El gesto de Valls

Lo que ha hecho Manuel Valls no es habitual en la vida política. El ex primer ministro francés y concejal electo por Barcelona le ha ofrecido a Ada Colau sus votos para que siga al frente de la Alcaldía de la ciudad. Y lo hace gratis, sin pedir nada a cambio, sólo con la finalidad de impedir que el independentismo se haga con el bastón de mando municipal. Si inaudito es el gesto de Valls, no menos llamativa es la equidistancia de Colau y las reservas manifestadas por su gente de confianza a esta vía. La todavía alcaldesa prefiere un pacto imposible con ERC y PSC, imposible porque los socialistas no pactarán con los separatistas. Cuesta entender el purismo de En Comú Podem, la confluencia catalana vinculada a Podemos. No hay mejor forma de transformar y hacer avanzar a una sociedad que desde las instituciones, y más aún quitándole un instrumento político de tanta magnitud como el Ayuntamiento de Barcelona a ERC y Ernest Maragall, que lo pondrían al servicio del procés y no de los ciudadanos, como están haciendo desde la Generalitat. En este caso, las dudas de Colau y su partido ofenden.

Foto.- elnacional.cat.

Milagreros

Como por ensalmo, Andalucía ya es hoy un paraíso (en palabras del actual presidente de la Junta). En apenas 100 días, esta tierra se ha convertido en un edén. Sólo por el mero hecho de que la derecha, con el apoyo imprescindible de la extrema derecha, se ha sentado en el sillón del Palacio de San Telmo. No han hecho nada en este corto periodo de tiempo, salvo bajarle los impuestos a las 300 grandes fortunas de Andalucía y perseguir a los trabajadores públicos, pero por su simple presencia en el puente de mando se ha dado la vuelta a la situación como un calcetín.

Lo que antes era un desastre, una ruina o una comunidad sin futuro, ahora es un vergel y un remanso de oportunidades. Los récords en turismo o exportaciones, el descenso del paro (lleva 21 trimestres bajando), los grandes eventos que acoge esta tierra o la proyección de crecimiento económico se deben sólo a su llegada. Lo suyo es un milagro, como el de la multiplicación de los panes y los peces. Donde llega Moreno Bonilla con el báculo y Marín con el incensario llega el maná, resucitan Lázaros, el agua se convierte en vino, los enfermos sanan de sus patologías y los suelos yermos se tornan en ricas huertas y en polos industriales y tecnológicos. Este inmenso poder balsámico pasará a los libros de historia como la propaganda más grande y más burda jamás contada.

Se han encontrado una Andalucía que funciona, con problemas pero también con enormes potencialidades, que esperemos que no estropeen tras su paso por el Gobierno. Bienvenidos a la Andalucía real, la que han construido millones de hombres y mujeres con su esfuerzo diario, una verdad que ellos siempre han despreciado y han preferido ver en blanco y negro. Los datos e indicadores positivos que ahora se apunta el trifachito sin rubor tienen su razón de ser en la buena herencia recibida y tan denostada desde sus posiciones simplistas y revanchistas.

Preparando el terreno

La derecha mira a la sanidad pública como el coyote al correcaminos. Desde siempre la han visto como una vía de negocio y quieren hincarle el diente a toda costa. En Andalucía la sanidad pública mueve un presupuesto de casi 10.000 millones que la hace una presa codiciada para el sector privado sanitario. Todo lo que hace la derecha y sus secuaces va encaminado a debilitar el sistema público de salud. Por eso, en el intento de desacreditar el modelo público andaluz han fabricado unas nuevas estadísticas de listas de espera sin atender los datos oficiales que obran en poder del Ministerio de Sanidad, con unos indicadores distintos a los que operan en todas las comunidades autónomas y que se han sacado de la manga para desacreditar lo que representa la sanidad pública andaluza. Están preparando el terreno para disparar los conciertos y privatizaciones. O dicho de otra forma, para ponerle en bandeja a sus amiguetes.

Ante este nuevo capítulo de la factoría de los engaños masivos que es el actual Gobierno trifachito de Andalucía, lo mejor son los datos, los oficiales y contrastados que ofrece el Ministerio y no los falseados, los manipulados, las fake news made in Bendodo’s (consejero de la Presidencia). La última estadística oficial corresponde a junio de 2018 y dice que:

  • Andalucía está por debajo de la media nacional tanto en tasa de pacientes pendientes, como en porcentaje de pacientes con más de 6 meses de espera como en demora media.
  • En los últimos años se ha hecho un esfuerzo para que el número de pacientes temporalmente no programables estuviera por debajo del 10%, que son las cifras recomendadas.
  • La tasa andaluza de pacientes que aguardan una intervención quirúrgica es de 8,15 pacientes por cada mil habitantes, y la de España de 12,95, casi 5 puntos más. Somos la tercera comunidad, tras Madrid y País Vasco, con mejores datos en este parámetro.
  • Los 66.615 pacientes que esperaban operarse en Andalucía, según los datos publicados por el Ministerio en junio de 2018, suponen sólo el 11,23% del total nacional, pese a que el peso poblacional andaluz es de más del 18 por ciento.
  • Los andaluces esperan una media de 73 días para una operación no urgente (93 días en la media nacional).
  • En lo referente a consultas, la media andaluza es de 53 días (57 días en el Sistema Nacional de Salud).
  • Los andaluces que esperan más de 6 meses una intervención son el 6,1 por ciento, la mitad del porcentaje de la media española, del 12,95%. 9 de cada 10 pacientes se opera dentro de plazo de Andalucía.
  • En citas, había 222.962 pacientes andaluces esperando una consulta con el especialista, o sea, 27,69 pacientes por cada mil, mientras que en España era del 43,06.

El trifachito hace demagogia con los datos, ha sumado y restado a su antojo cifras diferentes, un truco de prestidigitador malo pues se le ha visto la carta en la bocamanga. La trampa está en meter en el mismo saco actos médicos y citas en lugar de pacientes. El consejero de Sanidad, Jesús Aguirre, engaña a sabiendas para justificar que se deriven pacientes y se incremente la factura con las clínicas privadas. En el plan de choque presentado hoy asciende a 25 millones de euros, de los que 15 millones van para la privada. Estamos ante una maniobra cuyo único fin es generar alarma. Muy buen negocio para ellos y sus amiguetes, muy malo para los usuarios de lo público.