La distancia

LA DISTANCIA
Antonio Cabrera

Yo decía palabras y escuchaba
las que a mí me decían.
Mientras,
inadvertidamente,
se iba alimentando la mañana
con el néctar de luz de los almendros
hasta forjar
una callada majestad: el día.

Yo hablaba y los demás hablaban,
y las palabras nuestras
fueron un manto tenue
que hacía resbalar
aquella limpia miel, aquella albura,
hacia los bordes
de la conversación,
y en borrada existencia la perdían.

Puedo saber que la perdían
porque la escena
llega completa en lo evocado,
y veo en mi memoria
cómo se erigen firmes a nuestro alrededor
aquellas llamas blancas de febrero.
Se erigen
extrañamente firmes.
¿Dónde estaban entonces,
si no estaban ocultas?
¿En dónde respirábamos nosotros?
Yo paseaba atento a cuanto me decían
pero expulsado
a confines sin luz que ahora, al verme
en el recuerdo, sé que no existieron.
¿Qué había en las palabras
y qué fuera de ellas?
La insistencia del mundo.
Aquella vez
estuvo sostenida
sobre rotundas flores invernales.
En la diafanidad resplandecían.
De las sílabas ciegas que dijimos
fueron eco inaudible, un sí y un no libados,
la distancia.

* El profesor y poeta gaditano ha fallecido esta semana a la edad de 61 años.

Eros tremendum

EROS TREMENDUM
Carlos Edmundo de Ory

En la noche del sexo busco luz
y encuentro más y más oscuridad
mi cuerpo es sacro y sacrifica edad
sin tiempo sobre el tuyo cruz con cruz.

Subo y bajo y gravito mi testuz
cae sobre el muro de tu atroz ciudad
sin puertas donde al fin me da mitad
de entrada a la tiniebla un tragaluz.

Mantel mi espalda cubre los manjares
mis brazos y mis piernas son a pares
con los tuyos en forma de escorpión.

Las dos manzanas mi contacto deja
y duerme como un vaso en la bandeja
de tu vientre mi enorme corazón.

Contemplación

CONTEMPLACIÓN
Ricardo Molina

De onda en onda, grácil se mecía;
de cielo en cielo, el sol; de soto en soto,
errante amor, la frente coronada
de vid silvestre y líquidos reflejos.

De brisa en brisa, la canción; de rama
en rama, el verde pájaro canoro;
de corazón en corazón risueño,
el clamoroso ciervo del deseo.

Entre las piedras, rota adolescencia
su bella soledad gozando amante,
piedra amorosa entre amorosas piedras.

Para vivir su amor, cantar su gloria,
yo estoy en onda, cielo, soto, brisa,
rama, deseo, corazón y muero.

La espera

LA ESPERA
Joan Margarit

Te están echando en falta tantas cosas.
Así llenan los días
instantes hechos de esperar tus manos,
de echar de menos tus pequeñas manos,
que cogieron las mías tantas veces.
Hemos de acostumbramos a tu ausencia.
Ya ha pasado un verano sin tus ojos
y el mar también habrá de acostumbrarse.
Tu calle, aún durante mucho tiempo,
esperará, delante de tu puerta,
con paciencia, tus pasos.
No se cansará nunca de esperar:
nadie sabe esperar como una calle.
Y a mí me colma esta voluntad
de que me toques y de que me mires,
de que me digas qué hago con mi vida,
mientras los días van, con lluvia o cielo azul,
organizando ya la soledad.

* Margarit, uno de mis poetas preferidos, ha ganado esta semana el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana a sus 81años.

Sólo dame una razón

SÓLO DAME UNA RAZÓN
Loreto Sesma

Si nos da miedo el amor,
es porque hubo una vez que nos hicieron daño,
o incluso dos.
Y cuando la tercera,
cuando en teoría va la vencida,
lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos.

Así que no juzguen a alguien por lo que quiere
o deja de querer,
porque a lo mejor tiene el corazón hecho añicos
y unas cicatrices en su piel que no se irán,
por mucho tiempo que pase.

El amor es ese tren que no es que no espere,
sino que atropella.
Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado
a las vías una y otra vez.
Por eso no vuelve a pasar,
porque cada amor mata.
Y la ilusión del día siguiente es lo que resucita,
y por eso hay quien dice que si no has muerto
por lo menos siete veces en vida
es que no has vivido nada.

Hay que tener un par de cojones
y mucho
pero mucho coraje para enamorarte,
porque aquel que te sonríe
es el mismo que una mañana te dejará
las sábanas frías
y un hueco imposible de llenar en tu cama.

Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien,
aún sabiendo que será el poema más bonito,
pero también el más difícil de escribir
cuando todo se apague.

Tienes que ser un jodido héroe
para ser capaz de salvar la sonrisa de alguien
cuando esté naufragando en lágrimas
y todo su mundo se haya reducido a un mar
de donde no hay posibilidad de rescate,
pero llegues tú y le digas:

Mira,
no sé si irá todo bien,
pero si te ahogas,
te prometo que lo haremos juntos.

Imbécil es lo que eres si cedes tu canción favorita
pensando en esa persona,
porque luego cuando la escuches,
toda partitura,
palabra,
sílaba
y sonido
será un recuerdo llamando a tu puerta.

Así que te pido que tengas mucho cuidado.
Te dirán que el amor sólo tiene un final posible
y es el olvido.
Pues olvídales tú a ellos.
Verás a tu alrededor
historias rotas y escritos como esto.
Que te sirvan de motivo
para demostrarnos que todo es posible.

Huye de quien te diga como vivir,
porque ni él ni nadie
tenemos idea de como hacerlo.

Y arriésgate,
porque echar de menos
es como si el corazón dijera:
Oye, me rindo,
a mi no me jodes más.

Y no es por joder,
pero si ensuciamos tanto la palabra amor,
si creemos que sabemos querer,
es por gente como tú.

* Loreto Sesma, junto a otros poetas, ha participado en el encuentro Poesía 4.0 organizado por El País y la Cadena Ser en el Teatro Real de Madrid.