¿Usura?

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Estamos hartos de escuchar a los dirigentes del Partido Popular hablando del apoyo financiero que el Gobierno de la nación presta a las comunidades autónomas. El Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) fue un instrumento que el Ministerio de Hacienda puso en marcha ante el cierre a cal y canto de los mercados financieros en los mercados de crisis. La iniciativa era necesaria pero no un regalo, como dicen frisando el ridículo los prebostes peperos. El FLA acarrea unos intereses importantes para las CCAA. El gráfico demuestra lo que habrá abonado Andalucía en 2017. ¡Menudo regalo! Nada más y nada menos que 1.636 millones en intereses. El Gobierno se comporta como un banco con las autonomías y no sólo recupera lo que le presta el Banco Central Europeo (BCE), sino que por intermediar se lleva una suculenta comisión. El diccionario de la Real Academia de la Lengua define usura en su primera acepción como “interés excesivo en un préstamo” y en su tercera habla incluso de “interés ilícito”. No parece lógico que una administración le cobre a otra como si fuera una entidad financiera. El deber del Gobierno de la nación es garantizar los recursos suficientes a las CCAA para que puedan prestar los servicios públicos. Esa sería la dinámica en una relación basada en la lealtad y en la cooperación institucional. De una entidad financiera se podía esperar este comportamiento, pero de una administración no.

Mientras tú duermes

MIENTRAS TÚ DUERMES
Joan Margarit

A Joana

En la plaza humillada por la lluvia
miro la alta ventana iluminada
que no quiero perder: no he de rendirme
a la condena de la vida.
Este no es ni un lugar de la ciudad:
nadie en los bancos y, sobre la arena,
los charcos que reflejan
la luz del rótulo del hospital.
El cristal de las puertas automáticas,
que la luz del vestíbulo ilumina,
de vez en cuando se abre y deja paso
a una oscura figura rutinaria.
Unas muletas cruzan,
invisibles, la calle y se aproximan
a uno de los coches aparcados,
el nuestro, en el que iremos en silencio
bajo la lluvia hacia el dolor futuro.
Tu calidez ha sido tan efímera.
Triste felicidad la de esta calma
mientras recuerdo
cuando tú y yo teníamos mañanas
que nos guardaban las miradas.
Tenía tanto miedo
a tener que dejarte sola un día.
Por débil y pequeña que la luz
sea en la oscuridad, es mi consuelo:
no habrá más desamparo ya que el mío.

Ejemplo para España

En este contexto, las buenas noticias políticas no suelen abundar. Por eso, conviene resaltar la importancia de que Andalucía haya aprobado el proyecto de ley de presupuestos para 2017. El Gobierno que preside Susana Díaz ha sido el primero en aprobar sus cuentas de toda España. Mientras que el Gobierno de España ha tenido que prorrogar los Presupuestos Generales el Estado y muchas autonomías no han conseguido cerrar esta importante herramienta de gestión de los asuntos públicos, aquí ya tenemos un texto que parte del acuerdo entre PSOE y Ciudadanos que se va a entregar el próximo lunes al Parlamento para su debate y posterior aprobación. Andalucía es, por tanto, un factor de estabilidad para España y un ejemplo de la política basada en el diálogo y en el acuerdo.

Es también buena noticia para nuestra comunidad porque hablamos del instrumento que permitirá desarrollar políticas de progreso y dar repuestas a las demandas y problemas de los ciudadanos. Y este presupuesto está centrado en las personas. Por eso, ponemos el acento en el empleo, en el impulso de aquellos sectores económicos donde somos competitivos y que pueden tirar del crecimiento, en una mayor inversión pública y en el fortalecimiento de los servicios públicos (sanidad, educación, dependencia y justicia gratuita). 8,5 de cada 10 euros se destinan a política social. Este presupuesto supone una garantía de estabilidad, un plus de estabilidad, para Andalucía y genera un clima de confianza para la inversión, que redundará en más prosperidad económica, más igualdad y más oportunidades para todos los ciudadanos.

(Resumen del proyecto de ley de Presupuestos)

Rencor

La acción política no puede estar basada en el rencor. Cuando se obra con resentimiento se alimenta la división y el enfrentamiento. Pablo Iglesias ha mostrado en el Congreso de los Diputados su perfil más duro, más agresivo y más radical. El líder de Podemos es de esos a los que no les gusta tender puentes ni dejar prisioneros en el campo de batalla. Sabe que ese es su punto débil e intenta siempre disimular su carácter bipolar, su alma de doctor Jekyll siempre sucumbe ante Mr. Hyde. Cuando se le cae la piel de cordero, se le puede escuchar comentarios tan injustos y desafortunados como que en la Cámara hay más potenciales delincuentes que en la calle. Lo que más molesta no es el exabrupto en sí, las palabras se las lleva el viento, sino la soberbia intelectual que destila Iglesias, la supremacía moral que se otorga para repartir etiquetas y dividir a la sociedad y el desprecio absoluto a las opiniones distintas a las suyas.

La suma de todo esto y el deseo de humillar al PSOE nos llevaron a unas elecciones repetidas. El principal responsable de que no haya un presidente socialista ha atacado hoy de forma furibunda al PSOE, como viene siendo norma de la casa. Si no hubiera pensado en su frustrado sorpasso, el PP estaría ya en la oposición, no se habrían celebrados otros comicios tras una legislatura fallida y la derecha no tendría más escaños que la izquierda en las Cortes. Lo que fue posible lo tiró por la borda por su avaricia electoral. Quería relegar a los socialistas como primer partido progresista y se quedó con una mueca de amargura en la noche del 26 de junio. No ha ido al debate de investidura de Mariano Rajoy a hacer oposición al PP, sino a hacerles oposición a los socialistas. Pobre bagaje para un partido que quería conquistar los cielos y que se ahora se inclina, como acepta el propio Iglesias, por “morder” y por la agitación social. Menudo programa de gobierno.

Estabilidad

Para la política (y para la vida), la estabilidad es como un bálsamo, como un mar de aguas calmas en el que navegar sin sobresaltos. En Andalucía, mal que les pese a algunos, hay estabilidad política. Esa realidad permite, tras la cruda crisis cuyas secuelas aún perduran, que haya mayor dinamismo económico y confianza para la inversión que en otros territorios. Este buen clima contará esta semana con un nuevo capítulo para su fortalecimiento: la aprobación del proyecto de ley de presupuestos de la comunidad autónoma para 2017 para su remisión al Parlamento. Las cuentas recogerán importantes subidas en salud, educación, autónomos, obra pública o cultura y que ponen en primer plano el empleo, que es la principal preocupación de la gente, y el fortalecimiento de los servicios públicos. De esta forma, Andalucía será la primera comunidad en España en tener despejado el horizonte presupuestario en virtud del principio de acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos. Frente a la polarización de la vida política en buena parte de nuestro país, aquí se avanza con diálogo y consenso para dar respuesta a las demanda y a los problemas de la ciudadanía. El presupuesto representa el instrumento que marca la senda de progreso y prosperidad para un territorio y que, desde luego, consolida la estabilidad que reina en Andalucía, siendo la estabilidad un valor que cotiza muy alto en los tiempos convulsos que nos ha tocado vivir.

Foto.El Mundo. La presidenta de la Junta, Susana Díaz, y el presidente regional de Ciudadanos, Juan Marín, en el Parlamento durante el reciente Debate sobre el Estado de la Comunidad.

Prevenir la obesidad

En Andalucía el 18,7% de la población adulta muestra síntomas de obesidad, un porcentaje que se dispara al 22,5% en el tramo de edad infantil y juvenil. La obesidad perjudica seriamente a uno de cada cinco andaluces. Con estos datos, similares a los que se registran en el resto de España, está claro que el exceso de peso supone una preocupación desde el punto de vista de la salud pública. Los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo representan el 10% de las causas de mortalidad y de discapacidad y son factores determinantes para desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, así como graves problemas cardiovasculares. Por tanto, las personas con sobrepeso y obesidad constituyen un grupo de riesgo sanitario y su situación ha de ser un problema prioritario de salud pública. Ante esta realidad, el Gobierno que preside Susana Díaz está elaborando una ley promoción de una vida activa y una alimentación equilibrada en Andalucía para intentar revertir la situación.

Este texto no nace con espíritu punitivo sino de concienciación. Así se quiere llegar a familias, centros educativos, empresas, centros de mayores y personas con discapacidad, sector agroalimentario y a la industria de la alimentación, turismo, urbanismo, medios de comunicación, a la publicidad… Se pretende crear entornos saludables y favorecer políticas de transporte activo y movilidad sostenible, rutas seguras y libres de tráfico para caminar o ir en bici, aparcamientos de bicis en empresas o acceso a instalaciones deportivas, de ocio y de tiempo libre. En el ámbito educativo, se apuesta por un mínimo de 5 horas semanales de actividad y ejercicio físico, recreos con juegos de acción, mayor oferta de actividades extraescolares para ejercicio físico e inclusivo y la promoción de una dieta saludable.

Otro de los objetivos es proteger a la población frente a la publicidad y el patrocinio de alimentos y bebidas y que toda la ciudadanía reciba una información veraz sobre su calidad nutricional. Frente a los efectos que tienen en la población infantil u adolescente, se establecen nuevas limitaciones para las campañas publicitarias dirigidas a menores de 15 años, sistemas de autocontrol sobre la información que suministran y acuerdos de regulación voluntarios con operadores económicos y profesionales en materia de publicidad. También es una prioridad prevenir los trastornos de la conducta alimentaria y otros asociados a una distorsión negativa de la propia imagen corporal, como la anorexia o bulimia. Por eso, hay que contrarrestar las actitudes discriminatorias, prejuicios y estereotipos y fomentar valores sobre una imagen corporal diversa.

En definitiva, Andalucía prepara una ley pionera, la primera en España para prevenir la obesidad y mejorar la calidad de vida de las personas que la sufren. Una apuesta por el bienestar.

Foto.El País.

Todo lo demás era peor

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Hoy estoy recordando las disputas de juventud con mi padre sobre política. Mi progenitor, trabajador del metal, era afiliado a UGT, socialista de corazón y, sobre todo, felipista hasta la médula. Jamás dejó de votar y sentir al PSOE hasta su muerte. Por aquello de la rebeldía propia de la edad, me situaba más a su izquierda, militaba en CCOO dentro de la misma fábrica y me aferraba a una utopía más marxista. Una dialéctica producto de la brecha generacional que con el tiempo acabó en convergencia ideológica. Lo mismo me ocurre hoy con uno de mis hijos, que persigue el sueño revolucionario que a todos nos cautivó en los años mozos. Ya veremos si el transcurso del tiempo nos sitúa en las mismas coordenadas políticas. La experiencia serena mucho los ánimos y te hace ser más pragmático sin renunciar a los principios.

Rememoro estas vivencias en el día después de la decisión del Comité Federal para desbloquear la situación de España tras diez meses de gobierno en funciones y favorecer con una abstención técnica que gobierne el único partido que con la aritmética parlamentaria actual puede hacerlo. Abstenerse no es apoyar y no es verdad que existan otras alternativas: no es factible el gobierno transversal del cambio (PSOE-Podemos-Ciudadanos) ni el pentapartito con la formación morada, PNV e independentistas catalanes. Si se hubiera hecho un análisis realista de los resultados del 26 de junio, en los que el PSOE sacó el menor apoyo electoral de la democracia, y no se hubiera santificado el fiasco del sorpasso de Podemos para no hacer autocrítica, la legislatura ya estaría en marcha y los socialistas estaríamos haciendo oposición y revirtiendo buena parte del mucho daño que ha hecho el PP en estos años. No es que quiera que gobierne el PP, es que no hay otra opción posible porque así lo han decidido los españoles con su voto, y porque la otra salida son unas terceras elecciones que serían una pasarela para una mayoría más amplia de la derecha y un fracaso en las urnas para la izquierda en general y el PSOE en particular.

No les asiste la razón a los que se rasgan las vestiduras porque el Comité Federal del PSOE, máximo órgano del partido, ha actuado con sensatez y ha espantado el cuento de la lechera que algunos no paraban de contar. Sólo había dos caminos: la abstención u otras elecciones. Lo segundo sería el peor escenario posible para el país y para los socialistas. Desde el pragmatismo y con los pies puestos en el suelo, que es la única forma de avanzar, no quedaba otra. Hay decisiones complejas que requieren responsabilidad y altura de miras. No estamos ante una cuestión ideológica, es de carácter meramente táctico. No se renuncia a nada, ni se traiciona nuestros valores ni nuestra historia. Los de la banda morada pretenden sacar tajada deformando la realidad, posiblemente para tapar que no hay un gobierno presidido por un socialista porque ellos no quisieron después del 20 de diciembre. Sólo querían llevarnos a otro proceso electoral a ver si a la tercera sonaba la flauta del sorpasso. En las críticas de los seguidores de Pablo Iglesias no hay ética ni grandeza, sólo el histórico afán de revancha y ajustar cuentas con la socialdemocracia.

La mayoría de los españoles sabrá entender que se ha hecho lo que se tenía que hacer. A nadie le gusta un nuevo mandato del PP, pero todos los demás escenarios eran peores o imposibles. El PSOE seguirá defendiendo los mismos valores de siempre: la libertad, la igualdad y la justicia social. Nadie nos va a dar lecciones de compromiso ni de conciencia. Por eso, he recordado aquellas charlas con mi padre en las que defendía a un PSOE ganador, realista, representante de los intereses de los trabajadores y con la capacidad de transformar la sociedad sin dogmatismos ni quimeras. Eso es lo que nos toca ahora: reconstruir desde la oposición a ese partido que necesita España y articular un proyecto que ilusione.

Foto.La Razón. Susana Díaz, Juan Cornejo y el que suscribe a la salida del Comité Federal.

Noche triste de octubre

NOCHE TRISTE DE OCTUBRE
Jaime Gil de Biedma

Definitivamente parece confirmarse que este invierno
que viene, será duro.

Adelantaron
las lluvias, y el Gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.

En la noche de octubre,
mientras leo entre líneas el periódico,
me he parado a escuchar el latido
del silencio en mi cuarto, las conversaciones
de los vecinos acostándose,
todos esos rumores
que recobran de pronto una vida
y un significado propio, misterioso.

Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno,
mientras que afuera llueve.

Por todo el litoral de Cataluña llueve
con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
ennegreciendo muros,
goteando fábricas, filtrándose
en los talleres mal iluminados.

Y el agua arrastra hacia la mar semillas
incipientes, mezcladas en el barro,
árboles, zapatos cojos, utensilios
abandonados y revuelto todo
con las primeras Letras protestadas.

Nota.- Este poema es de 1959 y parece actual, como si lo hubiera escrito para definir estos días que nos ha tocado vivir.

Salvemos las pensiones

El Gobierno de la nación ha estado sacando sin sonrojo dinero del fondo de reserva para poder la nómina a los pensionistas. Mariano Rajoy ha dejado la hucha esquilmada, con menos de la mitad: se encontró 66.815 millones de euros y ahora apenas quedan 25.000 millones. Sin duda, el PP ha dilapidado el patrimonio de los trabajadores que hemos cotizado para tener una jubilación digna. Pero los augurios son aún peores: la Autoridad Fiscal Independiente prevé que la hucha se quedará vacía en 2018, entre otras razones, por la insuficiente financiación de la Seguridad Social. Con este contexto, la iniciativa de UGT resulta oportuna y necesaria. Tenemos que buscar los asideros jurídicos para garantizar a futuro un sistema público de pensiones y no que por dejadez, incapacidad o mala fe del Gobierno del PP se favorezcan los modelos privados. Estamos a tiempo de salvar las pensiones. Ésta ha de ser una de las prioridades de la nueva legislatura que puede comenzar. Con la actual correlación de fuerzas, se puede blindar un sistema público de pensiones desde una óptica progresista. No perdamos ni un solo minuto.

Norte y sur

Poco a poco se está imponiendo un pensamiento que pretende establecer una línea divisoria en España entre el norte desarrollado y el sur subsidiado, un constructo basado en el estereotipo y en cierto clasismo. Esta corriente de opinión estaba muy localizada en la derecha nacional más rancia, que miraba hacia abajo siempre con desprecio, y la burguesía nacionalista periférica de ciertos territorios, que nunca aceptó el modelo igualitario del Estado de Autonomías que se ha consolidado por el impulso de Andalucía. El populismo cantonalista que ha surgido en los últimos años se ha subido también a este tren barato. Lo peor es que esta mirada sesgada está contagiando a sectores templados, incluso a sectores progresistas, que no se cortan en destilar un mensaje de corte insolidario y preñado de prejuicios.

Escribía hace unos días el sociólogo Manuel Castells un artículo que se podría calificar incluso de ofensivo visto por la mirada subjetiva de un ciudadano sureño. Un pensador brillante como él escribía sobre la negativa de sectores del PSOE a un pacto con los independentistas catalanes la siguiente sandez: “Es tal el miedo de las autonomías del sur a perder sus privilegios de subsidio, que piensan que serían amenazados por una Catalunya con un concierto fiscal semejante al vasco, que han trazado una línea roja hecha de nacionalismo español y reivindicaciones presupuestarias“. No es así, Castells, y lo sabes. Por poner un ejemplo: en Euskadi, con Hacienda propia, la financiación sanitaria supone más de 1.500 euros per cápita, mientras que Andalucía, con el sistema de financiación de régimen común, escasamente supera 1.000 euros. ¿Se pueden imaginar cuántas cosas se podrían hacer más en la sanidad pública de Andalucía, que pese a todo está entre las mejores de España, si tuviéramos esa financiación adicional que tiene Euskadi? Y otra pregunta: ¿Se quiere un modelo igual para Cataluña? Si es así, para el resto sólo quedaría la calderilla.

El debate de fondo que se vuelve a plantear es la España de dos velocidades, con ciudadanos de primera (en algunos territorios del norte y Madrid) y de segunda (fundamentalmente en el sur). Se busca quebrar los principios de igualdad y solidaridad que consagran la Constitución y que Andalucía, con su movilización cívica y el referéndum del 28 de febrero de 1980, reforzó para construir un modelo de desarrollo armónico. Si se quiere cambiar el modelo, que se diga abiertamente. Si se quiere redefinir el marco de convivencia y crear un estado asimétrico, que no se anden con subterfugios. Todo este debate nos lleva a lo que, en su momento, en Italia alentó el nacimiento de la Liga Norte y que ha provocado una profunda fractura social entre los territorios septentrionales y los del sur. No creo que sea el camino para avanzar. Sólo generaría la existencia de dos países en uno desde el punto de vista social.

Foto.- El Mundo. Imágen de la manifestación del 4 de diciembre de 1977 en Sevilla.