Vox y la chica de la curva

La brecha salarial entre mujeres y hombres es una evidencia salvo para la extrema derecha con su visión machista del mundo. Vox nos quiere hacer comulgar con la rueda de molino de que esta discriminación en materia laboral es uno más de los inventos progres. Para este partido negacionista los estudios serios sobre la menor retribución de las mujeres en una leyenda urbana alimentada por el rojerío. Tanto es así, que el partido de Abascal ha presentado en el Parlamento de Andalucía una iniciativa contra estos “falsos planteamientos de tinte ideológico”, los considera tan irreales como “la chica de la curva”. De esta forma tan despectiva y surrealista despacha una cuestión de tanta trascendencia como la brecha salarial. Todo el texto está plagado de disparates y tics reaccionarios. Éstos son los que le marcan el ritmo al Gobierno de las derechas en Andalucía. Ante este insulto a la inteligencia que promueve la tercera pata del tripartito se van a tener que retratar. Aquí no caben medias tintas. La extrema derecha cabalga desbocada con la complicidad y el aliento de Partido Popular y Ciudadanos.

El papelón de Rivera

La ruptura de Ciudadanos con Manuel Valls deja en un muy mal lugar a Albert Rivera. La respuesta iracunda del líder naranja retrata a un político de poco fuste y cortos vuelos. El ex primer ministro francés ha tenido un gesto de altura al propiciar la continuidad de Ada Colau y frenar el avance del independentismo. Con esta audaz decisión ha evitado que Barcelona se convierta en otro escaparate de propaganda del separatismo catalán. Se podría decir que la jugada es positiva o, al menos, desde la óptica del partido naranja, se primaría el mal menor. Si este partido nació según sus fundadores para frenar la deriva secesionista, ¿por qué no han visto con buenos ojos este movimiento político? Rivera, dirigente caprichoso y acelerado, ha preferido cortar amarras en cambio con Valls, con quien mantenía un enfriamiento de relaciones por las críticas de éste a los pactos implícitos y también explícitos de Cs con la extrema derecha.

¿Le ha molestado a Albert Rivera el frenazo en seco que ha sufrido el independentismo en Barcelona? Por su modo de reaccionar como elefante en cacharrería se diría que sí. ¿Preferiría un alcalde como Ernest Maragall para tener otro frente de confrontación continua? Ciudadanos se ha instalado en la polarización y en el frentismo, en el cuanto peor mejor. Cataluña y, por tanto, España se merecen una mirada más elevada y menos mezquina. No se trata de agitar el conflicto para arañar un puñado de votos, sino de buscar caminos de entendimiento para ir reduciendo los decibelios y la temperatura. No incrementar la presión por interés particular y sí favorecer la reconstrucción de puentes y la convivencia democrática. Se ha de mirar un poco más allá del propio ombligo. La réplica desproporcionada de Cs y Rivera ante el gesto de Valls se asemeja mucho a la pataleta de un niño al que le quitan un juguete. Pero, Albert, hay algo que un dirigente político debería saber: con las cosas importantes no se juega.

Foto.- El Español. Valls y Rivera.

Fuera máscaras

Ya nadie duda hoy de que en Andalucía padecemos un tripartido de las derechas y la extrema derecha. La retirada de la enmienda a la totalidad de los presupuestos de Vox, la manera jubilosa y la camaradería con que lo celebró el tridente reaccionario y la firma de un acuerdo para las cuentas de este año y de 2020 en un documento que encabeza las siglas de las tres fuerzas políticas certifican lo evidente y que todos ya conocíamos aunque Partido Popular y Ciudadanos se negaban tozudamente a reconocer. El PP no tenía muchos problemas en ensalzar su alianza con Vox pero los naranjas mantenían su idilio con los ultras tras una celosía. Ya Cs coquetea en público con Vox y se ha situado sin disimulo como la tercera pata del bloque de las derechas. Lo de ser liberal y de centro el viento se lo llevó. Se acabó la farsa y ya empieza el baile político sin caretas…

Fotos.– Paco Fuentes.

Ganan las multinacionales

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) lleva varios meses defendiendo la implantación de la subasta de medicamentos en toda España porque supondría un ahorro global de la factura farmacéutica de 1.000 millones en toda España. Este organismo, que tiene por objeto velar por la sostenibilidad de las finanzas públicas, entiende que este sistema de eficiencia en el gasto implantado en Andalucía es positivo y debería extenderse a todo el país. Supone reducir la factura en farmacia del Estado sin menoscabo de calidad de los fármacos y la seguridad para los pacientes. No en vano ningún medicamento se puede expender en España sin el aval de la Agencia Española de Medicamentos. La medida, por tanto, es más que interesante: menos gasto para las arcas públicas y cobertura satisfactoria para el usuario.

El Gobierno actual de Andalucía de las derechas, por el contrario, ha decidido derogar este sistema para la selección de medicamentos por razones puramente ideológicas. Una postura que atenta contra la eficiencia en la gestión de los recursos públicos y con la que se pretende favorecer a los grandes laboratorios farmacéuticos. El Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy ya intentó en varias ocasiones hacer descarrilar esta propuesta de la Junta de Andalucía en la etapa socialista pero se encontró con sonoros varapalos jurídicos por parte del Tribunal Constitucional. Ahora, el gabinete andaluz de las derechas lo intenta hacer por la vía de los hechos y no va a renovar la licitación de los lotes. Ahora debería derogar la legislación vigente y volver al sistema anterior. Pierden los beneficiarios (pagarán más por sus medicamentos), se pierden recursos en las arcas públicas, ganan las multinacionales. Un desastre para lo público.

Señales para la alarma

El proyecto de presupuestos que ha presentado el Gobierno de las derechas de Andalucía supone un frenazo brusco al crecimiento económico y a la creación de empleo, según las previsiones de sus propios autores, y al mismo tiempo encierra de manera subrepticia instrumentos para empezar con las privatizaciones y el desmontaje de los servicios públicos que garantizan la igualdad y el estado del bienestar conquistado durante casi cuatro décadas de autonomía. Algunos ejemplos que producen alarma:

  • El texto presupuestario abre la puerta a la entrada de capital privado en la sanidad pública. Pretende convertir el Servicio Andaluz de Salud (SAS) en un ente empresarial siguiendo el modelo de privatizaciones y caos que perpetró María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha.
  • Mayor incremento de las partidas a la educación privada-concertada que la experimentada por la pública. Dinero que se quita a la construcción de infraestructuras educativas públicas. Se empieza el camino que ya recorrió la Comunidad de Madrid para jibarizar la educación pública.
  • Se recorta drásticamente las políticas de ayuda a las familias: 140 millones de euros menos, una tercera parte del programa (32%) se ha volatilizado.
  • Vender a sus amiguetes entes instrumentales como Veiasa (gestiona las ITV) o Cetursa (responsable de la gestión de Sierra Nevada) que generan importantes beneficios y que suponen un bocado apetitoso para el negocio privado. Su venta sería como si matáramos a una gallina que pone huevos de oro.
  • Suma y sigue…

Y como Vox, la tercera pata del banco de la gobernanza en Andalucía, la que tiene la sartén por el mango, ha amagado con una enmienda a la totalidad y con tumbar las cuentas, pues PP y Ciudadanos se aprestan a sentarse a negociar e hincar la rodilla ante sus reclamaciones. Entre otras muchas cuestiones, los ultras quieren cargarse lo que llaman despectivamente y sin razón “chiringuitos de género” (por ejemplo, el Instituto Andaluz de la Mujer y los equipos que trabajan en la lucha contra la violencia de género). Para la extrema derecha no existe desigualdad entre hombres y mujeres, todo es propaganda progre, y la brecha salarial entre ambos sexos es tan irreal como la “chica de la curva”. Con esta visión de las cosas luego los de Abascal no quieren que los llamen machistas.

Foto.Navarra Información. Moreno Bonilla (PP), Marín Cs) y Serrano (Vox), el tridente de las derechas en Andalucía.

El gesto de Valls

Lo que ha hecho Manuel Valls no es habitual en la vida política. El ex primer ministro francés y concejal electo por Barcelona le ha ofrecido a Ada Colau sus votos para que siga al frente de la Alcaldía de la ciudad. Y lo hace gratis, sin pedir nada a cambio, sólo con la finalidad de impedir que el independentismo se haga con el bastón de mando municipal. Si inaudito es el gesto de Valls, no menos llamativa es la equidistancia de Colau y las reservas manifestadas por su gente de confianza a esta vía. La todavía alcaldesa prefiere un pacto imposible con ERC y PSC, imposible porque los socialistas no pactarán con los separatistas. Cuesta entender el purismo de En Comú Podem, la confluencia catalana vinculada a Podemos. No hay mejor forma de transformar y hacer avanzar a una sociedad que desde las instituciones, y más aún quitándole un instrumento político de tanta magnitud como el Ayuntamiento de Barcelona a ERC y Ernest Maragall, que lo pondrían al servicio del procés y no de los ciudadanos, como están haciendo desde la Generalitat. En este caso, las dudas de Colau y su partido ofenden.

Foto.- elnacional.cat.

España se tiñe de rojo

Europeas 2019

Municipales 2019

Autonómicas 2019

Tras el triunfo incontestable del PSOE en las elecciones generales de abril, los ciudadanos volvieron a depositar de forma mayoritaria la confianza en los socialistas en los comicios de ayer. Amplia victoria en las europeas, la lista encabezada por Josep Borrell consiguió 20 escaños, seis más que hace cinco años, y una ventaja de ocho escaños y casi tres millones de votos sobre el segundo, el PP. En las municipales el mapa ha cogido mucho color rojo respecto a la cita anterior: con siete puntos más que el PP, que se traducen en 1,2 millones de votos más, y 2.000 concejales más en toda España (22.329 socialistas frente 20.325 populares, la tercera fuerza es ERC con poco más de 3.000). Y en las autonómicas, se confirmó el pronóstico del CIS: el PSOE ganó en 10 de las 12 autonomías que celebraban elecciones. La más que posible pérdida de la Comunidad de Madrid y algún otro territorio por el pacto de las derechas con la ultraderecha no puede tapar ni de lejos una victoria tan rotunda. Estas tres imágenes que acompañan el post valen más que mil palabras.