CARICIA ESQUIVA

No sabes cómo necesito tu voz;
necesito tus miradas
aquellas palabras que siempre me llenaban…
Mario Benedetti

Roce suave de seda,
explosión de carácter y genio.
Brisa refrescante de julio,
fuego que todo lo arrasa.
Sueño gozoso que no termina,
realidad con firme pisada.
Notas alegres de piano,
traqueteo del tren de la vida.

Evocación de momentos compartidos
sellados por una puerta,
piel contra piel, miradas salvajes,
placer de los fluidos,
jadeos con palabras entrecortadas,
suspiros de sabanas
y ropas desparramadas
tras la batalla librada por el deseo.

Nómada, indómita, genuina,
espíritu inquieto sin fronteras,
se aleja como el sonido de una sirena
para enfrentar otros fuegos,
se fuga como la puesta de sol
para alumbrar otros amaneceres,
cabalga desbocada como la ventisca
hacia el otro lado del desfiladero.

Viene pero nunca se queda.
Su voz es una caricia esquiva,
efímera como un beso furtivo.

— o —

MI REFUGIO

Para Regina, con ella todo
es más fácil y más bello

No necesito grandes lujos ni resorts,
no busco lugares de moda ni exóticos paraísos,
no persigo la vanidad de los focos
ni el éxito de las convenciones,
no me atraen las burbujas, los cantos de sirena
ni las holganzas del dinero.

Me reconforto en la sencillez,
me regocijo en la paz después de tantas batallas,
me recupero con la placidez
y los pequeños detalles de lo cotidiano,
con la ladera frondosa que irrumpe
en la habitación cada mañana,
con la armonía del paso del tren
y su silbido impertinente,
con el gorjeo sinfónico de una primavera explosiva,
con la paleta multicolor de campos silvestres
y tendederos colmados,
con el asueto de una tarde sin que suene el móvil.

Me rearmo con tu presencia,
con la primera caricia de la mañana,
con tu mirada pícara y tu sonrisa generosa,
con la agenda compartida y la cama revoltosa,
con el aroma del café y la fragancia de tu piel,
con la gesta de hacer el amor más grande cada día.

Mi refugio está donde estés tú.

— o —

La distancia es el deseo

Aún conservo en la retina
imágenes a cámara lenta
que te proyectan hacia el infinito,
o tal vez hacia la utopía.
Tu cuerpo tórrido en la penumbra
de una habitación rebosante
de amor… y de tu juventud,
vistiéndote con una cadencia natural,
incluso traviesa,
de pie sobre la cama,
ajustando la lycra de la malla
sobre tus muslos tersos,
abotonando entre sonrisas
una camisa arrugada por la pasión,
atusando tu melena exuberante
después del vendaval de fuego.

Aún se mantiene entre las sábanas
el calor de dos cuerpos entrelazados.
Aún habitan en mis labios
las huellas del ardor de tus besos.
Aún se percibe tu fragancia
por todos los rincones de este refugio.
Aún flota el hielo en tu copa
de ron y lima en un salón a media luz.
Aún resuena el eco de tus tacones
por el hueco de la escalera.
Y el rugido de un motor que
quiebra el silencio de la madrugada.

Te acabas de marchar,
casi de puntillas, sin hacer ruido,
y ya te echo de menos.
Mas tu presencia no se desvanece,
sobrevive al hasta pronto,
al adiós con palabras entrecortadas,
con besos enardecidos
que apuran el último suspiro,
Tu recuerdo se apodera de la espera,
se adueña del tiempo sin ti.

La distancia no es el olvido,
la distancia es el deseo.

— o —

La espera

El segundero avanza parsimonioso,
con su ritmo simétrico,
sin inmutarse, sin prisas,
dando una vuelta a la esfera
con cada sesenta impulsos,
no acelera, ni se precipita,
se mueve con precisión,
con un compás uniforme,
con la cadencia justa,
ni más raudo ni menos.
El tiempo no es moldeable,
no se puede amasar,
ni trabajar en el torno,
ni comprimir a nuestro antojo,
se nos escapa entre los dedos
como la arena de la playa,
es resbaladizo como un pez,
no se deja atrapar,
se escabulle de las ataduras.
Las manecillas avanzan sin parar
e irremisiblemente ponen
las cosas en su sitio.
El curso de la vida suele,
a veces, llevarte al puerto deseado,
en una pirueta del destino.
Es cuestión de esperar,
de ahormar la paciencia,
de cultivar esperanzas,
de perseverar sin desasosiego,
de saber aguardar
sin ansiedad ni agobios
ese momento anhelado.
El tiempo, a menudo,
te hace justicia.

— o —

Si tú te atreves

Si quieres sentir la brisa del mar,
yo te acompaño con los ojos cerrados,
al lugar donde la sal
se mezcle con la miel de tus labios.

Si persigues la libertad,
lánzate a la aventura,
sabiendo que a tu regreso
te espero en el andén de siempre.

Si buscas un refugio,
yo te abro mis puertas,
sin pedirte salvoconducto ni contraseña,
sólo el calor de tu cuerpo.

Si afanas la felicidad,
déjate conducir sin mapas ni brújula
por los senderos de la vida
en pos de un sueño posible.

Si añoras la calma,
sumérgete conmigo en un bosque frondoso,
donde el único ruido que nos sobrecoja
sea el latido acelerado de nuestros corazones.

Si te pesa la responsabilidad,
descansa la carga sobre mí,
presto a compartir cualquier asunto
que me acerque a ti.

Si decides tirar del carro,
yo me dejo arrastrar,
sin preguntar adónde ni por qué,
sólo me interesa el cuándo.

Si tú te atreves…
Yo estoy dispuesto.

— o —

Última bala

Estoy jugando a la ruleta rusa
con mis emociones.
Dispongo de un único cartucho,
quizá el definitivo,
en el tambor de mis esperanzas.
Es mi postrera oportunidad
y decido jugar sobre seguro,
amarrar el último disparo,
no errar de nuevo,
garantizar el centro de la diana,
no malgastar mi escuálido crédito
en blancos banales.
Me tomo mi tiempo,
no me precipito,
aquilato cada movimiento
para definir la mejor opción.
¡Ahí está! Lo tengo en la mirilla.
Apunto a un objetivo cierto,
sugerente y ansiado,
mas permanece lejos,
se halla aún fuera de mi alcance,
se escapa a mi radio de acción.
Debo aguardar con paciencia
a que se sitúe a la distancia justa,
a que supere las barreras,
a que abreve en mi ribera,
a que asuma el riesgo
de adentrarse en territorio desconocido.
Mientras que llega ese momento
reservo esa valiosa bala.
He quemado mucha munición
y deseo acertar esta vez.
Me queda un solo intento.

— o —

Tu puerta

Tu puerta siempre está entreabierta,
como invitando a pasar
para gozar del hogar encendido
y tu aroma de lavanda.
Los haces de luz se filtran
por las rendijas dibujando
mensajes imposibles de interpretar.
Siempre llego hasta el umbral
y me doy la vuelta
por falta de arrojo,
por indecisión y miedo al riesgo.
Al fin decido traspasar el dintel,
me muevo con el respeto reverencial
de quien no se atreve a profanar
un santuario sagrado e inalcanzable,
con la turbación y el arrobo
del adolescente que se enfrenta
a su primera cita.
Golpeo con los nudillos,
empujo la hoja y apenas cede,
nadie responde,
el silencio se solaza con estruendo.
Me recuesto sobre el quicio,
espero con cara de decepción
y agitado por la impaciencia
a que algún día retires la cadena.

— o —

Guadalajara

Te dejo atrás Guadalajara,
tu silueta se empequeñece
sólo por los kilómetros recorridos,
se difumina tras un manto nebuloso
de un recuerdo que aún es presente.

Días de vértigo y tequila
desde el Teatro Degollado
al mercadillo de Tlaquepaque.

Noches de frenesí y mariachis
desde el Santo Coyote
a los antros de Zapopan

Ciudad de luz implacable
y calidez sin límites.
El sol de Jalisco brilla
fuera y dentro de sus gentes.

Guadalajara, estación de tránsito
para llegar a ti.
Me despido con un sabor agridulce,
es momento de desgarro
porque un jirón de alma
cabalga entre los gritos tapatíos,
es antesala de ilusión
porque la fantasía
se hará de carne y hueso.

Guadalajara, vente con nosotros.

— o —

Mi orilla

Me asomo con delectación
a ese pretil de espuma y salitre,
el viento frío del norte me golpea
en la cara, la humedad se adhiere
a las oquedades de mi cuerpo, el sol tibio
de otoño apenas contrarresta
este zarandeo térmico, más los tímidos
escalofríos se disipan
ante su majestuosa presencia,
me dejo llevar por un irresistible deseo,
el rumor se apodera de mis sentidos,
está ahí, delante, inmenso, busco la línea
del horizonte a través de una pradera
esmeralda con ribetes blancos,
un tapiz rizado por un soplo
gélido y caprichoso,
pido asilo en tu orilla.

— o —

Te vas

Te vas
sin tan siquiera haber llegado.
Te vas, poco a poco,
dosificando tu adiós,
como las nubes empujadas por el viento,
como el agua que se escurre entre los dedos,
como el barco que se pierde en el horizonte,
como una vela que se consume en la penumbra.
Te vas, nebulosa,
adornando tu despedida,
con el desplante ceremonioso de un lance torero,
con la plasticidad rotunda de un baile por bulerías,
con el requiebro majestuoso de un alazán,
con el crepitar inquieto de la llama de la lumbre.
Te vas, de puntillas,
insinuando tu abanico de bondades,
la sonrisa que remansa la alegría,
la paz que adornan tus gestos,
el candor que transmite tu palabra,
el fuego que encierra tu cuerpo.
Te vas
y apenas te recuerdo.
Te vas
y no sé si te conozco.
Te vas
sin tan siquiera haber llegado.

— o —

Incertidumbre

No todos los días amanece despejado,
ni se perfila un horizonte claro y expedito
con un sol anaranjado que se despereza,
ni se atisba el despertar de una naturaleza
que festeja el milagro del la luz.

No todos los días tienes las ideas sosegadas,
ni atesoras la sensación de fortaleza y seguridad,
ni derrochas el arrojo para vadear los sufrimientos,
ni gozas de la frescura para anticipar los sobresaltos
que te aguardan en cada recodo de tu itinerario.

No todos los días ves el mañana definido,
ni aprecias la firmeza de tus convicciones,
ni recuerdas la verdad de las cosas más pequeñas,
ni percibes el calor de las caricias cercanas
que te arropan con su dulzura.

No todos los días te encuentras en el espejo,
ni adviertes la sombra soldada a tu cuerpo errante,
ni reconoces el camino transitado de tu experiencia,
ni sacas de tu interior nebuloso esa vitalidad
que te permite seguir caminando con firmeza.

No todos los días crepitan tus emociones,
ni se solazan tus sentimientos más primarios,
ni se arrebolan tus certezas más profundas,
ni rebosa por doquier la alegría
que disipa los momentos de zozobra.

No todos los días son iguales.
Algunos requieren un soplo de energía ajeno,
el abrigo del puerto seguro de palabras ciertas,
los puntales que te ayudan a seguir de pie.
Rescátame hoy de las tinieblas.

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7 comentarios to “Mis poemas”

  1. Betucha Says:

    Hace tiempo no pasaba por tu blog, tienes una musa muy fuerte, me gusta tu poesía, sí me gustaría que buscaras otras inspiraciones para complementarte, se que saldrá algo interesante.

  2. alice224 Says:

    Tu blog, aparte de ser interesante, es bello. Dejo saludos desde Cuernavaca Morelos, México.

    Alicia

    Nota de MAV.- Muchas gracias.

  3. Mamen Says:

    Me gustan tus poemas, los seguiré leyendo cuando te visite¡¡

    BESOOOOSSSSSSS¡¡

  4. Salvador Pliego Says:

    Mira que no conocía esta sección tuya… Creo que me había visto lento.
    Tienes buena pluma para la poética. Te felicito.

    Un gran abrazo.

  5. ISAAC PANTOJA Says:

    Hola, buenas, soy Isaac Pantoja, soy el portavoz de cinco padres de familia encerrados hace 57 días en el convento de Santo Domingo, Cadiz capital ¡¡por favo!! Pedimos ayuda a todo lo que nos puedan dar una solución para conseguir un puesto de trabajo… Gobierno, Junta de Andalucía, partidos políticos, empresarios. etc., a todos los que tenga en su mano ayudarnos con nuestra situación laboral que es deseperante, ya que aquí, en Cádiz, para nuestra alcaldesa, Teofila Martínez, nosotros los parados somos la última mierda del mundo. Todo está antes de darnos una solución contra el paro de Cádiz capital, en los años que está ella al frente de la Alcaldía, el paro va a peor porque el trabajo que hay se lo da a empresas de afuera, y la empresas de afuera que se acogen al Plan E y al Plan Proteja, aquí en Cádiz capital son una mentira, no nos dan trabajo, traen a sus operarios de afuera, contratan a los gaditanos una semana y a la calle y ya con eso la empresa está justificada y Teófila Martínez pretende taparnos las bocas. Teófila, nuestra alcaldesa de Cádiz, tiene muchos trabajos de contrucción realizándose y muchos otros por realizar, proyectos de mucha inversión, trabajo para un largo tiempo, que si se lo dieran a los gaditanos, quitaría mucho paro en Cádiz, levantaría la ciudad, ya que todos los pequeños comercios están cerrando porque los gaditanos al no tener trabajo, no tenemos dinero para gastarnos en ellos. Cádiz está cada vez más hundida, de qué nos valen tantos millones de inversión si todo ese dinero se lo llevan las empresas y trabajadores de otras provincias, de qué nos valen una plaza nueva, un estadio nuevo, teatro, plazoletas etc., si no podemos disfrutar de ellos porque no tenemos dinero. Necesitamos trabajo ¡¡ya !! TANTOS PROYECTOS y los gaditanos nos no beneficiamos de ese trabajo y que ahora esta situación no se quiera tapar con la crisis y decir que estamos así por la crisis,también es porque nuestra alcaldesa no ha mirado por el pueblo; siempre en un periodo de doce años hemos tenido que emigrar, trabajar sin papeles o vivir de ayudas sociales porque nunca aquí se ha mirado por nuestro derecho del trabajador, ni por el paro de Cádiz, pedimos que alguien nos ayude a salir de esta lamentable situación… Portavoz: Isaac Pantoja TLF/657078513.

  6. gotasdrocio Says:

    He leído “la distancia es el deseo”, un poema lleno de vida, el sentimiento hecho fuego en el deseo y el anhelo de la posesión del otro, la necesidad del otro… Has marcado de una forma genial los sentimientos del enamorado…

  7. Jose María Says:

    Hoy me he emocionado, sí la emoción me ha visitado de forma alegre al leer la prensa y leer una buena noticia: el 15-M está en pie, vivo, despierto como los pájaros despiertan al canto primaveral, que emoción sentir que los pensamientos que tengo y llevo en mí desde siempre están junto a tosos esos conciudadanos. El respeto por los derechos de la gente del pueblo de la calle. Qué hermoso la gente, la juventud y los menos jóvenes todos en la misma dirección, todos somos necesarios para darle un sentido a la vida, el verdadero sentido: vivir en paz y por la paz, la libertad sin concesiones. Por un paso por la vida con dignidad para todos los pueblos. Basta ya de tantas mentiras y de falta de valores. Hagamos de esta lucha la verdadera lucha para un futuro con valores necesarios para gozar del regalo que es la vida.


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