Arrebato antisocialista

junio 7, 2017

Una declaración que deja en evidencia el antisocialismo de muchos de los dirigentes de Podemos. Y Teresa Rodríguez es una de sus exponentes más refractarios a cualquier tipo de entendimiento con el PSOE. Sus palabras hoy en el debate sobre la situación de Andalucía se comentan por sí solas. En unos días pedirán apoyo para el numerito de la moción de censura a la mayor gloria de Pablo Iglesias. Parafraseando la famosa fábula de Valera, quien no te conozca que te compre.

Moción trampa

mayo 19, 2017

Podemos ha registrado ya su moción de censura contra Mariano Rajoy, un presidente al que nadie quiere pero al que los ciudadanos le han dado más votos (en la izquierda nos lo tendríamos que hacer mirar). Una maniobra política que no conducirá a ningún sitio y resumiría en estas cuatro claves:

1. Teatro. En nuestro ordenamiento jurídico las mociones han de ser constructivas con candidato y programa alternativos y contar con mayoría suficiente en el Congreso de los Diputados para prosperar. Ni la formación morada la ha consensuado con otros grupos ni los números salen.

2. Ego. Es una iniciativa a la mayor gloria de Pablo Iglesias. Sólo busca abrirse espacio a empellones para ganar protagonismo en lugar de apretar a Rajoy y al PP en unas semanas en las que el agua les llega al cuello. Prefieren desviar la atención por un titular que desgastar a la derecha en una semana en que se ha reprobado al ministro de Justicia, al fiscal general del Estado y al fiscal jefe anticorrupción por su inaceptable gestión de la operación Lezo, otro caso de corrupción que acorrala a la derecha gobernante.

3. Interferir en las primarias del PSOE. Esta moción, por el momento en que se produce, constituye un hito más de su agenda de intromisiones en un proceso democrático de otro partido. Para calentar, nañana harán una manifestación en la Puerta del Sol y si pudieran, como ha comentado con ironía Susana Díaz, votarían el domingo.

4. Contra la Constitución. En el texto de la moción se defiende la España plurinacional y se plantea que Cataluña pueda decidir libremente su futuro. Es decir, de forma directa se ataca al modelo de convivencia que nos hemos dado y que consagra nuestra Carta Magna.

Y todo esto cuando, por ejemplo, en Andalucía Podemos lanza un OPA hostil a Izquierda Unida para que rompa en los ayuntamientos con los socialistas y la jefa regional de la franquicia morada defiende que no hay que gobernar con el PSOE. Entonces, ¿para qué presentan esta moción de censura?

Foto.- Efe.

La prueba del nueve

mayo 12, 2017

De los mismos que quieren una moción de censura en España para teóricamente desalojar a Mariano Rajoy… Podemos carga contra un concejal suyo por apoyar en Priego de Córdoba una moción de censura que ha desbancado al PP esta semana para situar a un socialista al frente del consistorio. La jefa de la franquicia morada en Andalucía, Teresa Rodríguez, ha tirado de eufemismo para explicar la desautorización de su compañero y las posibles medidas disciplinarias por haber facilitado la llegada de la izquierda al sillón municipal: “Está fuera de la línea de Podemos“.

Esta actitud retrata la incoherencia del partido que dirige Pablo Iglesias Turrión:

Uno, ¿lo que plantean para España no les vale para el resto de instituciones? ¿No hay que combatir a la derecha? Queda claro que se mueven por oportunismo o conveniencia.

Dos, ahora se entiende la amenaza del número dos nacional, Pablo Echenique, de presentar una moción de censura contra Susana Díaz en Andalucía o los 80 días que bloquearon su investidura en 2015.

Tres, el profundo antisocialismo que mueve a los dirigentes de Podemos y muy especialmente en Andalucía.

Cuatro, la moción de censura nacional es sólo una añagaza para interferir en las primarias del PSOE. Entre otras cosas porque los números no dan, no hay mayoría alternativa posible. Sólo buscan la injerencia en la vida interna de otro partido.

En resumen, que no nos vendan motos que lo único que quieren es darle jaque mate al PSOE… y no lo van a conseguir.

Van contra el PSOE

mayo 3, 2017

No teníamos ningún tipo de duda. El numerito de la moción de censura orquestado por el laboratorio de maldades de Pablo Iglesias va realmente contra el PSOE. Es una maniobra burda para interferir en las primarias socialistas. Apuntar a Mariano Rajoy es sólo un señuelo y lo que pretende es meter el cazo sin escrúpulos en un proceso democrático de otro partido.  Ahora ‘casualmente’ convocan una manifestación el día antes de la votación de los militantes socialistas. Se les nota demasiado la ansiedad por hacerse notar en las primarias, por hacer entrismo en una organización centenaria. Anida demasiado rencor y resentimiento en el politburó podemita contra el PSOE.

Creo que con este juego sucio consiguen justo el efecto contrario de lo que persiguen. No van a contaminar las primarias, sino que van a fortalecer la defensa de un partido autónomo, que toma sus propias decisiones y se muestra refractario a los cantos de sirenas de una formación como Podemos que sólo aspira a ocupar el sitio que tiene ahora el PSOE, un PSOE que es el referente de la izquierda útil que busca soluciones a los problemas y que no vive exclusivamente detrás de una pancarta. Como militante, les pediría respeto y que nos dejen ejercer en libertad nuestro derecho al voto en este proceso. Desde luego, me reafirmo en mis convicciones y en la conveniencia de blindar a mi partido de las agresiones y las injerencias de una organización ajena que sólo quiere acabar con él.

A los dirigentes de Podemos no les preocupaba tanto la corrupción que cercaba al PP hace un año cuando con su voto podían haber desalojado a Rajoy y colaborar a un cambio de gobierno. Entonces, cuando había números, no quisieron. Antepusieron su ambición particular, un sorpasso que nunca llegó, antes que la necesidad de regeneración que habían decidido los españoles con su voto. En las elecciones repetidas de junio, el electorado castigó a Podemos con la pérdida de un millón de votos. Con este enjuague sin sentido de la moción de censura no van a tapar su error histórico ni difuminar el enorme ego y la soberbia que caracterizan a su líder.

El numerito (y III)

abril 29, 2017

Y como si no hubieran hecho el ridículo suficientemente esta semana con la pantomima de la moción de censura, pues Podemos sigue profundizando en el disparate. Pablo Echenique, número dos de la formación morada, se ha descolgado con otra posible moción de censura… en este caso en Andalucía. En una entrevista en Onda Cero, a la pregunta del periodista respondió: ¿Y por qué no? Y si pudieran, lo harían. Pero claro para presentarla tendrían que hacerlo de la mano del Partido Popular. Ésta es su coherencia ideológica. No hay más razón para esta moción de censura que la obsesión contra el PSOE de los dirigentes de Podemos, les mueve el odio y el resentimiento. Cómo podrían explicar Pablo Iglesias y sus cuates una maniobra de estas características en Andalucía. Ahora se explican muchas cosas: el bloqueo de 80 días a la investidura de Susana Díaz, las llamadas de Juan Manuel Moreno Bonilla para acabar con 40 años de buen socialismo, que PP y Podemos vayan siempre del brazo en el Parlamento… Echenique ha expresado el deseo más profundo de su partido… Pero no le salen las cuentas y además sería un escándalo el mero hecho de intentarlo con el PP. Cada día es más evidente: estos mandatarios de Podemos son profundamente antisocialistas y con su forma de actuar le hacen el juego a la derecha.

El numerito (II)

abril 28, 2017

Lo clavan. Los humoristas gráficos descubren la trampa que encierra la moción de censura anunciada por Podemos. La pantomima de Pablo Iglesias se resume en tres ejes: una nueva demostración del ego desbordante del líder de la formación morada, el intento fallido de entrometerse en las primarias del PSOE (los socialistas han despachado con no rotundo el envite fullero de Iglesias) y el balón de oxígeno para un Rajoy y un PP acorralados por la corrupción al distraer Podemos la atención con falsas expectativas. Pablo, artista, te has lucido.

Viñetas.- Miki&Duarte (Grupo Joly), Bernardo Bergara (eldiario.es), Gallego&Rey (El Mundo) y Peridis (El País).

Otro numerito

abril 27, 2017

Como hace un año. La rueda de prensa de Pablo Iglesias y sus aliados presentando hoy el anuncio de una moción de censura ha recordado a la de hace quince meses repartiendo sillones y autoproclamándose vicepresidente. Las mociones de censura en España son constructivas. No sólo se trata de remover al presidente del Gobierno, sino que hay que plantear un candidato y un programa alternativos. Lo primero, por lo tanto, que debería haber hecho dialogar y buscar un acuerdo con el resto de grupos. La convocatoria de Podemos a los medios llegó en torno a las 10 de la mañana y sólo después informaron a otros grupos políticos: a las 11 al PSOE, minutos antes a su socio Compromís y a las 11.15 vía SMS al PNV, a Ciudadanos ni quiera eso. Han puesto el tejado antes que los cimientos. Tal y como lo han hecho sólo han pretendido un golpe de efecto y así esta moción se quedará en una mera ocurrencia, en un brindis al sol, en una demostración del afán de protagonismo de Iglesias. Nos ha obsequiado con el mismo truco, con otro numerito, que hace un año y ya muchos grupos (y mucha gente) lo tienen calado.

El PP y el Gobierno están en una situación insostenible y deben dar muchas explicaciones. El PSOE se las va a pedir por su cuenta con seriedad, sin crear expectativas falsas. Esta iniciativa resulta inoportuna porque distrae al Parlamento de su responsabilidad de investigar al PP, esto es, salen los morados a echarle otra vez un cable a la derecha. Y hoy Rajoy sigue como presidente del Gobierno es precisamente porque así lo quisieron Iglesias y Podemos. Cuando se pudo desalojar a la derecha de la Moncloa, el 2 de marzo de 2016, votaron con el PP contra el candidato del PSOE. Esa cruz pesa sobre la espalda de Iglesias.

Es el momento de que Rajoy rinda cuentas ante todos los españoles sobre los casos de corrupción que cercan al PP, partido que él preside desde el año 2003 y tiene mucho que decir. No se puede esconder ni detrás del plasma ni en Brasil para no dar la cara. Por eso, tiene que empezar a funcionar en el Congreso de los Diputados la comisión de investigación sobre la corrupción del PP. Que no se demore ni un solo día más. La sociedad española exige rapidez y transparencia. Por esa comisión tendrán que pasar Rajoy y todos los afectados de su gobierno con la obligación legal de decir la verdad. A partir de ahí, con seriedad y rigor, se tienen que depurar todas las responsabilidades. Todas sin excepción.

Foto.Público.