Mentira sobre mentira

junio 27, 2018

Estamos descubriendo que todo en el Partido Popular era una mentira. Que la financiación era irregular, que muchos dirigentes falsearon o trampearon con sus currículos y que los 870.000 afiliados eran una ensoñación, una añagaza propagandística sobre la supuesta fortaleza de un gigante con los pies de barro. Las primarias para elegir al sustituto de Mariano Rajoy ha desmontado el truco de mercadotecnia sobre la militancia del PP. Sólo tendrán derecho a voto en este proceso poco más de 66.000 afiliados, un escaso 7,42% del censo hinchado. Uno de los aspirantes al sillón del líder caído ha definido esta situación como rozar el ridículo. Se queda corto. Para cualquier observador todo esto suena a ópera bufa, a esperpento mayúsculo. Si el bajo número de inscritos obedece al falseamiento del censo, malo. Y si lo es por desmotivación de sus bases en un momento tan determinante para el futuro del PP, con riesgo cierto de sorpasso en el centroderecha, mucho peor. Este escasísimo interés por la participación anuncia tiempos de decadencia y zozobra para la gaviota. En los cuarteles generales del PP tienen que estar muy preocupados. Nadie puede confiar en un partido que todo lo basa en la mentira.

Foto.- Antena 3.

Anuncios

Nueva etapa

junio 1, 2018

Estamos de enhorabuena. La democracia ha puesto punto y final a la etapa Rajoy, seis años y medio de gobierno de la derecha caracterizado por recortes, desigualdad e involución en derechos y libertades. El instrumento empleado es legítimo, constitucional y democrático, recogido en artículo 113 de nuestra carta magna. La moción de censura era inevitable y un deber ético tras la sentencia contundente del caso Gürtel. La falta de grandeza de Rajoy al no asumir responsabilidades políticas por el durísimo varapalo judicial precipitó esta salida de higiene democrática. El ya ex presidente podía haberse sometido a una moción de confianza, o convocar elecciones anticipadas o simplemente dimitir. Pero no, no hizo nada. Rajoy volvió a hacer de Rajoy. Todo un monumento a la parálisis. Su miopía política ha puesto de acuerdo a una amplísima mayoría de sensibilidades y ha favorecido que prospere una moción de censura por primera vez en la historia de nuestra democracia. Los aspavientos y los gritos hiperbólicos del PP no pueden ocultar su gran fracaso. No han estado a la altura de lo que demandaba este país.

Como socialista, me alegro del cambio en la Moncloa y de la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia. Y frente al apocalipsis anunciado por la derecha, la reacción de la Bolsa ha sido al alza. La llegada de la izquierda al Consejo de Ministros no afecta a la estabilidad económica de España. Era de perogrullo, pero la respuesta de los mercados acalla esas voces tremendistas del espectro conservador. Este país necesita un cambio de rumbo progresista y más diálogo, una acción política honesta que regenere la vida pública y que piense en la inmensa mayoría, que haga posible que la recuperación alcance a las familias y no sólo se quede en datos macroeconómicos, una acción política que devuelva derechos arrebatados y que trabaje por la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, que resuelva de una vez por todas la insuficiente financiación de las comunidades autónomas para garantizar el buen funcionamiento de los servicios públicos fundamentales… Sánchez tiene ante sí un gran reto. Mucha suerte y acierto.

Foto.El País.

Basta de regateo

mayo 16, 2018

Se ha acostumbrado el Partido Popular a prometer con fanfarria propagandística y no cumplir luego nada. Mucho anuncio, mucho material pirotécnico y si te he visto, no me acuerdo. Recurriendo al refranero, los peperos viven instalados en el mucho ruido y pocas nueces. Hoy dos movimientos ciudadanos nos han convocado en las calles hoy contra los recortes y los regateos del Gobierno de la nación. Los pensionistas han vuelto a exigir pagas dignas y revalorizadas cada año en función del incremento de los precios. También, colectivos de mujeres (y de hombres) reivindican que el gabinete de Rajoy cumpla lo acordado con los restantes grupos políticos en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Estaba prevista una aportación estatal de 200 millones de euros para luchar contra esta lacra social y el Gobierno quiere rebajarla a sólo 80 millones.  Una rebaja intolerable que denota que el PP se sumó al pacto con poca convicción. Y el goteo de víctimas nos horroriza semana tras semana. A la fuerza han tenido que asumir un cambio en su postura intransigente con las pensiones por la necesidad de apoyos para sacar los presupuestos de 2018. Son dos muestras palmarias de la falta de sensibilidad de la derecha que sufrimos en este país.

Siempre ha sido fácil y recurrente matar al mensajero. Acabamos de vivir otro de esos episodios kafkianos tan habituales en nuestro suelo patrio. La secretaria de Estado de Comunicación y persona de la más estrecha confianza de Mariano Rajoy, Carmen Martínez Castro, insultó el sábado a unos pensionistas concentrados ante la puerta del Ayuntamiento de Alicante para protestar ante el presidente por su insensible y errática política de pensiones. Para su desgracia, el error, el momento desahogo de la alto cargo, quedó grabado:”Qué ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles: Pues os jodéis“. La noticia se viralizó en medios y redes sociales, menos en TVE, que censuró su difusión. La secretaria de Estado, aunque pidió disculpas dos días después, sigue en su cargo pese al exabrupto contra los jubilados mientras que una editora del informativo de la cadena pública en la Comunidad Valenciana ha dimitido en discrepancia con la imposición de la dirección de TVE. Paga una profesional sólo por el hecho de querer hacer su trabajo con honestidad y contar lo acontecido. No es de extrañar que los representantes de los trabajadores del ente público acudan dentro de unos días al Parlamento europeo a informar sobre la manipulación y la desinformación que campan a sus anchas en la televisión pública. Y tampoco sorprende que el PP haya articulado otra maniobra de dilación en el Congreso de los Diputados para que no se tramite la sustitución del actual director general del ente. A los peperos les interesa mantener a un mayoral que cuide su cortijo que pagamos con el dinero de todos. Sólo desde esta concepción sectaria y muy alejada del servicio público se pueden entender estas palabras de ayer del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a un senador del PSOE: “Si no le gusta RTVE, cambie de canal”. Lamentable.

La historia se repite. Una y otra vez. Y a los protagonistas no se les cae la cara de bochorno. Cuando se producen buenos datos de paro y creación de empleo en Andalucía, salen los dirigentes del Partido Popular y apuntan el registro positivo a las políticas del Gobierno de Mariano Rajoy. Cuando la estadística ya no es tan favorable, achacan la responsabilidad a la Junta de Andalucía. Ayer se conocieron las cifras de paro correspondiente al mes de abril y Andalucía ha liderado en España el descenso del desempleo. Se han registrado 24.105 parados menos y 86.572 afiliados más a la Seguridad Social. Uno de cada tres parados menos en nuestro país y uno de dos ocupados nuevos es andaluz. Aplicando la tradicional estrategia del ancho del embudo, Antonio Sanz, delegado del Ejecutivo central en esta comunidad, sostiene sin ningún rubor que todo se debe a las políticas de Rajoy. Este trilerismo político, además de no engañar a nadie, deja en evidencia a aquel que lo practica. No cabe una lectura tan selectiva ni caprichosa de la realidad. El truco está ya muy visto.

Foto.- Expansión.

Razones sobran

mayo 1, 2018

Este vídeo de UGT resume las muchas razones que tenemos los trabajadores y las trabajadoras para hacer de este Primero de Mayo una jornada de reivindicación y de reconquista de derechos. La recuperación ha de ser justa y llegar a a todos o no será. Este Gobierno del PP sigue sin escuchar el gran clamor social contra sus políticas.

82-18

abril 17, 2018

Estos guarismos no son el resultado de un partido de baloncesto entre una de las potencias y un equipo de medio pelo. Es el reflejo desequilibrado y palmario de la falta de apoyo económico del Gobierno de la nación a la Ley de atención a personas en situación de dependencia en Andalucía, la ausencia de compromiso del Partido Popular con el cuarto pilar de nuestro estado del bienestar. Esta proporción también se registra en el resto de comunidades autónomas y cada año el Ejecutivo de Rajoy va a menos en su aportación. En Andalucía, de cada 100 euros invertidos, 82 corresponden a la Junta y sólo 18 al El Ministerio. El Gobierno se salta a la torera la legislación y hace caso omiso al mandato de financiar la dependencia a partes iguales entre la Administración central y las autonomías. Desde que Rajoy está en la Moncloa esta comunidad más de 625 millones de euros, una cantidad que habría permitido incluir en el sistema a unos 105.000 beneficiarios más. El PP se podría aplicar las recetas que prescribe a los demás y cumplir con todas las leyes, no sólo las que le interesan.

Aun así, con este déficit de inversión, Andalucía cerró 2017 con 196.730 personas dentro del sistema de atención a la dependencia, un 20,60% del total nacional. O dicho de otro modo, uno de cada cinco dependiente con cobertura pública es andaluz. A finales de enero, la cifra superó la barrera de los 200.000 beneficiarios. El observatorio estatal sitúa a Andalucía como tercera comunidad con mejor calificación en la aplicación de la ley. Esta autonomía es la que atiende a más personas y concede más prestaciones (254.062, un 21,5 del total).

A esta realidad hay que sumar una política que se financia en este comunidad al 100%, sin respaldo alguno del Gobierno: el Servicio Andaluz de Teleasistencia. 212.544 personas se benefician de esta prestación pública. Seis de cada diez beneficiarios viven solos y encuentran en este servicio una garantía para su bienestar. Durante 2017 se registraron una media de 15.187 llamadas diarias, un total de 194.285 horas de conversación a lo largo de todo el año y 361.956 llamadas atendidas de demanda sanitaria.

Los datos son incontestables. Pero lo importante es el compromiso nítido del Gobierno de Andalucía con una política pública que mejorar la calidad de vida de los beneficiarios y sus familias. Un compromiso que no se ve acompañado ni de lejos por el Gobierno de la nación. El PP carece de sensibilidad para valorar el daño que hace con su pasotismo y nulo apoyo a la dependencia.