Fuera máscaras

Ya nadie duda hoy de que en Andalucía padecemos un tripartido de las derechas y la extrema derecha. La retirada de la enmienda a la totalidad de los presupuestos de Vox, la manera jubilosa y la camaradería con que lo celebró el tridente reaccionario y la firma de un acuerdo para las cuentas de este año y de 2020 en un documento que encabeza las siglas de las tres fuerzas políticas certifican lo evidente y que todos ya conocíamos aunque Partido Popular y Ciudadanos se negaban tozudamente a reconocer. El PP no tenía muchos problemas en ensalzar su alianza con Vox pero los naranjas mantenían su idilio con los ultras tras una celosía. Ya Cs coquetea en público con Vox y se ha situado sin disimulo como la tercera pata del bloque de las derechas. Lo de ser liberal y de centro el viento se lo llevó. Se acabó la farsa y ya empieza el baile político sin caretas…

Fotos.– Paco Fuentes.

Ganan las multinacionales

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) lleva varios meses defendiendo la implantación de la subasta de medicamentos en toda España porque supondría un ahorro global de la factura farmacéutica de 1.000 millones en toda España. Este organismo, que tiene por objeto velar por la sostenibilidad de las finanzas públicas, entiende que este sistema de eficiencia en el gasto implantado en Andalucía es positivo y debería extenderse a todo el país. Supone reducir la factura en farmacia del Estado sin menoscabo de calidad de los fármacos y la seguridad para los pacientes. No en vano ningún medicamento se puede expender en España sin el aval de la Agencia Española de Medicamentos. La medida, por tanto, es más que interesante: menos gasto para las arcas públicas y cobertura satisfactoria para el usuario.

El Gobierno actual de Andalucía de las derechas, por el contrario, ha decidido derogar este sistema para la selección de medicamentos por razones puramente ideológicas. Una postura que atenta contra la eficiencia en la gestión de los recursos públicos y con la que se pretende favorecer a los grandes laboratorios farmacéuticos. El Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy ya intentó en varias ocasiones hacer descarrilar esta propuesta de la Junta de Andalucía en la etapa socialista pero se encontró con sonoros varapalos jurídicos por parte del Tribunal Constitucional. Ahora, el gabinete andaluz de las derechas lo intenta hacer por la vía de los hechos y no va a renovar la licitación de los lotes. Ahora debería derogar la legislación vigente y volver al sistema anterior. Pierden los beneficiarios (pagarán más por sus medicamentos), se pierden recursos en las arcas públicas, ganan las multinacionales. Un desastre para lo público.

Apatía frente al paro

En Andalucía durante 2018 se redujo el paro en 126.200 personas y se registraron 118.600 ocupados más. Recuerdo estos datos de la Encuesta de Población Activa a colación de la previsión de creación de empleo consignada en el proyecto de Presupuestos de esta comunidad autónoma para 2019. Un texto elaborado por el Gobierno de derechas de PP y Ciudadanos, que tomó posesión el 22 de enero de este año y que baja los brazos a las primeras de cambio en la lucha contra el principal problema que tienen los andaluces: el paro. El Ejecutivo autonómico ha elaborado un texto que prevé una reducción del crecimiento de nuestra economía en cinco décimas (pasando del 2,5% al 2%) y una generación de sólo 60.000 puestos de trabajo. Esta cifra exigua y poco ambiciosa, jaleada por los terminales mediáticos de la derecha, representa la mitad del aumento del empleo registrado el año pasado y una décima parte de la promesa lanzada en campaña electoral por el actual presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla. Los 600.000 empleos en esta legislatura el viento se los llevó. Como ya nos auguró tras llegar al cargo el hoy consejero de Economía, Rogelio Velasco,se trataba sólo de lenguaje electoral. A este ritmo el actual inquilino de San Telmo necesitaría 10 años para cumplir su palabra. Y esta falta de interés por contribuir a reducir el paro se confirma en una rebaja del 15% de las partidas destinadas para políticas activas de empleo en relación con el último presupuesto socialista. Toda una declaración de intenciones sobre sus prioridades. Han tirado la toalla sin más, casi con alevosía. Esa desgana y esa apatía no sintonizan con las urgencias de la ciudadanía. Este es el Gobierno del cambio a peor en éste y en todos los ámbitos de gestión.

El gesto de Valls

Lo que ha hecho Manuel Valls no es habitual en la vida política. El ex primer ministro francés y concejal electo por Barcelona le ha ofrecido a Ada Colau sus votos para que siga al frente de la Alcaldía de la ciudad. Y lo hace gratis, sin pedir nada a cambio, sólo con la finalidad de impedir que el independentismo se haga con el bastón de mando municipal. Si inaudito es el gesto de Valls, no menos llamativa es la equidistancia de Colau y las reservas manifestadas por su gente de confianza a esta vía. La todavía alcaldesa prefiere un pacto imposible con ERC y PSC, imposible porque los socialistas no pactarán con los separatistas. Cuesta entender el purismo de En Comú Podem, la confluencia catalana vinculada a Podemos. No hay mejor forma de transformar y hacer avanzar a una sociedad que desde las instituciones, y más aún quitándole un instrumento político de tanta magnitud como el Ayuntamiento de Barcelona a ERC y Ernest Maragall, que lo pondrían al servicio del procés y no de los ciudadanos, como están haciendo desde la Generalitat. En este caso, las dudas de Colau y su partido ofenden.

Foto.- elnacional.cat.

España se tiñe de rojo

Europeas 2019

Municipales 2019

Autonómicas 2019

Tras el triunfo incontestable del PSOE en las elecciones generales de abril, los ciudadanos volvieron a depositar de forma mayoritaria la confianza en los socialistas en los comicios de ayer. Amplia victoria en las europeas, la lista encabezada por Josep Borrell consiguió 20 escaños, seis más que hace cinco años, y una ventaja de ocho escaños y casi tres millones de votos sobre el segundo, el PP. En las municipales el mapa ha cogido mucho color rojo respecto a la cita anterior: con siete puntos más que el PP, que se traducen en 1,2 millones de votos más, y 2.000 concejales más en toda España (22.329 socialistas frente 20.325 populares, la tercera fuerza es ERC con poco más de 3.000). Y en las autonómicas, se confirmó el pronóstico del CIS: el PSOE ganó en 10 de las 12 autonomías que celebraban elecciones. La más que posible pérdida de la Comunidad de Madrid y algún otro territorio por el pacto de las derechas con la ultraderecha no puede tapar ni de lejos una victoria tan rotunda. Estas tres imágenes que acompañan el post valen más que mil palabras.

Milagreros

Como por ensalmo, Andalucía ya es hoy un paraíso (en palabras del actual presidente de la Junta). En apenas 100 días, esta tierra se ha convertido en un edén. Sólo por el mero hecho de que la derecha, con el apoyo imprescindible de la extrema derecha, se ha sentado en el sillón del Palacio de San Telmo. No han hecho nada en este corto periodo de tiempo, salvo bajarle los impuestos a las 300 grandes fortunas de Andalucía y perseguir a los trabajadores públicos, pero por su simple presencia en el puente de mando se ha dado la vuelta a la situación como un calcetín.

Lo que antes era un desastre, una ruina o una comunidad sin futuro, ahora es un vergel y un remanso de oportunidades. Los récords en turismo o exportaciones, el descenso del paro (lleva 21 trimestres bajando), los grandes eventos que acoge esta tierra o la proyección de crecimiento económico se deben sólo a su llegada. Lo suyo es un milagro, como el de la multiplicación de los panes y los peces. Donde llega Moreno Bonilla con el báculo y Marín con el incensario llega el maná, resucitan Lázaros, el agua se convierte en vino, los enfermos sanan de sus patologías y los suelos yermos se tornan en ricas huertas y en polos industriales y tecnológicos. Este inmenso poder balsámico pasará a los libros de historia como la propaganda más grande y más burda jamás contada.

Se han encontrado una Andalucía que funciona, con problemas pero también con enormes potencialidades, que esperemos que no estropeen tras su paso por el Gobierno. Bienvenidos a la Andalucía real, la que han construido millones de hombres y mujeres con su esfuerzo diario, una verdad que ellos siempre han despreciado y han preferido ver en blanco y negro. Los datos e indicadores positivos que ahora se apunta el trifachito sin rubor tienen su razón de ser en la buena herencia recibida y tan denostada desde sus posiciones simplistas y revanchistas.

Humos

Dicen en mi tierra que “para conocer a Juanito, dale un carguito…”. Pues a otro Juan, de apellidos Moreno Bonilla, en poco más de cien días se le han subido los humos a la cabeza. Tanto darse golpes de pecho de (falsa) humildad cuando estaba en la oposición, ahora que está al frente de la Presidencia de la Junta se ha quitado la piel de cordero y va sentenciando con soberbia y altanería en sus debates parlamentarios En palabras de Susana Díaz, va de “perdonavidas”, dando lecciones con ínfulas de superioridad, mirando a sus adversarios incluso por encima del hombro, tratándolos de modo paternalista. Está tan pagado de sí mismo que no ha tenido arrobo en asegurar que en el poco tiempo que llevan en el Gobierno han conseguido ya “la cuadratura del círculo”. Todo un síntoma de arrogancia porque nadie alcanza tan manido desiderátum. Para alguien que ha cogido al sillón de carambola, con los peores resultados de su partido en casi treinta años y con el apoyo vergonzante de la extrema derecha, sería recomendable un poco de mesura y contención. No parece normal que levite, que camine a varios palmos del suelo, cuando no le ha dado tiempo ni siquiera calentar el asiento. Lo que ha hecho hasta ahora es nada, conjunto vacío, salvo bajarle los impuestos a los más ricos, para no enseñar sus cartas hasta que pasen los procesos electorales. El 26 de mayo está a la vuelta de la esquina y la ultraderecha acecha. Atentos.

Foto.- Parlamento de Andalucía.