Pablo Iglesias a lo Charlton Heston

Esta nota editorial de Pablo Iglesias en La Tuerka está a punto de cumplir dos años. El hoy líder de Podemos defiende con vehemencia en este vídeo el derecho de los estadounidenses a portar armas. Una vez más los extremos se tocan. Con objetivos y motivaciones distintos, Iglesias coincide con el actor Charlton Heston, celebrity muy de derechas y referente genuino de la asociación del rifle norteamericana. Toda una paradoja dentro del pensamiento mayoritariamente pacifista de la izquierda. Si cree que el derecho a llevar armas es una de las bases de la democracia, le recomendaría que viera, si no lo ha hecho, el documental Bowling for Columbine, de Michael Moore, sobre las consecuencias de la violencia por el uso de armas en EEUU. ¿Mantendría hoy Pablo Iglesias, empeñado en edulcorar sus posicionamientos más radicales, estas mismas tesis públicamente? Me temo que no.

Desterremos el ‘y tú más’

Como a cualquier otro ciudadano de este país, me he quedado estupefacto al ver al presidente del Gobierno recurrir a un inconsistente ‘y tu más’ unas horas después de pedir perdón por los casos de corrupción que afectan a su partido. Da la sensación de que las disculpas de Rajoy fueron con la boca chica, presionado por las circunstancias y abochornado por el clamor social. Se lo dijo unas horas antes la presidenta de la Junta de Andalucía: ya no es tiempo de perdón ni de pactos, sino de actuar con hechos. No atendió esta sensata recomendación. Cuesta entender la reacción de jefe del Ejecutivo en el clima de desafección y malestar que existe en España. La huida hacia adelante del ‘y tú más’ es un argumento pobre y de enroque que nunca ha valido, pero este contexto sociopolítico resulta obsceno.

El grave problema de la corrupción y de la consiguiente indignación ciudadana hay que cogerlo por los cuernos antes de que la metástasis sea irreparable. El primer paso para erradicar esta lacra pasa por evitar que ésta se convierta en arma arrojadiza contra el adversario, que se use para el intercambio de golpes en el ring político al objeto de arañar un puñado de votos desgastando al oponente. Con ese fariseísmo sólo se consigue desprestigiar aún más la vida pública y dañar el entramado institucional de nuestro país. Cualquier episodio que dañe a nuestra democracia se ha de erradicar sin contemplaciones, sin importar a quién afecta, sea propio o ajeno, orillando el inmoral doble rasero.

Junto a la contundencia en apartar a las manzanas podridas, el mejor antídoto es la transparencia y la rendición de cuentas. Se han de abrir puertas y ventanas, que las administraciones tengan las paredes de cristal para que los ciudadanos conozcan el destino de hasta el último euro del dinero público. Y de camino para poner las cosas mucho más difíciles a los que merodean por el espacio público buscando el beneficio personal. Esto tiene arreglo sólo con la voluntad firme de derrotar a los enemigos de la democracia: la corrupción y los corruptos.

Rebuscadores

El Ayuntamiento de Sevilla aplica desde hace unos días una ordenanza municipal por la que multará con hasta 750 euros a las personas que rebusquen en la basura. La medida resulta de lo más insensible a la par de ineficaz. Quien busca en la basura es que no tiene ni para comer. ¿Cómo piensa el consistorio cobrar la sanción a personas de declarada insolvencia? Si la norma tiene su miga porque persigue (o criminaliza, según organizaciones humanitarias) a los que menos tienen, una parte de la justificación del equipo de gobierno es propia de extraterrestres. Entiende el gabinete de Juan Ignacio Zoido que las basuras una vez que son depositadas en los contenedores pasan a ser propiedad municipal. De aurora boreal. Vale que se pretenda garantizar la salud pública y evitar que no queden desperdicios desperdigados por la calle, pero perseguir a los más desfavorecidos presenta un sesgo ideológico reprochable. Esta ordenanza demuestra cuán lejos está el PP de la situación de necesidad de muchos residentes en la capital andaluza (y en toda España). La persona que rebusca en la basura no lo hace por gusto, sino porque no tiene otro medio de subsistencia.

El mundo elíptico de Rajoy

Rajoy, llamar al pan, pan y al vino, vino

A cualquier ciudadano que siga la política le sonarán estas palabras de Mariano Rajoy: “Me comprometo a decir siempre la verdad, aunque duela, sin adornos y sin excusas: llamar al pan, pan, y al vino, vino”. Cuando uno rememora esta frase tan solemne y repasa la trayectoria del presidente, se da cuenta que nada más lejos de la realidad. Se llevó meses sin citar el nombre de Bárcenas, a Rodrigo Rato lo define como “a la persona que usted se refiere” y este domingo no citó la palabra corrupción y usó el eufemismo de “algunas cosas que no nos gustaría que se produjeran“. Casi tres años de elipsis para no definir con palabras determinadas contrariedades. En fin, entre el dicho y el hecho siempre hay un trecho. Con Rajoy estamos ante un abismo.

PD.– Dijo el presidente que “unas pocas cosas” no reflejan lo que es España y sus 46 millones de habitantes. Pues su partido en Andalucía sólo tiene una cosa como argumento político: echar en cara la paja de la corrupción en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. Menudo sarcasmo.

A plena luz…

A PLENA LUZ…
Carlos Illescas

A plena luz. A hurto y sombra
ensayo a escribir tu nombre.
No acierto con las letras.
Vacilo en el aroma. Me iluminas,
su rosa trascendiendo.
¿Cuántas auroras morirán
antes, amor, de que termine,
ya ciego y loco, de escribir tu amante
amor o amor, acaso, amor,
a cambio de tu nombre, amor,
que olvido sin saber si lo recuerdo?

Lucha de clases

Esta prolongada crisis económica y sus perniciosos efectos sobre la gran mayoría nos han devuelto un concepto que ya parecía olvidado: la lucha de clases. La razón no es otra que el abismo de desigualdad que se ha abierto de forma escandalosa durante estos seis años. Hoy, los ricos son más ricos, la clase media ha bajado varios peldaños en la escala social y los pobres son más pobres. Un ejemplo claro es España, pero también otros países del sur de Europa como Grecia, Portugal e incluso Italia. Hoy, como escribe el profesor Vicenç Navarro, la lucha de clases se produce entre una minoría que controla y gestiona el capital y todos los demás. El capital ha sido el gran triunfador de ese periodo de sufrimiento social y turbulencias económicas y financieras. Ha conseguido su fin enarbolando una gran mentira para derribar el estado del bienestar y las conquistas sociales. Cualquier observador coincidirá con el economista Thomas Piketty en la farsa del neoliberalismo. Su conclusión es incontestable: el capitalismo sin regulación sólo lleva a la concentración de la riqueza en unas pocas manos. Los culpables de esta crisis la han gestionado desde el mismo dogma que la provocó. Y, por tanto, han seguido ensanchando la brecha en favor de las rentas de capital y penalizando a las fuerzas del trabajo. Se ha vendido la especie de aumentar la productividad desde la depresión de los salarios y reducir los derechos laborales para seguir engordando las alforjas de los de arriba aunque el resultado sea negativo para la sociedad en su conjunto y el crecimiento económico. En este caldo de cultivo resucita la lucha de clases entre una minoría opulenta e insaciable frente al resto de la sociedad que sufre su ‘dictadura’.

Balance del ébola

Una vez que Teresa Romero ha superado el ébola, es el momento de hacer un primer balance de la gestión de esta crisis sanitaria:

1. Ante todo, satisfacción por la recuperación de la auxiliar de enfermería. Era lo más importante y lo ha conseguido.

2. Reconocimiento al equipo sanitario del Hospital Carlos III de Madrid que ha hecho posible la curación de la afectada. Queda demostrado que la sanidad pública y sus profesionales son una garantía pese a los intentos del PP, especialmente en Madrid, por destrozar con recortes y privatizaciones este patrimonio de todos.

3. Tarjeta roja para la ministra de Sanidad, Ana Mato, y para el consejero madrileño del ramo, Javier Rodríguez. A la primera por su manifiesta incompetencia hasta el punto de que el propio Rajoy le retiró la confianza nombrando un comité presidido por Soraya Sáenz de Santamaría. Al segundo por sus ultrajantes declaraciones contra la enferma, una verborrea ignominiosa que ha provocado un profundo y generalizado malestar. Toca depurar responsabilidades, uno por acción dialéctica y otra por omisión de su deber. ¿Pueden seguir un día más en sus puestos?

4. La respuesta de la Administración central y de la Comunidad de Madrid dejó mucho que desear al principio. Tras el desmadre inicial, mejoró la coordinación y se actuó con la diligencia que requería esta emergencia sanitaria. Los errores en el arranque dispararon los temores ciudadanos ante la enfermedad.

5. Suspenso al Gobierno de la nación por la ausencia de comunicación con la Junta de Andalucía por el uso de las bases de Rota y Morón como tránsito en la campaña de Estados Unidos en los países africanos afectados por el ébola. El ministro de Defensa tardó una semana en contactar con la presidenta de la Junta para informar de esta circunstancia y la delegada del Gobierno en esta comunidad informó por whatsapp, un cauce impropio y muy poco institucional, al sexto día de que los protocolos a aplicar eran los de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta situación anómala, por suerte, se ha rectificado y desde Madrid se ofrecen garantías de información al Ejecutivo andaluz, que es el competente en materia sanitaria. Lo importante es trasladar seguridad y tranquilidad a los ciudadanos que viven en la zonas colindantes a las bases.

Contrastes

Esta foto de premio periodístico refleja el contraste entre dos mundos que están separados por una valla. A un lado, la desesperación por la guerra, las hambrunas, las epidemias y la falta de expectativas. A otro lado, pese a sus problemas, un espacio de oportunidades y con más opciones de bienestar. Ante la cruda realidad, no hay valla que sea capaz de frenar a los que quieren vivir en mundo mejor. Frente al fenómeno de la inmigración sólo cabe la cooperación internacional, el papel de gendarme no aporta ninguna solución. Mientras que no haya futuro en los países de origen, este flujo humano no lo parará nada ni nadie.

Foto.– José Palazón, Prodein.

Construyendo una alternativa

Pedro Sánchez demostró ayer en el Congreso de los Diputados que el PSOE ofrece una alternativa sólida de izquierda a la sociedad española. Expuso en el hemiciclo una batería de propuestas concretas y factibles para construir una país más justo, para reducir la brecha de la desigualdad y para la recuperación económica y la generación de empleo. Este PSOE ha hecho autocrítica, ha reconocido los errores y ha recuperado un mensaje que lo hace reconocible. Ese es el camino para el recuentro con los muchos ciudadanos que se sentían desencantados por los fallos, algunos de consideración, del pasado reciente.

Enfrente, un PP y un ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que viven en una burbuja y se empecinan en seguir aumentando el sufrimiento general con recetas que no llegan ni a la categoría de placebo. Las políticas neoliberales han fracasado con estrépito: sólo han conseguido que los ricos sean más ricos y que haya un abismo mayor entre los poderosos y la inmensa mayoría que representan las clases medias y trabajadoras. Además, los síntomas de la frágil recuperación no llegan a las familias, el paro se reduce a un ritmo demasiado lento y el empleo que se crea es precario, con condiciones laborales leoninas y salarios cada vez más bajos, gracias a la reforma laboral de Mariano Rajoy. Los que defienden el dogma del austericidio sólo están trabajando para los suyos.

PD.- Hubo un momento del debate de los que producen malestar ciudadano. El socialista se refirió al problema de la pobreza infantil y desde la bancada popular salió un “¡ooooh!” en tono de burla. La sensibilidad no es compatible con la derecha.

Paripé para Rato

La salida de Rodrigo Rato del Partido Popular por el escándalo de las tarjetas opacas y aledaños huele a paripé o a componenda. “La persona a la que usted se refiere”, que diría Mariano Rajoy, ha presentado su baja temporal de militancia después de varios días de ruido mediático y de clamor de sectores del partido. E inmediatamente, la dirección del PP ha archivado el expediente disciplinario que tenía abierto. Será, siguiendo a su presidente, para no prejuzgar a su correligionario. El que fuera vicepresidente de Aznar y su candidato para sucederle (le dio dos veces calabazas) se ha ahorrado el mal trago de salir por la puerta trasera y muy pequeña del sótano y el partido, el disgusto de sacrificar en el altar público a unos de sus prohombres. Este ángel caído del paraíso neoliberal no se siente culpable del inmoral (y ya decidirá un juez si ilegal) uso de las tarjetas opacas. Todo un responsable de economía y hacienda de España durante ocho años y otros cuantos presidente del Fondo Monetario Internacional que se hace el sueco. Pero por escabroso e indignante que es el caso de las tarjetas black, aún ha sido más gravosa para la sociedad española la gestión de Rato y su antecesor, Miguel Blesa. Ambos dejaron a Bankia en la bancarrota y el rescate nos ha costado a los españoles 23.000 millones de euros. Que los árboles del lacerante episodio de las tarjetas no nos impidan ver el bosque de una gestión ruinosa cuya factura nos han pasado a los ciudadanos.