Nuestro futuro pasa por París

noviembre 30, 2015

Hemos disfrutado un fin de semana en Andalucía con unas temperaturas impropias. Los últimos días del mes de noviembre se asemejan más a la primavera que al invierno que está a la vuelta de la esquina. Ya nadie pone en duda que el calentamiento global es una realidad. Ni siquiera el primo de Mariano Rajoy. Hasta el presidente del Gobierno ya entiende que no se trata de alarmismo de la izquierda sino de un fenómeno que tiene efectos ya y que serán irreversibles dentro de unos años.

El mundo mira desde hoy a París, donde desde hoy y durante quince días se celebra una nueva cumbre mundial sobre el cambio climático. A diferencia de hace seis años en Copenhague, se acude a esta cita con una preocupación compartida: en el diagnóstico está todo el mundo de acuerdo, en las propuestas o en el grado de compromiso para hacerle frente ya no existe tanta unanimidad. Si proseguimos con esta dinámica destructiva y no limitamos las emisiones de gases de efecto invernadero, se está poniendo en riesgo no sólo nuestro ecosistema, también la supervivencia de decenas de miles de millones de personas. El futuro del planeta está en peligro.

Se parte de un documento de mínimos que reemplace y actualice el acuerdo de Kioto de 1997. La situación se ha agravado en estos 18 años por los incumplimientos de muchos países, y muy especialmente de grandes potencias como Estados Unidos y China. Es imprescindible en estos momentos alturas de miras y luces largas. 180 de los 195 participantes han presentado planes para reducir las emisiones. Tenemos que pasar de las palabras a los hechos. Estamos a tiempo de frenar las nefastas consecuencias del calentamiento global. Aún se puede prevenir, o al menos mitigar, luego no será posible curar.

Vídeo.- Declaraciones de Rajoy en 2007.

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¿Serás, amor…

noviembre 29, 2015

¿SERÁS, AMOR…
Pedro Salinas

¿Serás, amor
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el mismo encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y sólo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo:
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan,
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el lugar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales.
Es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara
y que lo más seguro es el adiós.

Mas se arrastra ante la CUP

noviembre 28, 2015

Viendo el escenario catalán desde la barrera, da la sensación que Artur Mas ha perdido la dignidad y está dispuesto a cualquier arreglo (por oneroso que éste sea) con tal de amarrar su continuidad en la presidencia de la Generalitat. Cierto es que en este viaje se juega su pellejo político pero sus ocurrencias lo están situando en el ridículo más absoluto. Muchos de los votantes del Junts pel sí, básicamente los que tradicionalmente han votado a Convergencia i Unió, de extracción conservadora, estarán desconcertados con el matrimonio antinatura que persigue Mas con la CUP, una fuerza anticapitalista y antisistema. Esa alianza sería tanto como querer mezclar el agua y el aceite. Sin embargo, en ello se afana sin éxito el president en funciones, mendigando el apoyo con propuestas delirantes. Todo por superar este match-ball que lo puede sacar del tablero. No se trata de salvar el disparate que representa el proceso de independencia, sólo busca un cabo que lo rescate del laberinto en el que se ha metido por sus errores, su mala gestión y los casos de corrupción que acosan a su partido.

Viñeta.Peridis en El País.

Periodistas y buenas personas

noviembre 27, 2015

Me reconfortó escuchar hace unos días a Javier del Pino, conductor del programa ‘A vivir que son dos días’, de la Cadena Ser, defender que “para ser buen periodista no hace falta tener el colmillo retorcido, no hace falta ser mala persona o egocéntrico”. Comparto esta reflexión en su integridad, la pena es que la realidad del ejercicio de la profesión lo desmiente. El pecado capital del periodista es la soberbia o la ausencia de humildad, casi nunca se reconoce el error ni se rectifica, se practica el sostenella y no enmendalla hasta el paroxismo. Una terquedad que raya lo malsano cuando se mezcla con posturas intransigentes desde la trinchera ideológica, que constituye la mayor perversión del fin de contar las cosas desde la neutralidad y el respeto a la verdad. Toda generalización acarrea injusticia. En el gremio hay gente noble y comprometida con la ética. Sin embargo, está muy extendido que los profesionales vamos de sobrados, que la autocrítica nos queda lejos y que nos gusta meter el dedo en la llaga más de lo debido o de lo que sería de justicia. No es una leyenda urbana. Se hacen méritos sobrados para alimentar esta percepción en el imaginario colectivo. Todos los días nos encontramos ejemplos de esta tozudez en no dar el brazo a torcer aunque la realidad salte a la vista y nos corrija. Este viernes tampoco es una excepción: hay materia para cubrir todo un curso sobre mal periodismo. Y me duele como ciudadano y como parte del gremio. Pero le quiero hacer caso a Javier del Pino y decir lo que pienso sin colmillo, sin señalar a nadie y con la voluntad de ser buena persona.

Foto.Cadena Ser. Javier del Pino, a la izquierda, con el maestro José Martí Gómez, en la entrega de los Premios Ondas 2015.

A dormir el partido

noviembre 26, 2015

No es un gesto de cobardía, o quizá sí, pero sobre todo supone la expresión del desahogo con el que Mariano Rajoy afronta las elecciones generales. Las explicaciones del presidente sobre negativa a participar un debate a cuatro con Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias son de traca. Sostiene el gallego que no tiene tiempo para tantos debates. Esa insolvente afirmación la lanzó mientras que hacía de comentarista deportivo en la retransmisión en la COPE de la jornada de ayer de la Champions League. Sí tiene hueco en su agenda para esos ‘caprichos’ y no para confrontar con otros adversarios políticos. Argumentación insulsa e inconsistente.

Rajoy se está aplicando su sentencia de perogrullo: “La mejor defensa es una buena defensa“. No se quiere exponer. Considera que estando resguardado en Moncloa y con el ruido del disparate separatista catalán y las secuelas de los atentados yihadistas de París le dan para llegar al 20 de diciembre sin arriesgar. Craso error. Parte de una premisa falsa: queda mucha tela que cortar hasta que llegue la jornada electoral. Usando una máxima del fútbol, Rajoy sale a dormir el partido… y quien sale a empatar, suele perder. Tanto contemporizar para anestesiar la campaña electoral le puede costar un disgusto. La gente quiere a políticos con determinación y que cojan el toro por los cuernos. No se manda un mensaje ilusionante escondiéndose en el plasma o yendo sólo a programa de variedades. No queremos un presidente en zapatillas y batín leyendo el Marca.

Foto.- Diario Sport.

#YoNoSoyCómplice

noviembre 25, 2015

Vídeo del Gobierno de Andalucía con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. El terrorismo machista existe aunque no lo queramos ver. 814 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas en los últimos doce años. Decenas de miles de mujeres sufren en silencio el miedo y el maltrato. La erradicación de esta lacra es tarea de todas y de todos hoy y los restantes 364 días del año. #YoNoSoyCómplice.

Derecho a saber

noviembre 24, 2015

Parece que Mariano Rajoy ha aprendido de los errores del pasado y de la nefasta gestión que hizo José María Aznar de la guerra de Irak y de los atentados del 11-M. El presidente se está dejando guiar por la prudencia y abriendo el diálogo a interlocutores a los que hace apenas unas fechas ni consideraba (léase Pedro Sánchez y, muy especialmente, Albert Rivera y Pablo Iglesias). Nada que objetar hasta aquí. Pero se le empieza a ver el truco, el as que intenta esconder en la bocamanga. No se quiere pronunciar, incluso corrige a ministros más locuaces para alargar el enigma, sobre el papel que tendría España ante una eventual guerra contra el terrorismo yihadista. Rajoy está jugando a dilatar los tiempos hasta que pasen las elecciones generales y luego ya veremos. La cautela en exceso se puede convertir en una inconveniente estrategia electoral para pasar de puntillas por un asunto tan controvertido (y de tan mal recuerdo para el PP). Sin embargo, los ciudadanos queremos y tenemos derecho a saber qué harían Rajoy y el PP el día 21 de diciembre en el caso (poco probable por suerte para este país) de ganar las elecciones generales. Cuando se oculta una decisión tanta trascendencia, nos hace ponernos en lo peor.

Viñetas.Miki&Duarte (Grupo Joly) y Ricardo (El Mundo) retratan a la perfección la actitud de Rajoy.