No he querido escribir estos días de uno de los asuntos de actualidad de la semana porque cada cual hace con su dinero lo que quiera siempre que sea legal. Si hoy escribo este post es porque los protagonistas, Pablo Iglesias e Irene Montero, lo han convertido en materia pública convocando un referéndum entre las bases de Podemos para seguir o no en sus cargos tras la compra de un chalet de lujo por valor de 600.000 euros. Esta operación inmobiliaria no es noticia en sí misma, lo que ocurre es que la demagogia y populismo podemitas la habrían definido como propia de la casta si los titulares de la escritura fueran de otro signo político. Iglesias y Montero han impartido tantas lecciones de moralidad y han repartido tantos carnets de pureza democrática que esta compra ha puesto sobre el tapete sus contradicciones. Haz lo que yo diga y no lo que yo haga. Y por si no fuera ya sangrante la incoherencia entre su discurso y su praxis, también existen sospechas más que fundadas sobre supuesto trato de favor en la obtención de la hipoteca: cobertura del 90% del precio de compra, cuando el límite para la inmensa mayoría está en el 80%, y condiciones muy favorables de pago, al alcance de muy pocos proletarios en el mercado bancario. El resultado es que tienen una vivienda propia de aquellos a quienes los morados llaman casta y además han conseguido supuestos privilegios hipotecarios de los bancos. Se someten al veredicto de los suyos en un plebiscito personal, una maniobra a la desesperada de trasnochado culto al líder, pero la gente, la ciudadanía en general, ya los tiene calados.

Foto.- La Razón.

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Confianza en el PSOE

febrero 26, 2018


Hoy se ha conocido uno de los barómetros de referencia que miden la situación electoral en Andalucía. La entrega de invierno del Egopa, que realiza la Universidad de Granada, ‪sitúa al PSOE de Andalucía como ganador las elecciones autonómicas con notable diferencia sobre el segundo. Un resultado que revalida la confianza en el PSOE, el partido con quien más se identifican, y en la acción del gobierno que preside Susana Díaz. Los andaluces valoran la estabilidad política, las medidas progresistas y una política presidida por la igualdad de oportunidades, la apuesta por los servicios públicos y la defensa de los intereses de esta tierra.

Los socialistas sacarían más de 14 puntos de ventaja a Ciudadanos, que desplazaría al PP a la tercera posición. La formación naranja superaría a los populares y se consumaría el sorpasso en el centroderecha andaluz, que también pronostican algunas encuestas en el contexto nacional. El batacazo del PP es morrocotudo: el peor registro electoral si descontamos el cosechado en los comicios andaluces en 1982, aún bajo las siglas de AP (Alianza Popular).

La posición relativa del PP podría ser incluso peor si se considerara una eventual confluencia de Podemos-IU. En una suma directa de los datos que ofrece este sondeo, la coalición de estas dos formaciones relegaría al PP como cuarta fuerza política. Este Egopa ha caído como una bomba en la sede regional de la franquicia pepera. Su presidente por ahora, Juan Manuel Moreno Bonilla, ha arremetido contra una encuesta que en otras ocasiones ha destacado cuando el resultado le gustaba más. Respuesta infantil que demuestra el nerviosismo y el desconcierto que reina en el PP.

Casualmente, los dos partidos que bajan (y mucho) en este trabajo demoscópico son los que practican (sin mucho éxito) la pinza contra el Ejecutivo andaluz. El electorado no entiende la política de destrucción sin más argumento que ser el perro del hortelano ni tampoco esta alianza antinatura.

Ha salido el barómetro sel CIS de enero y nos ha dado la primera foto demoscópica tras el proceso electoral catalán del 21 de diciembre. Hay que digerirlo con la cautela de que estamos ante un instrumento falible, de que vivimos una coyuntura política muy cambiante y de que no se atisban elecciones anticipadas (si Rajoy agota la legislatura, queda partido hasta junio de 2020). El titular mediático más relevante es el ascenso de Ciudadanos al tercer lugar, desplazando a Podemos. Pero en un análisis desde una perspectiva progresista, lo preocupante es que la derecha supera a la izquierda con cierta holgura y, de confirmarse esta tendencia, la suma de Partido Popular y Ciudadanos podría rondar la mayoría absoluta. La estimación de voto, la conocida ‘cocina’, da la victoria al PP, con un 26,3%, seguido del PSOE (23,1%), Ciudadanos (20,5%) y Podemos más confluencias (19%). Si se observa la intención directa de voto, los socialistas aparecen en primera posición. Igual ocurre si al apoyo electoral manifestado de forma espontánea se le suma la simpatía hacia los partidos. En este estudio del CIS no aprueba ningún político y la peor nota la recibe Pablo Iglesias: un escuálido 2,54. Su popularidad caído en picado por su soberbia y su discurso errático, especialmente ante el conflicto catalán.

En clave andaluza, el claro ganador de unas elecciones en esta comunidad sería el PSOE,  a mucha distancia de las otras tres fuerzas nacionales. Los socialistas ganarían en siete de las ocho provincias y sólo en Almería lo adelantaría el PP por estrecho margen. Haciendo una extrapolación a escaños, el PSOE alcanzaría los 22 frente a 17 de la franquicia de Rajoy. Y Ciudadanos desbancaría a Podemos en el tercer lugar: 11 escaños naranjas por 10 morados. Esta lectura de urgencia permite concluir que Andalucía sigue confiando en  los socialistas. Y si los comicios fueran autonómicos, la distancia a favor del PSOE sería mucho mayor aún.

El PSOE ganaría de nuevo las elecciones en Andalucía y aumentaría su distancia sobre el Partido Popular (hasta 17 escaños y 11 puntos) si hoy se celebrarán comicios en esta comunidad autónoma. Éste sería el resumen de una encuesta de Celeste-Tel que publican tres periódicos andaluces (Córdoba, Jaén y La Opinión de Málaga). El PSOE sería el partido más votado y obtendría un escaño más con respecto a las elecciones de 2015. Junto a los socialistas, el otro partido que mejora resultado es Ciudadanos, que pasaría de 9 a 13 escaños. El PP continúa perdiendo apoyo electoral y se quedaría con sólo 31 diputados. Podemos e IU también perderían representación parlamentaria. Este sondeo dibuja un escenario de estabilidad política. Y penaliza a las fuerzas que buscan la destrucción y se dedican exclusivamente a poner palos en las ruedas: Podemos y PP son los partidos que más rechazo generan al electorado y a los que más gente manifiesta que nunca votarían. La socialista Susana Díaz es la dirigente política mejor valorada y la que recibe la mejor nota con diferencia. La peor calificada es Teresa Rodríguez, de Podemos. También sale muy mal parado, Juan Manuel Moreno Bonilla, con una marca personal pésima y un apoyo al PP bajo mínimos.

El sainete de Podemos

diciembre 1, 2017

Sin encomendarse a sus compañeros catalanes, los comunes, Pablo Iglesias anunció ayer por sorpresa la decisión de Unidos Podemos de impugar ante el Tribunal Constitucional la aplicación del artículo 155 en Cataluña. Como en un corral de comedias, entró en escena un Xavier Domènech despavorido por una proclama que rompe su campaña de la equidistancia en las elecciones del 21 de diciembre. Todo un sainete a apenas tres semanas de los comicios. Lo que no podían hacer los independentistas por falta de diputados en el Congreso se lo pone en bandeja la formación morada. Se necesitan 50 parlamentarios para presentar un recurso ante el TC.

Todo el mundo era consciente de los coqueteos de Iglesias y su troupe con los separatistas. Pero esta iniciativa indica bien a las claras del lado que está Podemos. La posición sobre Cataluña está abriendo un abismo entre Iglesias y sus votantes. Ya lo alertó una de las cofundadoras, Carolina Bescansa, pidiendo que su partido “hablara más a España y a los españoles y menos a los independentistas”. Su sugerencia, salta a la vista, ha caído en saco roto. La cúpula nacional de Podemos se ha abrazado al secesionismo. Cada día tiene más poder el ala más radical y antisistema.

Iglesias pretende retorcer la realidad. La aplicación del 155 fue la respuesta constitucional y políticamente adecuada a la declaración unilateral de independencia tras un referéndum ilegal. Y ante el disparate separatista, nada mejor que hable la democracia, que los ciudadanos voten… Aunque a Podemos le gusta más un referéndum de independencia que unas elecciones autonómicas. Qué perdidos están.

Un gran sinsentido

octubre 26, 2017

Versión reducida

Versión amplia

Decíamos ayer que Carolina Bescansa, una de las cofundadoras de Podemos, criticaba la falta de proyecto de su partido para España, que tenían que hablar más a los españoles y no sólo a los independentistas. He aquí un ejemplo de ese radicalismo irracional de la formación morada: un diputado andaluz de Podemos, Diego Cañamero, vocifera por la independencia en un acto de la CUP olvidando el marco legal que regula nuestra convivencia democrática. No tienen ni proyecto para España, pero tampoco para Andalucía. En esta comunidad están intentando pervertir el inmenso legado de nuestra lucha por la autonomía, el 4-D y el 28-F, para darle cobertura a los separatistas catalanes. Comparar la conquista de la autonomía andaluza dentro de la ley con lo que está ocurriendo en Cataluña es tanto como pisotear la verdad e insultar la inteligencia de los ciudadanos. Ésta es la triste aportación de un partido que ha perdido el norte. El sinsentido del populismo.

Torpedo interno

octubre 25, 2017

No hay peor cuña que la de la misma madera. Carolina Bescansa ha dejado al descubierto la deriva de su partido en el conflicto catalán: “Podemos debe hablar más a los españoles y no sólo a los independentistas”. Lo ha dicho una de las cofundadoras de la formación morada después de ser purgada como miembro de la comisión constitucional del Congreso de los Diputados. Ya sabemos la razón del castigo. Bescansa ha recibido el apoyo en su tesis de falta de proyecto de Podemos para España de Luis Alegre, otro confundador también represaliado por el pablismo por discrepante con la línea oficial. Podemos está jugando más en el terreno de la autodeterminación que en el de la Constitución.

Lo más desternillante es la salida de la portavoz parlamentaria y sustituta de Bescansa en la susodicha comisión. Irene Montero ha afeado a su compañera que exprese su opinión en público ante los medios de comunicación. ¿No eran éstos los próceres de la transparencia? ¿No eran éstos los que querían retransmitir por streaming todas las reuniones? Como recoge el dicho popular: ‘Justicia, señor juez, pero por mi casa no’. Qué pronto han envejecido estos adalides de la nueva política. Purga, oscurantismo y radicalismo ideológico. Menuda carta de presentación.