El informe policial que revela que la Generalitat valenciana cometió irregularidades para favorecer la contratación de las empresas de la trama Gurtel pone contra las cuerdas al presidente Camps. El dossier, realizado por interventores del Estado y técnicos de Hacienda a petición del juez Pedreira, indica que la Administración valenciana fraccionaba contratos para beneficiar a las empresas de Correa y de El Bigotes y que también convocaba concursos teledirigidos. Las irregularidades se dan en más de medio centenar de operaciones y, lo que es más sintomático, aparecen involucradas la mayoría de las consejerías. En todas, el modus operandi era el mismo. Eso apuntala la idea de que había una instrucción general para que se beneficiaran a las firmas de la trama corrupta. A la postre, entre 2004 y 2008, éstas obtuvieron 85 contratos por valor de 7,2 millones de euros…

Este párrafo introductorio no es mío. Lo he copiado literalmente de las páginas de opinión del diario El Mundo, nada sospechoso para la derecha, un periódico que, como cualquier persona en su sano juicio con la evidencia de los hechos aportados por la investigación judicial, no duda en subrayar la “gravedad” del asunto. Si ya el escándalo del regalo de los trajes lo dejo tocado, al menos, en su ética, este nuevo episodio significa una carga de profundidad en su reputación y en sus modos de gestión. En política, además de ser honesto, hay que parecerlo. Con este aluvión de datos, parecer no lo parece, si lo es o no corre a cuenta de la Justicia. A Camps se le amontonan los problemas y el agua le llega más allá del cuello. El presidente se hunde en las aguas fecales de los tejemanejes de la red corrupta. Glub, glub, glub…

Foto.- El Bigotes, con el defenestrado número dos del PP valenciano, Ricardo Costa, en un acto político.

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Política y literatura

abril 29, 2010

Me han invitado a participar en un coloquio en la Feria del Libro de Sevilla sobre política y literatura. La cita tiene su enjundia y me toca el difícil reto de ocupar el puesto que inicialmente estaba destinado para mi compañero Pepe Juan Díaz Trillo, escritor, poeta y desde hace un mes consejero de Medio Ambiente de la Junta. Pepe Juan no sólo tiene una pluma culta, grácil y certera, también una dinámica y amena oratoria. Compartiré mesa con dos colegas parlamentarios de otras formaciones políticas, Antonio Garrido Moragas (PP) y José Manuel Mariscal (IU), personas con nivel literario y poso cultural, bajo la moderación del periodista Juan Manuel Marqués Perales.

Esta tertulia, prevista para el 12 de mayo a las 20 horas, es una iniciativa del Parlamento de Andalucía, que por primera vez contará con una caseta propia en la Feria del Libro de la capital andaluza. Ya se enfrascó la Cámara en harina editorial con la publicación del volumen Seré breve, con textos de un ramillete de diputados y diputadas. Su presidenta, Fuensanta Coves, está cultivando bien la veta cultural en su gestión.

Me da un cierto pudor negociar esta empresa. Se me plantea un escenario fascinante y a la vez comprometido, no sé si demasiado elevado para mis dotes y conocimientos. No soy literato, al menos en el sentido literal del término, soy periodista y, por consiguiente, mi producción creativa es efímera, perecedera, del momento. No hay nada más viejo que un periódico de ayer, dice el viejo aserto que recorre las redacciones. Tendré que enfocar mi intervención hacia la relación entre periodismo, literatura y política, un trinomio menos común pero con algunos ilustres representantes. Grandes firmas han saltado a la literatura desde las páginas de los diarios y han compatibilizado la escritura con los asuntos públicos o su militancia política: Mario Vargas Llosa, mi admirado Gabriel García Márquez, Albert Camus, Agustín de Letamendi o el recientemente fallecido Antonio Fontán, por poner algunos ejemplos. En apenas dos semanas habrá que echar el resto.

El lobo financiero

abril 28, 2010

Se levanta uno cada mañana sobresaltado por las noticias económicas y por el griterío mediático anunciando la hecatombe. Los mercados financieros, responsables de esta profunda recesión, posiblemente la mayor de la historia, son los que marcan el ritmo de la economía internacional. Nos llevaron al pozo de la miseria y nos quieren mantener en vilo y con el agua al cuello. Los movimientos especulativos del lobo feroz financiero sobre la zona euro están apartando del rebaño a las ovejas más débiles, que son las presas más fáciles. El acoso sobre Grecia busca desestabilizar los cimientos de la vieja Europa para seguir haciendo caja a costa del ciudadano de a pie.

La inoportuna jugada de la sociedad de rating Standar & Poor’s de rebajar la calificación de la deuda griega nos ha metido aún más miedo en el cuerpo. A tenor del discurso imperante en la esfera pública, exagerado por los medios de comunicación, detrás del vecino heleno viene Portugal, luego quizá Irlanda y, a continuación, España o por qué no Italia. El dinero no entiende de política y sólo de beneficio. Grecia está a punto de estallar por los aires: por un lado, los organismos internacionales y los mercados exigiéndole  sacrificios y, por otra, la población en plena ebullición y con una huelga general amenazante por el severo ajuste que su gobierno tiene que aplicar si quiere encontrar el calor internacional. Por cierto, un ejecutivo socialista que tiene ahora que lidiar la herencia envenenada de una década de pésima gestión de la derecha.

El tablero planetario tiembla y esas sacudidas llegan a España con la forma del desempleo. La crisis se personifica en este país en las colas de las oficinas del INEM. Según el dato de la EPA avanzado por un error (o quién sabe) del Instituto Nacional de Estadística, el índice de paro supera ya el 20% en el primer trimestre de 2010. Otro mazazo a las esperanzas de recuperación que se perciben y a los halagüeños indicadores que se han conocido en las últimas fechas. El desempleo, menos mal, parece haber tocado fondo y nos queda por delante una larga y lenta travesía de reconstrucción de los efectos devastadores de una recesión económica que nos llovió del cielo, como sin quererlo, por los desmanes y la avaricia de los tiburones financieros norteamericanos (hipotecas basura, la bancarrota de Lehman Brothers o los presuntos ilícitos de Golman Sachs). La gran mayoría sufre los embates de la crisis, mientras que los bancos siguen con beneficios obscenos: el BBVA ganó de enero a marzo 1.240 millones de euros.

Llegamos a la celebración del Primero de Mayo con un ambiente de incertidumbre marcado por la recesión y el paro. Los sindicatos, con toda justicia, claman por la implicación de todos en la resolución de este agujero negro que nos rodea. También podían exigir algo más de responsabilidad a los estibadores del puerto de Algeciras. En estos momentos de dificultad, y después de una importante inversión, la nueva terminal de Hanjin no ha podido acoger la primera descarga en sus instalaciones por el desacuerdo con los trabajadores. La sociedad coreana se replantea la continuidad del proyecto (y no andamos sobrados de yacimientos de empleo y generación de riqueza) y desviar la ruta de los buques containers hacia otros puertos. Mala noticia para la Bahía de Algeciras si se confirma y, ojo, que la competencia de Tánger es muy seria y se halla muy cerca, a sólo unos kilómetros, a golpe de vista en días claros en el Estrecho. Los estibadores deberían reconsiderar o, al menos, aquilatar sus medidas de fuerza por el bien general. Los sindicatos tienen aquí también una piedra de toque.

En política es cada vez más importante la elección de las personas que van a representar las siglas de un partido. La selección de candidatos resulta crucial no sólo para cosechar el triunfo electoral, también para la buena gobernanza de las instituciones. Si no se elige bien, luego vienen los quebraderos de cabeza. Todas las formaciones políticas se afanan en buscar los mejores y más solventes carteles electorales, personas que inspiren confianza y den garantía a la organización que los propone.

El Partido Popular ha entrado en una carrera desaforada para nombrar aspirantes a las elecciones municipales. Es una especie de competición respecto a sus rivales en las urnas. Como si el sumar nominaciones antes que los demás fuera un aval de triunfo en los comicios locales. Javier Arenas se ufana de contar con 260 proclamados mientras que los demás no tienen ninguno oficialmente designado. El presidente del PP saca pecho como palomo cortejador en la plaza pública. La clave no está en elegir antes, sino en hacerlo bien, en colocar la mejor opción para el partido de turno y para los vecinos de cada pueblo o cada ciudad.

En esta frenética galopada, el PP ha puesto sus ojos en el notario José María García Urbano como candidato en Estepona. No tengo muchas referencias de este cualificado profesional. Sólo me llega un aviso inquietante sobre su pasado reciente. En el despacho de este fedatario público se fraguó y firmó, con nocturnidad y alevosía, el pacto para la moción de censura en Marbella, impulsado por Jesús Gil y el cerebro Roca, para desbancar a Julián Muñoz de la alcaldía y colocar a alguien más propicia, Marisol Yagüe, para proseguir con las pillerías y el vaciamiento de las arcas públicas. El de García Urbano fue el despacho elegido por los corruptos del caso Malaya para conjurarse en sus nuevas fechorías. Fuentes de la zona me trasladan esta suspicaz pregunta: ¿por qué los truhanes se fueron a Estepona habiendo otras notarías en el término municipal de Marbella? Será una simple casualidad…

Foto.- El Mundo. Marisol Yagüe y Tomás Reñones, dos de los gilistas que promovieron la moción de censura.

Cambiamos con Andalucía

abril 26, 2010

Al cumplirse el primer año de mandato de Pepe Griñán como presidente de la Junta, el PSOE de Andalucía lanza la campaña ‘Cambiamos con Andalucía’ para contar lo mucho que se ha gestionado en estos doce meses. Se ha hecho un gran esfuerzo en las políticas para combatir la crisis, pero también se ha desarrollado una intensa agenda social, cuyos principales hitos (que no los únicos) quedan reflejados en el vídeo. La campaña está basada en datos objetivos y tiene un estilo positivo: frente a la propaganda y a la destrucción de los adversarios, sólo cabe la verdad, la transparencia. La gente está harta de discursos maniqueos que no conducen a ningún lado y sólo reportan griterío en el espacio público.

Es una campaña pensada no sólo para los medios publicitarios tradicionales. Las redes sociales y el marketing viral constituyen otro de sus principales objetivos. Hacer algo hoy de espalda a lo que se mueve en Internet carece de sentido. Hay que estar donde está la gente. Así que de acuerdo con los tiempos se desarrollará una estrategia de comunicación 2.0.

Una injusticia ha provocado una importante reacción popular. Un grito atronador recorrió la geografía planetaria en protesta contra el procesamiento del juez Baltasar Garzón por investigar los crímenes del franquismo. En una veintena de ciudades españolas y siete capitales extranjeras, decenas de miles de personas clamaron contra la persecución que sufre el magistrado de la Audiencia Nacional y la impunidad de los delitos cometidos durante la dictadura. La convocatoria se puede catalogar de rotundo éxito y no sólo por la asistencia. Otro medidor del alcance de la movilización es la salida destemplada de Mariano Rajoy contra una “campaña brutal y antidemocrática” y el enfoque iracundo de los medios de comunicación de la derecha.

EN SOLIDARIDAD CON LAS VÍCTIMAS
(Manifiesto leído en la manifestación de Madrid)

Justicia no es sólo una palabra hermosa. La justicia es una condición imprescindible de la dignidad humana. La justicia es también calor, fraternidad, solidaridad con quienes han sufrido la implacable injusticia del terror.

La sociedad civil ha salido esta tarde a la calle, en toda España, para asumir la causa de las víctimas del terror franquista, y para reivindicar la dignidad de los centenares de miles de hombres y mujeres que dieron su vida por la libertad y por la democracia de nuestro país. Hoy, tantos años después, somos conscientes del precio que ellos pagaron para que podamos reunirnos libre y pacíficamente en esta plaza, en su nombre y en el de libertad, la justicia y la democracia.

Por encima de los tecnicismos, de las argucias legales y los laberintos jurídicos, queremos afirmar que hoy, una vez más, es la dignidad de las víctimas del franquismo lo que está en juego. Las consecuencias de un proceso que, en democracia, ensucia su memoria, desprecia el dolor de sus hijos, de sus nietos, y condena las aspiraciones de justicia de cientos de miles de familias españolas, van mucho más allá del propio proceso.

Esta causa podría interpretarse, y así lo ha hecho la prensa extranjera, como una lamentable prueba de la minoría de edad de la democracia española, un Estado que treinta y cinco años después de la desaparición del dictador, sigue acusando los efectos del terror indiscriminado al que Francisco Franco recurrió para tiranizar a los españoles durante cuatro interminables décadas. Que diversas iniciativas judiciales de organizaciones de extrema derecha, hayan logrado paralizar la investigación de los crímenes del franquismo, representa un escándalo sin precedentes en la historia reciente de nuestro país, que repugna a la naturaleza esencial de los principios democráticos y nos devuelve a la noche oscura de los asesinos.

Nadie puede ignorar que los 113.000 cadáveres que, todavía hoy, siguen enterrados en cunetas y descampados, son la prueba de un proceso de exterminio sistemático de una parte de la población, que sólo puede entenderse como un crimen contra la Humanidad. Nadie puede admitir que el deseo de los hijos y los nietos, de las viudas que quieren recuperar los restos de sus seres queridos, para devolverles la dignidad que les arrebató una muerte injusta y reivindicar la memoria de su lucha por la libertad y por la democracia, pueda ser objeto de delito.

Nadie puede siquiera comprender que un Estado democrático impute un delito de prevaricación a un juez que ha asumido los principios de verdad, justicia y reparación de las víctimas, por aplicar en España la doctrina del Derecho Penal Internacional que, hace unos años, le permitió actuar contra crímenes semejantes cometidos en países como Argentina o Chile. Los crímenes contra la Humanidad no pueden ser amnistiados y no prescriben jamás. La ley de Amnistía de 1977, preconstitucional, no puede prevalecer sobre la propia Constitución, ni sobre los tratados y acuerdos internacionales suscritos por nuestro país en materia de Derechos Humanos. España no puede continuar siendo una excepción para la Justicia española.

Hoy, en esta tarde de abril, la sociedad civil está en la calle para reivindicar la madurez de nuestra democracia y para hacer suya la causa de las víctimas del franquismo. El impulso democrático que desembocó en la aprobación parlamentaria de la Ley de Memoria Histórica debe continuar, y profundizarse para impedir que en el futuro se reproduzcan hechos tan vergonzosos como el auto del juez Varela. En solidaridad con las víctimas, por la justicia universal y la dignidad democrática de España: ¡No a la impunidad! ¡Investigar los crímenes del franquismo no es delito!

Fotos.- El País.

La sociedad civil española se mueve por una causa justa. Esta tarde en decenas de ciudades de este país están convocadas concentraciones con el lema ‘Contra la impunidad del franquismo’ para protestar pacífica y democráticamente por el procesamiento del juez Baltasar Garzón por haber osado investigar los crímenes del franquismo. Esta movilización cívica y de justicia tendrá su correlato en varias capitales del mundo desde Buenos Aires a París, desde Londres a Lisboa pasando por México DF. Que la derecha no se ponga nerviosa porque la izquierda se mueve. No le gusta a la reacción que la democracia tenga pulso y quiere silenciar como antaño cualquier atisbo de discrepancia con improperios, insidias y calificativos despectivos de grueso calado. El pensamiento único del liberalismo no puede sepultar las voces de la libertad.

El País ofrece hoy tres artículos de opinión de obligada lectura:

Foto.- Efe. La comparasa ‘Os Maracos’, en la manifestación ante la sede del Tribunal Superior de Justicia de Galicia en solidaridad con el juez Garzón.