A cornetazos en Canal Sur

La casa de los líos, capítulo 8.
A CORNETAZOS EN CANAL SUR

El teléfono rojo que une el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, y los estudios centrales de Canal Sur está que arde. Los nuevos gestores de la cadena pública están ejecutando fielmente todas las indicaciones que reciben desde el puente de mando del Gobierno andaluz. El control de las escaletas es férreo a cargo de la nueva cúpula de informativos. No dejan ni un cabo suelto, nada queda al albur de los acontecimientos. Incluso siendo agosto la presión hacia los equipos de edición y la redacción es de aúpa. Se va a toque de corneta de lo que se dicta desde el equipo de comunicación de Moreno Bonilla y Bendodo.

Por petición expresa de los barandas de San Telmo, Canal Sur no se hizo eco de la petición de la Fiscalía anticorrupción de investigar a la ex presidenta madrileña Esperanza Aguirre por la presunta financiación irregular del PP en esa comunidad. Noticia de alcance en todas las cabeceras de España. La cadena también pasó de puntillas por la polémica en torno a la campaña de la Junta de Andalucía sobre violencia de género con mujeres sonrientes. Mientras todas las cadenas nacionales hacían grandes coberturas, aquí se ocultaba o se trataba el asunto como un mero trámite. Y ya para rematar: en la crisis de la listeriosis han ocultado los graves errores de gestión del Gobierno de las derechas o imágenes escandalosas como las del gerente del Servicio Andaluz de Salud en los toros en el repunte más alto de la alerta sanitaria. Además, a la oposición se la ningunea: se sacan poco y mal sus actividades. Canal Sur no es ya la nuestra, la de todos, sino la suya. Usan y abusan de este medio público para sus intereses particulares. Como siempre hacen las derechas.

Prejuicio presidencial

La casa de los líos, capítulo 7.
PREJUICIO PRESIDENCIAL

Las concesiones a la extrema derecha en los siete meses de gobierno de Partido Popular y Ciudadanos en Andalucía han generado un profundo malestar entre los colectivos de mujeres. El Gobierno de las derechas ha venido pagando sin disimulo el peaje a Vox por su apoyo para poder llegar al Palacio de San Telmo, sede la Presidencia. El partido de Santiago Abascal tensó mucho la cuerda para la aprobación del primer presupuesto y para retirar su enmienda a la totalidad arrancó una serie de exigencias, entre ellas reducir partidas para igualdad y rebautizar la violencia de género como intrafamiliar, en el fatídico documento en la que aparecen las tres siglas de las derechas.

Para intentar acallar la protesta, el presidente de la Junta se reunió el 16 de julio (dos días antes de la aprobación de las cuentas públicas para este año) con el pleno del Consejo Andaluz de Participación de las Mujeres en el antiguo palacio de los Montpensier. Moreno Bonilla llegó al Salón de los Espejos, lugar solemne para encuentros de trabajo, y no tuvo otra ocurrencia tras saludar a todas las presentes y hacerse la foto de familia que decirles: “Qué guapas sois todas”. El cumplido presidencial, cargado de connotación machista, sentó a cuerno quemado entre las asistentes. ¿O es que el presidente se creía que el feminismo está reñido con la belleza? ¡Cuánto prejuicio! Para colmo, ese mismo día la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, negó la brecha salarial entre hombres y mujeres. Las representantes de los colectivos de mujeres salieron de San Telmo más preocupadas que entraron… y eso parecía imposible.

Foto.- Junta de Andalucía. Reunión del 16 de julio.

¿Mobbing en San Telmo?

La casa de los líos, capítulo 6.
¿MOBBING EN SAN TELMO?

En un episodio anterior ya informábamos de las ínfulas clasistas que se gastan los nuevos inquilinos del Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía. Actitudes despóticas, miradas por encima del hombro e incluso gestos de desprecio hacia los empleados públicos. Y no son los cargos políticos los que más recurren a los malos modos. Es el personal de confianza, esa cohorte de asesores y colaboradores que acompaña a todo gobierno, el que más se prodiga en esas lides chuscas.

Algunos trabajadores aguantan como pueden los feos detalles del régimen de las derechas y esperan agazapados la decadencia de este gobierno malencarado. Otros han optado por solicitar cambio de puesto en el concurso de traslado ya en marcha. Los moradores de San Telmo se creen de una casta superior. Y tanto… que han tomado decisiones tan arbitrarias y con vis supremacista como cambiar a ordenanzas de sitio porque no les gustaba su cara.

En algún caso tanto desmán ha conseguido colmar la paciencia de los afectados. Se comentan por los pasillos del antiguo palacio de los Montpensier la interposición de una denuncia por acoso laboral por parte de un/a funcionario/a contra uno de los cargos de libre designación puestos a dedo por los que ahora mandan allí. Y si no hay otro caso más de mobbing en los tribunales es porque lo ha conseguido parar a tiempo el secretario general técnico de Presidencia, que se ha puesto al frente de las operaciones para amortiguar el malestar existente entre los empleados públicos. El dedo apunta a una persona muy cercana al presidente Moreno Bonilla como causante principal del desaguisado. Por momentos esta casa de los líos es para muchos trabajadores públicos una casa de los horrores.

Citas a ciegas

La casa de los líos, capítulo 5.
CITAS A CIEGAS

El uso de los coches oficiales en la Junta de Andalucía se limita en función del rango del alto cargo. De viceconsejería hacia arriba se tiene derecho a asignación de vehículo propio con el correspondiente conductor (o conductores, según los casos). El resto del organigrama cuenta con un servicio de incidencias rotatorias para actividades concretas y la ruta parte desde el centro administrativo. Al menos eso marca la norma pero otra cosa es lo que hace el Gobierno de las derechas en Andalucía para saltársela a la torera.

Es práctica habitual en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia, hacer citas a ciegas para burlar las instrucciones de utilización del parque móvil público. Los gabinetes pasan la orden de servicios de la jornada siguiente al departamento de movilidad y en algunos casos no se especifica el beneficiario del traslado. El conductor no sabe a quién transportará hasta que llega al punto de recogida. Con esta triquiñuela se sortean los impedimentos y se les da cobertura a personas que no les correspondería. Otra forma de compensar en especie a altos cargos que se lamentan amargamente de sus salarios. Los mismos de siempre, los más bajos de España, y que tanto criticaban cuando estaban en la oposición. Como las indemnizaciones por alquiler para los representantes públicos que vienen de fuera de Sevilla, las cesantías (paro de los políticos), los coches oficiales y un sinfín de denuncias demagógicas que ahora se les vuelven en su contra.

Por cierto, nos enteraremos algún día de la persona que fue trasladada desde Sanlúcar de Barrameda, municipio que acogió una reunión/fiesta del Consejo de Gobierno a costa de nuestros impuestos, hasta Málaga sin tener crédito para ello… Dicen los mentideros de San Telmo que era periodista. El consejero de Presidencia, Elías Bendodo, que lo maneja todo en la antigua morada de los Montpensier, tal vez un día nos lo cuente.

Foto.El Mundo.

De juerga rociera

La casa de los líos, capítulo 4.
DE JUERGA ROCIERA

El servicio público obliga a tener agendas muy extensas y con mucha actividad durante todo el día. Es normal que un alto cargo comience muy temprano y culmine bien entrada la noche. Los que sufren estas maratonianas jornadas son los empleados públicos que acompañan al político en su quehacer: personal de gabinete, escoltas y conductores, fundamentalmente. Estos trabajadores conocen el sacrificio horario que acarrea su puesto y lo suelen llevar con mucho estoicismo. Lo que ya no es tan normal es que un alto cargo aproveche su agenda pública para extenderla con una parranda privada y ‘castigue’ a su equipo con una noche en vela o de imaginaria esperando a que el susodicho decida regresar a casa cuando el cuerpo ya no aguanta.

Una peripecia de este tipo vivió hace un par de meses un conductor que presta sus servicios en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia. Un preboste del gobierno de las derechas adscrito a este departamento decidió ir a El Rocío por supuesta razón de su puesto y concluyó la jornada a las seis de la mañana después de unas cuantas horas de palmas y olés en distintas casas de la aldea. Cuando terminó su tarea, si es que tuvo alguna, se pegó una juerga rociera de categoría y el empleado público esperando que el gerifalte decidiera picar billete de vuelta al hogar.

Este alto cargo (cuyo nombre conozco y me reservo) es muy amigo de otro que manda mucho más en San Telmo. Posiblemente por eso, muchos días lo recogen de su casa en una ciudad a unas decenas de kilómetros de Sevilla aunque por su posición en el organigrama no le corresponde ese servicio y tendría que acudir al antiguo palacio de los Montpensier en vehículo propio. No sólo hacen uso de privilegios que no les corresponden, sino que además tratan con desdén y miran por encima del hombro a los empleados públicos a su servicio. Estilo cortijero.

Clasismo

La casa de los líos, capítulo 2.
CLASISMO

La llegada de los nuevos inquilinos de las derechas al Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, se ha traducido en importantes cambios en las relaciones entre políticos y empleados públicos. Los manijeros de la casa presidencial han exigido a los trabajadores dirigirse a los flamantes prebostes con fórmulas de tratamiento de otros tiempos. En la etapa socialista había familiaridad y respeto. Ahora se ha impuesto la pompa y el boato: se exige el ‘señor’ y el ‘don’ por delante del cargo o el nombre de pila del gerifalte. Y hablo en masculino porque los que parten el bacalao en San Telmo son hombres: un presidente, un vicepresidente, un consejero de Presidencia, un viceconsejero de Presidencia… Se recuperan rancias formas de tratamiento para marcar distancia entre la plebe trabajadora y los patricios gobernantes. A los empleados públicos al servicio de esta clasista clase dominante (ordenanzas, conductores, equipo de cocina… y también escoltas) se les mira por encima del hombro, se les perdona la vida e incluso se han producido episodios de falta de respeto. El gen de señoritingos que llevan los conservadores en sus venas ha aflorado con toda su crudeza. Se creen de una casta superior. Como siempre.

Foto.- Cadena Ser. Los cuatro ‘señores’ de San Telmo: Sanz, Marín, Moreno Bonilla y Bendodo.

La habitación del pánico

Los altos cargos en el Gobierno andaluz de las derechas duran menos en su puesto que un caramelo en la puerta de un colegio. Apenas se cumplen seis meses de este engendro aupado por la extrema derecha, cuando se han producido ya trece dimisiones/ceses en el flamante organigrama de San Telmo:

Alberto García, consejero de Hacienda.
Elisa Fernández-Vivancos, delegada de Turismo, Justicia, Regeneración y Administración Local en Granada.
Pilar Ariza, secretaria general de Universidades
Isabel Álvarez, directora general de Fondos Europeos.
Antonia Morales, delegada territorial de Educación, Deporte, Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta en Almería.
Miguel Luis Guijarro, delegado de Empleo y Economía de la Junta de Andalucía en Málaga.
Concepción Cobo, secretaria general de Fondos Europeos al Desarrollo Rural Sostenible.
María Luisa García Gestoso, directora del Plan Estratégico de Vacunaciones.
Inmaculada Jiménez Bastida, secretaria general de Técnica de Igualdad.
Mercedes Sánchez Vico, directora del Instituto Andaluz de la Mujer.
Sebastián Díaz Ruiz, director del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMLCF) de Málaga.
Isabel Balbín, viceconsejera de Empleo.
Francisco Javier Martínez López, viceconsejero de Igualdad.

A este gobierno  de derechas se entra por la puerta y a las pocas semanas se sale por la ventana. Una realidad que contrasta con el discurso cosmético del presidente Moreno Bonilla, que tanto presume de estabilidad pero los componentes de su equipo tripartito salen de estampida a las primeras de cambio, generando justamente el efecto contrario al que predican. Tanta espantada da la imagen de improvisación y transmite desconfianza hacia la ciudadanía y hacia los inversores.

La mayoría de las bajas, diez de las trece, se han producido en las áreas gestionadas por Ciudadanos. Muy especialmente en la Consejería de Igualdad. Una circunstancia que obedece fundamentalmente al idilio que mantienen con Vox tanto PP como Cs. El negacionismo de la extrema derecha a la violencia de género o la brecha salarial es incompatible con la defensa de la igualdad. No es de extrañar el guirigay que existe en la Consejería. Ítem más, el ambiente enrarecido que genera el autoritarismo de la jefe y algunos de sus resortes de confianza.

Visto lo que ocurre en esta casa de los líos que es el Gobierno de Andalucía, le diría a Albert Rivera que la habitación del pánico está aquí, en Andalucía, donde sus cargos huyen despavoridos sin apenas haber calentado el asiento… O la cascada de dimisiones en la dirección naranja. Todo por la deriva a la derecha de un partido que cada vez está más lejos del centro, de un partido que se encuentra más cómodo con Vox que con otras fuerzas, como el PSOE, que tanto han dado por este país y han hecho posible estos cuarenta años de convivencia pacífica, democracia y progreso social.

Foto.– Las tres patas del Gobierno tripartito: Moreno Bonilla (PP), Marín (Cs) y Hernández (Vox)