Preparando el terreno

La derecha mira a la sanidad pública como el coyote al correcaminos. Desde siempre la han visto como una vía de negocio y quieren hincarle el diente a toda costa. En Andalucía la sanidad pública mueve un presupuesto de casi 10.000 millones que la hace una presa codiciada para el sector privado sanitario. Todo lo que hace la derecha y sus secuaces va encaminado a debilitar el sistema público de salud. Por eso, en el intento de desacreditar el modelo público andaluz han fabricado unas nuevas estadísticas de listas de espera sin atender los datos oficiales que obran en poder del Ministerio de Sanidad, con unos indicadores distintos a los que operan en todas las comunidades autónomas y que se han sacado de la manga para desacreditar lo que representa la sanidad pública andaluza. Están preparando el terreno para disparar los conciertos y privatizaciones. O dicho de otra forma, para ponerle en bandeja a sus amiguetes.

Ante este nuevo capítulo de la factoría de los engaños masivos que es el actual Gobierno trifachito de Andalucía, lo mejor son los datos, los oficiales y contrastados que ofrece el Ministerio y no los falseados, los manipulados, las fake news made in Bendodo’s (consejero de la Presidencia). La última estadística oficial corresponde a junio de 2018 y dice que:

  • Andalucía está por debajo de la media nacional tanto en tasa de pacientes pendientes, como en porcentaje de pacientes con más de 6 meses de espera como en demora media.
  • En los últimos años se ha hecho un esfuerzo para que el número de pacientes temporalmente no programables estuviera por debajo del 10%, que son las cifras recomendadas.
  • La tasa andaluza de pacientes que aguardan una intervención quirúrgica es de 8,15 pacientes por cada mil habitantes, y la de España de 12,95, casi 5 puntos más. Somos la tercera comunidad, tras Madrid y País Vasco, con mejores datos en este parámetro.
  • Los 66.615 pacientes que esperaban operarse en Andalucía, según los datos publicados por el Ministerio en junio de 2018, suponen sólo el 11,23% del total nacional, pese a que el peso poblacional andaluz es de más del 18 por ciento.
  • Los andaluces esperan una media de 73 días para una operación no urgente (93 días en la media nacional).
  • En lo referente a consultas, la media andaluza es de 53 días (57 días en el Sistema Nacional de Salud).
  • Los andaluces que esperan más de 6 meses una intervención son el 6,1 por ciento, la mitad del porcentaje de la media española, del 12,95%. 9 de cada 10 pacientes se opera dentro de plazo de Andalucía.
  • En citas, había 222.962 pacientes andaluces esperando una consulta con el especialista, o sea, 27,69 pacientes por cada mil, mientras que en España era del 43,06.

El trifachito hace demagogia con los datos, ha sumado y restado a su antojo cifras diferentes, un truco de prestidigitador malo pues se le ha visto la carta en la bocamanga. La trampa está en meter en el mismo saco actos médicos y citas en lugar de pacientes. El consejero de Sanidad, Jesús Aguirre, engaña a sabiendas para justificar que se deriven pacientes y se incremente la factura con las clínicas privadas. En el plan de choque presentado hoy asciende a 25 millones de euros, de los que 15 millones van para la privada. Estamos ante una maniobra cuyo único fin es generar alarma. Muy buen negocio para ellos y sus amiguetes, muy malo para los usuarios de lo público.

Promesas que se lleva el viento

Para Ciudadanos, el partido que regeneración democrática significa subirse el sueldo, las promesas electorales son una forma de hablar, no hay que cumplirlas, pertenecen al género hiperbólico de las campañas. El flamante consejero de Economía de Andalucía, Rogelio Velasco, lo ha dejado claro en esta comparecencia en el Parlamento llevándose por delante los dos compromisos estrella de su presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, en materia económica. Ni creación de 600.000 empleos en esta legislatura ni bajada masiva de impuestos. Estamos ante un engaño masivo y ante una falta de respeto colectivo. La política no se trata de bla, bla, bla, sino de dar la palabra y hacer lo posible y lo imposible por cumplirla. Mal ejemplo de este consejero y triste pedagogía sobre la credibilidad de los que se dedican (nos dedicamos) a lo público. Un representante de los ciudadanos dista mucho de ser un charlatán o un vendedor de humo, o al menos debería intentarlo. Ha de actuar como un servidor público ejemplar, honesto y comprometido hasta la médula por hacer realidad todo lo que promete. Espero que este desahogo de Rogelio Velasco sea fruto de su inexperiencia y no de su convicción. Si no, aviados estamos.

Lances bufos

La negociación del tridente de derechas en Andalucía se explica con claridad meridiana tirando de jerga taurina. Vox emplaza a Ciudadanos desde los medios de la plaza. Los naranjas se parapetan tras el burladero como si la corrida no fuera con ellos. Y el Partido Popular va de mozo de espadas de una a otra parte para que los otros maestros no le estropeen la tarde. Por mucho que intenten disimular este es un cartel de tres, de los dos de derechas y de la extrema derecha. Por parejas no suman, hace falta el tridente. Por tanto, ni mucho menos es un mano a mano de PP con Vox ni de PP con Cs. Para que suenen los clarines se necesita que los tres estén en el coso pisando el albero. Y si Albert Rivera quiere torear, tendrá que mancharse los zapatos de polvo. El líder de Ciudadanos pretende cortar orejas desde el callejón y eso es imposible. Si quiere trofeo, tendrá que arrostrar el coste de compartir terna y el riesgo de asomarse al balcón y que el morlaco de la incoherencia lo mande a la enfermería. Esta lidia tiene lugar en Madrid, muy lejos de los tendidos andaluces. Los matadores de aquí no llegan a novilleros y están viendo los toros desde la barrera. Porque haciendo valer su sitio en el escalafón, los primeros espadas nacionales (Casado-Rivera-Abascal) son los que están en la brega y le quieren dar un quiebro a Andalucía, puro desplante a una tierra que no les interesa lo más mínimo. El público acabará pitando a los de aquí por escurrir el bulto y parándoles los pies a los de la capital. Mala corrida y pinchazo en hueso de una derecha que se quiere poner el mundo por montera a cualquier precio. Incluso haciéndole un quite a la congruencia política, ¿verdad, Albert?

Foto.Público.

Fuera caretas

No tuvo tantos remilgos Ciudadanos para seguir apoyando al Partido Popular tras la caída de Cristina Cifuentes. Una vez más la formación de Albert Rivera entregó sus votos sin cuestionar nada a un partido acosado por los casos de corrupción en vía judicial, incluso con sentencia firme, y con casi 30 años de gobierno a sus espaldas. En ese momento la formación naranja nos mostró su tendencia natural a derrotar hacia la derecha. Su argumento exculpatorio fue que eran las siglas más votadas por los madrileños. Con el mismo patrón, Cs debería apostar en Andalucía por dejar gobernar al partido que ha ganado las elecciones y no exigir que el primero apoye al tercero porque eso no tiene lógica y sólo pasa en algunas series de televisión. Parece que los naranjas se envalentonan según el barrio. Cuando toca el PP, aceptan sumisos y lo mismo auparon a Rajoy que a los presidentes de Madrid y Murcia tras la dimisión de sus antecesores. Aquí pide un imposible porque quieren entregarse a los brazos de la extrema derecha. Si pactan con Vox, se les caerá la careta. Ni liberales, ni moderados, ni de centro: derecha pura y dura.

Foto.- eldiario.es. Santiago Abascal, líder de Vox, y Rivera.

Después de Reverdy


DESPUÉS DE REVERDY
Ron Padgett

Nunca hubiera querido volver a ver tu rostro triste
Tus mejillas y tu cabello despeinado
Atravesé todo el país
Bajo este húmedo carpintero
Día y noche
Bajo el sol y la lluvia
Ahora estamos cara a cara de nuevo
Qué se me puede decir a la cara
Una vez descansé contra un árbol
Tanto tiempo
Que quedé pegado a él
Esa clase de amor es terrible.

* Traducción de Diego L. García y Tito Manfred.

Triple aniversario

Diciembre es un mes cargado de conmemoraciones culturales en esta comunidad autónoma. Por reparar sólo en lo hecho en los últimos años y que hemos de festejar, la Junta de Andalucía ha abierto durante este mes nuevos espacios emblemáticos para la cultura. Mañana, 11 de diciembre, se cumple el primer aniversario de la inauguración del Museo Íbero de Jaén y el 12 y el 19 el segundo cumpleaños del Museo de Málaga, en el Palacio de la Aduana, y el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A), con sede en Córdoba. Estos han sido algunos de los hitos de la legislatura que acaba de concluir, un tiempo de apuesta inequívoca por la cultura, que ha recuperado bríos presupuestarios y se ha convertido en un motor no sólo social sino también económico para esta tierra. Estas tres infraestructuras contribuyen al incremento del turismo cultural, a dar oportunidades y visibilizar a nuestros creadores y, por supuesto, a difundir nuestro rico patrimonio, que es parte de nuestra historia y, por tanto, seña de identidad. Jaén, Málaga y Córdoba celebran en apenas ocho días la puesta en marcha de tres espacios que ejemplifican cómo desde un gobierno socialista se entiende la cultura como factor de desarrollo.