Pedir la luna

La única diputada de Podemos, Raque Romero, ha impedido que ya hoy gobierne ya la izquierda en La Rioja después de casi tres décadas. La victoria del PSOE (15 diputados) requiere dos votos más (los de las representantes morada y de IU) para conseguir la mayoría absoluta y hacer posible el cambio. La derecha (12 escaños el PP y cuatro Ciudadanos) no permite otra combinación. Hete aquí que ante tan ansiado giro político en esta comunidad autónoma que llevaría a la presidencia a la socialista Concepción Andréu,  la parlamentaria del partido de Pablo Iglesias ha impedido que la candidata socialista acceda a la presidencia en primera votación y amenaza con mantener el no si no le dan lo que pide. Raquel Romero exige tres consejerías con un solo escaño en un gobierno que al día de hoy sólo tiene ocho carteras. La petición se antoja desproporcionada, descabellada, ilógica. La tozudez de la podemita ha hecho saltar por los aires la coalición con IU en La Rioja. Estamos ante un disparate que puede tirar por tierra en relevo en el ejecutivo riojano. Por pedir que no quede, aunque se frise el esperpento, pero todos sabemos que la avaricia rompe el saco… ¿Está siguiendo un guión escrito por Iglesias para presionar a Pedro Sánchez para el Gobierno de España?

Infografía: El País.

Resultado inapelable

Las elecciones generales de este domingo han deparado un rotundo triunfo del PSOE y una única opción para la presidencia del Gobierno de España: Pedro Sánchez. Los socialistas casi doblan a la segunda fuerza, un Partido Popular que se ha hundido con estrépito perdiendo la mitad de los apoyos que cosechó en 2016. Las urnas han dado una mayoría de izquierdas frente al tridente de las tres derechas, un amplio apoyo en favor de la moderación, el progreso y la convivencia frente a la radicalización, el retroceso y el frentismo.

El PSOE vuelve a ganar unas elecciones de ámbito general once años después y lo hace con notable diferencia sobre el resto, hasta el punto de que el mapa de España ha virado en menos de tres años del azul al rojo, con 123 escaños en el Congreso y mayoría absoluta en el Senado, una cámara esta última en la que dominaba el PP desde el siglo pasado. Se ha producido una fuerte movilización de la izquierda para evitar que ocurriera el pacto de la vergüenza de las derechas y la ultraderecha, las consecuencia del 2 de diciembre han sido un agente movilizador del voto progresista.

El pueblo español ha parado en seco a la derecha altanera y faltona. El PP sufre un serio varapalo y presenta los peores resultados desde su refundación en 1990 (16,7% y 66 escaños). Mantiene por décimas la segunda posición, con Ciudadanos pisándoles los talones a punto de darle el sorpasso, y la cabeza de Pablo Casado en el aire. Los naranjas mejoran su grupo en las Cortes pero quedan muy lejos del discurso triunfalista de su líder, Albert Rivera, que ha fracasado en su estrategia de aislar al PSOE con su monotema territorial y ya se postula fatuamente como el nuevo líder de la oposición.

La extrema derecha entra por primera vez en las Cortes desde que se instauró la democracia, con 24 escaños y más del 10% de los votos. Una presencia que asusta pero que está muy por debajo de las expectativas. Las exhibiciones de fuerza en sus mítines y sus campañas fake habían producido un espejismo electoral, un temor que finalmente no ha sido para tanto por la madurez de nuestro electorado. Hasta ahora, los ultras estaban camuflados en el PP y ahora tienen espacio propio. España ya ofrece una foto parlamentaria muy a la europea.

Dos apuntes más. Unidas Podemos se deja casi la mitad de los escaños, pasa a ser cuarta fuerza en España, pierde su grupo en el Senado y el liderazgo de Pablo Iglesias queda tocado. Aunque sin su presencia en la recta final de la campaña, muy especialmente por su gestión de los debates, el resultado final habría sido peor. El nacionalismo periférico ha salido reforzado por la radicalidad de las derechas: por primera vez el independentismo catalán gana unas generales en esta comunidad y PNV y Bildu refuerzan sus posiciones. El PP se queda sin representación en Euskadi y sólo tiene un escaño en Cataluña. A la derecha el tiro le ha salido por la culata.

Y Andalucía ha sido la comunidad que más ha aportado a la victoria socialista y de Pedro Sánchez. Más de un millón y medio de sufragios, 24 diputados y 24 senadores, triunfo en las ocho provincias y primera fuerza en 734 de los 786 municipios de esta comunidad. Cumpliendo con creces los objetivos comprometidos públicamente por Susana Díaz, que se ha volcado en esta campaña.

Unos resultados que además tienen una lectura en clave autonómica: Andalucía ha planteado en las urnas una moción de censura al actual gobierno regional tripartito de las derechas y la extrema derecha. El mensaje de la gente de esta tierra ha sido nítido contra este pacto de perdedores y de la vergüenza. El PSOE dobla en votos y en escaños al segundo y tercero: 24 representantes socialistas frente a 11 de Ciudadanos y 11 del PP.

Sin duda, el gran derrotado de estos comicios es el actual presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla. Acumula en cuatro meses los dos peores resultados del PP. Hasta tal punto que ha sido superado por Ciudadanos en Andalucía y es ya la tercera política. Con estos datos, el Ejecutivo andaluz no presenta el sentir de la mayoría y da muestras de debilidad e inestabilidad, sobre todo porque para aprobar cualquier medida depende de Vox. En menos de 100 días el electorado le ha dado un sonoro suspenso.

 

Hipoteca para elegidos

No todo el mundo tiene la misma suerte que Pablo Iglesias e Irene Montero para conseguir un crédito hipotecario tan ventajoso. Para ver si tan favorables condiciones están al alcance de cualquier ciudadano, he visitado la página de la Caja de Ingenieros y lo he comprobado en el simulador de hipotecas. Con importes parecidos al valor de su inmueble y de su hipoteca conseguida, la herramienta de la entidad me deniega el préstamo por superar lo pedido el 80% del precio de la vivienda. Sólo esto ya llama la atención. Sin contar que cualquier comisión de riesgos pondría serios reparos, por no decir de forma categórica que no daría el plácet, a personas que no disponen de empleos indefinidos ni de un supuesto patrimonio que respalde la operación. La respuesta del simulador me hace pensar que hubo cierto trato de favor para los dirigentes podemitas. La operación inmobiliaria, que une posibles privilegios y una insultante incoherencia política, se somete desde hoy al blanqueo en un plebiscito de legitimación de los lideres. ¡Qué panorama!

Bienvenidos a la ‘casta’

No he querido escribir estos días de uno de los asuntos de actualidad de la semana porque cada cual hace con su dinero lo que quiera siempre que sea legal. Si hoy escribo este post es porque los protagonistas, Pablo Iglesias e Irene Montero, lo han convertido en materia pública convocando un referéndum entre las bases de Podemos para seguir o no en sus cargos tras la compra de un chalet de lujo por valor de 600.000 euros. Esta operación inmobiliaria no es noticia en sí misma, lo que ocurre es que la demagogia y populismo podemitas la habrían definido como propia de la casta si los titulares de la escritura fueran de otro signo político. Iglesias y Montero han impartido tantas lecciones de moralidad y han repartido tantos carnets de pureza democrática que esta compra ha puesto sobre el tapete sus contradicciones. Haz lo que yo diga y no lo que yo haga. Y por si no fuera ya sangrante la incoherencia entre su discurso y su praxis, también existen sospechas más que fundadas sobre supuesto trato de favor en la obtención de la hipoteca: cobertura del 90% del precio de compra, cuando el límite para la inmensa mayoría está en el 80%, y condiciones muy favorables de pago, al alcance de muy pocos proletarios en el mercado bancario. El resultado es que tienen una vivienda propia de aquellos a quienes los morados llaman casta y además han conseguido supuestos privilegios hipotecarios de los bancos. Se someten al veredicto de los suyos en un plebiscito personal, una maniobra a la desesperada de trasnochado culto al líder, pero la gente, la ciudadanía en general, ya los tiene calados.

Foto.- La Razón.

Foto para un contexto cambiante

Ha salido el barómetro sel CIS de enero y nos ha dado la primera foto demoscópica tras el proceso electoral catalán del 21 de diciembre. Hay que digerirlo con la cautela de que estamos ante un instrumento falible, de que vivimos una coyuntura política muy cambiante y de que no se atisban elecciones anticipadas (si Rajoy agota la legislatura, queda partido hasta junio de 2020). El titular mediático más relevante es el ascenso de Ciudadanos al tercer lugar, desplazando a Podemos. Pero en un análisis desde una perspectiva progresista, lo preocupante es que la derecha supera a la izquierda con cierta holgura y, de confirmarse esta tendencia, la suma de Partido Popular y Ciudadanos podría rondar la mayoría absoluta. La estimación de voto, la conocida ‘cocina’, da la victoria al PP, con un 26,3%, seguido del PSOE (23,1%), Ciudadanos (20,5%) y Podemos más confluencias (19%). Si se observa la intención directa de voto, los socialistas aparecen en primera posición. Igual ocurre si al apoyo electoral manifestado de forma espontánea se le suma la simpatía hacia los partidos. En este estudio del CIS no aprueba ningún político y la peor nota la recibe Pablo Iglesias: un escuálido 2,54. Su popularidad caído en picado por su soberbia y su discurso errático, especialmente ante el conflicto catalán.

En clave andaluza, el claro ganador de unas elecciones en esta comunidad sería el PSOE,  a mucha distancia de las otras tres fuerzas nacionales. Los socialistas ganarían en siete de las ocho provincias y sólo en Almería lo adelantaría el PP por estrecho margen. Haciendo una extrapolación a escaños, el PSOE alcanzaría los 22 frente a 17 de la franquicia de Rajoy. Y Ciudadanos desbancaría a Podemos en el tercer lugar: 11 escaños naranjas por 10 morados. Esta lectura de urgencia permite concluir que Andalucía sigue confiando en  los socialistas. Y si los comicios fueran autonómicos, la distancia a favor del PSOE sería mucho mayor aún.

El sainete de Podemos

Sin encomendarse a sus compañeros catalanes, los comunes, Pablo Iglesias anunció ayer por sorpresa la decisión de Unidos Podemos de impugar ante el Tribunal Constitucional la aplicación del artículo 155 en Cataluña. Como en un corral de comedias, entró en escena un Xavier Domènech despavorido por una proclama que rompe su campaña de la equidistancia en las elecciones del 21 de diciembre. Todo un sainete a apenas tres semanas de los comicios. Lo que no podían hacer los independentistas por falta de diputados en el Congreso se lo pone en bandeja la formación morada. Se necesitan 50 parlamentarios para presentar un recurso ante el TC.

Todo el mundo era consciente de los coqueteos de Iglesias y su troupe con los separatistas. Pero esta iniciativa indica bien a las claras del lado que está Podemos. La posición sobre Cataluña está abriendo un abismo entre Iglesias y sus votantes. Ya lo alertó una de las cofundadoras, Carolina Bescansa, pidiendo que su partido “hablara más a España y a los españoles y menos a los independentistas”. Su sugerencia, salta a la vista, ha caído en saco roto. La cúpula nacional de Podemos se ha abrazado al secesionismo. Cada día tiene más poder el ala más radical y antisistema.

Iglesias pretende retorcer la realidad. La aplicación del 155 fue la respuesta constitucional y políticamente adecuada a la declaración unilateral de independencia tras un referéndum ilegal. Y ante el disparate separatista, nada mejor que hable la democracia, que los ciudadanos voten… Aunque a Podemos le gusta más un referéndum de independencia que unas elecciones autonómicas. Qué perdidos están.

Torpedo interno

No hay peor cuña que la de la misma madera. Carolina Bescansa ha dejado al descubierto la deriva de su partido en el conflicto catalán: “Podemos debe hablar más a los españoles y no sólo a los independentistas”. Lo ha dicho una de las cofundadoras de la formación morada después de ser purgada como miembro de la comisión constitucional del Congreso de los Diputados. Ya sabemos la razón del castigo. Bescansa ha recibido el apoyo en su tesis de falta de proyecto de Podemos para España de Luis Alegre, otro confundador también represaliado por el pablismo por discrepante con la línea oficial. Podemos está jugando más en el terreno de la autodeterminación que en el de la Constitución.

Lo más desternillante es la salida de la portavoz parlamentaria y sustituta de Bescansa en la susodicha comisión. Irene Montero ha afeado a su compañera que exprese su opinión en público ante los medios de comunicación. ¿No eran éstos los próceres de la transparencia? ¿No eran éstos los que querían retransmitir por streaming todas las reuniones? Como recoge el dicho popular: ‘Justicia, señor juez, pero por mi casa no’. Qué pronto han envejecido estos adalides de la nueva política. Purga, oscurantismo y radicalismo ideológico. Menuda carta de presentación.