Manzanas XXII

mayo 20, 2018

Manzanas XXII
Francisco Quintero

No puedo preguntarme más qué es
no debo esperarme a sentirlo por última
o por primera vez, un latido, un dolor
debe ser este silencio puro,
este tácito pellizco que te petrifica
en un instante afilado como el tiempo.
Pregúntame por el manjar de esta manzana
dulce, pecaminosa que impacienta
los horizontes que se rompen entre tus ojos,
entre las promesas que se inventan
los sueños de un senil mar conocido.
Pregúntame por esas mañanas que reconozco,
el tacto del océano, y esos olores
familiares donde el cuerpo amanece.

* El malagueño Francisco Quintero acaba de publicar el poemario Campos de rubia memoria.

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Desolado

mayo 13, 2018

DESOLADO
Rafael Cadenas

De tanto imaginarte, sonreírte, esperarte, me canso. Te veo y pregunto ¿eres tú?
Respiro tu llegada; ya sin creer.

No me pidas explicaciones.
No me quites la idea que tengo, tan vaga.
No me pruebes, por favor, en terreno firme (me harías a un lado).

Algunas veces de ti no queda nada, una pequeña lámina.
Si llegas, te aproximas, te parece bien, sencillamente será otra cosa, otra cosa, cosa de delirio.
Tendrás magnitud y calor.

Eres el otro lado del botín.
¿Comprendes?

* El venezolano Rafael Cadenas ha obtenido esta semana el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

Amor udrí

mayo 6, 2018

AMOR UDRÍ
Fernando Quiñones

Pasé la noche con ella
como el pequeño camello al que el bozal
retiene en el hambre y la sed
pues no soy una de esas bestias vagabundas
que se ceban en los planteles.
Después de las primeras horas
en que, desnudos ya, ahogué
la avenida de mis sentidos
dejando media vida en hacerlo,
ella entendió: solo Chamil,
no mi impotencia, me abstenía.
Entonces me ayudó, secándome,
el sudor, refrescándome
el paladar con agua y frutas,
y se tendió a mi lado, ah noche
dilatada y fugaz, tiempo sin los decaimientos
del amor ya cumplido.
Amaneciendo no
tuve que luchar más:
el deseo se recogió y se echó en mi corazón
como la mula en el establo.

* Udrí: en referencia a Banu Udra, antigua tribu beduina que postulaba un amor platónico cuyo objetivo era la perpetuación del deseo amoroso: rondar el acto carnal sin llegar a consumarlo.

Amantes

abril 22, 2018

AMANTES
Pablo García Baena

El que todo lo ama con las manos
despierta la caricia de las cítaras,
siente el silencio y su pesada carne
fluyendo como ungüento entre los dedos,
lame la lenta lengua de sus manos
el hueso de la tarde y sus sortijas
se enredan en el ave adormecida
del viento. Labra en mármoles de humo
el cuerpo palpitante del abrazo
extenuado cual cervato agónico,
y con el pico frío de sus uñas
monda la oliva efímera del beso.
El que se ama solo, el que se sueña
bajo el deseo blanco de las sábanas,
el que llora por sí, el que se pierde
tras espejos de lluvia y el que busca
su boca cuando bebe el don del vino,
el que sorbe en la axila de la rosa
la pereza oferente de sus hombros,
el que encuentra los muslos del aljibe
contra sus muslos, como un saurio verde
sobre el mármol desnudo e inviolado,
ese que pisa, sombra, desdeñoso
el pavimento de las madrugadas.
El que ama un instante, peregrino
voluble, de flauta hasta los labios,
de la trenza al cítiso, de los cisnes
a la garganta, de la perla al párpado,
de la cintura al ágata, del paje
a la calandria y tras él, silente
va talando el olvido de las mieses altas,
tirso áureos de espigas, leves brotes,
todo un bosque confuso de recuerdos,
y él va cantando, ruiseñor nocturno,
capricho y galanía, bajo la luna.
Y el que besa llorando y el que sólo
sabe ofrecer y aquel que cubre el pecho,
para no amar, de oscuro arnés, sonrisa
y un gerifalte lleva silencioso
devorando su corazón de gules.
Todos, la noche maga con su rezo
los enloquece, clava en sus pupilas
el helor de su vaga nieve negra,
les da a beber rencor entre sus manos,
los hurta en el arzón de sus corceles,
los trae y los lleva como mar en cólera,
coronadas las olas de sollozos,
de cabelleras náufragas, de sangre,
y los devuelve dulces, poseídos,
hasta la playa bruna y solitaria.

Romance

marzo 18, 2018

ROMANCE
Luciana Reif

Conversamos sólo una vez hace diez años
pero esa charla todavía perdura
como quien hace el amor, siendo todos los encuentros
una continua prolongación del primero
así son nuestras charlas, nos encontramos a tomar un café,
a beber dos copas de vino, y de un momento a otro
nuestras lenguas se desentienden de los dos
se agotan en el juego del parloteo
y cada tanto hacen pausa,
cuando están a punto de despedirse, de cerrar
el diálogo, de coser el círculo que explica y previene
la próxima conversación, se arrepienten,
retroceden espantadas, se refugian en el caparazón de la garganta
y se someten al invierno de las lenguas
aguardan cautelosas, deshilvanan las palabras
las lamen como si fueran, carne de la otra
lengua amada
se preparan para la siguiente charla
que para ellas no es otra sino la misma, la gran charla de las lenguas,
cuando nos volvemos a encontrar y te intento agarrar la mano
mi paladar no logra contener a la prisionera,
vislumbra la punta de la otra y retoman el juego,
se desbordan en un baile continuo, transpiran la danza
nunca se tocan ni siquiera se raspan
como si los fonemas que escaparan por sus puntas
corrieran presurosos al encuentro
para abrazarse y amarse en el aire
y eso bastara para dejarnos satisfechos.

* La argentina Luciana Reif ha recogido esta semana el Premio Loewe a la Creación Joven 2017.

Tránsitos

marzo 4, 2018

TRÁNSITOS
Emilio Prados

¡Qué bien te siento bajar!
¡Qué despacio vas entrando,
caliente, viva, en mi cuerpo,
desde ti misma manando
igual que una fuente, ardiendo!

Contigo por ti has llegado
escondida bajo el viento,
-desnuda en él-, y en mis párpados
terminas, doble tu vuelo.
¡Qué caliente estás! Tu brazo
temblando arde ya en mi pecho.

Entera te has derramado
por mis ojos. Ya estás dentro
de mi carne, bajo el árbol
de mis pulsos, en su sombra
bajo el sueño:
¡Entera dentro del sueño!
¡Qué certera en mi descanso
dominas al fin tu reino!

…Pero yo me salvo, salto,
libre fuera de mí, escapo
por mi sangre, me liberto,
y a ti filtrándome mágico,
vuelvo a dejarte en el viento
otra vez sola, buscando
nueva prisión a tu cuerpo.

A ti, viva

diciembre 10, 2017

A TI, VIVA
Vicente Aleixandre

Es tocar el cielo, poner el dedo
sobre un cuerpo humano.
Novalis

Cuando contemplo tu cuerpo extendido
como un río que nunca acaba de pasar,
como un claro espejo donde cantan las aves,
donde es un gozo sentir el día cómo amanece.

cuando miro a tus ojos, profunda muerte o vida
que me llama,
canción de un fondo que sólo sospecho;
cuando veo tu forma, tu frente serena,
piedra luciente en que mis besos destellan,
como esas rocas que reflejan un sol que nunca se hunde.

Cuando acerco mis labios a esa música incierta,
a ese rumor de los siempre juvenil,
del ardor de la tierra que canta entre lo verde,
cuerpo que húmedo siempre resbalaría
como un amor feliz que escapa y vuelve…

Siento el mundo rodar bajo mis pies,
rodar ligero con siempre capacidad de estrella,
con esa alegre generosidad del lucero
que ni siquiera pide un mar en que doblarse.

Todo es sorpresa. El mundo destellando
siente que un mar de pronto está desnudo, trémulo,
que es ese pecho enfebrecido y ávido
que sólo pide el brillo de LA luz.

La creación riela. La dicha sosegada
transcurre como un placer que nunca llega al colmo,
como esa rápida ascensión del amor
donde el viento se ciñe a las frentes más ciegas.

Mirar tu cuerpo sin más luz que la tuya,
que esa cercana música que concierta a las aves,
a las aguas, al bosque, a ese ligado latido
de este mundo absoluto que siento ahora en los labios.

Nota.- Un poema de este componente de la Generación del 27 porque esta próxima semana se cumplen 90 años del encuentro de este elenco excepcional de creadores en el Ateneo de Sevilla en el acto por el tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora, un encuentro que se considera el momento fundacional de este grupo heterogéneo. Además, el Centro Andaluz de las Letras organiza mañana en Málaga un congreso sobre Aleixandre y el jueves llega a las librerías la nueva edición de su Poesía Completa.