Pataleta absurda

abril 30, 2011

Le ha escocido al Partido Popular de Andalucía la información sobre presuntas facturas manipuladas en sus relaciones publicitarias con una empresa de la trama Gürtel. Descubiertos en sus amaños con esta firma para ocultar gastos electorales, una circunstancia constitutiva de delito, ha reaccionado aparatosamente como animal acorralado. En lugar de dar explicaciones sobre este turbio asunto, ha intentado matar al mensajero. O dicho con más propiedad, a uno de los medios de comunicación que se suman a una historia que es noticia: Canal Sur. Sin embargo, este escándalo había saltado a la palestra a través de otras cabeceras como la Cadena Ser, los diarios del Grupo Joly, El Correo de Andalucía, Córdoba u Odiel, por poner algunos de los numerosos ejemplos. El medio público sólo ha informado una vez que el caso está ya en la agenda pública.

Como con los medios privados no se atreve, el partido que preside Javier Arenas arremetió la cadena pública como maniobra de coacción a sus profesionales, poniendo bajo sospecha el trabajo de éstos, y amenazando con llevar los informativos a la Junta Electoral y con no acudir a los debates que están previstos en la inminente campaña electoral. A la derecha no le gusta que los periodistas puedan ejercer su trabajo con autonomía y sin presiones externas. Y no tienen los trabajadores de Canal Sur la culpa de las supuestas corrupciones, corruptelas o irregularidades.

Esta exagerada pose de los peperos sólo pretende pisotear el prestigio de los profesionales y de Canal Sur y ensuciar la campaña electoral. Estamos ante una pataleta absurda fruto del nerviosismo, una impostada indignación para no dar la cara y aclarar a la opinión pública las trampas o las pillerías en su acción política. En lugar de perseguir a periodistas o a adversarios políticos, a éstos últimos con anuncios de querellas, Arenas tendría que comparecer con urgencia y despejar las dudas sobre su contabilidad electoral.

¿Delito electoral?

abril 29, 2011

Un informe de la Agencia Tributaria desvela la posible manipulación en facturas de la campaña del Partido Popular en Andalucía, contratada con la empresa Rialgreen, una de las firmas de la trama Gürtel, para ocultar presuntamente gastos electorales que excedían de lo legalmente establecido. Estos datos, avanzados por la Cadena Ser, se extraen del sumario que investiga la trama corrupta de Correa y compañía y sus profundas ramificaciones con el primer partido de la oposición.

Los documentos en manos del juez descubren que el PP pidió a Rialgreen que cambiaran el concepto de las facturas para que no fueran imputables en campaña. De confirmarse, estos extremos estaríamos, cuando menos, ante posible delito electoral. Además, sería una burla a la ciudadanía y un comportamiento tramposo en algo tan vital en una democracia como es el desarrollo legal de un proceso electoral. Y llueve sobre mojado: ya en 2004 la Cámara de Cuentas de Andalucía recriminó la falta de justificación por parte de la citada empresa de los pagos recibidos de la organización presidido por Javier Arenas en las autonómicas de 2004.

Cada día se conocen más datos de las conexiones de Gürtel con el PP en Andalucía. La ola putrefacta de la trama traspasó Despeñaperros de la mano de conspicuos dirigentes del partido de la gaviota. Ya sabemos que Arenas se carteaba con El Bigotes y le agilizaba pagos, el ex tesorero Bárcenas ha señalado a su amigo de pádel como uno de los que decidían los contratos para Gürtel, Ricardo Tarno (número tres de los populares andaluces) aparece en los apuntes contables de la banda… Se echan de menos muchas explicaciones. ¿Pedirán los chicos del coro de la derecha una comisión de investigación sobre sus cuentas? Seguro que no. Siempre la ley del embudo.

No sé si es por cuestión de edad, zalamería o una elemental falta de educación, lo cierto es que el ínclito Antonio Burgos propende a la descalificación, al improperio, al ataque personal con suma facilidad, con extrema ligereza, con inusitado desparpajo. En su inveterado recuadro, el periodista descerraja todo el cargador de su afilada munición dialéctica contra todo aquel que no comulgue con su visión de las cosas. Se solaza más si los recipiendarios de sus envenenados dardos son socialistas, entonces su prosa llega al éxtasis, su pluma discurre grácil y punzante hasta la agresión. A Bibiana Aído la ha llamado de todo entre chanzas y chascarrillos, a Rafael Velasco lo denominó “cani” y ahora ha considerado “mal nacidos” a aquellos que se han referido al profesor Manuel Olivencia como suegro de Javier Arenas por el asesoramiento de su bufete en el expediente de regulación de empleo de Santana Motor. Sin restar un ápice a la trayectoria ni a la integridad de tan señalado catedrático, a Burgos se la ha ido la mano una vez más en la furibunda y apasionada defensa de sus postulados. Nadie cuestiona los méritos de tan insigne y atildado personaje de la sociedad sevillana al mencionar sus vínculos parentales. Si es más que reprochable la actitud pendenciera de este reconocido columnista por la simplificación o la reducción propias del debate político y periodístico. Cualquiera espera de tan alta magistratura un poco más de talla. El exabrupto y la destemplanza nos empobrecen a todos.

Mi carrera periodística arrancó en El Correo de Andalucía a finales de los ochenta del siglo pasado (¡ya ha llovido!). Dejé la Carretera Amarilla, sede de la empresa durante mucho tiempo, en verano de 1991 para enrolarme en un rotativo de la competencia, el ya desaparecido Diario 16 de Andalucía, aunque siempre me produce un pellizco de emoción evocar mis tres primeros años de profesión en esta cabecera histórica rodeado de un grupo humano de bandera (más que una redacción parecía una familia).

Desde entonces hasta ahora la vida ha dado muchas vueltas para todos. El Correo ha sufrido todo tipo de avatares, ha superado crisis, ha cambiado varias veces de propiedad, ha resurgido de sus cenizas como el ave fénix cuando muchos daban por liquidado al decano de la prensa sevillana. Ahora, como muchas empresas informativas, incluso las más poderosas, este veterano diario está atravesando malos momentos. El año pasado recortaron ya la plantilla y en estos momentos hay sobre la mesa diez nuevos despidos.

Los profesionales de El Correo tienen coraza (esa cabecera imprime carácter) y se están movilizando por el futuro laboral de este grupo de compañeros damnificados. Vaya desde aquí, máxime como antiguo empleado de la casa, mi solidaridad y mi ánimo.

Sentencia el dicho que antes se coge a un mentiroso que a una persona con discapacidad física. A María Dolores de Cospedal la pillaron ayer en un renuncio espantoso. Haciendo contorsiones dialécticas se rompió la cintura, no se puede jugar siempre en el filo de la navaja sin cortarse. La número dos del Partido Popular es especialista en decir una cosa y la contraria según el momento o según el auditorio sin ningún tipo de escrúpulo. Sostenía Cospe que los dirigentes del PP están opinando (desde la infamia y la indecencia, esto es de mi cosecha) sobre la excarcelación por orden judicial del etarra Antonio Troitiño porque les preguntan los periodistas, que no es por táctica electoralista ni por otras zarandajas, que a su organización ni se le ocurre usar asuntos de estado para desgastar al Gobierno de España. A renglón seguido, los reporteros allí destacados la interrogaron sobre los escándalos y corruptelas que atraviesan a su partido por doquier, con el caso Gürtel como mascarón de proa de sus desafueros. Cospedal se quedó muda y pasó página sin dar ninguna respuesta. En el lapso de unos minutos se tragó sus palabras y se enrocó en el silencio sin tan siquiera inmutarse antes unos profesionales que querían hacer su trabajo. A esto se le llama cinismo.

Remontada

abril 25, 2011

Ya se entiende la feroz ofensiva del sector duro del Partido Popular contra el Gobierno de España a raíz de la excarcelación por orden judicial del etarra Antonio Troitiño usando de manera indecente la política antiterrorista. Los sondeos empiezan a registrar un recorte sustancial de las distancias tras el anuncio de José Luis Rodríguez Zapatero de no optar a la reelección. Por ejemplo, Público difunde hoy una encuesta que sitúa la diferencia entre los dos principales partidos en sólo 2,3 puntos, cuando hace unos meses, según el barómetro demoscópico de este mismo diario, hablaba de brecha de más de 13 puntos a favor de los conservadores. La mayor diferencia se registró en febrero pasado: 44,4% frente a 30,7%. El cambio en el cartel socialista ha dinamizado al electorado, una circunstancia que ha provocado inquietud e incertidumbre en los cuarteles generales del PP por la debilidad de un candidato como Mariano Rajoy. No es de extrañar que el ala más radical de la derecha española, nostálgica de José María Aznar, haya salido a la palestra con toda su munición predemocrática al socorro de un Rajoy con el que nunca se han sentido a gusto. Los halcones conservadores al rescate de las gaviotas a la deriva. La ultraderecha siempre llama dos veces.

Gráfico.– Evolución del Publiscopio de Público.

Magia en verano

abril 24, 2011

MAGIA EN VERANO
Luis Antonio de Villena

Me recreo ante tu cuerpo como ante un paisaje
imprevisto. Me sorprende verte en la desnudez juvenil,
y ansío recorrerlo, como una anhelada geografía.
Me ves pensando en la umbría vegetal de algunas
grutas, o en el agua del muslo donde brillan las venas.
Me perderé en un bosque que cruzo con mis manos,
y pediré una larga estepa donde los labios hablen.
Me ves sorprendido, anonadado, pensando en habitarte.
Y tú, mientras, te abandonas al cálido primor del aire.
Te dejas en la luz, que te navega; y si miro tus ojos
vuelvo al jardín oscuro donde es verano el verde.
Te miro otra vez y casi no te creo posible. Fulges,
encantas, guarda tu cuerpo el hechizo insabido de la tierra.
Y despacio sonríes al irme yo acercando, atónito,
hacia ti mientras el sol nos cubre con su luz, nos desdibuja,
y nos va metiendo en la calma inmensa y rubia de la tarde.