Acerca de mavazquez

Soy un periodista que vive con pasión la política. Trabajo en la política porque creo que es la palanca para transformar el mundo. Creo a pies juntillas en el esfuerzo, en el compromiso y renuevo todos los días los vínculos con mis orígenes. Ni joven ni viejo sino todo lo contrario, con dos hijos en la mochila (he cumplido con la Seguridad Social). Sevillano de nacimiento, con orígenes maternos de Moguer, me siento ciudadano del mundo; no me gustan las fronteras. Sevillista a carta cabal, aficionado de la lectura y los viajes, pero mi verdadera pasión es ser amigo de mis amigos y mis amigas.

Kamasutras

KAMASUTRAS
Ana Luísa Amaral

Tira toda la ropa
al suelo.
Deprisa. Sin momento seductor
ninguno

Las prendas en pedazos,
desmayadas,
tumbadas por el suelo.
Desde lo más pesado a lo infinitamente
más leve

Y deja la luz
prendida. Sin seducción
ninguna. Una luz por lo menos
de 60 watios.
O sino cruda,
de supermercado.

Escoge armario,
lugar escuadrado
donde los cuerpos
no puedan descansar.
Sin ningún tipo
de preliminar,
asáltame
vestida:

que yo tenga toda la
ropa. Desde lo más pesado
a lo infinitamente más
leve.
Luces todas prendidas
Deprisa
y de repente

Pasemos a la cocina
Y allá, en una poética de manos,
en suprema gimnasia del mirar,
comamos lentamente,
como saber hindú,
los restos del asado sobrante
de la cena

A la luz
fosforescente
y seductora, en lo más
preliminar,
lanza contra el fogón,
por encima del hombro,
la copa de cristal
(de las de pie alto!)

Que el suelo,
al serle agudo como asfalto,
le enseñe el kamasutra
en última edición!

Dicen

Dicen que tienes que pasar
tu vida besando bocas
hasta que encuentras ‘la boca’
que da el beso que todo lo borra,
que todo lo cura,
que todo lo sabe
y todo lo dice sin hablar.

No sé si cuando leas esto
habrás pensado en la mía,
ni siquiera yo sé si he besado
suficiente o demasiado
como para encontrar respuesta
a estas preguntas,
pero como siempre que hablamos
del futuro es desde el presente,
hoy sé que tu boca
es ‘la boca’ que yo buscaba
en este texto,
y en lo que queda de mi corazón
desde que lo hiciste tuyo,
desde que besaste esta boca
que ahora y
para lo que queda de mi vida,
te pertenece.

Lena Carrilero

Marina

MARINA
Blanca Andreu

Te he visto, océano
te he galopado
a lomos de un violín
de madera pulida
de un potro alabeado
del color del cerezo
y eras, océano
un prado
de hierba azul
en movimiento.

Como si fueras
el propio olvido
te he visitado
océano
emperador de las aguas
espejo profundo del cielo
y he visto en tus eternas barbas de espuma
cereales azules y flores del silencio.

Ante la lluvia

ANTE LA LLUVIA
Esperanza López Parada

Las cosas parecen fáciles aunque nunca lo sean,
pero voy andando a casa y regreso andando,
hago cuentas estrechas en tanto las horas crecen
y aumentan cada vez los múltiplos del trigo.
Hoy estoy donde estoy y mañana me ausento
y lo que hoy no tengo, mañana lo calculo.

Acaso la madurez era finalmente esto,
este lento abandono y este oro entregado.

Alba

ALBA
Antonio Jiménez Millán

(Janis Joplin, Summertime)

Fue una manera rara de empezar el día:
volver a pie desde una discoteca
por el paseo marítimo
hasta el apartamento,
ver allí la primera luz del alba
cambiante sobre un mar de tonos grises.
La voz de Janis Joplin,
destemplada, excesiva,
contrastaba con la serenidad
de un lento amanecer del mes de julio:
«tiempo de verano,
la vida es fácil,
el algodón está alto;
no llores, chica, vas a desplegar
tus alas y elevarte hasta el cielo,
nada va a hacerte daño».
Fue un encuentro casual, pero aquella mañana
los llevaría a estar siete años juntos.
Ella tenía un cuerpo sin miedo ni distancia;
él empezó a sentir
una fascinación que le condujo
a la trampa maldita de creer
en la promesa de un amor eterno,
y también a olvidarse
de que eran demasiado jóvenes, los dos.
Acaso no podía darse cuenta.

Luego quiso romper las convenciones,
vivir una promiscuidad
que le brindaba un tiempo inexplicable.
Entonces hizo daño, mucho daño.
Y nadie se elevó hasta un cielo ambiguo
ni desplegó sus alas en la noche.

Antonio Jiménez Millán ha recibido hace unos días el XII Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado, que otorga el Ayuntamiento de Sevilla.

Esta tarde

ESTA TARDE
Alfonsina Storni

Ahora quiero amar algo lejano…
algún hombre divino
que sea como un ave por lo dulce,
que haya habido mujeres infinitas
y sepa de otras tierras, y florezca
la palabra en sus labios, perfumada:
suerte de selva virgen bajo el viento…

Y quiero amarlo ahora. Está la tarde
blanda y tranquila como espeso musgo,
tiembla mi boca y mis dedos finos,
se deshacen mis trenzas poco a poco.

Siento un vago rumor… Toda la tierra
está cantando dulcemente… Lejos,
los bosques se han cargado de corolas,
desbordan los arroyos de sus cauces
y las aguas se filtran en la tierra
así como mis ojos en los ojos
que estoy soñando embelesada…

Pero…
ya está bajando el sol tras de los montes,
las aves se acurrucan en sus nidos,
la tarde ha de morir y él está lejos…
lejos como este sol que para nunca
se marcha y me abandona, con las manos
hundidas en las trenzas, con la boca
húmeda y temblorosa, con el alma
sutilizada, ardida en la esperanza
de este amor infinito que me vuelve
dulce y hermosa…

Res non verba

RES NON VERBA
Cristina Sanz Ruiz

Para ti, papá

Tu amor me pesa
abocada a la certidumbre
de que un día no estarás;
nadie será entonces refugio
ni me mirará como si fuese
feliz juego de la edad tardía,
otro milagro de la primavera.

Hoy me fijo en tu cojera o en las manos que te tiemblan
en medio del humo que forma el tabaco
y resuena en mi cabeza el olmo viejo, hendido por el rayo,
etcétera (ya sabes),
todos los versos compartidos
desde aquellos primeros cuentos.

Y el día en que me toque subir al alto Espino
cuando la sombra del ciprés te alcance
y estés debajo del almendro,
iré a pasear con Anita y José Arcadio, con Kutuzov,
Sorel, Meursault, Maximiliano.
Volará, quizás, una bonita milana, el cuervo Jacobo.
Cantarán conmigo esta
elegía tejida a tantas manos:

Que por mayo era por mayo
pensando en ti, como ahora pienso
las palabras entonces no sirven, son palabras.
Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi
que tenemos que hablar de muchas cosas.
Aquél de buenos abrigo, amado por virtuoso de la gente
polvo será, mas polvo enamorado,
tanto amor y no poder nada contra la muerte…
dichoso el árbol que es apenas sensitivo
¿ké fareyó ‘o ké serád de mibi?
Estos días azules y este sol de la infancia
tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas.
Duerme, vuela, reposa: ¡también se muere el mar!

Cristina Sanz Ruiz ha ganado el XVI Premio Internacional de Poesía Antonio Gala.