Otro numerito

abril 27, 2017

Como hace un año. La rueda de prensa de Pablo Iglesias y sus aliados presentando hoy el anuncio de una moción de censura ha recordado a la de hace quince meses repartiendo sillones y autoproclamándose vicepresidente. Las mociones de censura en España son constructivas. No sólo se trata de remover al presidente del Gobierno, sino que hay que plantear un candidato y un programa alternativos. Lo primero, por lo tanto, que debería haber hecho dialogar y buscar un acuerdo con el resto de grupos. La convocatoria de Podemos a los medios llegó en torno a las 10 de la mañana y sólo después informaron a otros grupos políticos: a las 11 al PSOE, minutos antes a su socio Compromís y a las 11.15 vía SMS al PNV, a Ciudadanos ni quiera eso. Han puesto el tejado antes que los cimientos. Tal y como lo han hecho sólo han pretendido un golpe de efecto y así esta moción se quedará en una mera ocurrencia, en un brindis al sol, en una demostración del afán de protagonismo de Iglesias. Nos ha obsequiado con el mismo truco, con otro numerito, que hace un año y ya muchos grupos (y mucha gente) lo tienen calado.

El PP y el Gobierno están en una situación insostenible y deben dar muchas explicaciones. El PSOE se las va a pedir por su cuenta con seriedad, sin crear expectativas falsas. Esta iniciativa resulta inoportuna porque distrae al Parlamento de su responsabilidad de investigar al PP, esto es, salen los morados a echarle otra vez un cable a la derecha. Y hoy Rajoy sigue como presidente del Gobierno es precisamente porque así lo quisieron Iglesias y Podemos. Cuando se pudo desalojar a la derecha de la Moncloa, el 2 de marzo de 2016, votaron con el PP contra el candidato del PSOE. Esa cruz pesa sobre la espalda de Iglesias.

Es el momento de que Rajoy rinda cuentas ante todos los españoles sobre los casos de corrupción que cercan al PP, partido que él preside desde el año 2003 y tiene mucho que decir. No se puede esconder ni detrás del plasma ni en Brasil para no dar la cara. Por eso, tiene que empezar a funcionar en el Congreso de los Diputados la comisión de investigación sobre la corrupción del PP. Que no se demore ni un solo día más. La sociedad española exige rapidez y transparencia. Por esa comisión tendrán que pasar Rajoy y todos los afectados de su gobierno con la obligación legal de decir la verdad. A partir de ahí, con seriedad y rigor, se tienen que depurar todas las responsabilidades. Todas sin excepción.

Foto.Público.

Indecencia

abril 17, 2017

A nadie sorprende el mucho rencor contra el PSOE que rezuma buena parte de los dirigentes de Podemos, con Pablo Iglesias a la cabeza. Los ganadores de Vistalegre 2, el ala más radical de la formación morada, mira con resentimiento lo que ha representado el PSOE en la historia de España. Sólo así se entiende que la campaña del ‘tramabús’ incluya a Felipe González entre políticos de la derecha patria salpicados por casos de corrupción. Ellos que no tienen historia quieren echar fango contra un presidente que transformó este país y nos enganchó a Europa. Por eso, me parece una indecencia la agresión gratuita y ruin contra Felipe González. Pero no ofende quien quiere sino quien puede. Y este sesgo de la campaña demuestra las obsesiones y las debilidades de la actual cúpula de Podemos, toda curtida en la cantera de Izquierda Unida y con excesiva propensión antiPSOE. Primero, porque no quieren reconocer lo mucho que han representado los gobiernos socialistas en la mejora de la calidad de vida de la gente, les molesta que su rival a batir, al que han pretendido sin éxito dar el sorpasso, tiene historia y futuro. Y segundo porque quieren ocupar su sitio, quieren hacer lo mismo que han hecho con IU y los socialistas no se van a dejar, son más duros de pelar. Me quedo con las palabras de Susana Díaz defendiendo un PSOE autónomo y muy diferente de esa izquierda inútil que se preocupa más del grito y la pose que de los problemas de la gente.

PD.- Y los extremos se tocan. Es muy fuerte que Podemos le copie a la ultraderecha de HazteOír su formato del autobús viajero. Hay coincidencias que escaman y producen sonrojo.

Foto.eldiario.es.

No son de fiar

abril 7, 2017

Éste era el plan. La pinza Podemos-Partido Popular ha tumbado los presupuestos de Castilla-La Mancha. Una extraña alianza (o quizá no tanto) que se ha llevado por delante unas cuentas que buscaban seguir restañando los destrozos y los recortes salvajes de los cuatro años de Cospedal. El gesto morado es irresponsable y alevoso. Los de Pablo Iglesias habían alcanzado un acuerdo con los socialistas y de forma inopinada, en el último minuto, se han abrazado el PP demostrando que su palabra vale poco, es papel mojado, humo, de quita y pon, lo que hoy vale, mañana ya veremos. Los podemitas han demostrado que no son de fiar, que cuando dan la mano lo hacen de mentira, que sus compromisos son cínicos y acomodaticios. Les costará trabajo explicar este giro brusco cuando el texto fortalecía el estado del bienestar, favorecía una recuperación justa, apostaba por la recuperación de derechos, en definitiva, ponía a las personas en el centro de la acción de gobierno. Ha triunfado el alma radical de Podemos, la bandería triunfante en Vistalegre, la del grito y la pancarta que nada arreglan y que no aporta soluciones a los ciudadanos. Es una maniobra burda y en clave política que se les volverá en contra, que tendrá efectos contraproducentes. Mucha gente que se siente progresista verá que Podemos es esa izquierda inútil que no arregla nada y le hace el juego a la derecha… Como en los tiempos de Anguita.

Disparates

marzo 30, 2017

Produce perplejidad democrática que la Audiencia Nacional condene a un año de cárcel y siete años de inhabilitación a una tuitera por hacer bromas sobre el almirante Luis Carrero Blanco, vicepresidente del Gobierno del dictador Franco muerto en un atentado de ETA en 1973. El mal gusto merecerá una reprobación ética pero nunca debería tener una consecuencia penal. Una nieta del gobernante franquista, Laura Carrero Blanco, calificó de disparate la petición de la Fiscalía y dejó este mensaje que suscribo: “Me asusta una sociedad en la que la libertad de expresión, por lamentable que sea, pueda acarrear penas de cárcel“. Casandra Vera tendrá que recurrir al Tribunal Supremo para desactivar una condena que parece a todas luces desproporcionada. Una burla no puede costar tanto.

Y ni esto ni el dislate que propone Podemos aprovechando este caso de la tuitera: eliminar del Código Penal el delito de enaltecimiento del terrorismo. Ya la sinrazón de ETA es asunto del pasado, con el cese de la actividad armada en octubre de 2011 y el anuncio de entrega de armas hace apenas dos semanas, pero el principal problema mundial es el terrorismo yihadista. Desde luego, las sociedades democráticas no pueden bajar la guardia ante esta amenaza real a la convivencia pacífica. La libertad de expresión no  puede amparar, en mi modesta opinión, los crímenes de lesa humanidad que persiguen las acciones terroristas. La libertad de expresión no puede justificar ni alentar la barbarie. Al partido de Pablo Iglesias se le ha ido la mano con una iniciativa ventajista y descocada.

Ni condenar a nadie por enaltecimiento del mal gusto ni dar barra libre a los que defienden el terror. Los demócratas tenemos que estar en la defensa de la libertad de expresión pero también de la tolerancia y la vida en paz.

 

Vistatriste 2

enero 26, 2017

Los puentes están dinamitados. El encuentro de las distintas familias de Podemos culminó ayer en fracaso y con las posiciones más distantes si cabe. Pablo Iglesias e Íñigo Errejón parecen hoy enemigos irreconciliables, se sitúan en las antípodas. Desde el 26-J, con el pinchazo electoral (pérdida de más de un millón de votos por el ansia pablista del sorpasso que nunca llegó), la brecha se ha ido ensanchando sin cesar. No sólo estamos ante una pelea de sillones, que también. No comparten el modelo organizativo de partido: el primero quiere un poder omnímodo, de corte cesarista, con manos libres para hacer y deshacer, el segundo defiende una dirección más colegiada con recorte de atribuciones al líder. Tampoco existe sintonía en la acción política: el uno propugna la pancarta y la algarada y el dos se inclina por una política transversal haciendo valer la presencia en las instituciones. Ni siquiera coinciden en la estrategia de alianzas: Iglesias empuja para la fusión de Izquierda Unida, Errejón plantea una mayoría cualificada para que no prospere la convergencia. Entre ellos se ha abierto un abismo prácticamente insalvable. En una reciente actividad parlamentaria ni siquiera se sentaron juntos, pusieron un escaño y un compañero de por medio. La frialdad se ha instalado en su relación. Viven un enero gélido, la pobreza amistosa ha echado raíces. Todo apunta a una guerra sin cuartel durante el segundo fin de semana de febrero. Vistalegre acogerá a una asamblea de enfrentamiento y crispación, muy alejada de la primera edición de camaradería y buenos augurios. No sufren una crisis de crecimiento, es un conflicto profundo con consecuencias impredecibles.

Foto.La Razón. El saludo frío y marcando distancia en la Diputación Permanente del Congreso de hace una semana.

Vídeo surrealista

enero 5, 2017

No tengo nada contra las innovaciones en las formas de comunicación. Cada cual busca el canal y el registro que considera más oportunos para que sus mensajes lleguen y sean efectivos. Ahora bien, este sketch de la mítica serie de David Lynch protagonizado por Pablo Iglesias roza el surrealismo. Cuando uno ve a un aspirante a presidir el Gobierno de España hablando a un madero no sabe si reírse o echarse a llorar. Son los dirigentes de Podemos tan adictos a las redes sociales que tienen que rizar tanto el rizo para abrirse hueco y no siempre aciertan. Este es un claro ejemplo de que la sobreexposición produce más ruido que beneficio. No sólo insiste en el problema de fondo, la guerra sin cuartel en la formación morada entre pablistas y errejonistas, sino que la forma resulta un tanto patética. Allá ellos.

Pueblos

diciembre 30, 2016

Las formas y el fondo en política son igual de importantes. Rafa Mayoral, uno de los lugartenientes más aguerridos de Pablo Iglesias, metió ayer la pata hasta el fondo en ambos planos al valorar la moción de censura presentada por su franquicia en Aljaraque (Huelva) para desbancar a una alcaldesa socialista y poner a un regidor del Partido Popular. Despachó con destemplanza, casi con desprecio, el asunto e hizo una reflexión sobre el mundo rural que destiló clasismo a raudales. Cierto que cinco o seis horas más tarde, forzado por la polémica que había generada su desafortunada reflexión, pedía disculpas desde su cuenta de Twitter. El desbarre matinal, empero, muestra una forma de entender la política que divide y fractura por la sociedad marca de la casa morada.

En Al Rojo Vivo, a preguntas de la periodista Cristina Pardo, Mayoral reconoce que le importa muy poco lo que haya ocurrido en “un pueblo perdido de Huelva” y, en cambio, sí le preocupa la situación de los presupuestos de Madrid. ¡Ni que hubiera ciudadanos de primera que viven en capitales y ciudadanos de segunda de las zonas rurales! Todos somos iguales vivamos en pueblos o en ciudades. ¡Toda una demostración de clasismo! En la formación morada hay mucho dirigente pijo, sólo así se entiende este tipo de desvarío. Declaraciones como éstas demuestran la falta de respeto a los hombres y mujeres del mundo rural, aunque luego llegara la rectificación.

Y qué mal encajan la crítica en ese partido y que la realidad los ponga ante el espejo de sus contradicciones. En Aljaraque, el PSOE gobierna con IU y Podemos prefiere echarse a los brazos del PP. Con tanto que han largado, su discurso se les vuelve ahora como un bumerán. Lo primero que han intentado es desvincularse de la moción, así lo ha hecho la dirección andaluza de Teresa Rodríguez y el propio Mayoral, entre otros. Después se ha conocido que los dos concejales que participan en la moción de censura están inscritos en el censo de Podemos. El ínclito Mayoral, presionado por la incisiva Cristina Pardo, acaba reconociendo que es un error pero pasó rápido página para no cargar con este embolado. Sin duda, siempre es más fácil predicar que dar trigo.

Foto.Público. Iglesias y Mayoral.