Transformismo

Dice el dicho popular que a la fuerza ahorcan. Y eso es lo que le ha ocurrido a Mariano Rajoy: los varapalos electorales en Andalucía en marzo y en las autonómicas y municipales de mayo lo han obligado a salir del plasma. Su equipo de mercadotecnia nos lo quieren presentar ahora como un hombre cercano, sensible, con vestuario más desenfadado y al pie de la calle. Lo mismo se pega un chapuzón en un río que se toma unas cervezas en un pueblo de su Galicia natal. Por romper hábitos ha salido después de casi cuatro años de enclaustramiento en la Moncloa a cenar en Madrid. Incluso se permite decir a los periodistas que es el rey de las ruedas de prensa cuando sólo se ha acercado a los micrófonos a última hora y por exigencias del guión. El presidente ha vivido dos meses de un cambio de imagen a la fuerza para intentar recuperar el espacio electoral perdido con una gestión cargada de recortes y sufrimiento para la inmensa mayoría, de mucha insensibilidad social y de incumplimientos de la práctica totalidad del programa con que se presentó el Partido Popular. No engañan a nadie con poner en marcha esta nueva estrategia de comunicación que no es más que un ejercicio de transformismo a la desesperada. Es el mismo Rajoy de siempre por mucho que nos lo vistan de ‘seda’ mediática. Estamos ante un lavado de cara como consecuencia de un otoño caliente en la arena electoral. Como escribió Juan Valera, quien no te conozca que te compre.

Foto.Reuters.

Domingo a la tarde

DOMINGO A LA TARDE
Juana Bignozzi

Cuando se sientan frente a frente
amores imposibles, quincallería amistosa,
tipos que se atrevieron y esa mujer intensa
que lleva augurios a felicidades que nunca entenderá,
la buena gente desecha las malas palabras,
la buena gente dice todos tienen posibilidades en la vida,
sienten crecer su amor por esa mujer intensa,
tan sola, que vivirá siempre detrás de una ventana
y todo lo que le ofrecen está demasiado azucarado.

Banderas se moja

Antonio Banderas ha arremetido sin tapujos contra el magnate estadounidense Donald Trump por sus ataques a la población hispanohablante y su intención de construir un muro en la frontera de México. Durante los Premios Platino del cine iberoamericano, el actor malagueño ha reivindicado el orgullo de ser latino y de hablar el idioma de Cervantes en un ataque directo y valiente contra las posturas xenófobas del aspirante republicano a la Casa Blanca, increíblemente es el mejor situado en las primarias de su partido. El vídeo es del 20 de julio, anterior a la expulsión de una rueda de prensa del periodista hispano Jorge Ramos por parte de Trump, pero se ha empezado a mover mucho en los últimos días en las redes sociales. Banderas actúa en conciencia, defendiendo la convivencia de culturas, la tolerancia y la dignidad de los hispanos que enriquecen ese país. El acto se moja y deja en evidencia la política retrógrada e intolerante del candidato republicano. Que mal le iría al mundo si este ultraconservador se convirtiera en presidente de los Estados Unidos.

Oxímoron

La palabra ‘trabajar’ y Juan Manuel Moreno Bonilla forman un oxímoron político. Siguiendo la definición del diccionario de la lengua española, es una combinación de dos expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, en este caso hilaridad. No se caracteriza el presidente del PP de Andalucía por ser un trabajador estajanovista, como si era el caso de algún veterano antecesor suyo en el puesto. Se ganó fama (y algún comentario jocoso) entre los periodistas como consecuencia de sus quejas por los estragos físicos que le generaba su discreta agenda política intentando seguir sin ningún éxito la rueda de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. “Estoy eslomao” era su latiguillo recurrente ante corrillos de cronistas políticos. Por eso, cuando uno lo escucha pedir al Gobierno andaluz que se ponga las pilas se le dibuja una sonrisa por el atrevimiento viniendo de quien viene. No puede dar lecciones quien no da ejemplo.

Pero además de la vis cómica, las palabras de Moreno Bonilla encierran un viejo vicio de la política de propaganda de la derecha española: generar confusión y falsear la realidad. Frente a un PP desnortado, sin un liderazgo consolidado y con un programa de todo a cien se encuentra con un Gobierno socialista con una hoja de ruta definida y comprometida con Andalucía y con una presidenta con credibilidad, valorada y reconocida. El Gobierno que preside Díaz, después de 80 días de bloqueo por parte de la oposición, ha arrancado el mandato con fuerza, con un potente calendario legislativo y con respuestas concretas a problemas ciudadanos, ensanchando derechos y fortaleciendo los servicios públicos. Ante este escenario aciago para sus intereses electorales, al PP sólo le quedan las artimañas de los equipos malos: no dejar jugar al adversario embarrando el campo. Viejos modos para un tiempo nuevo.

Viñeta.Miki&Duarte en Grupo Joly.

Talante cero

La derecha no encaja bien ni el contraste de opiniones ni la crítica. Se cree en posesión de la verdad absoluta y por eso se muestra refractaria a otras visiones desde una supuesta superioridad que los hechos desacreditan. Ésa es la imagen que ha trasladado en el Congreso de los Diputados durante el debate de totalidad de los Presupuestos Generales del Estado el ministro de Hacienda. Cristóbal Montoro ha ido de perdonavidas empleando un tono agrio y arrogante. No debate sobre contenidos, seguramente porque la propaganda pepera no puede difuminar la realidad, y se lanza al cuerpo a cuerpo ante la falta de argumentos. Montoro se ha permitido el lujo hasta de decir cómo tiene que hacer su trabajo el líder de la oposición, Pedro Sánchez. Lo bueno es lo que dice el PP, lo demás son “mandangas”. La intervención completa no tiene desperdicio pero en el minuto tres comienza un pasaje antológico. Poca cintura y mucha prepotencia manifestada por el ministro en la tribuna. Se aferra a su manual ultraliberal y el resto, en su opinión, es farfolla. Esa actitud sectaria y hostil refleja con nitidez el grado de nerviosismo con que el partido de Rajoy afronta las futuras elecciones generales. Están tirando de todas las triquiñuelas posibles para encarar un proceso electoral para el que las encuestas les ofrecen un pronóstico adverso. Ante la escasa demostración de talante y de diálogo, las urnas le pueden recetar una cura necesaria e imprescindible de humildad.

Aclimatación

ACLIMATACIÓN
Ida Vitale

Primero te retraes,
te agostas,
pierdes alma en lo seco,
en lo que no comprendes,
intentas llegar al agua de la vida,
alumbrar una membrana mínima,
una hoja pequeña.
No soñar flores.
El aire te sofoca.
Sientes la arena
reinar en la mañana,
morir lo verde,
subir árido oro.

Pero, aún sin ella saberlo,
desde algún borde
una voz compadece, te moja
breve, dichosamente,
como cuando rozas
una rama de pino baja
ya concluida la lluvia.

Sensación en el labio

SENSACIÓN EN EL LABIO
Concha García

Me da sorpresa bajar
por la ventura de mis emociones
porque para qué haber estado alta
si la fiebre la produce el recorrido.
Tengo un beso junto a la boca
y un tiempo para que dure
la sensación del beso que recibo
y la inscripción de la sinceridad.
Otro tiempo no lloraré sin saberlo
que es como ahora que por encima
de la conciencia está la voluntad
de sentir un beso junto a la boca.
Si ese beso se parte y va al labio
una senda del beso que se fue
se irá sin mí también
y no será simétrico.
Por eso es gran cosa.

Recado

RECADO
Carilda Oliver

Amor, amor de aquí: pásame el brazo
por la cintura. Amor, toca esta frente,
di una frase vulgar, casi inocente,
ríe, ríe después… Tengo un retazo

de sol bajo la tela de mi hombro.
Arráncalo de ahí, dáselo a un nido.
Llora como si ya te hubieras ido,
y cállate en el punto en que te nombro.

Amor, amor, ¡sujétame esta gota!
(¿Verdad que se parece a la mar rota?)
Mi corazón para la luz se cierra.

Al sur de todo vengo abandonada.
Deténme: estoy muriéndome por nada,
arrepentida de mirar la tierra.

Secreto

SECRETO
Luis García Montero

Nos pusimos de acuerdo.

Yo esperaba sin prisa por la esquina,
me hacía el despistado,
hablaba con el niño y los borrachos,
encendía un cigarro o compraba el periódico.

Aparenté no verte
llegar casi sin prisa,
arreglarte un momento en el descapotable,
abrir la puerta,
subir hasta el segundo.

Yo despisté al portero de las barbas rojizas,
y allí,
sin los silencios
del joven que se enfrenta,
sin tu arbolado anillo de goleta
que surca el matrimonio,
a pesar de tus pieles y mi piel,
nos pusimos de acuerdo.