La llave maestra

LA LLAVE MAESTRA
Silvina Ocampo

La luz de su cuarto me habla de él cuando no está,
me acompaña cuando tengo miedo,
y siempre tengo miedo porque soy valiente;
oye su paso sobre los mosaicos de la entrada
va a su encuentro cuando abre la puerta lentamente
cuando lo espero, y siempre lo espero;
lo mismo es para la luz eléctrica que para la luz del sol,
lo mismo para el sol que la luna o la estrella.
Un tapiz forma la luz complicada
es la vida y siempre la vida.
Si me quedara ciega la vería con mis patas
o tal vez con mi frente cuando llega.
El tapiz no lo forma la luz sino su llegada, el sonido
que cambia de oscuro en claro.
El tablero de la luz tiene varias llaves
pero una gobierna el resto:
se llama la llave maestra.
Del mismo modo el tablero de mi luz
tiene una sola llave que gobierna las otras
la llave que está en sus manos.
Apagaría todas las luces si quisiera
pero yo cierro los ojos para no ver
la oscuridad que podría ser luz
para no herirlo.

Pueblo nómada

PUEBLO NÓMADA
Isabel Pérez Montalbán

El que pasa por mi piel y no se queda.
El éxodo:
la evasión de divisas extranjeras que el hombre
guardaba en la caja fuerte de mis venas
durante las noches de deseo,
la humedad que depositan los amantes
antes de vestirse y abrir la puerta de la calle
para no volver nunca.
Cuando sería tan fácil que la ducha
se llevase los restos del traslado.

Materia

MATERIA
José Ángel Valente

Convertir la palabra en la materia
donde lo que quisiéramos decir no pueda
penetrar más allá
de lo que la materia nos diría
si a ella, como un vientre,
delicado aplicásemos,
desnudo, blanco vientre,
delicado el oído para oír
el mar, el indistinto
rumor del mar, que más allá de ti,
el no nombrado amor, te engendra siempre.

La balada del amor tardío

LA BALADA DEL AMOR TARDÍO
Dulce María Loynaz

Amor que llegas tarde,
tráeme al menos la paz:
Amor de atardecer, ¿por qué extraviado
camino llegas a mi soledad?

Amor que me has buscado sin buscarte,
no sé qué vale más:
la palabra que vas a decirme
o la que yo no digo ya…

Amor… ¿No sientes frío? Soy la luna:
Tengo la muerte blanca y la verdad
lejana… -No me des tus rosas frescas;
soy grave para rosas. Dame el mar…

Amor que llegas tarde, no me viste
ayer cuando cantaba en el trigal…
Amor de mi silencio y mi cansancio,
hoy no me hagas llorar.

Nunca desayunaré en Tiffany

Nunca desayunaré en Tiffany
ese licor fresa en ese vaso
Modigliani como tu garganta
nunca
aunque sepa los caminos
llegaré
a ese lugar del que nunca quiera
regresar

una fotografía, quizá
una sonrisa enorme como una ciudad
atardecida, malva el asfalto, aire
que viene del mar
y el barman
nos sirve un ángel blanco, aunque
sepa los caminos nunca encontraré
esa barra infinita de Tiffany
el juke-box
donde late el último Modugno ad
un attimo d’amore che mai piu ritornera

y quizá todo sea mejor así, esperado

porque al llegar no puedes volver
a Ítaca, lejana y sola, ya no tan sola,
ya paisaje que habitas y usurpas
nunca,
nunca quiero desayunar en tiffany, nunca
quiero llegar a Ítaca aunque sepa los caminos

lejana y sola.

Manuel Vázquez Montalbán

Pluralidad del nombre

PLURALIDAD DEL NOMBRE
Juan Gallego Benot

Yo he podido recorrer
por ti todos los campos,
todas las amplias nubes fronterizas,
la mar hastiada de molicie,
el llano fierro inoportuno.

He cantado al blancor
y a la dulzura del mundo,
he dicho que podría
dar el alma por ti
y tantas cosas.

Hoy, que el sol
relumbra amenizando
el más terrible verano,
podrías ser cualquier otro:
mis cantos son tan generales…
Aún puedes ser
cualquier otro en otros ríos,
otros días intranquilos,
calurosos y tristes.

* El sevillano Juan Gallego Benot (1997) ha ganado el II Premio de Poesía Joven Tino Barriuso, con el poemario Oración en el huerto.

Historias

HISTORIAS
Darío Jaramillo

Se hablan bajo el agua,
desnudos flotan y se hablan
y se dicen palabras como “risa”
y la luz brilla como un tafetán líquido
sobre sus hermosos cuerpos;
paralelos, blanca y moreno, contra la corriente,
plata y bronce bajo el fluido sol,
como dos lianas de carne mis dos bellos amigos
sumergidos se dicen un idioma que vibra en los oídos,
una música de vocales desleídas,
se dicen palabras con ternura sabia;
desde el puente
bajo un árbol que deja pasar hilos de sol
yo los miro gozoso
y los veo sacar la cabeza del agua
con el aire y con la dicha contenidos
y los oigo gritar “esto es la vida”
y sus esbeltos cuerpos jóvenes son la vida,
ella y él, mis desnudos hermosos amigos,
la vida son ellos,
ellos que me regalan su entusiasmo.

Estrella en alto

ESTRELLA EN ALTO
Efraín Huerta

En el taller del alma maduran los deseos,
crece, fresca y lozana, la ternura,
imitando tu sombra,
inventando tu ausencia
tan honda y sostenida.

Hoy te sueño,
amante:
estrella en alto, huella
de una violeta lenta.

Oscuramente bella la soledad germina en torno de mi cuerpo.
Hoy te sueño, amante:
jugamos a la brisa y al frío.
Tu nombre suena como tibia pureza inimitable.

Y del cielo a la tierra,
de aquella estrella en alto al dulce ruido de tu pecho,
bajan con inefable rapidez
y como espuma roja
apresurados besos,
recios besos,
crueles besos de hielo en mi memoria.

Un grito de agonía, una blasfemia
vuelve grises tus senos,
y mi sueño,
y esa noble fragancia de tu sexo.
¿Qué esperamos, hermana,

de esta reciente aurora
que nos fatiga tanto?
Mira la estrella,
es blanca, no es azul.
Mírala, y que tus ojos perduren como rosas perfectas.

A las madres…

Mis caricias pagaste con exceso,
como pagan las flores en abril;
mil besos, ¡ay!, me dabas por un beso,
por un abrazo tú me dabas mil.
Vuelve; ¡Oh madre!, a mirarme con cariño;
tus caricias y halagos tórname;
Yo de ti me alejé, pero era un niño,
y el mundo me engañó, ¡perdóname!
Yo pagaré tu amor en el exceso
con que pagan las flores en abril;
mil besos te daré por solo un beso,
por un abrazo yo te daré mil.

Antonio Machado