Silencio llamativo

Las derechas la liaron en España porque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no recibió a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea de Venezuela, durante su visita a nuestro país. Ahora no les hemos escuchado ni un susurro a Vox, PP y Ciudadanos porque Donald Trump no se reunió con el presidente encargado venezolano en el cierre de esta gira internacional en Estados Unidos, siendo la administración norteamericana uno de los pilares fundamentales de apoyo a Guaidó frente al régimen de Nicolás Maduro. Trump prefirió la Superbowl al encuentro con el opositor venezolano.

Hay silencios estruendosos y llamativos. Este mutismo de las derechas españolas lo es. Nos dieron la matraca durante varios días porque el presidente encargado venezolano sólo iba a ser y fue recibido por la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. Incluso organizaron un acto contra el Gobierno español usando las instituciones que gobiernan en Madrid en un asunto que siempre ha estado fuera de la refriega política como son los relaciones internacionales. Ahora no tienen ni los arrestos ni la coherencia para mantener el mismo discurso frente a Trump, lo que demuestra es que usaron la figura de Guaidó como un instrumento más de su oposición furibunda contra el Ejecutivo progresista que preside Pedro Sánchez. Si no están en el poder, sólo practican política de tierra quemada.

Foto.- Efe. González Laya y Guaidó.

Política versus pataleo

Se ha alcanzado el primer gran pacto de la legislatura que acaba de comenzar. Un acuerdo entre Gobierno de España, patronal y sindicatos para subir hasta los 950 euros el salario mínimo profesional (SMI). Una negociación que supone un verdadero ejercicio de diálogo y de voluntad de entendimiento con cesiones de todos los interlocutores. Además de por su enorme repercusión social, este pacto tiene un gran valor político y despeja todos los augurios apocalípticos de las derechas sobre la marcha del gabinete de coalición. Para esto sirve la política, para avances como éstos queríamos superar el bloqueo y que empezara a trabajar un Ejecutivo progresista.

Este consenso sobre esta medida de indudable calado social ha tenido una excelente acogida en todos los ámbitos y se ha visto de forma casi unánime como positiva, salvo para el Gobierno de las derechas de Andalucía. Por boca de su consejero de Economía, Rogelio Velasco, le ha puesto todo tipo de reparos y ha pronosticado que producirá pérdida de empleo. Una argumentación tan esperable como falsa. En la anterior subida del SMI, los sectores conservadores políticos y económicos anunciaron destrucción de empleo pero la realidad fue bien distinta y ha desmentido a estos pitonisos mediacres: se siguieron creando puestos de trabajo. Las derechas andaluzas, una vez más, muestran su cara reaccionaria e insensible. Si hasta los propios empresarios han rebricado la medida, ¿por qué quieren ser más papistas que el Papa? ¿No les importan los cientos de miles de trabajadores que se van beneficiar de la medida? Ya sabemos que ellos están más interesados en bajarles los impuestos a las grandes fortunas. Su reacción ante la subida del salario mínimo no hay por dónde cogerla: pataleo incomprensible ante una buena noticia. ¡Qué tropa!

Foto.- El País. Reunión de la ministra de Trabajo y los agentes sociales.

Oposición hiperventilada

A la oposición vocinglera de derechas le gusta montar tormentas en vasos de agua. Dicho en la jerga de la época: crean broncas fake. El tono guerracivilista del debate de investidura presagia una legislatura marcada por la crispación y el griterío desde las filas conservadoras, como suelen actuar cuando no están en el gobierno. Están en tal estado de excitación que han hiperventilado sólo por el anuncio de que el Consejo de Ministros se reunirá los martes en lugar de los viernes, como ocurría hasta ahora. Su explicación no puede ser más falaz e inconsistente: el cambio de fecha busca amordazar a la labor de control de la oposición y refleja un estilo autoritario. Con esta derecha altanera los decibelios están a tope. A esa débil línea argumental se ha sumado a coro la prensa de derechas. Dicen que no tendrían tiempo para presentar iniciativas vinculadas a las decisiones tomadas en el Consejo de Ministros. En doce años, según la SER, sólo se han introducido cinco preguntas por la vía de urgencia referidas a las reuniones semanales del Ejecutivo. Dato muy ilustrativo que desmonta esta teoría conspiranoica de la oposición que emulan modos venezolanos. Simple pataleo pueril y malhadado. Sobre todo, porque hay compromiso de la presidenta del Congreso y del PSOE para adaptar los plazos al nuevo calendario.

Foto.Público.

Una arcadia feliz

El Gobierno de las derechas ha difundido el barómetro andaluz correspondiente al segundo semestre de su triunfal mandato. No es que haya cocina, es que se les ha quemado el guiso de tanto recalentarlo. En este estudio (cuesta llamar de esta forma a semejante bodrio) se nota la mano y la firma del Rasputín de San Telmo que nos intenta dar el timo del tocomocho sociológico. Elías Bendodo hace turnos de 24 horas en la fábrica de churros, montajes y otras majaderías efectistas. En términos políticos, y pese a todo el repertorio de especias para quitar el olor a asentado, no les ha quedo más remedio que reconocer que si hoy se celebraran elecciones en Andalucía, las volvería a ganar el PSOE, como ocurrió el 2 de diciembre de 2018 y también las generales del 28 de abril y el 10 de noviembre de 2019. El Partido Popular se queda segundo a más de tres puntos, Ciudadanos se desploma y la tercera pata del banco conservador, Vox, se aúpa a la tercera posición, sacando rédito a sus imposiciones a sus socios. Adelante Andalucía se mantiene como en los últimos comicios autonómicos.

Lo que es desternillante, casi de diván, es la valoración de líderes. Este Gobierno no tiene abuela, no ha habido nunca uno tan perfecto como éste: se sienten tan satisfechos de su labor, tan pagados de sí mismos y acreedores de las buenas notas que reciben a criterio subjetivo del manijero Bendodo… El presidente Moreno Bonilla se nos presenta como una especie de Churchill redivivo: en el barómetro nos lo sacan bajo palio demoscópico, a la vieja usanza, como la reencarnación de un mesías que nos redime todas las dificultades que nos acucian.

En la encuesta manca finezza todo es de color de rosa. Los problemas de la vida diaria no existen: se nos presenta una arcadia feliz, un vergel de satisfacciones. Y todo este paisaje idílico es gracias al presidente y su equipo. Todos los miembros de este memorable gobierno aprueban y con cierta holgura. Algo insólito: no conozco ninguna encuesta en la que no haya ni un gobernante suspendido. Se han empachado con tanto azúcar… No se refleja el descontento generalizado con el consejero de Salud de todos los sectores de la sanidad pública, se oculta el clamor de los colectivos feministas y que trabajan por la igualdad con los recortes de la titular de Igualdad para contentar a Vox, los padres, madres y docentes ven en Imbroda un obstáculo para los derechos en la educación pública… Suma y sigue. Pero todo esto lo arregla Bendodo con un PowerPoint y media pinta de desahogo. Que siga la fiesta… (ellos se divierten y la pagamos entre todos).

Como los cangrejos

Casi sin hacer ruido. Pequeños pero constantes pasos atrás para no armar mucho ruido. Así las derechas de Andalucía nos están haciendo retroceder en derechos y libertades individuales. Y lo hacen para complacer a Vox, la extrema derecha a la que le deben que PP y Cudadanos estén gobernando en esta comunidad autónoma. Cada día se conocen episodios de esta involución a las que nos conducen los del pensamiento único conservador con el objetivo de imponer su moral y su visión decimonónicas. En el día de ayer otras dos decisiones que se sitúan en el marco de las exigencias de Vox. Por un lado, la Junta de Andalucía deja sin financiación a 241 proyectos de colectivos de mujeres e igualdad, muchos de ellos para combatir y sensibilizar sobre la insoportable lacra de la violencia de género, con la débil excusa de un cambio en los criterios de distribución. Por otro, ponen al frente de la Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva a una fundamentalista católica que desempeña en el Obispado de Córdoba la dirección del Secretariado para los Cristianos Perseguidos. (Ya podían crear un órganos para buscar niños y niñas robados). Esta doctora responde al nombre de Trinidad Lechuga y ve el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad como un “crimen abominable” y una “matanza de inocentes”. Retrocediendo a tiempos de oscuridad y de la sección femenina para satisfacer a la extrema derecha. Vamos para atrás como los cangrejos.

Foto.- eldiario.es. El presidente Moreno Bonilla, con otros cargos del PP y el portavoz de Vox, Alejandro Hernández.

Crónicos

Las derechas están metiendo las tijeras sin parar a la sanidad pública en Andalucía, soliviantando a todos los sectores sanitarios, incluso los más cercanos a sus posiciones ideológicas, y a los usuarios sin excepción. Se trata de ir desmontando pieza a pieza un sistema que garantiza (de momento) la igualdad de todos frente a la enfermedad y con el objetivo indisimulado de favorecer a la sanidad privada, que sólo se la podrá pagar quien tenga recursos. Su política de recortes no se para ante nada y ante nadie. No les importa la vulnerabilidad de las personas ni la gravedad de sus dolencias. El último grupo que siente las consecuencias de la insensibilidad de PP y Ciudadanos es el de los pacientes crónicos. Según datos del propio Servicio Andaluz de Salud, son más de 3,1 andaluces que tienen alguna dolencia crónica. Hasta finales de 2019, una parte de estos beneficiarios de la sanidad pública recogían su medicación cada seis meses, ahora los van a hacer ir cada mes a recoger sus fármacos a los hospitales. Estas personas con enfermedades crónicas tendrán que acudir a sus centros de referencia cada mes por decisión política. Los profesionales hablan sin ambages de recortes, uno más de los muchos tijeretazos que están viendo en el desarrollo de su profesión. Los afectados, algunos de ellos conocidos, están sorprendidos por los nuevos obstáculos que les ponen para combatir sus dolencias. ¿Por qué les hacen la vida más difícil? Los de Gobierno del cambiazo andan contentos y se afanan en su plan de cargarse un sistema público que tanto nos ha costado construir. Lo están haciendo a cara descubierta y sin complejos.

Profetas del apocalipsis

La derecha siempre demuestra con estridencia su mal perder. Partido Popular y Ciudadanos llevan desde abril colocando un insólito e incompresible cordón sanitario al PSOE y Pedro Sánchez, mientras se revuelcan sin pudor con la extrema derecha. Albert Rivera ha cavado su fosa política con su injustificable y machacón ‘no’ a los socialistas. El electorado ha castigado a Ciudadanos por sus vaivenes y su inoperancia para forjar acuerdos por España y, con un batacazo tan monumental, ya no pinta casi nada en el tablero político cuando en la legislatura anterior tenía la llave para formar un ejecutivo estable. Pablo Casado no le ha ido a la zaga y ha sostenido que con el actual presidente del Gobierno “ni a la vuelta de la esquina”. Incluso el número dos del PP, Teodoro García Egea, ha elevado la apuesta y ha planteado que se vaya el ganador (y con mucho) de las elecciones del domingo como condición previa a cualquier posible negociación.

Ambos partidos conservadores se cerraron en banda tras el 28 de abril y los populares se mantienen en esas posición intransigente tras el 10 de noviembre, máxime cuando sienten el aliento en el cogote de Vox. Azules y naranjas han optado por el portazo al PSOE y ahora se escandalizan cuando Sánchez y Pablo Iglesias hacen público un preacuerdo para formar gobierno. Era el único escenario posible cuando las derechas se han puesto su negativa por montera.

Tenemos ya caladas a las derechas: son especialistas en la sobreactuación y en el tremendismo. El anuncio del desbloqueo las ha cogido por sorpresa y les ha arruinado su plan de desgaste. A estos patriotas de pacotilla les preocupa menos que España funcione que su interés particular. No pueden soportar que este país retome la normalidad institucional y, como falsos profetas, anuncian las diez plagas de Egipto. Siempre hacen lo mismo cuando les toca calentar los bancos de la oposición. Su patriotismo es de mentira; sus golpes de pecho, pura hipocresía.

Mal que les pese, el bloque de izquierdas tiene más escaños en el Congreso que el de derechas. No suficientes para gobernar sin otros apoyos, pero suman más que el tridente conservador y este país exige una respuesta progresista ante el bloqueo. Esa ha sido la expresión de la voluntad libre y soberana de los españoles en las urnas. En estos meses, no sólo han hecho gala de su falta de generosidad y visión de estado sino que se encargarán desde ya de enredar, manipular y destruir. Todo porque se creen con el derecho natural de estar en el poder. Siguen sin digerir que son los ciudadanos los que deciden con su voto. Ya tendrían que tenerlo asumido después de más de cuatro décadas de democracia.

Artículo publicado hoy en centrohistorico.info.

Foto.- elperiodico.com.