Una ministra que levita

Pasan los días y la ministra de Empleo no se ha desdicho. Sostuvo sin sonrojo Fátima Báñez que nadie en España cobra por debajo el salario mínimo interprofesional (655 euros al mes por una jornada laboral completa). Ocupar una cartera ministerial exige rigor, prudencia y conocimiento de la realidad. La política onubense, será por sus curiosas conexiones marianas, levita más que pisa el suelo. Son muchos los casos de trabajadores que se contratan a tiempo parcial y, sin embargo, hacen una peonada maratoniana. La ministra dijo en el Congreso de los Diputados que si alguien conoce un caso de salario inferior, que lo denuncie porque es ilegal.

Me pareció muy oportuna la réplica de la periodista Soledad Gallego Díaz: “Dado que no son uno ni dos, sino que seguramente hay varios miles de jóvenes que se encuentran en esa situación, uno se pregunta por qué no se encarga ella misma de llevar la denuncia al nuevo fiscal general del Estado para que realice una investigación, contando con los servicios de inspección de su propio ministerio. Es posible que la señora Báñez no alerte a los inspectores para que se lancen a perseguir ese delito porque cree que no existe, pero está equivocada y debería prestar más atención a lo que le cuentan los representantes de otros partidos que están probablemente más en contacto con esa realidad“.

Lo cierto es que la reforma laboral no sólo ha arrebatado derechos sino que ha precarizado el empleo y ha desplomado los salarios. La estadística oficial no engaña: uno de cada tres ocupados cobra menos de 300 euros. La reforma laboral está empobreciendo a los trabajadores. La grandilocuencia de la ministra supone una falta de respeto a los miles de familias que tienen dificultades para llegar a final de mes. Apenas 24 horas después de este desbarre, el Gobierno aceptaba la petición de partidos como el PSOE y Podemos y de los sindicatos de elevar el salario mínimo. Ahora que el gabinete de Mariano Rajoy carece de mayoría absoluta se abre la oportunidad de cambiar esta perniciosa legislación laboral y recuperar derechos de los trabajadores.

Tarjeta roja

No es extraño que en el Partido Popular se tenga una visión retrógrada sobre las mujeres. Es un partido que no se ha caracterizado nunca por trabajar por la igualdad real entre hombres y mujeres. El alcalde de Alcorcón, el muy reaccionario David Pérez, se despachó a gusto contra el feminismo hace un año en un foro católico. Ahora cuando emerge el escándalo habla de manipulación y mal entendido. Su opinión es meridianamente clara y ofensiva para un sector de la sociedad, a la que desprecia con epítetos intolerables. La reacción del PP ha sido de motor de gasoil: tardía, insuficiente y blandita. La presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, no comparte estas palabras, hasta ahí podíamos llegar, y se ha limitado a pedir explicaciones a su compañero. No puede seguir ni un momento en su puesto una persona con un pensamiento tan cavernícola. Cifuentes tenía que haberle indicado la puerta de salida. Los paños calientes sólo sirven para reforzar a estos especímenes misóginos que siguen anclados a la Edad Media.

PD.– También se merece al menos tarjeta amarilla Pablo Iglesias por afirmar que la feminización de la política no se consigue con más mujeres en puestos de responsabilidad. El líder de Podemos involuciona cuando encasilla a las mujeres en el rol de madres-cuidadoras. Necesita actualizar su concepto de igualdad, se le nota un tono demasiado paternalista y decimonómico. Sigue leyendo

Las reválidas ya son historia

La eficacia del trabajo político se mide por los resultados que se consiguen. En este mes escaso que lleva rodando la legislatura se ha logrado ya, entre otras cuestiones, frenar la dañina LOMCE y hoy suspender las reválidas, que tenían en vilo a más de medio millón de estudiantes españoles. El PSOE ha trabajado de la mano de la comunidad educativa para frenar una injusta reforma impuesta por el Partido Popular sin consenso. Gracias al acuerdo alcanzado entre el Ministerio y comunidades autónomas, se vuelve al modelo anterior, a la selectividad, para el acceso a la Universidad tras cursar 2º de Bachillerato y se dejan definitivamente sin valor académico las pruebas de final de Primaria y ESO. De esta forma, se transmite tranquilidad y certidumbre a los niños y niñas y a sus familias a la hora de encarar el final del curso sin sobresaltos. Esta rectificación del Gobierno de Mariano Rajoy supone una buena noticia para toda la comunidad educativa y permite ser razonablemente optimistas para que en el plazo de seis meses se pueda alcanzar un gran pacto nacional sobre el modelo educativo que supere el fiasco de la LOMCE. Un pacto que consolide una educación de calidad, que garantice la igualdad de oportunidades, que no segregue y favorezca la integración y que proteja la educación pública. Una buena noticia para todos que ha tardado en conseguirse por el empecinamiento del PP en mantener una hoja de ruta equivocada y sin contar con ningún apoyo. Se empiezan a revertir las perniciosas medidas de la época del rodillo de Rajoy y a demostrar que esta legislatura desde la oposición se puede conseguir muchas cosas.

Foto.Huffington Post.

Todo un personaje

Conocí a Fidel Castro en abril de 1997. Estaba por aquellas fechas en Diario 16 Andalucía y formaba parte de la expedición periodística (Enrique Cervera, Lourdes Lucio, Blanca Fernández Viagas, Javier Moreno, entre otros plumillas) que acompañó al entonces presidente de la Junta, Manuel Chaves, a un viaje oficial a Cuba. El comandante siguió su guión habitual con los mandatarios extranjeros: no desvelaba nunca si los iba a recibir ni cuándo. Así que de improviso invitó a cenar en el Palacio de la Revolución a la delegación andaluza pero sin los periodistas. La decepción del grupo fue enorme: creíamos haber perdido la ocasión de conocer a uno de los personajes de la historia reciente. Le pedimos a los conductores de las dos guagüitas, miembros de la policía secreta camuflados, que nos llevaran a un paladar a echar la noche. Después de muchos tumbos sin suerte acabamos en nuestro hotel, junto al malecón, lamentándonos del infortunio con el agradable son de una cantante que bordaba la discografía de Pablo Milanés. Al filo de la medianoche apareció el madero con la noticia de que finalmente el líder cubano nos iba a recibir. Se disparó la algarabía.

Fueron casi dos horas de charla distendida. A Fidel Castro, pese a sus 70 años, se le veía fornido y lúcido, con su tradicional uniforme verde olivo, con un enorme conocimiento no sólo de la realidad internacional, sino de detalles de la actualidad de Andalucía como la negociación de la OCM del aceite y del fatídico comisario Franz Fischler o de la presión inmigratoria del Estrecho. Contó anécdotas de la Guerra Fría, de la “maletica” nuclear del presidente soviético Nikita Kruschev o de su mala relación con José María Aznar. Todo el tiempo permaneció de pie, sin dar síntomas de cansancio alguno y derrochando buen humor y conocimiento político.

Y llegó el momento de romper el protocolo. Javier Moreno, con quien compartía habitación por las penurias económicas de nuestros medios, le hizo entrega de una camiseta del Betis, un momento que inmortalicé con una cutre cámara compacta. Eduardo Abad, fotógrafo de la agencia EFE, no estaba en el encuentro porque en ese momento intentaba enviar las fotos oficiales a España. Le entregué los negativos con esa foto única e irrepetible, que daría la vuelta al mundo, hecha paradójicamente por un sevillista como yo. También fotografié a Enrique Cervera haciéndole entrega de una corbata amarilla (horrible, por cierto) que el comandante se colocó con naturalidad sobre su guerrera verde olivo. De este rato inolvidable con uno de los iconos del siglo XX, estemos de acuerdo o no con sus ideas políticas, queda esta constancia gráfica y el vídeo que grabó y montó la entonces periodista de TVE Reyes Lama, un documento que guardo (ya pasado a DVD) como si fuera un tesoro.

Falso arrepentimiento vs inhumanidad

La muerte repentina de Rita Barberá ha copado la actualidad política de las últimas horas y los opinadores gráficos han plasmado certeramente lo que ha acontecido. Por un lado, se ha producido el teatral arrepentimiento de los que fueran durante muchos años compañeros de siglas: sus antiguos colegas del Partido Popular han salido en tropel en defensa de memoria de la ex alcaldesa de Valencia cuando la habían apartado e incluso ignorado por estar incursa en una investigación judicial. Por otro, el gesto inhumano e insensible de los miembros de Unidos Podemos de no secundar el minuto de silencio aun con el cuerpo presente a escasos metros de la Cámara.

De camino, se producido un debate en los medios, fundamentalmente conservadores, sobre el respeto a la presunción de inocencia y la crueldad de las penas de telediario y los juicios paralelos. Suscribo sus palabras y espero que esa declaración de intenciones sea extensiva a todos los representantes públicos. Llama la atención este volantazo especialmente de estos medios, que no han tenido piedad ni  recato en declarar la culpabilidad de otros políticos sin esperar siquiera el pronunciamiento de los tribunales. Basta con que se deje funcionar el estado de derecho. No es mucho pedir.

Viñetas.- Miki&Duarte (Grupo Joly), Gallego&Rey (El Mundo), Manel Fontdevila (eldiario.es), Puebla (ABC) y Ortifus (Levante)

Obsesión con Canal Sur

Estas palabras pertenecen a Francisca ‘Kika’ Caracuel, portavoz del Partido Popular en la Diputación de Málaga. Aquí lo importante no es quién lo dice sino qué dice y a qué partido pertenece.  Caracuel ha puesto rostro y voz al deseo más íntimo del PP: echar el candado a la Radio Televisión de Andalucía (RTVA). Menos mal que no está en su mano, de lo contrario habrían hecho lo mismo que con Canal Nou o despedir a casi un millar de personas como en Telemadrid. Los populares siempre hacen lo mismo: o manipulan y abusan para sus propios intereses de los medios públicos o los desmantelan cuando los han debajo en la quiebra (ojo con la calamitosa situación financiera de RTVE) y sin ninguna credibilidad ante la ciudadanía.

La obsesión del PP con Canal Sur viene de lejos, prácticamente desde el nacimiento de la cadena pública a finales de la década de los ochenta. Desde entonces andan enfrascados en una campaña permanente de desgaste. Como no pueden con ella, intentan dañar la imagen de un instrumento público que vertebra social y territorialmente a esta tierra respetando los principios de veracidad, neutralidad y pluralismo y manteniendo una audiencia respetable. El acoso no se dirige sólo contra la empresa sino también contra los trabajadores. El hostigamiento a los periodistas no cesa. Presiones que buscan condicionar la libertad de información de unos profesionales que llevan demasiado tiempo soportando actitudes para nada respetuosas.

El jefe de filas del PP, Juan Manuel Moreno Bonilla, tiene la oportunidad de desautorizar a su compañera o callar y otorgar. Me inclino por la segunda opción, ojalá me equivoque, no caerá esa breva. En la derecha han construido falazmente la leyenda urbana de que la RTVA es su enemiga. Y con esa rigidez mental que les caracteriza, todo vale con tal de atizar a la cadena pública.

Haciendo frente

El Gobierno de Andalucía ha reafirmado hoy su compromiso con la lucha contra la violencia de género, una de las lacras de la sociedad actual y contra la que, sin lugar a dudas, hay que seguir poniendo en marcha medidas que permitan erradicarla. Es una tarea colectiva que debe implicarnos a todos y a todas y que ha desembocar en la firma de un Pacto de Estado en España. Desde Andalucía se reivindica un gran acuerdo nacional desde hace un año y ya hoy empieza alumbrarse esa posibilidad en virtud de la nueva aritmética política que existe en las Cortes Generales.

En la reunión de hoy, sesión casi monográfica, el gabinete que preside Susana Díaz ha aprobado el inicio de la tramitación del anteproyecto de ley que modificará la ley andaluza de medidas de prevención y protección integral contra la violencia de género. Se trata de actualizar un texto para reforzar el combate contra el terrorismo machista, ofrecer respuestas contudentes a nuevas formas de violencia y dar más protección a las víctimas y a sus hijos e hijas.

Además, se ha dado luz verde al informe anual sobre las actuaciones realizadas por la Junta de Andalucía en esta materia en 2015 y una declaración sobre el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que se celebra cada 25 de noviembre. Con este motivo, el Instituto Andaluz de la Mujer ha puesto en marcha esta semana la campaña institucional de sensibilización ‘Frente a la violencia contra las Mujeres, la distancia la pones TÚ’, con el hashtag #YOHAGOFRENTE para las redes sociales, a la que corresponde el vídeo que acompañe este post.

Las fullerías del PP

El Partido Popular se afana día a día en manipular la realidad en Andalucía. Como los tahúres, sólo entiende la política desde la trampa y la triquiñuela. Además, no les importa de decir una cosa y la contraria porque siempre intentan arrimar el ascua a su sardina, responda o no a su ideario liberal. En un nuevo ejercicio de prestidigitadores de tres al cuarto, y con el fin último de desgastar la sanidad pública, nefanda campaña que están desplegando por su interés en el negocio privado, el PP nos ofreció una nueva ración de datos trucados. Ponía el grito en el cielo porque, según sus cuentas manoseadas con mala fe, en los presupuestos para 2017 los conciertos privados crecían un 13%. Los medios de comunicación, haciendo dejación de su responsabilidad social, le daban carta de naturaleza al guarismo sin hacer el más mínimo contraste. Pero la verdad sólo tiene un camino. Y la cantidad consignada en las cuentas es idéntica a la del ejercicio actual. Lo único que ocurre es que el montante que se tenía que haber pagado este año a la empresa Pascual por los servicios concertados no se han abonado por discrepancia del concesionario con  el precio estipulado y se pasa al presupuesto de 2017. Una cuenta tan fácil y tan clara que el PP no ha sabido hacer por ignorancia o por mala intención, o quizá por las dos circunstancias.

Andalucía tiene un sistema público de salud fuerte, que hace más de 75 millones de actuaciones al año, con 49 hospitales públicos y más de 1.500 centros de salud y con un presupuesto anual de casi 10.000 millones de euros. Una suculenta tarta que hace la boca agua al sector privado pero a la que no pueden hincarle el colmillo por la apuesta por lo público de los sucesivos gobiernos socialistas. Los datos son incontestables: más del 96% del presupuesto de salud de la Junta se desarrolla con medios cien por cien públicos y no llega al 4% lo que se destina a la actividad concertada. Un porcentaje de conciertos de los más bajos de este país y que tiende a disminuir porque la puesta en funcionamiento de nuevas infraestructuras sanitarias, la apertura de nuevos servicios y la adquisición de tecnologías punteras están permitiendo hacer frente con medios propios a servicios que antes se concertaban. Ésta es la sanidad pública en Andalucía y el PP miente a sabiendas para desprestigiarla y tender la alfombra roja a intereses privados que no garantizarían una cobertura universal y la igualdad de oportunidades.

Ya sabemos el estropicio que ha hecho el PP en el Gobierno de España y en las comunidades donde gobierna. Los recortes de más de 7.000 millones nada más llegar a la Moncloa, la exclusión de casi un millón de usuarios (jóvenes que salían a buscar trabajo en el extranjero o inmigrantes) los copagos o las privatizaciones a mansalva (cuatro en Madrid o cinco en la Comunidad Valenciana). Capítulo aparte, para mayor bochorno si cabe, merece el intento de María Dolores de Cospedal de saldar una deuda con unas constructoras a cambio cuatro hospitales públicos de Castilla-La Mancha, menos mal que esta tropelía no salió adelante. Con estos antecedentes, los que no creen en la sanidad pública no pueden dar lecciones de nada. Se mueven por intereses inconfesables y para nada buscan el bien común.

Foto.- La Voz. Susana Díaz, inaugurando el viernes las urgencias del Hospital San Carlos en San Fernando (Cádiz).