Pequeña confesión

abril 23, 2017

PEQUEÑA CONFESIÓN
Ana Merino

¿Si yo soy tu sueño
por qué me siento sola
cuando me sueñas?

Llego arrastrándome
a tu boca cuando duermes
y no sé cómo empezar
a contarte una historia
que se parezca a ti
para que nunca sepas
que yo vivo contigo.

Los sueños somos
como las sombras,
pertenecemos a un solo cuerpo
pero queremos ser
otra persona.

Revelaciones

abril 16, 2017

REVELACIONES
Alejandra Pizarnik

En la noche a tu lado
las palabras son claves, son llaves.
el deseo de morir es rey.

Que tu cuerpo sea siempre
un amado espacio de revelaciones.

Caricia esquiva

abril 9, 2017

CARICIA ESQUIVA

No sabes cómo necesito tu voz;
necesito tus miradas
aquellas palabras que siempre me llenaban…
Mario Benedetti

 

Roce suave de seda,
explosión de carácter y genio.
Brisa refrescante de julio,
fuego que todo lo arrasa.
Sueño gozoso que no termina,
realidad con firme pisada.
Notas alegres de piano,
traqueteo del tren de la vida.

Evocación de momentos compartidos
sellados por una puerta,
piel contra piel, miradas salvajes,
placer de los fluidos,
jadeos con palabras entrecortadas,
suspiros de sabanas
y ropas desparramadas
tras la batalla librada por el deseo.

Nómada, indómita, genuina,
espíritu inquieto sin fronteras,
se aleja como el sonido de una sirena
para enfrentar otros fuegos,
se fuga como la puesta de sol
para alumbrar otros amaneceres,
cabalga desbocada como la ventisca
hacia el otro lado del desfiladero.

Viene pero nunca se queda.
Su voz es una caricia esquiva,
efímera como un beso furtivo.

Línea de alba III

febrero 26, 2017

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LÍNEA DE ALBA III
Efraín Huerta

Tienes la frente al alba:
ella cuenta los poros de tu cuerpo,
en laderas del sueño,
con los hombros quemados.

En el alba se vierte la costumbre del alma,
se agita el pulso del deseo
como si fuera un ciervo
duramente alanceado
con agujas de bronce
o pestañas de vírgenes.

Tienes la frente al alba
y pedazos de niebla
volando de tus senos
a mis manos.

QUE SE CIERRE ESA PUERTA…
Carlos Pellicer

Que se cierre esa puerta
que no me deja estar a solas con tus besos.
Que se cierre esa puerta
por donde campos, sol y rosas quieren vernos.

Esa puerta por donde
la cal azul de los pilares entra
a mirar como niños maliciosos
la timidez de nuestras dos caricias
que no se dan porque la puerta , abierta…..

Por razones serenas
pasamos largo tiempo a puerta abierta.
Y arriesgado es besarse
y oprimirse las manos, ni siquiera
mirarse demasiado, ni siquiera
callar en buena lid….

Pero en la noche
la puerta se echa encima de sí misma
y se cierra tan ciega y claramente
que nos sentimos ya, tú y yo, en campo abierto,
escogiendo caricias como joyas
ocultas en la noche con jardines
puestos en las rodillas de los montes,
pero solos tú y yo.

La mórbida penumbra
enlaza nuestros cuerpos y saquea
mi inédita ternura,
la fuerza de mis brazos que te agobian
tan dulcemente, el gran beso insaciable
que se bebe a sí mismo
y en su espacio redime
lo pequeño de ilímites distancias…

Dichosa puerta que nos acompañas
cerrada, en nuestra dicha. Tu obstrucción
es la liberación de estas dos cárceles;
la escapatoria de las dos pisadas
idénticas que saltan a la nube
de la que se regresa en la mañana.

Pensarte es tenerte

enero 1, 2017

PENSARTE ES TENERTE
Pedro Salinas

¡Cómo me dejas que te piense!
Pensar en ti no lo hago solo, yo.
Pensar en ti es tenerte,
como el desnudo cuerpo ante los besos,
toda ante mí, entregada.
Siento cómo te das a mi memoria,
cómo te rindes al pensar ardiente,
tu gran consentimiento en la distancia,
y más que consentir, más que entregarte,
me ayudas, vienes hasta mí, me enseñas
recuerdos en escorzo, me haces señas
con las delicias, vivas, del pasado,
invitándome.
Me dices desde allá
que hagamos lo que quiero
-unirnos- al pensarte,
y entramos por el beso que me abres,
y pensamos en ti, los dos, yo solo.

Los cómplices

diciembre 25, 2016

LOS CÓMPLICES
Gonzalo Rojas

Te decía en la carta
que juntar cuatro versos
no era tener el pasaporte a la felicidad
timbrado en el bolsillo,
y otras cosas más o menos serias
como dándote a entender
que desde antiguamente soy tu cómplice
cuando bajas a los arsenales de la noche
y pones toda tu alma
y la respiración
perfectamente controlada,
por mantener en pie tus rebeliones
tus milicias secretas
a costa de ese tiempo perdido
en comerte las uñas, en mantener a raya
tus palpitaciones,
en golpearte el pecho por los malos sueños,
y no sé cuántas cosas más
que, francamente, te gastan la salud
cuando en el fondo
sabes que estoy contigo
aunque no te vea
ni tome desayuno en tu mesa
ni mi cabeza amanezca en tu pecho
como un niño con frío,
y eso no necesita escribirse.