El drama de la derecha

La derecha hoy no es una, sino trino. Hasta hace unos años, el Partido Popular aglutinaba a todo el voto conservador, incluido la facción más extrema y nostálgica, y de una parte del centro. El nacimiento primero de Ciudadanos le empezó a restar apoyos por su ala más moderada. La posterior irrupción de Vox se puede llevar ese parte más ultra de su electorado y dejar al PP como al gallo de Morón: sin plumas y cacareando. La presencia de Vox ha deslizado a sus dos adversarios hacia posiciones más radicales. Casado y sus cuates compiten con los de Abascal para ver quién parece más facha o dice la barbaridad más grande… Rivera, en su afán de ocupar el espacio dejado por el PP, ha dado otro salto ideológico mortal con dos tirabuzones y ha abandonado el centro… Dos procesos electorales más y al líder de Cs lo vemos abrazando idearios más reaccionarios y es que hay apellidos que marcan. Entre azules y naranjas cunde el nerviosismo por evitar el crecimiento de su competidor ultra, con quien a la misma vez sumar para repetir el Gobierno trifachito de Andalucía. Si las cuentas les salen a los tres, habrá reedición del pacto de la vergüenza. La derecha hoy es una hidra de tres cabezas. Que no nos tomen por tontos: no será un acuerdo de PP y Ciudadanos, será una alianza a tres bandas con Abascal sentado en el Consejo de Ministros y con Aznar de padrino de la ceremonia. Si queremos evitar este engendro de las derechas, hay que ir a votar el 28 de abril. Después no valen las lamentaciones.

Viñeta.– PAT, en elplural.com.

Falsos hitos

El diccionario de la Real Academia Española define adanismo como el “hábito de comenzar una actividad cualquiera como si nadie la hubiera ejercitado anteriormente”. El Gobierno de las derechas en Andalucía saca ahora pecho porque “por primera vez” se van a cubrir por concurso público las direcciones de determinadas agencias, sociedades mercantiles, fundaciones y demás entes públicos instrumentales, entre los que se citaba en los medios de comunicación al Centro Andaluz de las Letras. Se da la circunstancia que tanto para el CAL (BOJA 223, 21 de noviembre de 2016, páginas 48-50) como el Centro Andaluz de la Fotografía (BOJA 222, 18 de noviembre de 2016, páginas 181-183), ambos adscritos a la Consejería de Cultura, ya se procedió en 2016 a ocupar su dirección mediante concurso público. Así, el periodista y escritor Juan José Téllez continuó al frente del CAL por méritos, capacidad y con transparencia, y al CAF se incorporó Rafael Doctor.

Pero cuando llegó el trifachito a la Junta, Téllez fue despedido de forma fulminante pese a que tenía contrato hasta 2021. Esta medida tan drástica fue por razón de ideología. En los pasillos de la Consejería y la Agencia de Instituciones Culturales tronó la voz de un alto cargo bendecido por las altas esferas del PP: “Lo echamos por rojo”. Así entiende la derecha el mérito y la capacidad. O eres de los míos o te corto la cabeza.

El trifachito tira de propaganda y determinados altavoces replican sin contrastar: el concurso público era ya una forma habitual de dotar vacantes en la anterior etapa socialista. Por tanto, ni han vuelto a descubrir la pólvora ni incorporan nada nuevo a la gestión autonómica por mucho que quieran venderlo todo como “hito histórico”. Este adanismo exacerbado sólo pretende disfrazar la buena herencia recibida. Tenemos en la Junta un frente de las derechas, con el apoyo inestimable de la ultraderecha, que se dedica al montaje para ponerse medallas… son los galones de la mentira. No dan más de sí.

Un show obsceno

Que el Partido Popular o la derecha en general saquen pecho con la ley de dependencia se antoja grotesco, casi obsceno. Este martes, en el habitual show de Bendodo, el trifachito de Andalucía ha criticado la buena herencia recibida en esta materia y lo ha hecho con un descaro sonrojante. Resulta especialmente hiriente este desparpajo cuando el PP ha sido el brazo ejecutor de los recortes en dependencia en la etapa negra del Gobierno de Rajoy. El tridente andaluz de las derechas y la ultraderecha no sólo tiró por tierra unos datos que reciben buena nota en los informes anuales de la asociación de directores y gerentes de servicios sociales, sino que la nueva consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, acusó de inhumanidad al anterior Gobierno socialista sin inmutarse, sin que se le cayera la cara de vergüenza:

  • Inhumano es haber sacado de un plumazo a las cuidadoras de la Seguridad Social, 55.000 sólo en Andalucía, como hizo el actual presidente, Moreno Bonilla, cuando era secretario de Estado.
  • Inhumano es haber estado sisando dinero de la dependencia a Andalucía. Durante los seis años de Rajoy esta comunidad dejó de percibir más de 600 millones que habrían permitido atender a 105.000 dependientes más y hoy no habría nadie esperando prestación.
  • Inhumano es que, durante la etapa de Rajoy, Andalucía haya asumido el 82% de la inversión en dependencia y el Gobierno de España sólo el 18% cuando la ley obligaba a financiarla a partes iguales.
  • Inhumano es haber aprobado presupuestos generales del Estado que consagraban los recortes en dependencia. Y en varios ejercicios contando con el voto cómplice de sus actuales socios de Ciudadanos para asestar ese hachazo.

El trifachito anuncia un plan de choque para agilizar la tramitación de estas prestaciones por un importe de 77 millones. Pero el mejor plan de choque para la dependencia en Andalucía habría sido aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2019, en los que se consignaban 525 millones más a nuestra comunidad para atender este pilar de estado del bienestar. Y ahí PP y Ciudadanos mostraron su rostro más inhumano votando en contra y privando a las personas que lo necesitan de estos fondos por puro interés electoral y la ambición de sus líderes nacionales.

Foto.El Mundo. Bendodo y Ruiz.

 

El no gobierno

El gobierno de las derechas en Andalucía lleva ya dos meses en el puesto y sigue sin dar golpe. Hasta la fecha no han gestionado nada y sólo se dedican a difundir bulos, patrañas y montajes de la anterior etapa socialista. Como por inercia de tantos años o por incapacidad y desconocimiento, o por todo a la vez, continúan haciendo oposición al Ejecutivo anterior. Una demostración de que esta tarea les viene grande y sólo saben destruir porque no tienen nada que ofrecer a la ciudadanía. No es que haya desgobierno, que lo hay por la inacción y la desconfianza de los socios, es que no hay gobierno porque los que han llegado después de tantos años lampando no cumplen su cometido y se dedican al trilerismo político.

Y este espectáculo bufo y decepcionante tiene su momento de esplendor cada martes, con el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, como un Merlín de las malos augurios y de profecías de todo a cien. Cada rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno se convierte en un disparate de afirmaciones manipuladas, de mentiras como puños, con el afán malsano de convertir la buena herencia recibida en una suerte de erial. Datos descontextualizados, cifras infladas o discursos incendiarios desde una tribuna que se convierte en un altar del despropósito y la propaganda, muy lejos del tono institucional que ha de presidir este tipo de comparecencias. Un gobierno cuyo único balance son las soflamas y la ausencia más absoluta de rigor y solvencia. Los supuestos cien días de gracia que se les concede a un nuevo gabinete se han convertido en periodo de desgracia porque lo único que hacen los del trifachito es generar falsa alarma y engañar sin pudor a la opinión pública.

Con las reglas del juego en la mano, los perdedores de derechas llegaron al Palacio de San Telmo porque la aritmética parlamentaria con Vox, la extrema derecha, lo hizo posible. Todo legítimo. Lo que no lo es tanto es que desde el Gobierno se haga oposición espuria a los anteriores por la falta de ideas y de aptitud. Manolete, si no sabes torear…

Foto.Andalucía Información. De derecha a izquierda, el uno (Moreno Bonilla), el dos o supuesto dos (Marín) y el tres, que en verdad es el dos (Bendodo).

Preparando el terreno

La derecha mira a la sanidad pública como el coyote al correcaminos. Desde siempre la han visto como una vía de negocio y quieren hincarle el diente a toda costa. En Andalucía la sanidad pública mueve un presupuesto de casi 10.000 millones que la hace una presa codiciada para el sector privado sanitario. Todo lo que hace la derecha y sus secuaces va encaminado a debilitar el sistema público de salud. Por eso, en el intento de desacreditar el modelo público andaluz han fabricado unas nuevas estadísticas de listas de espera sin atender los datos oficiales que obran en poder del Ministerio de Sanidad, con unos indicadores distintos a los que operan en todas las comunidades autónomas y que se han sacado de la manga para desacreditar lo que representa la sanidad pública andaluza. Están preparando el terreno para disparar los conciertos y privatizaciones. O dicho de otra forma, para ponerle en bandeja a sus amiguetes.

Ante este nuevo capítulo de la factoría de los engaños masivos que es el actual Gobierno trifachito de Andalucía, lo mejor son los datos, los oficiales y contrastados que ofrece el Ministerio y no los falseados, los manipulados, las fake news made in Bendodo’s (consejero de la Presidencia). La última estadística oficial corresponde a junio de 2018 y dice que:

  • Andalucía está por debajo de la media nacional tanto en tasa de pacientes pendientes, como en porcentaje de pacientes con más de 6 meses de espera como en demora media.
  • En los últimos años se ha hecho un esfuerzo para que el número de pacientes temporalmente no programables estuviera por debajo del 10%, que son las cifras recomendadas.
  • La tasa andaluza de pacientes que aguardan una intervención quirúrgica es de 8,15 pacientes por cada mil habitantes, y la de España de 12,95, casi 5 puntos más. Somos la tercera comunidad, tras Madrid y País Vasco, con mejores datos en este parámetro.
  • Los 66.615 pacientes que esperaban operarse en Andalucía, según los datos publicados por el Ministerio en junio de 2018, suponen sólo el 11,23% del total nacional, pese a que el peso poblacional andaluz es de más del 18 por ciento.
  • Los andaluces esperan una media de 73 días para una operación no urgente (93 días en la media nacional).
  • En lo referente a consultas, la media andaluza es de 53 días (57 días en el Sistema Nacional de Salud).
  • Los andaluces que esperan más de 6 meses una intervención son el 6,1 por ciento, la mitad del porcentaje de la media española, del 12,95%. 9 de cada 10 pacientes se opera dentro de plazo de Andalucía.
  • En citas, había 222.962 pacientes andaluces esperando una consulta con el especialista, o sea, 27,69 pacientes por cada mil, mientras que en España era del 43,06.

El trifachito hace demagogia con los datos, ha sumado y restado a su antojo cifras diferentes, un truco de prestidigitador malo pues se le ha visto la carta en la bocamanga. La trampa está en meter en el mismo saco actos médicos y citas en lugar de pacientes. El consejero de Sanidad, Jesús Aguirre, engaña a sabiendas para justificar que se deriven pacientes y se incremente la factura con las clínicas privadas. En el plan de choque presentado hoy asciende a 25 millones de euros, de los que 15 millones van para la privada. Estamos ante una maniobra cuyo único fin es generar alarma. Muy buen negocio para ellos y sus amiguetes, muy malo para los usuarios de lo público.

La casa por el tejado

El aforamiento es una figura que permite a determinadas personas por el cargo o la función que desempeñan gozar de un fuero distinto y no son juzgadas por instancias ordinarias. Esta situación especial afecta a unas 250.000 personas, la mayoría, unas 232.000, forman parte de las fuerzas de seguridad del Estado. El resto son jueces y fiscales (unos 10.000), integrantes de instituciones del Estado, cargos públicos y la familia real. Eso no significa que no tengan que pasar por el Supremo o tribunales superiores de Justicia de cada autonomía a rendir cuentas. Sin embargo, en los últimos tiempos este fuero particular se ha calificado como privilegio de quienes los disfrutan y se ha hecho mucha demagogia con su eliminación. Pues si hay que quitarlos, hágase para todos sin excepción, a escala nacional y no usar este debate cínicamente para desacreditar a la política y los políticos. Quien no tiene nada que temer ni que ocultar le da igual el tribunal que lo juzgue.

Hago esta reflexión previa porque el nuevo Gobierno de Andalucía, el trifachito de las derechas y la extrema derecha, ha anunciado el inicio del trámite para eliminar esta situación jurídica sólo para los cargos políticos en Andalucía. Es una medida que Ciudadanos insiste en sacar adelante en esta comunidad pero no impulsa en España ni en aquellas autonomías donde gobierna con o apoya al Partido Popular. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, lo incluyeron en el pacto de investidura con el PP y se les agota la legislatura, queda menos de un mes para la disolución del Parlamento autonómico, y no se han rasgado las vestiduras por el supuesto incumplimiento. Como sí hicieron en Andalucía rompiendo la colaboración con el PSOE, negándose siquiera a negociar los presupuestos de 2019 y provocando la convocatoria anticipada de elecciones.

El anuncio del Ejecutivo andaluz de PP, Cs y Vox se quedará aquí también en fuegos de artificio, un movimiento de cara a la galería sin visos de prosperar. Y es que hasta el propio presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, lo ve complicado. Su puesta en marcha necesita en Andalucía la reforma del Estatuto de Autonomía, con una mayoría cualificada de dos tercios del Parlamento, la remisión a las Cortes para su validación y su aprobación posterior por referéndum. Un camino largo y que exige un amplio consenso. Lo que pretenden es comenzar la casa por el tejado. Una medida de estas características requiere un gran acuerdo nacional y una aplicación en todo el territorio, no parches autonómicos que romperían la igualdad que hipotécticamente quieren conseguir con esta iniciativa.

¿Llevará el Partido Popular la eliminación de los aforamientos, todos los aforamientos, en su programa para las próximas elecciones? ¿Exigirá Ciudanos su aplicación en todo el territorio nacional y no sólo en aquellas comunidades donde le interese un titular en los medios de comunicación, muy al estilo del “perturbador” Rivera? Menos demagogia y más rigor para afrontar este asunto de manera global. Insisto, si hay que eliminar esta figura, hágase en toda España y para todos. Solo así sería justo y oportuno.

Mentiras sin pudor

A Pablo Casado el máster (cuasi regalado) le ha hecho estragos. Ahora se cree que todo lo puede conseguir con faenas de aliño, sin rigor y con el mínimo esfuerzo. O directamente falseando la realidad, como suele hacer con desahogo la derecha. El presidente del PP soltó anoche en una entrevista en TVE que la ley contra la violencia de género fue un proyecto impulsado por su partido. Y se quedó tan pancho… Lo sostenía sin sonrojarse, como si estuviera haciendo un trabajito para su título de postgrado, reescribiendo la historia a su antojo, faltando a la verdad de un modo bochornoso. Esa norma para proteger a las mujeres y combatir el terrorismo machista tiene sello socialista. Ante la recurrente negativa de José María Aznar a esa ley, José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió a sacarla adelante cuando estaba en la oposición y fue la primera iniciativa legislativa que llevó al Congreso de los Diputados una vez ganadas las elecciones en 2004. Una promesa hecha realidad. De esto, Casado o no se acuerda o no se quiere acordar. Le cogería preparando chuletas, dándole al corta y pega o haciendo trámites administrativos para conseguir convalidaciones masivas de créditos. Con esa burda manipulación de lo acontecido en este país, con esa alarmante ausencia de escrúpulos para la mentira, la sociedad española no le va a conceder un máster para la Moncloa. Se lo va a tener que currar más y mejor que con su título universitario.

Foto.- elplural.com.