Estado de pesimismo

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Dos viñetas de El Roto y Erlich en El País que reflejan el estado de pesimismo y las negativas perspectivas de futuro para la ciudadanía española. Todos los organismos internacionales (Unión Europea, FMI y OCDE, entre otros) son coincidentes en el diagnóstico: más paro y más recesión en 2013.   Hay más disparidad de criterios en las recetas para salir de este profundo socavón donde nos están llevando las políticas de una mal entendida austeridad. Se requieren políticas de estímulos para dinamizar la economía y crear empleo y que el crédito fluya de una vez para empresas y familias. Sólo así se empezará a recuperar parte de la confianza y sacar a la gente de la resignación. El Gobierno de Rajoy sigue sin enterarse o no da la batalla para que Merkel nos deje cambiar un rumbo que nos conduce a la ruina.

Caballero Bonald

Nada mejor para celebrar el Premio Cervantes 2012 obtenido con toda justicia por José Manuel Caballero Bonald, poeta y ensayista gaditano, que disfrutar de su obra. Ahí va una perla de su creativa y comprometida trayectoria literaria:

DESENCUENTRO

Esquiva como la noche,
como la mano que te entorpecía,
como la trémula succión
insuficiente de la carne;
esquiva y veloz como la hoja
ensangrentada de un cuchillo,
como los filos de la nieve, como el esperma
que decora el embozo de las sábanas,
como la congoja de un niño
que se esconde para llorar.

Tratas de no saber y sabes
que ya está todo maniatado,
allí
donde pernocta el irascible
lastre del desamor, sombra
partida por olvidos, desdenes,
llave que ya no abre ningún sueño:

La ausencia se aproxima
en sentido contrario al de la espera.

PD.– Coincidencias de la vida. Esta mañana he participado en unas jornadas sobre ‘Medios de comunicación e inmigración’ organizadas por la Fundación Tres Culturas y celebradas en la Fundación Caballero Bonald, en Jerez de la Frontera.

Periodismo e inmigración

He participado esta mañana en Jerez (Cádiz) en el taller sobre Medios de Comunicación e Inmigración del Proyecto Menara, Observatorio Transfronterizo para las Migraciones y la Promoción del Diálogo Intercultural, que pilota la Fundación Tres Culturas. La Junta de Andalucía viene desarrollando desde hace años políticas públicas en las que se aborda la inmigración desde una perspectiva de participación e integración. Menara (que significa faro en árabe) profundiza en esa línea de trabajo para la mejora el conocimiento de la realidad del fenómeno migratorio y la sensibilización social acerca de sus valores positivos, rechazando toda forma de racismo y xenofobia, y cualquier clase de discriminación que se produzca.

Esta iniciativa es, sin lugar a dudas, un acierto. Se adopta un postura proactiva ante el hecho migratorio, poniendo el foco a los aspectos positivos que genera la coexistencia de patrones culturales diversos y mitigando en la medida de lo posible, las características más negativas. Se busca generar espacios de intercambio y construir puentes para la cooperación entre dos territorios fronterizos como son Andalucía y el norte de Marruecos. En definitiva, favorecer la buena vecindad y la convivencia.

Uno de los objetivos del proyecto Menara es incidir en la percepción andaluza de la inmigración. Y, sin duda, en la fijación de esa percepción social de este fenómeno juegan un papel decisivo los medios de comunicación. Éstos configuran la realidad social. El sesgo que tengan las informaciones que se difunden a través de los distintos soportes conforma el imaginario colectivo y, por tanto, los medios se erigen como agentes fundamentales en la gestión de la diversidad. Hasta ahora, en líneas generales existido una línea mayoritaria en establecer la inmigración como un problema o un conflicto. Se ha primado una visión negativa de este fenómeno social.

Con la grave crisis económica que estamos atravesando desde 2008, hemos retrocedido a unos años en la consideración de la inmigración. Las menores posibilidades económicas, la destrucción de empleo, el empobrecimiento de las familias… ha supuesto una vuelta a la fase de amenaza. En momentos de crisis y dificultad, la presencia del inmigrante se hace incomoda y fluyen con enorme facilidad el estereotipo y la mirada excluyente. Las minorías son percibidas, de nuevo, como riesgo para la convivencia, para el orden social, una amenaza para los valores, las costumbres y las tradiciones y la propia identidad española. Se produce un rechazo a estas minorías, que se convierten en enemigo visible, culpable de los problemas y las frustraciones.

Los medios de comunicación tienen una función social importante en las sociedades democráticas. Además de informar, formar y entretener, sus tres funciones clásicas, los mass media se han de implicar en favorecer la convivencia y no agitar las bajas pasiones, siempre latentes, que prenden con facilidad y que tardan en apagarse.

Comparto con el Colegio de Periodistas de Cataluña que el periodista, sin perder el rigor profesional, ha de tomar postura a favor de una perspectiva multicultural que enriquece a la sociedad. En la información y, especialmente, en la opinión se ha de evitar los tópicos y los prejuicios, las generalizaciones, la dramatización y el sensacionalismo. Los medios de comunicación han de buscar nuevas perspectivas sobre la inmigración y no sólo encasillar al que viene de fuera en las cuestiones conflictivas. Especialmente peligroso resulta el discurso que sitúa inmigración y delincuencia como dos caras de la misma moneda.

Distintas organizaciones profesionales, consejos audiovisuales y centros de investigación formulan códigos de buenas prácticas y recomendaciones que no dejan de ser un declaración de buenas intenciones. Se han dado pasos en la representación mediática de la inmigración, una mejoría que resulta a todas luces insuficiente. Se ha de avanzar más comprometido con la convivencia y la interculturalidad.

La rabieta de Ignacio González

El presidente de Madrid se aferra a una mentira para intentar justificar sus errores y la desamortización de la sanidad pública que pilota en su comunidad. Por desconocimiento o con mala fe, creo que más por lo segundo que lo primero, Ignacio González se intenta zafar de su responsabilidad y se inventa que en Andalucía se han privatizado 17 hospitales. Se lamenta el hombre de que no oye a nadie decir que “poco más o menos que están dejando morir a los andaluces”. No los puede oír porque la realidad es diametralmente distinta a la que plantea y existe además un altísimo grado de satisfacción entre los usuarios del sistema público de salud en Andalucía. No hay ni un solo hospital privatizado por la Junta, ni uno solo, son todos públicos al cien por cien. Haría bien el sustituto de Aguirre en darse una vuelta por esta tierra para conocer de primera mano cómo funciona la sanidad andaluza, referencia nacional por su calidad asistencial y por su coste inferior a otras comunidades autónomas.

Andalucía apuesta por un modelo de sanidad claro e incuestionable que tiene su base en que es público (no de provisión pública o privada), universal (no de asegurados) y gratuito. El Partido Popular tiene otro, plasmado en el real decreto de medidas sanitarias y ya en práctica en muchas de las autonomías en que gobiernan, que supone desmantelar lo conquistado y seguir la senda de privatizaciones, de la quiebra de la cobertura universal  instaurar el múltiple aseguramiento que se practica en Estados Unidos, Reino Unido u Holanda.

Madrid, en estos días con todos los colectivos sanitarios en pie de huelga, y Valencia son ejemplos elocuentes de los derroteros por los que nos quieren arrastrar la derecha española. Se promueve la gestión privada de los servicios públicos como la panacea para todas las dolencias sin ningún dato contundente que muestre mejores resultados. Ninguno en absoluto. Incluso en algunos países se observa lo contrario. Lo que sí tenemos son datos de que supone un magnífico negocio para algunos, con grandes riesgos para la calidad del servicio y la sostenibilidad del sistema. Por ejemplo, EEUU y Holanda, con un sistema obligatorio de seguros privados sanitarios, son los dos países con más gasto en este capítulo. En el polo opuesto, la sanidad pública andaluza, que es la que ofrece más prestaciones y cuyos usuarios gozan más derechos, tiene un gasto muy por debajo de la media española y, por supuesto, inferior al de las comunidades autónomas donde la privatización avanza a todo tren. Esta realidad destroza la leyenda urbana de que la sanidad privada es más eficiente y austera. No sólo no es así, sino que además es más injusta y quiebra el accedo en igualdad de los ciudadanos.

Foto.Ecodiario. Imagen de la manifestación de ayer convocada en defensa de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid, tras dos días de una huelga histórica secundada por todos los sectores sanitarios.

La necesaria autocrítica

Me gusta este vídeo elaborado por un grupo de militantes del PSOE en el que se hace autocrítica y se piden disculpas por los errores cometidos en la recta final del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Un periodo con luces, con avances en derechos y libertades, con proyección exterior de España, pero también con sombras. Resulta un ejercicio imprescindible para recuperar la confianza de la ciudadanía. Sólo desde el reconocimiento de las equivocaciones se puede articular una alternativa creíble de futuro.

Libertad de información

Los medios de comunicación juegan un papel esencial en las sociedades democráticas. Cuando se recorta o se limita el ejercicio del periodismo, se achica la democracia. Hago estas consideraciones al hilo de la detención de una reportera gráfica de La Sexta, Ana García, mientras grababa en Sevilla una protesta contra los desahucios. Lo que nunca puede quedar en tela de juicio es la libertad de información. Los periodistas tienen que estar donde pasa la noticia y poder contarlo. Le guste o no a los poderes públicos. Los medios ejercer la función social de mediar entre las instituciones y los ciudadanos. Limitar esa posibilidad supone un retroceso democrático intolerable. Cuando se impone la censura, se coarta la transparencia y la verdad.

PD.- La Sexta me ha ofrecido la posibilidad de valorar este desagradable episodio y me he manifestado en estos términos: ver vídeo.

Régimen de terror en RTVE

Cuando el Partido Popular entra por la puerta de los medios públicos, la verdad y la independencia saltan por la ventana. La derecha usa y abusa de lo que es de todos y pagamos con nuestros impuestos, se apropia de este patrimonio público y lo pone a su servicio sin importarle ni el interés general ni el derecho constitucional del ciudadano a una información veraz. Ese comportamiento poco democrático lo practica sin escrúpulos allí donde gobierna. No se detiene ante nada: proscribe la libertad de información, impone la censura y persigue a los profesionales que no pasan por su aro de indignidad e impudicia.

La manipulación campa a sus anchas en RTVE. El Partido Popular se ha cargado de un plumazo el prestigio y el reconocimiento general conquistado en los últimos años de la corporación, gracias al marco normativo impulsado por el Gobierno socialista para garantizar la neutralidad y la libertad de información. Al entrar como elefante en cacharrería, en menos de un año la audiencia ha abandonado espantada la radio y la televisión públicas por su sectarismo. El Gobierno de Rajoy está reeditando a las bravas un nuevo modelo Urdaci, donde la información es una materia prima manipulable que se sirve en función de criterios políticos y no periodísticos.

Los profesionales de RTVE han hecho público un rotundo basta ya y dan la voz de alarma por la purga interna y la tendenciosidad de sus contenidos.  En un comunicado, el Consejo de Informativos, órgano que representa a los periodistas de la cadena, da cuenta de “numerosas quejas y peticiones de amparo debido a las intromisiones y coacciones”. La cacería ha llegado hasta Informe semanal, posiblemente el programa más veterano en la parrilla de TVE y quizá el que goce de más reputación. Varios profesionales han sido expulsados del programa o amonestados por negarse a firmar reportajes con una línea parcial, contraria al comportamiento de un medio público. La independencia de los profesionales de la casa se garantiza en el Estatuto de Información y al Manual de Estilo de la corporación, documentos que la actual dirección considera papel mojado. El Gobierno ha colocado en Torrespaña a perros de presa, con Julio Somoano a la cabeza, que ejecutan órdenes directas desde la Moncloa.

Foto.elplural.com. Rajoy, con Somoano (izquierda) y el presidente de RTVE, Leopoldo González-Echenique.

Choque de trenes

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Quedan dos días para las elecciones catalanas: las posiciones cada vez están más radicalizadas. Independencia frente a centralismo: dos gobiernos de derechas, con las mismas recetas regresivas y patrocinando los mismos recortes, juegan al choque de trenes. Y para caldear más el cotarro el Ejecutivo de Rajoy recurre al juego sucio aireando informes policiales de más que dudosa credibilidad sobre presuntas cuentas de Artur Mas en Suiza. Con este tipo de maniobras indecentes que buscan  manipular a la opinión pública, sólo se alimenta la crispación, se multiplica el problema, se olvidan las soluciones y se complica aún más la convivencia. Que cada cual sea después responsable de sus actos y de sus consecuencias.

Viñeta.El Roto en El País.

Aberrante ley de tasas judiciales

Cualquier elefante entraría en una cacharrería con más sigilo que Gallardón en el Ministerio de Justicia. Es el peor ministro de la Justicia…”.

Lo podría haber escrito yo pero se me ha adelantado un concejal del PP. La ley de tasas judiciales es una aberración democrática y tiene visos de inconstitucionalidad. La Junta de Andalucía está estudiando ya un posible recurso ante el alto tribunal. Esta medida no es inocua. Para aligerar la carga de litigios que colapsan la administración de justicia lo único que se le ocurre a este gobierno recortador es poner precios abusivos de acceso a la justicia. Así, Rajoy se carga el principio de igualdad (con esta ley sólo podrá acceder a la justicia quien tenga dinero) y se vulnera la tutela judicial efectiva. El Gobierno del PP impone unas tasas judiciales desproporcionadas e imposibles de pagar para un significativo porcentaje de población que suponen, de hecho, obstaculizar que la mayoría de los ciudadanos puedan acudir a la Justicia, en defensa de sus intereses y derechos, si lo precisan. Además, estas tasas tan elevadas resultarán también disuasorias, porque, en algunos casos, son superiores a la cuantía del pleito, es decir, a lo que se obtendría en caso de ganar el juicio. Muchos ciudadanos dejarán de pleitear, aun asistiéndoles la razón, porque le saldría más caro el collar que el perro.

El PP ha hecho valer su mayoría absoluta en las Cortes Generales para aprobar este copago (o repago) judicial en contra del conjunto de la sociedad. Además de toda la oposición política, asociaciones de consumidores, sindicatos y todas las profesiones que actúan en los procesos judiciales (abogados, jueces, fiscales, secretarios judiciales, procuradores, notarios, registradores y graduados sociales) han expresado su rechazo, a través de sus respectivas asociaciones y portavoces. El nuevo marco legislativo es lesivo para la democracia y la ciudadanía y su aplicación está resultando muy chapucera. La ley entraba hoy en vigor y el Ministerio la ha tenido que retrasar unas semanas por ausencia de formularios en los juzgados para cobrar las dichosas tasas. Además de clasista, Gallardón hace gala de su ineptitud.

En este recorrido de un año, el Gobierno de Rajoy ha emprendido un calculado y fanático camino para quebrar la igualdad de oportunidades. Las tasas judiciales se unen al copago sanitario, a la privatización de la sanidad pública, a la reducción de becas o a la reforma laboral. Como sigan mucho tiempo, esta derecha nos llevará al siglo XIX.