Ya nada es ahora

enero 14, 2018

YA NADA ES AHORA
Ángel González

Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora
-ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa—-

podrá evitarlo:
exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

este amor ya sin mí te amará siempre.

* El 12 de enero se han cumplido diez años de la muerte de este gran poeta.

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ÁMAME SÓLO COMO AMARÍAS AL VIENTO…
Ricardo Molina

Ámame sólo como amarías al viento
cuando pasa en un largo suspiro hacia las nubes;
Ámame sólo como amarías al viento
que nada sabe del alma de las rosas,
ni de los seres inmóviles del mundo,
como al viento que pasa entre el cielo y la tierra
hablando de su vida con rumor fugitivo;
ámame como al viento ajeno a la existencia
quieta que se abre en flores,
ajeno a la terrestre
fidelidad de las cosas inmóviles,
como al viento cuya esencia es, ir sin rumbo,
como al viento en quien pena y goce se confunden,
ámame como al viento tembloroso y errante.

El amor

diciembre 24, 2017

EL AMOR
Juan Ramón Jiménez

El amor, ¿a qué huele? Parece, cuando se ama,
que el mundo entero tiene rumor de primavera.
Las hojas secas tornan y las ramas con nieve,
y él sigue ardiente y joven, oliendo a rosa eterna.

Por todas partes abre guirnaldas invisibles,
todos sus fondos son líricos -risa o pena-,
la mujer a su beso cobra un sentido mágico
que, como en los senderos, sin cesar se renueva…

Vienen al alma música de ideales conciertos,
palabras de una brisa liviana entre arboledas;
se suspira y se llora, y el suspiro y el llanto
dejan como un romántico frescor de madreselvas…

A ti, viva

diciembre 10, 2017

A TI, VIVA
Vicente Aleixandre

Es tocar el cielo, poner el dedo
sobre un cuerpo humano.
Novalis

Cuando contemplo tu cuerpo extendido
como un río que nunca acaba de pasar,
como un claro espejo donde cantan las aves,
donde es un gozo sentir el día cómo amanece.

cuando miro a tus ojos, profunda muerte o vida
que me llama,
canción de un fondo que sólo sospecho;
cuando veo tu forma, tu frente serena,
piedra luciente en que mis besos destellan,
como esas rocas que reflejan un sol que nunca se hunde.

Cuando acerco mis labios a esa música incierta,
a ese rumor de los siempre juvenil,
del ardor de la tierra que canta entre lo verde,
cuerpo que húmedo siempre resbalaría
como un amor feliz que escapa y vuelve…

Siento el mundo rodar bajo mis pies,
rodar ligero con siempre capacidad de estrella,
con esa alegre generosidad del lucero
que ni siquiera pide un mar en que doblarse.

Todo es sorpresa. El mundo destellando
siente que un mar de pronto está desnudo, trémulo,
que es ese pecho enfebrecido y ávido
que sólo pide el brillo de LA luz.

La creación riela. La dicha sosegada
transcurre como un placer que nunca llega al colmo,
como esa rápida ascensión del amor
donde el viento se ciñe a las frentes más ciegas.

Mirar tu cuerpo sin más luz que la tuya,
que esa cercana música que concierta a las aves,
a las aguas, al bosque, a ese ligado latido
de este mundo absoluto que siento ahora en los labios.

Nota.- Un poema de este componente de la Generación del 27 porque esta próxima semana se cumplen 90 años del encuentro de este elenco excepcional de creadores en el Ateneo de Sevilla en el acto por el tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora, un encuentro que se considera el momento fundacional de este grupo heterogéneo. Además, el Centro Andaluz de las Letras organiza mañana en Málaga un congreso sobre Aleixandre y el jueves llega a las librerías la nueva edición de su Poesía Completa.

Los años aurorales

diciembre 3, 2017

El periodista y poeta Fernando del Val ha conseguido el Premio El Ojo Crítico de Poesía 2017, de Radio Nacional de España, por su obras ‘Los años aurorales’. Os dejo tres de su pequeños pero profundos poemas:

de tu boca sale un velero
y yo que siempre he creído en el mar
sonrío

***

hacer noche en tus ojos
en la cueva luminosa
de tu luna llena

***

respiré en la luz de las lecturas
y allí estabas tú
eres algo que me apetece siempre

Canción de la noche sola

noviembre 19, 2017

CANCIÓN DE LA NOCHE SOLA
José Ángel Buesa

Fue mía una noche. Llegó de repente,
y huyó como el viento, repentinamente.
Alumna curiosa que aprendió el placer,
fue mía una noche. No la he vuelto a ver.
Fue la noche sola de una sola estrella.

Si miro las nubes, después pienso en ella.
Mi amor no la busca; mi amor no la llama;
la flor desprendida no vuelve a la rama,
y las ilusiones son como un espejo
que cuando se empaña pierde su reflejo.

Fue mía una noche, locamente mía:
me quema los labios su sed todavía.
Bella como pocas, nunca fue más bella
que soñando el sueño de la noche aquella.

Su amor de una noche sigue siendo mío:
la corriente pasa, pero queda el río;
y si ella es la estrella de una noche sola,
yo he sido en su playa la primera ola.

Amor de una noche que ignoró el hastío.
Somos las distantes orillas de un río,
entre las que cruza la corriente clara,
y el agua las une, pero las separa.

Amor de una noche: si vuelves un día,
ya no he de sentirte tan loca y tan mía.
Más que la tortura de una herida abierta,
mi amor ama el viento que cierra una puerta.

El amor florece tierra movediza,
y es ley de la llama trocarse en cenizas.
El amor que vuelve, siempre vuelve en vano,
así como un ciego que tiende la mano.
Amor de una noche sin amanecer:
¡acaso prefiero no volverte a ver!

Una cuenta en mi cuerpo

octubre 29, 2017

UNA CUENTA EN MI CUERPO
Vanesa Martín

Te abrí una cuenta en mi cuerpo
para que me apuntes los asaltos con tiza
y me añadas la propina
y me crezcan los decimales
y nos borren las heridas,
que mi piel será de agosto
y la tuya pleno julio.
Aprende a dibujarme
para que nunca te pierda,
para que siempre me ganes.