropezó en esa misma piedra.
  • Y dirigentes del primera fila que intentan reescribir la historia sin rigor y negando el golpe de estado que se llevó por delante la República y, por tanto, la democracia para dar paso a una cruenta guerra civil y a cuarenta años de dictadura con purga, represión y ausencia de libertades. El portavoz adjunto en el Congreso, Rafael Hernando, ha dejado esta envenenada perla: “Las consecuencias que tuvo la República condujeron a un millón de muertos“. Se le ha ‘olvidado’ al diputado del PP que hubo unos militares que se levantaron contra el orden constitucional y la voluntad del pueblo español expresada en las urnas.

Puede ser una suerte de infortunio comunicativo de la derecha. Pero agitar viejos espantajos no conducen ni a mejorar la convivencia ni a centrar la atención en la principal preocupación de los ciudadanos, que es una salida justa de la crisis a través de la recuperación económica y la creación de empleo sin romper la igualdad de oportunidades y el estado del bienestar. No parece el mejor camino sucumbir a tentaciones que deberían estar apartadas de la dialéctica política. Nunca hay que darle alas a los más radicales. ¿Quo vadis PP?

Gajes del directo

Curiosas imágenes. Éstos son los riesgos de llevarse a los niños al trabajo. La hija de Lena Alwash, presentadora del informativo del canal marroquí Medi 1 TV, se cuela en el plató en pleno directo para darle el móvil a su madre. La chica entra en plano y se retira rápidamente cuando se percata que está en antena. La presentadora mantiene el tipo y continúa con la narración de la actualidad como si nada hubiera pasado. Gajes del directo.

Twitter y las ayudas sociales

Teófila Martínez ha provocado una fuerte controversia en las redes sociales con este comentario. Especialmente ha incendiado Twitter convirtiéndose en trending topic. Todo el mundo entiende que  las ayudas sociales son para quienes realmente lo necesitan. ¿Era oportuno este tono admonitorio de la alcaldesa de Cádiz? Posiblemente no. El País ofrece claves para entender esta reacción de la regidora (enlace).

Enmienda a Wert

El Consejo de Estado le ha sacado los colores al ministro Wert por su política de becas. El órgano consultivo entiende que la exigencia de más nota para obtener la ayuda quiebra la igualdad de oportunidades y pone obstáculos a los estudiantes de familias con menos renta. En concreto, sostiene que “el sistema de becas y ayudas debería tender a que las personas que carezcan de medios económicos para poder estudiar lo hagan de igual modo, o del más parecido posible, al resto de los estudiantes, sin exigirles una infalibilidad que no se exige del mismo modo a ese resto de estudiantes“. El dictamen del Consejo de Estado hace una enmienda a la totalidad al modelo del contestado ministro. Evidentemente, las becas han de ser un estímulo para la mejora del rendimiento académico, pero ese no es su fin fundamental. Las becas facilitan el acceso a los estudios a aquellos jóvenes con capacidad cuyas familias no disponen de recursos. Sin este apoyo público, muchos se quedarían sin posibilidad de formarse. Es importante saber, por ejemplo, la hacienda pública (es decir, todos con nuestros impuestos) corre aproximadamente con el coste del 85% de las carreras universitarias. Para todos sin excepción, aunque sean hijos de banqueros. Con las becas se cubre hasta el 15% restante para las familias que carecen de recursos. Por tanto, las becas persiguen igualar y no dejar a nadie atrás en materia educativa porque sus padres no pueden sufragar esos gastos. ¿Se dará por enterado Wert y rectificará su política discriminatoria?

Desidia internacional

El horror se recrudece en Siria. Una nueva matanza con más 1.300 víctimas con armas químicas nos recuerda que el conflicto sigue al rojo vivo aunque los focos periodísticos hayan centrado su atención en Egipto en las últimas semanas. La guerra civil siria suma ya 100.000 muertos y la comunidad internacional asiste impávida, entre la desidia y la impotencia, a esta cruenta masacre que se prolonga ya durante más de dos años. El Consejo de Seguridad ni está ni se le espera: en su reunión de urgencia de esta madrugada sólo exige al régimen de Bashar al-Asad que aclare lo ocurrido. Siria es una pieza clave en los equilibrios geoestratégicos de Oriente Medio y el apoyo de Rusia y China veta cualquier posible solución. Incluso alguna tan simple como que los inspectores de la ONU que están en Damasco puedan ir a comprobar si se están usando armas químicas, especialmente en el fatídico último bombardeo cerca de la capital. Ésa era la línea roja que había puesto Barack Obama para tomar cartas en el asunto. Francia quiere mover ficha (ya veremos si cara a la galería o con intención de poner freno al exterminio de vidas humanas inocentes). ¿Asistimos a una escalada de declaraciones sin ningún efecto concreto y sólo como descarga de la mala conciencia? ¿Cuántos muertos más se han de producir antes encontrar la llave para poner fin a este conflicto? Por desgracia, priman siempre los intereses políticos y/o económicos y se relega a las personas.