La gala benéfica

noviembre 30, 2008

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Hay que alabar toda actuación que pretenda ayudar a todos aquellas personas que atraviesan por dificultades. La solidaridad es la máxima expresión de la calidad humana y, por consiguiente, todo gesto, por pequeño que sea, que persiga hacer más confortable la vida a los demás merece un reconocimiento. Ahora bien, se es solidario por convicción, por sentimiento, sin buscar contrapartidas, sin esperar conseguir nada a cambio más allá de la satisfacción personal. Si con una buena acción se busca exclusivamente la distinción pública, la ovación desde los tendidos, el palmeteo de espaldas, los titulares favorables en los medios de comunicación, nos adentramos en los terrenos de la beneficencia, en los de la generosidad entendida como caridad del pudiente. Javier Arenas ha decidido este año que el Partido Popular en Andalucía no hará la tradicional copa de Navidad y ese dinero, junto algunos fondos adicionales, lo destinará a una campaña de juguetes para niños y niñas de inmigrantes con pocos recursos. La idea en sí misma considerada es irreprochable, acertada, merece darle la bienvenida. Sin embargo, tristemente, tiene gato encerrado: convierte una acción presuntamente solidaria en un elemento más de su estrategia de comunicación política. En la política no todo vale. No se puede actuar siempre pensando en el rédito electoral. Así sólo se juega con la solidaridad, se mercadea con los problemas de la gente, se comercia con el infortunio de muchos, se acecha el propio beneficio a través de coartadas indecentes. Es maquiavelismo de almoneda: conseguir un fin sin importar los medios que se emplean. Da igual que sean niños con necesidades e ilusiones en el aire. Puro populismo. Suena a otros tiempos: me vienen al recuerdo, con tono sepia, esas campañas en las que las familias poderosas purgaban sus pecados con ayudas a los niños pobres. Esperemos que en la gala benéfica del PP, Arenas tenga la lucidez de no vestirse de Rey Mago. Todo es posible. Lo que estoy seguro es que no renunciará a repartir regalos entre flashes de fotógrafos de prensa y focos de cámaras de televisión. Su vida es un simulacro.

Antonio Yélamo

noviembre 29, 2008

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Siempre es buen momento para reconocer la calidad humana y la trayectoria profesional de una persona de nuestro círculo cercano. No hacen falta ni excusas ni coartadas, sólo poner interés y expresar nuestro afecto sin cortapisas, sólo dejarse llevar por la emotividad y el corazón. Eso debieron pensar Antonio Hernández Rodicio y Fernando Pérez Monguió para organizar un justo y emotivo homenaje a nuestro amigo y compañero periodista Antonio Yélamo Crespillo (lo de los dos apellidos no es porque estemos pasando lista en el colegio, sino porque a las madres no las podemos dejar en el limbo). El motivo del encuentro lúdico-festivo fueron los veinticinco años (1983-2008) de Antonio en la Cadena Ser. Podría haber sido cualquier otro como un cambio de gafas o la consumición de la cerveza dos millones. Las bodas de plata fueron una simple percha, se montó este sarao porque apetecía y, sobre todo, porque alguien tuvo esa brillante idea. O como reconoció Antonio Hernández Rodicio, presidente de la comisión organizadora y director de El Correo de Andalucía: por qué esperar a la jubilación o a la muerte para rendir tributo a un amigo, mejor así que se disfruta y se vive con entusiasmo y on line. La comisión organizadora cumplió a la perfección su papel: nos reunió, junto a la familia del homenajeado, a mucha gente de Sevilla, Cádiz, Écija y otros lares, mucha gente del mundo de la comunicación y unos pocos de la política o la empresa, gente famosa y de relumbrón (Iñaki Gabilondo, Augusto Delkáder, María Esperanza Sánchez o Joaquín Durán, entre otros) y otros más anónimos. A todos los presentes nos unía la amistad y el cariño hacia la persona y el respeto y la admiración hacia el periodista. Lo dijo bien Gabilondo: Antonio tiene una especial actitud hacia la vida que lo hace entrañable. Este sabueso de la información nacido en Écija, que estudió la carrera en Madrid, que empezó a crecer profesionalmente en Cádiz y que hoy disfruta de su vecindad trianera paladeó con emoción profunda el calor de una jornada para enmarcar en el paraíso de los recuerdos (Mercedes, su mujer, ya tiene bastante tarea, y no lo digo desde una perspectiva machista, con colocar los tres cuadros que recibió Antonio de los convocados como para darle más marcos). Una fiesta sorpresa de la que el fino informador ni se enteró, una primicia que le pasó por delante y no se coscó. En tono irónico, Delkáder le reprochó que en este caso un cero para el periodista. No sé si celebraremos sus bodas de oro, espero que no, que se jubilará y dejará de madrugar antes, pero vocación, olfato y ganas no le faltan. Enhorabuena, amigo.

El socavón

noviembre 28, 2008

socavon-metro-de-sevilla. Foto El Pais

Conozco muy bien a esta Sevilla mía, incluso la sufro en silencio (ojú, con las hemorroides localistas). Hay unos cuantos que siempre están esperando que ocurra algo para tirar por tierra los grandes proyectos que se ponen en marcha en esta ciudad tan mariana y religiosa (¡qué le vamos a hacer!). Se ha producido un socavón en las obras del Metro de Sevilla. Un accidente que puede acontecer en un obra de esta envergadura y que no ha causado por suerte ninguna desgracia humana. Pues ya están los graciosos de siempre arremetiendo contra esta gran infraestructura por un incidente menor. No cambian. Al final se tendrán que aguantar. El primer metro de Andalucía será un éxito.

Misterio

noviembre 27, 2008

Misterio
Manuel Acuña

Si tu alma pura es un broche
que para abrirse a la vida
quiere la calma adormecida
de las sombras de la noche;

si buscas como un abrigo
lo más tranquilo y espeso,
para que tu alma y tu beso
se encuentren sólo conmigo;

y si temiendo en tus huellas
testigos de tus amores,
no quieres ver más que flores,
más que montañas y estrellas;

yo sé muchas grutas, y una
donde podrás en tu anhelo,
ver un pedazo de cielo
cuando aparezca la luna.

Donde a tu tímido oído
no llegarán otros sones
que las tranquilas canciones
de algún ruiseñor perdido.

Donde a tu mágico acento
y estremecido y de hinojos,
veré abrirse ante mis ojos
los mundos del sentimiento.

Y donde tu alma y la mía,
como una sola estrechadas,
se adormirán embriagadas
de amor y melancolía.

Ven a esta gruta y en ella
yo te daré mis desvelos,
hasta que se hunda en los cielos
la luz de la última estrella.

Y antes que el ave temprana
su alegre vuelo levante,
y entre los álamos cante
la vuelta de la mañana,

Yo te volveré al abrigo
de tu estancia encantadora,
donde el recuerdo de esa hora
vendrás a soñar conmigo.

Mientras que yo en el exceso
de la pasión que me inspiras
iré a soñar que me miras,
e iré a soñar que te beso.

P.D. Estoy esperando ese beso.

Ego te absolvo…

noviembre 26, 2008

Menos mal que la Santa Sede acaba de absolver a The Beatles. ¡Qué peso nos ha quitado de encima! Los seguidores de estos herejes melenudos ya podemos dormir tranquilos y no sentirnos pecadores. Estoy conmovido por tanta magnanimidad. Cuatro décadas después, L’Osservatore Romano, el diario del Vaticano, los ha sacado de la lista negra de la Iglesia. Y no sólo se han quedado en un gesto menor, sino que han dado un pendulazo hasta ensalzar el talento musical, la creatividad y el sello propio de los cuatro de Liverpool. La Santa Sede se muestra inusualmente comprensiva y ha archivado su cruzada contra el mejor grupo musical de la historia por aquella chulería de John Lennon de decir que la banda era más famosa que Jesucristo. Esa fanfarronada sin importancia de Lennon, posiblemente de hierba hasta las cejas u obnubilado por las burbujas, mereció una condena fulminante por los prelados de Roma, se consideró ultrajante e intolerable por parte de la curia. Como el paso del tiempo lo relativiza todo, el diario vaticano rebobina con indulgencia y atribuye el desplante a la ligereza eufórica de una época de excesos y fugas hacia adelante: “Fue una frase que suscitó profunda indignación pero que hoy en día suena más a una mofa de un joven de la clase obrera inglesa abrumado por el éxito”. No se para ahí sino que asegura que el Álbum Blanco, quizá el mejor de The Beatles y del que ahora se conmemora su cuarenta anivesario (se publicó el 22 de noviembre de 1968), constituye “una revolución blanca” y “una utopía musical”. Así que a partir de ahora en los oficios religiosos oiremos en lugar de ‘la espiga dorada bajo el sol’ o de ‘los brotes de olivo’ alguno de los treinta temas originales que incluye este doble long-play del grupo británico. Por cierto, que entre estas canciones se incluyen algunas de mis preferidas de The Beatles como While my guitar gently weaps, Revolution o Back to the USSR.

Ni una asesinada más

noviembre 25, 2008

57 mujeres han perdido la vida en lo que va de año como consecuencia de la violencia machista. Desde el año 2000, el dato es aterrador: 568 asesinadas. En otro ámbito, semejante número de víctimas provocaría un gran debate nacional y una reacción de indignación por parte de la ciudadanía. Es verdad que en este tiempo ha crecido exponencialmente la conciencia social de rechazo a los maltratadores, se les ve como una lacra para una sociedad moderna, se les combate y se les aísla. Es una lucha en la que tenemos que estar juntos todos y todas… Y que empieza a dar sus frutos. Pero no podemos bajar la guardia. Ni una asesinada más.

Manifiesto del PSOE de Andalucía con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género:

La sociedad, contra la violencia de género
Nuevamente, y ante la conmemoración del 25 de Noviembre como Día Internacional contra la Violencia de Género, el PSOE de Andalucía y Juventudes Socialistas de Andalucía muestran su más rotundo rechazo a la violencia que padecen las mujeres y su más firme compromiso en la erradicación de toda forma de violencia y muy especialmente aquélla que se ejerce sobre la mujer como fruto de una injusta discriminación histórica. (lee más)

Una noche en la ópera

noviembre 25, 2008

Anoche debuté en la ópera. Mi iniciación lírica no fue tan escandalosa como la de los hermanos Marx en ese hilarante film de 1935 dirigido por Sam Wood. Con esto quiero transmitir que soy un auténtico lego en la materia, circunstancia que no ejercerá de freno para que airee mis impresiones sobre la versión de Julio César de Haendel que se exhibe en el Teatro de la Maestranza de Sevilla (le quedan dos pases más, miércoles y viernes). Un profano se imagina que la representación de una ópera es algo muy serio, dramático, encopetado o adusto. La adaptación de Herbert Wernicke, dirigida por Andreas Spering, ofrece unos detalles de espectáculo bufo, con perdón por la franqueza o la osadía. Sorprenden o, simplemente, están fuera de lugar la actitud lisonjera y cómica del algunos intérpretes (uno nos enseñó incluso su blanco culo en un streptease grotesco) tratándose de un drama desgarrador, la presencia de personajes inexplicables como el incansable cocodrilo o los soldados de la I Guerra Mundial, el vestuario de otra época (muy posterior al año 48 a. C. en que tiene lugar la campaña de César contra Pompeyo) o determinados elementos de la escenegrafía. No quiero tirar por tierra la composición ni siquiera me resultaron especialmente cargantes las más de cuatro horas de duración del espectáculo. La música de Haendel es maravillosa (la Orquesta Barroca de Sevilla estuvo sublime) y algunas de las voces hacen vibrar como la del contratenor Laewrence Zazzo (Julio César) o la mezzosoprano Lola Casariego, pero merece un tratamiento diferenciado la soprano Elena de la Merced (Cleopatra, en la foto), que lo borda y así lo reconoció el público. La representación acabó con un aplauso contenido, sólo estruendoso e intenso cuando le tocaba saludar a la reina de Egipto. Entiendo que el moderado calor del auditorio es una muestra del estupor o la confusión que generan ciertos detalles de la versión, como una especie de división de opiniones en los toros. Después de esta primera degustación lírica tendré que repetir más, a ver si le cojo el gusto a este género artístico.