El triunfo de la carne

EL TRIUNFO DE LA CARNE
Francisco Brines

Me dabas sed y eras el agua toda,
y llegué a ti acaloradamente,
y fui un ciego furor, una jauría
de blancos dientes en tu carne joven.
Intentaste apagar, y era una música,
el fuego de la antorcha con tu boca,
y la sed que me dabas aún crecía.
Todo el lugar del mundo estaba en ti,
y solo mi tormenta lo habitaba.
Luchamos hasta el alba de aquel siglo,
y al penetrar tu carne con mi fuego
el pecho se partía cada vez.
Y llegó la fatiga, y al vencerme
vencía yo también al fin un cuerpo
solo mortal, y efímero, y terrible.

Al reposar la llama de la vida
puse mis labios con dulzura lenta
en torno a tu cintura, y los ojos
alcé para mirarte: con más luz,
con más belleza aún me sonreías.
Supe así la desdicha de la carne.

Pensamientos de una muchacha joven

PENSAMIENTOS DE UNA MUCHACHA JOVEN
John Ashbery

«Hace un día tan bonito que tenía que escribirte una carta
desde la torre, y para decirte que no estoy enfadada:
lo que pasa es que resbalé en la pastilla de jabón del aire
y me ahogué en la bañera del mundo.
Vales demasiado para llorar mucho por mi causa.
Y ahora renuncio a ti. Firmado, La enana».

Pasé por allí a última hora de la tarde
y la sonrisa todavía iluminaba sus labios
igual que desde hace siglos. Ella siempre sabe
cómo ser absolutamente deliciosa. ¡Oh, hija mía,
preciosa, hija de mi último jefe, princesa,
ojalá no tardes en aparecer!

Las medusas

LAS MEDUSAS
Miren Agur Meabe

Las medusas bailan de abajo hacia arriba
en la profundidad abisal de la tristeza
con gracia de autómatas indiferentes: sin una pizca de mérito.
Pienso en las medusas
porque emergen con lujos de arco iris
desde las aguas más lejanas.

Te dejaría, de recuerdo,
el latigazo de mis pensamientos de medusa:
escalofrío de colores y largos ardores.

  • Miren Agur Meade acaba de ser galardona con el Premio Nacional de Poesía 2021.

A ti, casi innombrable

A TI, CASI INNOMBRABLE
Antonio Martínez Sarrión

Tierra que vas a los mares
de sólo tu luz vestida.
Dámaso Alonso

Te llevo en los hondones de mi alma,
aunque, en raros momentos, te asomes a mis labios
que, de niño, me hicieron odiar tu simulacro.
Todos mis sueños llevan tus colores
y, resonantes, vibran en mis oídos siempre
tus acordadas -suaves o bullangueras- notas.
Cada orza de adobo, cada soga de esparto,
cada jarro de vino me regalan tu aroma.
Creo estar sentenciado a aquietarme en tu entraña,
creo que allí, todavía, disuelto en tus terrones,
madre mía siempre agónica, repasaré tus letras,
las seis letras que cifran tu siempre por hacer,
tu mal rehecho o del todo improbable camino.
Mas frotaré ese oro tras pasarle mi aliento,
tras limpiarle, de paso, el rastro de mi huella,
para que su fulgor algún trecho me alumbre.

luna ha besado a ernesto

luna ha besado a ernesto
Laura Miguel

dice que no siente nada por él
que en todo caso lo siente hacia su boca
dice que su boca se parece a un río
en el que nunca se atrevería a nadar
pero al que tocaría con los dedos de los pies
para comprobar la temperatura del agua
a ella le gusta saber el lugar exacto de las cosas
experimenta con sus manos
quiere tocarlo todo porque es tocándolo
como por fin entiende
de qué está hecho el mundo
dice que los labios de ernesto están hechos
de una suave brisa dice que sus ojos la miraron
con paciencia aquella noche en madrid
dice que el agua estaba templada
que en su fondo había peces robustos
y que en sus márgenes las piedras brillaban
como esas monedas que la gente lanza
cuando quiere pedir un deseo egoísta
yo no sé qué desea luna
nunca me lo cuenta solo me susurra posibilidades
infinitas en las que unas veces
nos damos la mano y en las que otras veces
con esa misma mano
rozamos el sexo de los otros
pero solo después de que ella haya comprobado
la variable temperatura del océano
preocupada por que nadie tirite de frío
orgullosa de velar por todos

Mis ancestros

MIS ANCESTROS
Mario García Obrero

He soñado con mis ancestros y su olor a patatas robadas
los he visto varear olivos con la cara llena de espinas
he visto a mis ancestros bailar sobre una montaña de ajos
al abuelo y su traje marrón
a la abuela encendiendo seis velas en el altar de la caldera
hablo del que juega a vestir las cerillas mojadas con barro y de los que cuentan chistes con las
ventanas cerradas
he visto a mi madre
una niña con sus primeros pantalones vaqueros mirando al mar
he visto la ropa en los tendederos de Venecia y a los poetas en Nueva York cuidar una tórtola y
su dulcimer hecho con nieve pisada
me he visto mirando al nuevo mundo con las memorias de Mayakovski bajo el jersey
me he visto mecerme lento en los sueños de una chimenea
los barcos el té y los poemas de Emily Dickinson escondidos en la sombra de una ballena
he visto a mis hijos cantar ebrios en los confesionarios
el frío se ha presentado como un erizo envuelto en serrín
en alguna colcha yace un pájaro azul
algún sueño sin calcetines que va comiendo rajas de sandía
los estudiantes de español me recitan al unísono
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña
camino por los pasillos de un mundo que huele a gofre y a gasolina.

Sweet Jane

SWEET JANE
Pablo García Casado

lou reed

yo he vivido mucho tiempo pendiente de un hilo
telefónico de un buzón sin cerradura de las manos
de unos hombres que no quisieron encontrarme

acumulando toda clase de pastillas esquivando
como pude los domingos por la tarde yo he vivido
demasiado tiempo al otro lado de la pantalla

mirando el amor por los anuncios

Canibalismo

CANIBALISMO
Guillermo Molina Morales

No soy yo, es el sol

Mi carne es de color carne
Hasta que llega el sol

Mi carne es para tu carne
No puedo obligarte a poseerme
Pero puedo esperar a que tú quieras

No soy yo
Hasta que me miras
Hasta que hambriento me miras

Puedo esperarte en la sombra
Para que mi carne
Sea mi carne

Que no sea la carne del sol

Tu carne nunca miente
La belleza es lo que permanece
No puedes prohibirme que te espere