España se tiñe de rojo

Europeas 2019

Municipales 2019

Autonómicas 2019

Tras el triunfo incontestable del PSOE en las elecciones generales de abril, los ciudadanos volvieron a depositar de forma mayoritaria la confianza en los socialistas en los comicios de ayer. Amplia victoria en las europeas, la lista encabezada por Josep Borrell consiguió 20 escaños, seis más que hace cinco años, y una ventaja de ocho escaños y casi tres millones de votos sobre el segundo, el PP. En las municipales el mapa ha cogido mucho color rojo respecto a la cita anterior: con siete puntos más que el PP, que se traducen en 1,2 millones de votos más, y 2.000 concejales más en toda España (22.329 socialistas frente 20.325 populares, la tercera fuerza es ERC con poco más de 3.000). Y en las autonómicas, se confirmó el pronóstico del CIS: el PSOE ganó en 10 de las 12 autonomías que celebraban elecciones. La más que posible pérdida de la Comunidad de Madrid y algún otro territorio por el pacto de las derechas con la ultraderecha no puede tapar ni de lejos una victoria tan rotunda. Estas tres imágenes que acompañan el post valen más que mil palabras.

Bandazos

Pablo Casado cree que la definición ideológica es algo tan simple o tan fácil de hacer como cambiarse de chaqueta. El viernes pasado seguía las directrices reaccionarias de Aznar e invitaba a Vox, a quien copiaba en tono y medidas, a formar parte de su gobierno. Apenas 48 horas después del monumental batacazo electoral del domingo, el líder del PP se autoproclama de centro y llama por primera vez ultraderecha a los de Abascal, con los que coqueteaba sin disimulo hace un cuarto de hora. Un nuevo bandazo y la opinión pública riéndose a carcajadas. Los giros políticos no se predican ni se consiguen como por ensalmo, se construyen con hechos a lo largo del tiempo. No es una cuestión táctica o de oportunismo, sino estratégica y de fondo.

Este volantazo visualiza la situación de extrema debilidad de un dirigente achicharrado en sólo nueve meses. Casado hoy es prisionero de sus palabras, sus pactos con Vox en Andalucía y la fatídica foto de Colón. Sólo empezará a ser creíble si rompen en Andalucía. Si en el PP quiere comenzar el enésimo viaje al centro, un trayecto que nunca culminan y siempre nos recuerda al día de la marmota, si quieren resultar mínimamente creíbles, que corten amarras de inmediato con la extrema derecha en Andalucía. Todo lo demás es mero postureo y una estratagema para frenar la hemorragia con vistas a las europeas, municipales y autonómicas en doce comunidades el 26 de mayo. Este truco está muy visto.

Foto.- El Periódico de Cataluña. Firma del pacto entre PP y Vox en Andalucía.

Resultado inapelable

Las elecciones generales de este domingo han deparado un rotundo triunfo del PSOE y una única opción para la presidencia del Gobierno de España: Pedro Sánchez. Los socialistas casi doblan a la segunda fuerza, un Partido Popular que se ha hundido con estrépito perdiendo la mitad de los apoyos que cosechó en 2016. Las urnas han dado una mayoría de izquierdas frente al tridente de las tres derechas, un amplio apoyo en favor de la moderación, el progreso y la convivencia frente a la radicalización, el retroceso y el frentismo.

El PSOE vuelve a ganar unas elecciones de ámbito general once años después y lo hace con notable diferencia sobre el resto, hasta el punto de que el mapa de España ha virado en menos de tres años del azul al rojo, con 123 escaños en el Congreso y mayoría absoluta en el Senado, una cámara esta última en la que dominaba el PP desde el siglo pasado. Se ha producido una fuerte movilización de la izquierda para evitar que ocurriera el pacto de la vergüenza de las derechas y la ultraderecha, las consecuencia del 2 de diciembre han sido un agente movilizador del voto progresista.

El pueblo español ha parado en seco a la derecha altanera y faltona. El PP sufre un serio varapalo y presenta los peores resultados desde su refundación en 1990 (16,7% y 66 escaños). Mantiene por décimas la segunda posición, con Ciudadanos pisándoles los talones a punto de darle el sorpasso, y la cabeza de Pablo Casado en el aire. Los naranjas mejoran su grupo en las Cortes pero quedan muy lejos del discurso triunfalista de su líder, Albert Rivera, que ha fracasado en su estrategia de aislar al PSOE con su monotema territorial y ya se postula fatuamente como el nuevo líder de la oposición.

La extrema derecha entra por primera vez en las Cortes desde que se instauró la democracia, con 24 escaños y más del 10% de los votos. Una presencia que asusta pero que está muy por debajo de las expectativas. Las exhibiciones de fuerza en sus mítines y sus campañas fake habían producido un espejismo electoral, un temor que finalmente no ha sido para tanto por la madurez de nuestro electorado. Hasta ahora, los ultras estaban camuflados en el PP y ahora tienen espacio propio. España ya ofrece una foto parlamentaria muy a la europea.

Dos apuntes más. Unidas Podemos se deja casi la mitad de los escaños, pasa a ser cuarta fuerza en España, pierde su grupo en el Senado y el liderazgo de Pablo Iglesias queda tocado. Aunque sin su presencia en la recta final de la campaña, muy especialmente por su gestión de los debates, el resultado final habría sido peor. El nacionalismo periférico ha salido reforzado por la radicalidad de las derechas: por primera vez el independentismo catalán gana unas generales en esta comunidad y PNV y Bildu refuerzan sus posiciones. El PP se queda sin representación en Euskadi y sólo tiene un escaño en Cataluña. A la derecha el tiro le ha salido por la culata.

Y Andalucía ha sido la comunidad que más ha aportado a la victoria socialista y de Pedro Sánchez. Más de un millón y medio de sufragios, 24 diputados y 24 senadores, triunfo en las ocho provincias y primera fuerza en 734 de los 786 municipios de esta comunidad. Cumpliendo con creces los objetivos comprometidos públicamente por Susana Díaz, que se ha volcado en esta campaña.

Unos resultados que además tienen una lectura en clave autonómica: Andalucía ha planteado en las urnas una moción de censura al actual gobierno regional tripartito de las derechas y la extrema derecha. El mensaje de la gente de esta tierra ha sido nítido contra este pacto de perdedores y de la vergüenza. El PSOE dobla en votos y en escaños al segundo y tercero: 24 representantes socialistas frente a 11 de Ciudadanos y 11 del PP.

Sin duda, el gran derrotado de estos comicios es el actual presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla. Acumula en cuatro meses los dos peores resultados del PP. Hasta tal punto que ha sido superado por Ciudadanos en Andalucía y es ya la tercera política. Con estos datos, el Ejecutivo andaluz no presenta el sentir de la mayoría y da muestras de debilidad e inestabilidad, sobre todo porque para aprobar cualquier medida depende de Vox. En menos de 100 días el electorado le ha dado un sonoro suspenso.

 

El drama de la derecha

La derecha hoy no es una, sino trino. Hasta hace unos años, el Partido Popular aglutinaba a todo el voto conservador, incluido la facción más extrema y nostálgica, y de una parte del centro. El nacimiento primero de Ciudadanos le empezó a restar apoyos por su ala más moderada. La posterior irrupción de Vox se puede llevar ese parte más ultra de su electorado y dejar al PP como al gallo de Morón: sin plumas y cacareando. La presencia de Vox ha deslizado a sus dos adversarios hacia posiciones más radicales. Casado y sus cuates compiten con los de Abascal para ver quién parece más facha o dice la barbaridad más grande… Rivera, en su afán de ocupar el espacio dejado por el PP, ha dado otro salto ideológico mortal con dos tirabuzones y ha abandonado el centro… Dos procesos electorales más y al líder de Cs lo vemos abrazando idearios más reaccionarios y es que hay apellidos que marcan. Entre azules y naranjas cunde el nerviosismo por evitar el crecimiento de su competidor ultra, con quien a la misma vez sumar para repetir el Gobierno trifachito de Andalucía. Si las cuentas les salen a los tres, habrá reedición del pacto de la vergüenza. La derecha hoy es una hidra de tres cabezas. Que no nos tomen por tontos: no será un acuerdo de PP y Ciudadanos, será una alianza a tres bandas con Abascal sentado en el Consejo de Ministros y con Aznar de padrino de la ceremonia. Si queremos evitar este engendro de las derechas, hay que ir a votar el 28 de abril. Después no valen las lamentaciones.

Viñeta.– PAT, en elplural.com.

Trifachito

Me parece muy acertado este concepto que con tanto arte y puntería usa el tuitero Gerardo Tecé para denominar a la triple alianza de las derechas y la extrema derecha en Andalucía. PP, Ciudadanos y Vox forman el eje de la reacción y quieren exportar su entente cordiale a todos los rincones de España. Ya no queda ninguna duda tras sus primeras proclamas al calor del anuncio de generales el 28 de abril. A los ultras de Santiago Abascal y los populares cada vez más radicalizados de Pablo Casado les importa poco que los llamen de derechas. Es más, Casado está en una carrera para taponar la fuga de votos por flanco diestro y cada día se asemeja más a los extremistas.

En cambio, a la derechita acomplejada y cobarde, usando la terminología de Vox para referirse a los naranjas, sí les escuece y les incomoda. Comienzan la precampaña proclamándose como liberales, porque lo de centristas ya no se lo cree nadie, ni siquiera ellos. Rivera se ha retratado con una renuncia expresa a dialogar tras los comicios tanto con Pedro Sánchez como con el PSOE. Ha trazado un cordón sanitario preventivo. Este maximalismo electoralista (que ya usaron en Andalucía contra Susana Díaz) sólo deja como opción a Ciudadanos constituir el trifachito a escala nacional. Ha quedado muy claro del pie del que cojean: entre el PSOE y Vox prefieren a la ultraderecha. Así se explica de la foto de la Plaza Colón. Y como dice el refrán, dos (en este caso tres) que duermen en el mismo colchón se levantan de la misma condición.

Foto.- Europa Press.

Foto para un contexto cambiante

Ha salido el barómetro sel CIS de enero y nos ha dado la primera foto demoscópica tras el proceso electoral catalán del 21 de diciembre. Hay que digerirlo con la cautela de que estamos ante un instrumento falible, de que vivimos una coyuntura política muy cambiante y de que no se atisban elecciones anticipadas (si Rajoy agota la legislatura, queda partido hasta junio de 2020). El titular mediático más relevante es el ascenso de Ciudadanos al tercer lugar, desplazando a Podemos. Pero en un análisis desde una perspectiva progresista, lo preocupante es que la derecha supera a la izquierda con cierta holgura y, de confirmarse esta tendencia, la suma de Partido Popular y Ciudadanos podría rondar la mayoría absoluta. La estimación de voto, la conocida ‘cocina’, da la victoria al PP, con un 26,3%, seguido del PSOE (23,1%), Ciudadanos (20,5%) y Podemos más confluencias (19%). Si se observa la intención directa de voto, los socialistas aparecen en primera posición. Igual ocurre si al apoyo electoral manifestado de forma espontánea se le suma la simpatía hacia los partidos. En este estudio del CIS no aprueba ningún político y la peor nota la recibe Pablo Iglesias: un escuálido 2,54. Su popularidad caído en picado por su soberbia y su discurso errático, especialmente ante el conflicto catalán.

En clave andaluza, el claro ganador de unas elecciones en esta comunidad sería el PSOE,  a mucha distancia de las otras tres fuerzas nacionales. Los socialistas ganarían en siete de las ocho provincias y sólo en Almería lo adelantaría el PP por estrecho margen. Haciendo una extrapolación a escaños, el PSOE alcanzaría los 22 frente a 17 de la franquicia de Rajoy. Y Ciudadanos desbancaría a Podemos en el tercer lugar: 11 escaños naranjas por 10 morados. Esta lectura de urgencia permite concluir que Andalucía sigue confiando en  los socialistas. Y si los comicios fueran autonómicos, la distancia a favor del PSOE sería mucho mayor aún.