Me cuentan que Canal 10 Andalucía ha puesto fin a sus emisiones autonómicas en esta comunidad. El cerrojazo se produjo la tarde de ayer, dejando a una veintena de profesionales en la calle. Mala noticia para un profesión que ha sufrido y está sufriendo más que otras los efectos de la crisis económica de la que, por fin, empezamos a salir. Como periodista, me entristece este tipo de noticias, aunque desde un punto de vista ideológico esté a años luz de su línea editorial.

Este canal andaluz, perteneciente al Grupo Vocento, editor del diario ABC, entre otros, ha estado en el aire apenas cinco meses. Comenzó a emitir en periodo de pruebas el 22 de marzo y de manera oficial el 4 de mayo. Es de suponer la decisión de la empresa se encuadra en una reducción de los costes financieros. Vocento ha unido todas sus cadenas autonómicas para crear un único canal con el nombre de La 10. Ya hoy se puede observar el cambio de mosca cuando se sintoniza dicha cadena: el logo andaluz ha sido reemplazado por el nacional.

Ahora, habría que desbrozar si esta operación se ajusta a la normativa vigente o incurre en alguna irregularidad administrativa. Extraña que una empresa se presente a concurso autonómico para conseguir una licencia para este ámbito geográfico con un determinado proyecto de emisiones y que sobre la marcha cambien de planes sin consultarlo siquiera con la Administración competente, en este caso la Junta de Andalucía.

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Desaparecidos

agosto 30, 2010

Cuando uno escucha en la radio que España es uno de los países con mayor número de desapariciones forzosas, se le ponen los vellos como escarpias. ¿No suena este ranking a Tercer Mundo o regímenes totalitarios? Hoy se celebra el Día Internacional de los Desaparecidos y Amnistía Internacional, en su papel de Pepito Grillo de las conciencias consumistas e individualistas, nos dan este poderoso toque de atención. Esta organización no gubernamental nos recuerda las más de 114.000 familias españolas siguen sin saber donde están sus seres queridos, desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo.

Aprovechando este hito del calendario, Amnistía Internacional ha lanzado un manifiesto con el que une “su voz a la de los familiares de las personas desaparecidas”, y pide a los Gobiernos de todo el mundo que inicien investigaciones imparciales sobre todo los casos de desaparición forzada, lleven ante los tribunales a los responsables y ratifiquen la Convención sobre Personas desaparecidas de Naciones Unidas para luchar contra esta práctica abominable”. La desaparición forzada es una grave violación de derechos humanos cometida por los estados o con su colaboración que ha afectado y afecta a decenas de miles de personas en todo el mundo, con casos registrados en más de 80 países.

En muchos casos, estas desapariciones ilegales han quedado sin castigo, sus responsables se solazan en la impunidad. La Convención de la ONU busca garantizar que las víctimas y sus familias tengan acceso a la justicia y evitar que los crímenes del pasado caigan en el olvido. Una afirmación que choca frontalmente con los intentos del juez Baltasar Garzón de investigar los crímenes del franquismo y que el Poder Judicial, jaleado por la derecha patria, ha desactivado apartando al magistrado de la carrera judicial. Es ésta una reivindicación a la que se tendrá que dar, en algún momento, una respuesta que haga resplandecer la justicia, así como poner los medios necesarios (aún son insuficientes) para encontrar los restos de las víctimas de ese periodo ominoso de la historia de España. Así, saldremos de esa clasificación vergonzante de desapariciones forzosas.

Foto.El Mundo.

Desagravio fallido

agosto 29, 2010

Ha tenido Mariano Rajoy que adelantar su regreso de vacaciones por la mala cabeza de sus correligionarios. El PP se vio obligado a improvisar el arranque de su curso político el viernes en la Axarquía malagueña. La enésima agresión de un dirigente nacional de la derecha patria contra los andaluces y sus señas de identidad ha provocado un cambio precipitado de agenda. Un cambio de planes en toda regla por la verborrea desmedida de Juan Soler, portavoz adjunto de la Asamblea de Madrid, contra el acento andaluz de la ministra Trinidad Jiménez.

Forzado por las circunstancias y no por su cariño a esta tierra, Mariano y su cuate autonómico, Javier Arenas, montaron con urgencia y de cara a la galería una especie de acto de desagravio a la desesperada en Torrox, muy cerquita de Vélez-Málaga, uno de los municipios, junto a Dos Hermanas (Sevilla), que Soler consideró adecuados para que Trinidad Jiménez se presentara como candidata por su “acento” y su falta de “cuajo madrileño”. En ese foro, ni Rajoy ni Arenas hicieron mención alguna al incidente. Hablaron de lo divino y de lo humano, de sus ínfulas de grandeza y de sus ambiciones electorales, pero ni una sola palabra de aceptación del error ni propósito de enmienda. Por lo tanto, no hubo ni restitución ni compensación de la ofensa recibida por los andaluces.

El afecto de la gente no se gana con romerías propagandísticas o espejismos electoralistas. Se espera de estos barandas peperos, todos criados a los pechos de la soberbia de José María Aznar, más sinceridad y menos artificio, más sencillez y menos vanidad, más positividad y menos tremendismo, más colaboración con el interés general y menos palos en las ruedas del progreso de España.

Sevilla y la Vuelta

agosto 28, 2010

La Vuelta Ciclista a España comienza en Sevilla. La capital de Andalucía se ha puesto bonita para acoger este atractivo acontecimiento deportivo. La Policía Local no ha querido enterrar el hacha de guerra en sus reivindicaciones ante el Ayuntamiento y este conflicto sindical no perjudicará la imagen de la ciudad. La seguridad está garantizada por efectivos de la Guardia Civil y Policía Nacional. Comienza la ronda con una contrarreloj nocturna junto a la Torre del Oro. Más de 5.000 personas, entre empleados municipales y de la organización, trabajarán esta noche para que tanto la prueba ciclista como las actividades paralelas (exhibiciones de remo en el río y pasacalles) transcurran con total normalidad. La Vuelta dejará una interesante derrama económica en la ciudad: el consistorio cifra en 2,5 millones de euros el impacto económico para la ciudad, la mayoría de ellos para el sector de la hostelería, además de la proyección turística. A nadie le amarga un dulce como éste. A algunos sí, por ejemplo al aspirante popular, Juan Ignacio Zoido, que ha estado jaleando la problemática con los policías locales para empañar esta puesta de largo de Sevilla. En fin, disfrutemos de la Vuelta.

Obras son amores

agosto 27, 2010

Ya lo dice el refrán: obras son amores y no buenas razones. Andalucía fue la comunidad autónoma que mejor parada salió de la reprogramación de infraestructuras para reducir el gasto público y es la que más inversión acapara de los 700 millones adicionales que dispondrá el Ministerio de Fomento al contar el Estado con más ingresos de los previstos inicialmente. Con estos fondos extras se recuperan un total de 49 proyectos, 12 de ellos en Andalucía, entre las que se encuentran las circunvalaciones de Sevilla, Málaga o Granada.

Según el listado aportado por el ministerio que dirige José Blanco, Andalucía es la más beneficiada en número de intervenciones en obra pública, un volumen de inversión que será incluso superior a los 120 millones de euros anunciados por el presidente de la Junta de Andalucía, Pepe Griñán, tras reunirse con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Así, las infraestructuras que se retomarán son el acceso Sur al Aeropuerto de Málaga, la Autovía A-4 (Despeñaperros) en el tramo de Jaén, la Autovía A-7 en el tramo de Granada, la autovía A-32 a su paso por Jaén, la Autovía A-49 en Sevilla, la circunvalación exterior de Granada, la circunvalación SE-40 en Sevilla, la hiperronda de Málaga, el nuevo puente sobre la Bahía de Cádiz, la ronda Este de Málaga, la travesía de San Pedro de Alcántara (Málaga) y la variante de Beas y Trigueros en Huelva.

Con estos datos, el Partido Popular se ha quedado con el champán en la nevera y sin poder brindar por un supuesto fracaso del Ejecutivo de Pepe Griñán o la falta de compromiso de Zapatero. Aunque Andalucía no podía estar quejosa porque era la comunidad donde menos había metido la tijera el Ministerio de Fomento, ahora tiene la garantía de que las principales infraestructuras para la comunidad seguirán su curso.

Una gran noticia que para los agoreros y los pescadores en aguas revueltas supondrá un auténtico entripado. Por ejemplo, el candidato del PP en Sevilla, Juan Ignacio Zoido, tendrá que comerse sus palabras y aceptar que los gobiernos de España y Andalucía están implicados en el futuro de la capital andaluza. ¿Celebrará hoy aunque sea con la boca chica la buena nueva de la continuidad de la SE-40 o mantendrá un silencio cínico como si nada hubiera pasado esperando que el tiempo borre el recuerdo de sus catastróficas palabras? Hará lo segundo. En la hoja de ruta del PP para su carrera electoral, no existe la rectificación ni el reconocimiento al adversario. Se mueven entre la soberbia y las ansias irreprimibles de asaltar el poder usando, si es preciso, las peores armas. Menuda tropa esta gente de la derecha.

Moguer 1936 (y II)

agosto 26, 2010

El libro Moguer 1936 es un alegato sereno pero comprometido por la recuperación de la memoria histórica. Antonio Orihuela cuenta con rigor lo que ocurrió en los días posteriores al alzamiento militar del 18 de julio en esta localidad onubense. Aborda con distancia emocional y con criterio y rigor científicos esos momentos trágicos y convulsos, no pretende “hacer un relato exculpatorio de los vencidos“. “Es cierto en Moguer, ante el golpe de Estado y como reacción al mismo, hubo quienes causaron destrozos en bienes eclesiásticos y civiles, cometieron robos, infringieron malos tratos verbales a personas de derechas y hasta llegaron a cometer un homicidio, pero tales actos jamás podrán justificar la represión brutal y el asesinato de casi 150 personas, el destrozo de sus casas y sus bienes, el asalto y destrucción de la propiedad privada y sedes de los partidos y sindicatos de izquierda, los robos o las violaciones… Y a los que escaparon de la carnicería les esperaba la cárcel, la tortura, los campos de trabajo, las denuncias, la libertad vigilada y las vejaciones“.

Esta realidad de Moguer es extrapolable a muchos municipios de Andalucía y de España. Por eso, como precisa el autor, “aunque la memoria no puede ser la sustituta de la justicia, al menos, allí donde no hubo justicia, quede la memoria que nos haga conocer […] sobre aquel crimen contra la humanidad que se desató en las provincias del suroeste español“. Este documento histórico se entiende como homenaje a la verdad y como reconocimiento a las víctimas. Como precisa el profesor Orihuela, “no por sus creencias, sus ideas o su conducta, no porque fueran santos, buenos […], sino porque fueron objeto de la violencia, el ultraje, de la degradación, del terror y la muerte“.

En definitiva, una investigación que arroja luz sobre uno de los muchos agujeros negros que escondió la propaganda franquista, “entendiendo la memoria de las víctimas como la afirmación de una injusticia cometida sobre cuyo olvido se ha construido nuestro presente“, puntualiza el historiador. Con propuestas tan solventes como ésta se recupera la memoria y se escribe nuestra verdadera historia, no la versión maquillada que algunos pregonaron… Y de camino se consuela a los familiares de las víctimas después de décadas de dolor y sufrimiento.

Moguer 1936 (I)

agosto 25, 2010

Me estoy leyendo el libro Moguer 1936, del historiador Antonio Orihuela, con muchísimo interés. Desde una perspectiva personal, porque toda mi familia materna es nativa de esa  localidad onubense y, aunque nacido en Sevilla, sigo manteniendo el lazo sanguíneo con el pueblo y una casa familiar (ubicada curiosamente en el antiguo  “barrio rojo”) donde paso algunos días del verano cada año. Y de alguno de los episodios narrados o detalles de la radiografía social que se recogen en este volumen ya tenía conocimiento por el íntimo boca a boca, comentarios de mi abuela, de mi madre, de mis tíos y de otros amigos y allegados, alguno de los cuales, aún con vida, ha participado como fuente oral en la confección de este oportuno documento.

Desde una dimensión política, porque este tipo de investigación científica viene a replicar desde el rigor a una versión de la historia contada a su manera, con la óptica distorsionada o el celo de ocultar un genocidio en toda regla, por los vencedores de la sublevación militar de 1936 contra un régimen democrático como fue la República española. O silenciada por el terror que sembró el franquismo. Lo escribe con claridad meridiana el autor en la introducción: “El terror franquista será conocido más por ese silencio que ha terminado por esterilizar las conciencias que por los desaparecidos… El silencio que la dictadura impuso se mantiene como una mordaza… hasta el punto que cualquier referencia al terror franquista ha terminado siendo objeto de burla y de desprecio“. [Algo similar pero relacionado con el día a día actual me decía hace unas fechas una apasionada socialista de los aledaños de la calle Picos sobre las esperanzas de ganar en las municipales de 2011: “Este alcalde (del PP) no vale nada, pero no se puede hablar muy alto porque hay mucho franquista suelto“. Esta inquietud y esa desconfianza siguen instaladas en los genes de Moguer.]

Volviendo al libro, el profesor Orihuela entiende que es fácil olvidar para aquellos que no sufrieron en sus carnes el franquismo. La pertinencia de este libro no merece ningún tipo de cuestionamiento. “No es cierto que esta publicación sea un escándalo, el escándalo es que se haya escrito en el año 2009 y por historiadores de varias generaciones después de ocurridos los hechos. Lo verdaderamente escandaloso pasó hace más de setenta años, en 1936“, subraya con acierto el autor.

Este relato quizá llega algo tarde, se ha perdido mucha documentación de la época, destruida durante los cuarenta años de opresión y en los primeros de la Transición, y se está “bordeando el punto de no retorno de la memoria oral” con la desaparición de muchos de los protagonistas de aquellos trágicos años. Por eso, comparto con este historiador que el cómodo refugio de pasar página significa “aceptar que nuestro presente esté construido sobre el genocidio, la violencia, el olvido y la lectura triunfalista de la Historia“.

Mañana, segundo y último post sobre Moguer 1936.