Cuesta abajo y sin frenos (y III)

Cierro esta trilogía sobre la Radio Televisión de Andalucía (RTVA) con el análisis de la audiencia de Canal Sur Radio. La tercera oleada del Estudio General de Medios (EGM) salió ayer y arroja las primera luces de alarma para la antena pública. El primer titular es que hoy escucha menos gente CSR que en el mes de junio y eso es responsabilidad exclusiva del nuevo equipo directivo. Aquí no vale ni echar balones fuera ni derivar la culpa a los que ya no están.

La radio pública sigue en cuarto lugar entre las preferencias de la gente y a más distancia de sus competidores en Andalucía. La SER, que es la líder, y la COPE, que ocupa el segundo lugar, multiplican por algo más de dos su audiencia. Entre semana, CSR cuenta con 9.000 oyentes menos (-3,1%). El consumo de la cadena cae mucho durante los fines de semana y se registran 42.000 menos (-15,1%) de lunes a domingo. Sólo uno de cada diez andaluces sintoniza la señal generalista de Canal Sur Radio. En términos relativos, ya con el nuevo equipo a los mandos, ha perdido dos puntos y medio de share en comparación con la misma oleada de 2018 y casi tres puntos (2,9) con la segunda de 2019. Datos para estar preocupados y que, según comentan, han generado cierto malestar entre los que dirigen ahora el cotarro en ‘la nuestra’. Sus recetas no están siendo del agrado de los andaluces y están espantando a seguidores.

Canal Sur Radio no lidera ninguna franja horaria. Está siempre detrás de la SER y la Cope. También de Onda Cero. E incluso en algunos tramos es sobrepasada por Radio Nacional de España, la quinta cadena en discordia. Los grandes contenedores matinales van peor que en la oleada anterior. De lunes a viernes, ‘La Mañana de Andalucía’, que presenta y dirige Jesús Vigorra, ha descendido al 11,4% de cuota, 1,7 puntos menos de los que mantenía su antecesor, Tom Martín Benítez. Durante los fines de semana, el magazine que firma Domi del Postigo consigue sólo el 6% de share, cuatro puntos por debajo de la media de la cadena, y seis veces menos audiencia que la SER (36,4%) y la Cope (34,4%).

A la caída de oyentes de la generalista se unen Canal Fiesta Radio, con 28.000 seguidores menos, y RAI, dial temático informativo, con una bajada de otros 3.000. En conjunto, todas las emisoras públicas andaluzas alcanzan una audiencia de 609.000 personas, lo que significa perder 30.000 oyentes respecto a la oleada anterior (junio de 2019) y 20.000 respecto a la tercera de 2018. Las cifras cantan. No es opinión sino estadística: se ha perdido cuota de mercado. El cambio, de momento, no funciona. Ni en la radio ni tampoco en la televisión.

* Datos EGM en miles de oyentes.

Los ERE, en su justa medida

El actual Gobierno de las derechas en Andalucía admitió ayer a su pesar que, con los ERE, el anterior ejecutivo socialista puso en marcha un necesario sistema de protección para trabajadores y empresas en crisis. Con esto no quiero poner paños calientes sobre la indebida gestión de una parte de ese dinero público, no muy elevada pero que abochorna y que es la que ha de ser sancionada hasta sus últimas consecuencias. La Junta va a seguir pagando las prejubilaciones a los beneficiarios “lícitos”, que son la inmensa mayoría de los más de 6.000 afectados que actualmente reciben esta percepción, y liberará 37 millones de euros hasta 2025. El vicepresidente Juan Marín cifró, a ojo de buen cubero, en 200 el número de intrusos. Dando por bueno este dato, la práctica totalidad de estos beneficiarios han sido y son acreedores de estas ayudas con toda justicia, independientemente del procedimiento empleado para su concesión. El resto, una exigua minoría, está pendiente de resolución judicial, aunque hay algunos casos escandalosos (léase, por ejemplo, la inclusión de la suegra del ex director general Francisco Javier Guerrero).

En el periodo investigado judicialmente, que va 2000 a 2009, la Consejería de Empleo identificó a 72 personas que nunca habían trabajado en las empresas rescatadas y 111 que no reunían todos los requisitos exigidos. En la causa, la cuantía presupuestaria investigada era de 680 millones. De esta cantidad, por tanto, un amplio porcentaje estuvo dedicado al fin previsto: al pago de las nóminas de prejubilación, a atender a trabajadores y empresas. Del teórico fraude, por consiguiente, habría que deducir unos 560-570 millones invertidos en prejubilaciones “lícitas”.

El denominado caso de los ERE tenía otros dos frentes bajo la lupa judicial. Por un lado, las comisiones abonadas a aseguradoras y entidades mediadoras por la tramitación de los ERE, una controversia zanjada por una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. El TSJA entendió que eran legales estas partidas, cuyo montante en litigio ascendía a 66,1 millones, según la Dirección General de Seguros, dependiente del Ministerio de Economía. Antes de este fallo, el PP, como acusación particular, desarrolló una campaña agresiva contra las sobrecomisiones. El alto tribunal puso las cosas en su sitio y dio carpetazo a esta vía.

El otro eje era el de las ayudas directas a empresas y corporaciones locales. A este fin se presupuestaron unos 85 millones de euros entre 2000 y 2009, yendo el montante más significativo a la Sierra Norte de Sevilla, comarca que recibió 56 millones. Estas ayudas están sujetas a investigación judicial. La lupa está puesta especialmente en la Sierra Norte, zona de origen de Guerrero, natural de El Pedroso.

Incluyendo toda esta última partida como irregular en su distribución, consideración pendiente de resolución judicial, se podría estar hablando un daño económico a las arcas públicas por debajo de los 70 millones. Una cifra importantísima, que genera vergüenza en quienes creemos y defendemos lo público, un solo euro distraído bastaría, pero una cantidad muy alejada de las que se han manejado en el debate político y mediático durante años. Javier Arenas llegó a hablar de que el fraude de los ERE podría superar los 1.500 millones. No hay que restar ni un ápice de la gravedad que tiene ni a la tristeza que produce el mal uso del dinero público. Pero es conveniente subrayar que ningún alto cargo se enriqueció personalmente, el PSOE tampoco se financió ilegalmente con un solo euro y se atendieron a más de 6.000 trabajadores y a numerosas empresas en crisis. Se usó un procedimiento para hacer frente a una situación de emergencia social con obreros condenados al desempleo y empresas dando el cerrojazo. ¿Qué ERE no habría que haber tramitado: Santana, Delphi, Cárnicas Molina, MercaSevilla…?

Un procedimiento administrativo que algún alto cargo (Guerrero) usó para cometer mezquindades, golferías e irregularidades. Que se persigan las cuestiones punibles hasta el final, pero que se valore en su justa medida una política de protección social realizada baja la misma legislación y con los mismos operadores que en todos los territorios de España. Si una abrumadora mayoría de los beneficiarios son “lícitos” o legítimos, ¿cómo se sostiene ese mantra de la red clientelar o que estamos ante el mayor caso de corrupción de la historia?

Foto.El Mundo. Protesta por el cierre de Delphi en Cádiz.

Cuesta abajo y sin frenos… (II)

Esta segunda entrega estará dedicada al análisis de las audiencias de las televisiones públicas durante este fin de semana. El titular que resume este análisis comparativo es el siguiente: la cuota de pantalla de Canal Sur en general y la de sus informativos en particular está muy por debajo de TVE y de las cadenas de las tres comunidades llamadas históricas (Cataluña, País Vasco y Galicia). También es sobrepasada por Aragón TV.

Yendo por partes. Canal Sur no ha alcanzado ni el 7% de cuota de pantalla durante el fin de semana. El sábado, a duras penas superó el 7%, con un 7,2%, para caer el domingo a un preocupante 6,5%. Entre las cadenas públicas, la más vista fue la catalana TV3, con un 15,9% el sábado y un 11,1% el domingo. Prácticamente dobla en audiencia a Canal Sur. Tras TV3 se sitúa TVE, con un 8,6% y un 10,5%, respectivamente. La vasca ETB repite ambos días un share del 8,3% y la gallega TVG presenta un 9,6 (sábado) y un 7,1 (domingo). Aragón TV también reúne más telespectadores en términos relativos que la andaluza: 7,6 y 7,2. Los datos confirman que los estrenos no sólo no han aportado a la autonómica andaluza sino que han hundido la audiencia, una deriva a la que también contribuye la caída de los informativos.

Para una televisión pública los informativos constituyen su seña de identidad, su columna vertebral, y nutren (o castigan) el share final de la cadena. Los ciudadanos acuden a sus señales regionales porque les ofrecen noticias de proximidad, información más cercana, en la que deben ser con diferencia más competitivas y atractivas que otras pantallas de ámbito nacional. Eso ocurre en todas las cadenas autonómicas analizadas menos en Canal Sur. La cuota de pantalla de los noticiarios de TV3, ETB, TVG y Aragón TV supera con mucho a sus adversarios catódicos y se erigen en los líderes de sus respectivos territorios. En Andalucía, aun siendo los espacios con más audiencia de ‘la nuestra’, están muy lejos de los niveles de otros tiempos (cuando eran la referencia en la comunidad autónoma), siguen perdiendo audiencia mes a mes y cada vez es mayor el gap con otras autonómicas. En otro ámbito, los telediarios de TVE compiten de tú a tú con los de las grandes cadenas privadas generalistas. Telecinco lideró el fin de semana, seguida de la cadena pública nacional en reñida competencia con Antena 3.

Todos estos datos (quizá demasiados) confirman el titular inicial y el motivo de esta serie de posts: con el nuevo equipo de Canal Sur no sólo no ha remontado las cuotas de audiencia, sino que la cadena andaluza se rezaga respecto a sus competidores. Nuevos programas que pinchan, informativos que retroceden en la preferencia de los ciudadanos. Con los nuevos, por el momento, todo va peor…

Tu cuerpo pulsado por sí mismo…

Tu cuerpo pulsado por sí mismo
es en mis oídos viento claro y fresco,
sonido límpido del cobre y del aliento:

eres tus labios rezumantes de lima,
eres tus ojos recubiertos de bruma,
eres tu mano fina ciñéndose cierva:

porque en ti anida el mar, eres su guía,
y de ti la más torpe raíz bebe su espina:

porque tú eres el viento
y eres también la boca virgen
que muchos metros ocultan.

Carmen Boullosa

Cuesta abajo y sin frenos…

La actual dirección de Canal Sur hace cuatro meses y medio que llegó a sus puestos y los resultados no pueden ser más mediocres. Ya se han cumplido con creces los 100 días de gracia que se le concede a cualquier equipo de gestión. Todo apunta a la baja y se dan un margen para cambiar el rumbo descendente. Demuestra poca ambición de partida. La cuota de pantalla general está en caída libre, los informativos pierden seguidores, los nuevos programas no tienen el respaldo de la audiencia…

Quizá el dato más elocuente lo encontramos con ‘5.C El debate’, que presenta y dirige Mariló Montero. Se han convertido en el peor estreno de la historia del primer canal de la cadena autonómica: sus tres emisiones han cosechado un pírrico share del 1,8%, 2,5% y el 3,2%, respectivamente, con una media de espectadores muy por debajo de los 100.000. En términos de audiencia (por entrar solo en una valoración objetiva), un auténtico fiasco. Otro cambio a peor es el protagonizado por el magazine matinal ‘Hoy en día’. El cambio de productora (Secuoya tomó el relevo de ADM) se ha traducido en menos público y el triple de presupuesto. Para este viaje no hacían falta estas alforjas… Todo lo que funciona procede de la etapa anterior. La televisión pública mantiene constantes vitales gracias al programa de sobremesa de Juan y Medio, ‘Andalucía directo’ y el programa de cocina ‘Comételo’.

En los informativos, la pérdida de cuota de pantalla está íntimamente relacionada con el sesgo tendencioso que se impone desde el Palacio de San Telmo. El director general, Juande Mellado, ni pincha ni corta en esta área. Dicen en la casa que el que dirige las operaciones es el presidente del consejo de administración, Rafael Porras, quien desde este puesto institucional y sin competencias reales marca la línea a seguir al jefe de informativos, Javier Domínguez. Se comenta en los corrillos que Porras, amigo personal de comidas y otras farras del presidente Moreno Bonilla y del superconsejero Bendodo, es el transmisor de las consignas para realzar la parte pepera del Gobierno andaluz y silenciar (o desgastar) a los grupos de izquierdas en la oposición. En la radio ocurre más de lo mismo, con un escoramiento descarado y posiciones radicales que están espantando también a la audiencia. La cadena pública ha orillado a tertulianos de visión progresista y en tertulias y entrevistas hay una preeminencia del pensamiento único conservador. Incluso se les ha indicado a algunos redactores que no se identifique a Vox como extrema derecha.

Los trabajadores están escandalizados por esta deriva que la derecha ha practicado ya en otras cadenas públicas con un fatídico final. Primero, usan el medio, lo arruinan financiera y socialmente con el menoscabo de audiencia y credibilidad y acaban tomando medidas drásticas como el cierre, despidos masivos o la privatización. Si nadie lo remedia, el futuro de Canal Sur se puede teñir de negro.

PD.- Muy comentado también en el seno de la plantilla el furor del Porras en las redes sociales al calor de temas de actualidad. Siendo un cargo institucional elegido por el Pleno del Parlamento no deja ninguna ocasión para tomar partido y barrer para casa.

Foto.- Efe. Porras, Moreno Bonilla y Mellado.

El pandemonio de Aznar

José María Aznar ha vuelto a la escena política y lo ha hecho cargado de rabia e ira por el pacto entre PSOE y Unidas Podemos para sacar a España de bloqueo político en el que llevamos sumidos hace demasiado tiempo. El jefe del ala dura de la derecha patria, cúspide del PP y gran maestre de Vox, ha pronosticado consecuencias catastróficas por el acuerdo de las izquierdas, males, epidemias, ruina y una profunda recesión, una hecatombe de dimensiones bíblicas. Para Aznar, la España progresista nos conduce ineluctablemente a un pandemonio… O a algún lugar aún peor.

El ex presidente dibuja un horizonte tan oscuro y tenebroso que resulta una película de ciencia ficción de serie B. Se podía dar una vuelta por nuestra vecina Portugal y comprobar cómo la colaboración de las izquierdas ha tenido efectos muy positivos para el bienestar ciudadano y el crecimiento económico. Y todo dentro de las directrices de la estabilidad presupuestaria que nos impone Bruselas. Un giro social necesario sin estridencias ni transgresiones al status quo. Lo de Aznar suena más a un manido prejuicio que a una reflexión con base empírica.

Con vistas a una eventual investidura, exige al PSOE que explore un pacto con su partido, eso sí sacrificando previamente a Pedro Sánchez, al candidato que ha ganado ampliamente las elecciones. Si no lo hace así, que ni se molesten. Entretanto, Pablo Casado, que atesora los dos peores resultados de la historia del PP, guarda un silencio sospechoso. Lleva varios días escondido y su jefe le acaba de dar el mapa con el camino a seguir. Como si Casado sólo fuera un procurador… O un simple títere político en sus manos. Parafraseando a otro ex presidente, líbrennos de los jarrones chinos.

El alba en Cádiz

EL ALBA EN CÁDIZ
Joan Margarit

Delante del hotel el mar brumoso.
Las largas líneas de la espuma gris
dibujan una barra de arrecife
ante la balaustrada de la playa.
He oído tu nombre pronunciado
en la lengua del mar. Y dice que te vas.
Lo repiten las negras, solitarias cigüeñas
que en silencio planean sobre el agua.
Nunca sabré qué sabes tú de mí,
ni en qué verdad hemos estado juntos,
ni si en ella estaremos para siempre.
No puede ser un mal dolor
si es un dolor que viene desde ti
por este turbio mar. Diciembre:
el último diciembre juntos.
Después, buscar en mí tu voz perdida.

* El poeta catalán Joan Margarit ha sido galardonado esta semana con el Premio Cervantes 2019.

Profetas del apocalipsis

La derecha siempre demuestra con estridencia su mal perder. Partido Popular y Ciudadanos llevan desde abril colocando un insólito e incompresible cordón sanitario al PSOE y Pedro Sánchez, mientras se revuelcan sin pudor con la extrema derecha. Albert Rivera ha cavado su fosa política con su injustificable y machacón ‘no’ a los socialistas. El electorado ha castigado a Ciudadanos por sus vaivenes y su inoperancia para forjar acuerdos por España y, con un batacazo tan monumental, ya no pinta casi nada en el tablero político cuando en la legislatura anterior tenía la llave para formar un ejecutivo estable. Pablo Casado no le ha ido a la zaga y ha sostenido que con el actual presidente del Gobierno “ni a la vuelta de la esquina”. Incluso el número dos del PP, Teodoro García Egea, ha elevado la apuesta y ha planteado que se vaya el ganador (y con mucho) de las elecciones del domingo como condición previa a cualquier posible negociación.

Ambos partidos conservadores se cerraron en banda tras el 28 de abril y los populares se mantienen en esas posición intransigente tras el 10 de noviembre, máxime cuando sienten el aliento en el cogote de Vox. Azules y naranjas han optado por el portazo al PSOE y ahora se escandalizan cuando Sánchez y Pablo Iglesias hacen público un preacuerdo para formar gobierno. Era el único escenario posible cuando las derechas se han puesto su negativa por montera.

Tenemos ya caladas a las derechas: son especialistas en la sobreactuación y en el tremendismo. El anuncio del desbloqueo las ha cogido por sorpresa y les ha arruinado su plan de desgaste. A estos patriotas de pacotilla les preocupa menos que España funcione que su interés particular. No pueden soportar que este país retome la normalidad institucional y, como falsos profetas, anuncian las diez plagas de Egipto. Siempre hacen lo mismo cuando les toca calentar los bancos de la oposición. Su patriotismo es de mentira; sus golpes de pecho, pura hipocresía.

Mal que les pese, el bloque de izquierdas tiene más escaños en el Congreso que el de derechas. No suficientes para gobernar sin otros apoyos, pero suman más que el tridente conservador y este país exige una respuesta progresista ante el bloqueo. Esa ha sido la expresión de la voluntad libre y soberana de los españoles en las urnas. En estos meses, no sólo han hecho gala de su falta de generosidad y visión de estado sino que se encargarán desde ya de enredar, manipular y destruir. Todo porque se creen con el derecho natural de estar en el poder. Siguen sin digerir que son los ciudadanos los que deciden con su voto. Ya tendrían que tenerlo asumido después de más de cuatro décadas de democracia.

Artículo publicado hoy en centrohistorico.info.

Foto.- elperiodico.com.

La alegría y el monstruo

Transcurridas ya unas horas de la jornada electoral del domingo, los que somos de izquierdas, los que sentimos en socialista, los progres como despectivamente nos llaman los líderes de Vox tenemos la satisfacción del triunfo del PSOE en las urnas y que el bloque progresista sume más apoyos en las Cortes Generales que el tridente de derechas. Un triunfo socialista y una mayoría de izquierdas que hace posible deshacer el bloqueo conseguido en un contexto complejo de desencanto ciudadano, con el problema catalán al rojo vivo y con una desaceleración económica que esperemos que no desemboque en crisis (turbulencias económicas de origen internacional que, de momento, impactan menos en España que en otros países de nuestro entorno europeo). La propuesta de convivencia y futuro liderada por Pedro Sánchez ha recibido un nuevo respaldo en las urnas, el tercero en poco más de seis meses. En mi opinión, y pese a la dificultad aritmética, la investidura será más fácil: ningún partido se plantea otra repetición electoral, sería suicida. Otra cosa será el día a día de la gestión y ahí el nuevo Ejecutivo tendrá que desplegar sus mejores dotes de seducción y capacidad políticas.

Se había especulado tanto con una suma de las derechas, que la victoria del PSOE representó un gran respiro para muchos españoles tras unas jornadas previas de incertidumbre y un escrutinio vibrante. Eso sí, en este contexto de satisfacción, nos quedó a todos los progres, a los rojos, el regusto amargo del fuerte crecimiento de la extrema derecha. El 28 de abril el monstruo ya vino a vernos, parafraseando la titulo de Patrick Ness llevado al cine por Juan Antonio Bayona, y seis meses después ha regresado engordado por las necesidades y la miopía política de PP y Ciudadanos. Ambos partidos han blanqueado o han normalizado a Vox, una fuerza radical y populista homologable a otros ultras europeos como las formaciones de Le Pen o Salvini. Cuando en lugar de aislar a estos movimientos xenófobos, misóginos, homófobos y negacionistas se les da carta de naturaleza, se recogen estas tempestades electorales y se les da un poder que aterra a los que conocemos la historia reciente. PP y Ciudadanos tendrán que revisar sus estrategias con el partido de Abascal y aplicar las recetas de otros conservadores europeos: el cordón democrático frente a la extrema derecha. Como sigan por estos derroteros, Vox se acabará comiendo al PP de Casado, como ha arruinado ya la carrera política de Albert Rivera y ha situado a los naranjas en la UCI. La cuestión es: ¿las derechas abrirán un debate interno o seguirán alimentando a la bestia?

Foto.La Sexta.

Piedritas en la ventana

PIEDRITAS EN LA VENTANA
Mario Benedetti

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas

quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos

está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca

está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.