Buen año para la cultura

Cerramos un año bueno para la cultura y con cimientos profundos para que la evolución siga siendo positiva. La gestión de la Junta de Andalucía en esta materia, de la mano de un gobierno socialista, ha estado plagada de logros y buenas noticias. Por no ser muy prolijo, voy a subrayar sólo tres hitos:

1. La llegada del legado de Lorca a Granada.

2. Medina Azahara, patrimonio mundial de la Unesco.

3. El Museo Picasso cumple 15 años.

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La pala del amor

LA PALA DEL AMOR
Fernando Beltrán

hambrienta e insaciable, con forma de cuchara,
la pala del amor es una pala extraña, empuja eleva quiebra
engarza engulle, saca abismos de un charco
y una barca en sus redes cuando la hundes en tierra
y aparece de pronto el pez que cava
el túnel del amor, su pala extraña, rompe cruje
derriba inflama enferma, brota luz de los hoyos
más profundos y amontona después el sol hallado
entre las piernas frías de una alcoba
que no sabrá al final si ha sido
habitada o prestada, hueso o huésped,
si hace sombra al partir o quedó el fuego
doblado como ropa sobre el cuerpo desnudo de la silla
donde la intimidad calló mientras la piel hablaba,
la pala del amor es una pala extraña,
todos creen que la estrenan, pero nadie la observa
terca antigua manchada escrita de antemano,
gastada por los puños y oxidada en el hierro
que le da de comer a esa criatura
hambrienta e insaciable, con forma de cuchara
y en los bordes el filo más cortante, la pala del amor
su saliva de sangre, el hermoso albañil que antes
de empuñarla otra vez
escupió en cada una de sus llagas,
y esta vez sin saberlo eran mis manos.

* El poeta Fernando Beltrán expone 30 años de trabajo en la Casa del Lector en Madrid.

La gente no se chupa el dedo

Ciudadanos ha cruzado el rubicón de la incoherencia política por unos cuantos sillones. Para esta formación política los principios son de quita y pon. Basta ver los muchos vaivenes en su ideario en su escaso tiempo de existencia. En su ansia de alcanzar el poder se ha aferrado al clavo ardiendo de la extrema derecha, justo una línea roja infranqueable para todos sus socios liberales en Europa. En Andalucía se ha consumado una alianza a tres bandas, Partido Popular, Ciudadanos y los ultras de Vox, que ha permitido a los naranjas hacerse con la presidencia del Parlamento y a los nostálgicos de otras épocas de tinieblas tener un representante en la Mesa de la Cámara.

No hace falta tener un máster regalado como el de Pablo Casado para ver la vergonzosa coyunda. Sin embargo, el mandado de Albert Rivera en esta comunidad, Juan Marín, niega que exista tal pacto. Y además se revuelve contra la pregunta del periodismo con tono airado. Los que iban de moderados han sacado a relucir modos autoritarios a las primeras de cambio, mimetizándose súbitamente los usos y costumbres de sus aliados de Vox. Señor Marín, los 59 votos que han permitido a su partido obtener el sillón principal del Parlamento es la suma de los 26 representantes del PP, 21 de Cs y 12 de Vox. Si Vox no hubiera apoyado, el puesto habría ido a la izquierda. La entrada de la extrema derecha en el órgano que dirige el Parlamento es fruto del reparto de su votos entre PP y Vox para dejar fuera a Adelante Andalucía (la confluencia de Podemos e IU). Los números hablan por sí mismos.

Esa ofuscación en intentar ocultar la realidad, el pacto de la vergüenza, dice muy poco de su altura política o lo que es peor: nos toma por tontos a los hombres y mujeres de Andalucía. Entre decencia y poder, Ciudadanos ha optado por lo segundo. Es bochornoso pero es una decisión con la que tienen que apechugar o sacar pecho como hace el PP. Fuera complejos. No pretenderá Ciudadanos que los demás nos traguemos sus trolas. Es tan burda y ostentosa su maniobra que ha llegado hasta la prensa internacional. Señor Marín, no nos chupamos el dedo. Ni aquí ni en el resto del planeta.

Foto.ABC de Sevilla. Marín y Marta Bosquet, presidenta del Parlamento.

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Luis Cernuda

Carta a De la Torre

Estimado alcalde:

Sin que sirva de precedente, hay una cuestión en la que estamos de acuerdo: Málaga necesita un auditorio. Cuesta mucho entender que una ciudad con esa población y destino cultural con proyección internacional no cuente con espacio singular para la música. Si a estas alturas del siglo XXI no es así, se debe en buena medida a que el Gobierno recortador de Mariano Rajoy enterró el proyecto en 2013. Entonces, echamos en falta por su parte una defensa de esta infraestructura esencial para el desarrollo económico y social de Málaga y su provincia. Bienvenido de nuevo a la lucha por tan noble fin.

Como ocurrió con el Museo de la Aduana, la sociedad civil ha mantenido vivo el proyecto y desde la Junta de Andalucía hemos querido estar a su lado en esta justa reivindicación. Por eso, en el mes de octubre le dirigí una carta, al igual que al ministro de Cultura y al presidente de la Diputación, para retomar el compromiso de las administraciones con el Auditorio. Cogiendo el rábano por las hojas, se refugió en unos argumentos falaces y de poco peso jurídico (no interferir en el proceso electoral de Andalucía) para diferir el nuevo impulso a esta infraestructura. Ahora pasada esta cita con las urnas se le ve con nuevos bríos y nos alegramos todos los que entendemos que no hay tiempo que perder. A ver qué hace cuando en los primeros días de abril sean convocadas las elecciones municipales. Estoy convencido de que por coherencia política suspenderá el proyecto hasta la formación del nuevo gobierno municipal.

Más allá de esto, es el momento de acometer la construcción de este espacio de una vez por todas. Y hacerlo al margen de la confrontación política y con altura de miras. La nociva decisión de Rajoy provocó la liquidación del consorcio público, la devolución de los terrenos donde se iba a levantar a la Autoridad Portuaria de Málaga y la frustración de las enormes expectativas que había en torno al Auditorio.

Queda un proyecto constructivo interesante y valioso, de los arquitectos Agustín Benedicto y Federico Soriano, que el paso del tiempo, más de una década de su redacción, aconsejaría actualizar. Por ejemplo, a tenor de la evolución de la tecnología en estos años no sería descabellado revisar y comparar nuevos avances o materiales constructivos más modernos y eficaces. Eso sí, habría de ser decisión de una mesa técnica y no de urgencias políticas. Si me permite el paralelismo, nadie se compraría en 2018 un coche fabricado con tecnología y prestaciones de diez años atrás, ¿verdad? Por muy de moda que este lo vintage, siempre vendría mejor lo más avanzado y más eficiente para dotar a Málaga del Auditorio que merece.

Le reitero la mano tendida que ha tenido este Gobierno de Andalucía para el Auditorio y todos los proyectos de interés de Málaga y su provincia. Le recuerdo si en buena medida la capital de la Costa del Sol es hoy la ciudad de los museos mucho tiene que ver la apuesta de familia Picasso y la Junta por abrir un centro de referencia internacional sobre la obra y figura del genial pintor malagueño.

Sin más, reciba un saludo cordial.

PD.- Por si le quedaba duda del compromiso socialista con el Auditorio le adjunto a esta misiva un vídeo de la presidenta andaluza apoyando esta infraestructura en el mes de noviembre.

Fuera caretas

No tuvo tantos remilgos Ciudadanos para seguir apoyando al Partido Popular tras la caída de Cristina Cifuentes. Una vez más la formación de Albert Rivera entregó sus votos sin cuestionar nada a un partido acosado por los casos de corrupción en vía judicial, incluso con sentencia firme, y con casi 30 años de gobierno a sus espaldas. En ese momento la formación naranja nos mostró su tendencia natural a derrotar hacia la derecha. Su argumento exculpatorio fue que eran las siglas más votadas por los madrileños. Con el mismo patrón, Cs debería apostar en Andalucía por dejar gobernar al partido que ha ganado las elecciones y no exigir que el primero apoye al tercero porque eso no tiene lógica y sólo pasa en algunas series de televisión. Parece que los naranjas se envalentonan según el barrio. Cuando toca el PP, aceptan sumisos y lo mismo auparon a Rajoy que a los presidentes de Madrid y Murcia tras la dimisión de sus antecesores. Aquí pide un imposible porque quieren entregarse a los brazos de la extrema derecha. Si pactan con Vox, se les caerá la careta. Ni liberales, ni moderados, ni de centro: derecha pura y dura.

Foto.- eldiario.es. Santiago Abascal, líder de Vox, y Rivera.