Política versus pataleo

Se ha alcanzado el primer gran pacto de la legislatura que acaba de comenzar. Un acuerdo entre Gobierno de España, patronal y sindicatos para subir hasta los 950 euros el salario mínimo profesional (SMI). Una negociación que supone un verdadero ejercicio de diálogo y de voluntad de entendimiento con cesiones de todos los interlocutores. Además de por su enorme repercusión social, este pacto tiene un gran valor político y despeja todos los augurios apocalípticos de las derechas sobre la marcha del gabinete de coalición. Para esto sirve la política, para avances como éstos queríamos superar el bloqueo y que empezara a trabajar un Ejecutivo progresista.

Este consenso sobre esta medida de indudable calado social ha tenido una excelente acogida en todos los ámbitos y se ha visto de forma casi unánime como positiva, salvo para el Gobierno de las derechas de Andalucía. Por boca de su consejero de Economía, Rogelio Velasco, le ha puesto todo tipo de reparos y ha pronosticado que producirá pérdida de empleo. Una argumentación tan esperable como falsa. En la anterior subida del SMI, los sectores conservadores políticos y económicos anunciaron destrucción de empleo pero la realidad fue bien distinta y ha desmentido a estos pitonisos mediacres: se siguieron creando puestos de trabajo. Las derechas andaluzas, una vez más, muestran su cara reaccionaria e insensible. Si hasta los propios empresarios han rebricado la medida, ¿por qué quieren ser más papistas que el Papa? ¿No les importan los cientos de miles de trabajadores que se van beneficiar de la medida? Ya sabemos que ellos están más interesados en bajarles los impuestos a las grandes fortunas. Su reacción ante la subida del salario mínimo no hay por dónde cogerla: pataleo incomprensible ante una buena noticia. ¡Qué tropa!

Foto.- El País. Reunión de la ministra de Trabajo y los agentes sociales.

Cabalgamos

Tenemos Gobierno en España. Buena noticia. Una cuestión de pura normalidad institucional ahora se subraya como todo un acontecimiento después de dos elecciones y más de 200 días de bloqueo político. La ciudadanía percibía esta anomalía democrática como un problema y la investidura de Pedro Sánchez ha dado paso al primer gabinete de coalición desde que recuperamos la democracia. Un gobierno de PSOE y Unidas Podemos legítimo, necesario y con el aval de las urnas, más allá del pataleo pueril de los perdedores. Un gobierno con un programa conocido, realista, posible y nítidamente progresista. Un gobierno amplio en número, pero sobre todo en capacidades y trayectorias prestigiosas, que aúna un perfil político y reputación profesional y económica dentro y fuera de nuestro país. Un gobierno intergeneracional y paritario que responde a las necesidades de una mayoría social que requiere que desde lo público se mejore el bienestar colectivo y se favorezcan la igualdad y las oportunidades.

Tenemos gobierno y se nota. En positivo, porque ya hay medidas en el BOE y de enorme trascendencia: la primera, la subida de las pensiones a 11 millones de españoles. Y están ya en cartera la derogación de la reforma laboral, una nueva ley educativa que supere el dislate de la LOMCE del ínclito Wert, el incremento del salario mínimo interprofesional, un sistema fiscal más justo y redistributivo, el blindaje de la sanidad y la educación públicas, medidas de transición ecológica para que nuestros descendientes puedan disfrutar de este planeta en las mejores condiciones posibles… Recurriendo a la sentencia evangélica, por sus obras los conoceréis, no por el griterío catastrofista de los antagonistas. Estas decisiones son las que esperan los ciudadanos y en las que este equipo se va a fajar para ponerlas en marcha.

Enfrente, el mal perder de la oposición de derechas, que se desgañita pronosticando el fin del mundo, dibujando un panorama apocalíptico que no deja de ser una sobreactuación de su proverbial patriotismo de boquilla. Los discursos inflamados no ayudan a hacer país. Cada vez que gobierna la izquierda en España, la oposición conservadora (ahora con el factor radical ultra en las Cortes Generales) se tira al monte, hace de la crispación y el tremendismo su modus vivendi. Nada mejor que recurrir a un clásico para valorar semejante irresponsabilidad: ladran, luego cabalgamos.

Artículo publicado en centrohistorico.info el domingo 19 de enero de 2020.

Foto.El País. Primera reunión del Consejo de Ministros.

Labios bellos, ámbar suave

LABIOS BELLOS, ÁMBAR SUAVE
Luis Antonio de Villena

Con sólo verte una vez te otorgué un nombre,
para ti levanté una bella historia humana.
Una casa entre árboles y amor a media noche,
un deseo y un libro, las rosas del placer
y la desidia. Imaginé tu cuerpo
tan dulce en el estío, bañado entre las
viñas, un beso fugitivo y aquel -“Espera,
no te vayas aún, aún es temprano”.
Te llegué a ver totalmente a mi lado.
El aire oreaba tu cabello, y fue sólo
pasar, apenas un minuto y ya dejarte.
Todo un amor, jazmín de un solo instante.

Mas es grato saber que nos tuvo un deseo,
y que no hubo futuro ni presente ni pasado.

Oposición hiperventilada

A la oposición vocinglera de derechas le gusta montar tormentas en vasos de agua. Dicho en la jerga de la época: crean broncas fake. El tono guerracivilista del debate de investidura presagia una legislatura marcada por la crispación y el griterío desde las filas conservadoras, como suelen actuar cuando no están en el gobierno. Están en tal estado de excitación que han hiperventilado sólo por el anuncio de que el Consejo de Ministros se reunirá los martes en lugar de los viernes, como ocurría hasta ahora. Su explicación no puede ser más falaz e inconsistente: el cambio de fecha busca amordazar a la labor de control de la oposición y refleja un estilo autoritario. Con esta derecha altanera los decibelios están a tope. A esa débil línea argumental se ha sumado a coro la prensa de derechas. Dicen que no tendrían tiempo para presentar iniciativas vinculadas a las decisiones tomadas en el Consejo de Ministros. En doce años, según la SER, sólo se han introducido cinco preguntas por la vía de urgencia referidas a las reuniones semanales del Ejecutivo. Dato muy ilustrativo que desmonta esta teoría conspiranoica de la oposición que emulan modos venezolanos. Simple pataleo pueril y malhadado. Sobre todo, porque hay compromiso de la presidenta del Congreso y del PSOE para adaptar los plazos al nuevo calendario.

Foto.Público.

Una arcadia feliz

El Gobierno de las derechas ha difundido el barómetro andaluz correspondiente al segundo semestre de su triunfal mandato. No es que haya cocina, es que se les ha quemado el guiso de tanto recalentarlo. En este estudio (cuesta llamar de esta forma a semejante bodrio) se nota la mano y la firma del Rasputín de San Telmo que nos intenta dar el timo del tocomocho sociológico. Elías Bendodo hace turnos de 24 horas en la fábrica de churros, montajes y otras majaderías efectistas. En términos políticos, y pese a todo el repertorio de especias para quitar el olor a asentado, no les ha quedo más remedio que reconocer que si hoy se celebraran elecciones en Andalucía, las volvería a ganar el PSOE, como ocurrió el 2 de diciembre de 2018 y también las generales del 28 de abril y el 10 de noviembre de 2019. El Partido Popular se queda segundo a más de tres puntos, Ciudadanos se desploma y la tercera pata del banco conservador, Vox, se aúpa a la tercera posición, sacando rédito a sus imposiciones a sus socios. Adelante Andalucía se mantiene como en los últimos comicios autonómicos.

Lo que es desternillante, casi de diván, es la valoración de líderes. Este Gobierno no tiene abuela, no ha habido nunca uno tan perfecto como éste: se sienten tan satisfechos de su labor, tan pagados de sí mismos y acreedores de las buenas notas que reciben a criterio subjetivo del manijero Bendodo… El presidente Moreno Bonilla se nos presenta como una especie de Churchill redivivo: en el barómetro nos lo sacan bajo palio demoscópico, a la vieja usanza, como la reencarnación de un mesías que nos redime todas las dificultades que nos acucian.

En la encuesta manca finezza todo es de color de rosa. Los problemas de la vida diaria no existen: se nos presenta una arcadia feliz, un vergel de satisfacciones. Y todo este paisaje idílico es gracias al presidente y su equipo. Todos los miembros de este memorable gobierno aprueban y con cierta holgura. Algo insólito: no conozco ninguna encuesta en la que no haya ni un gobernante suspendido. Se han empachado con tanto azúcar… No se refleja el descontento generalizado con el consejero de Salud de todos los sectores de la sanidad pública, se oculta el clamor de los colectivos feministas y que trabajan por la igualdad con los recortes de la titular de Igualdad para contentar a Vox, los padres, madres y docentes ven en Imbroda un obstáculo para los derechos en la educación pública… Suma y sigue. Pero todo esto lo arregla Bendodo con un PowerPoint y media pinta de desahogo. Que siga la fiesta… (ellos se divierten y la pagamos entre todos).