Mal perder

Al Partido Popular se le indigestan las derrotas. Les cuesta asumir con deportividad que en el juego democrático se puede ganar o perder con las reglas constitucionales como garantía. La derecha considera que el poder les pertenece y ofrece su peor cara cuando la voluntad del pueblo o los preceptos recogidos en nuestra carta magna los coloca en la oposición. No han sabido encajar el éxito de la moción de censura de Pedro Sánchez y la vuelta del PSOE al Gobierno. Como tampoco aceptaron la victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004 y se conjuraron en torno a una surrealista y falaz teoría de la conspiración sobre el 11-M.  Entonces usaron las peores artes y el juego sucio para debilitar a su adversario político. Su patriotismo consistía en torpedear la acción de Gobierno para acelerar su conquista de la Moncloa. Ahora ya nos muestran su peor cara cuando el nuevo Ejecutivo ni siquiera está constituido. Han recuperado el mismo lenguaje tabernario, la pose agresiva y la hipérbole altanera para deformar la realidad con mentiras como catedrales. Un mecanismo constitucional y democrático los ha removido del poder de este país y ya la derecha ultramontana nos enseña la patita por debajo de la puerta. Es sólo un avance de la enorme crispación que está por llegar a lomos de la posverdad con ánimos de revancha. Las enmiendas a sus propios presupuestos indician el ánimo vengativo y pendenciero que nos espera en esta etapa de un PP desquiciado y malhumorado. En democracia se ha de saber jugar respetando las normas y, sobre todo, saber perder.

PD.- Mariano Rajoy dejará la presidencia del PP y convoca un congreso extraordinario. Comienza el vuelo de halcones.

Foto.El Periódico. Rajoy y Rafael Hernando, portavoz del PP en el Congreso, fiel representante de la línea dura.

Derecho a saber

Parece que Mariano Rajoy ha aprendido de los errores del pasado y de la nefasta gestión que hizo José María Aznar de la guerra de Irak y de los atentados del 11-M. El presidente se está dejando guiar por la prudencia y abriendo el diálogo a interlocutores a los que hace apenas unas fechas ni consideraba (léase Pedro Sánchez y, muy especialmente, Albert Rivera y Pablo Iglesias). Nada que objetar hasta aquí. Pero se le empieza a ver el truco, el as que intenta esconder en la bocamanga. No se quiere pronunciar, incluso corrige a ministros más locuaces para alargar el enigma, sobre el papel que tendría España ante una eventual guerra contra el terrorismo yihadista. Rajoy está jugando a dilatar los tiempos hasta que pasen las elecciones generales y luego ya veremos. La cautela en exceso se puede convertir en una inconveniente estrategia electoral para pasar de puntillas por un asunto tan controvertido (y de tan mal recuerdo para el PP). Sin embargo, los ciudadanos queremos y tenemos derecho a saber qué harían Rajoy y el PP el día 21 de diciembre en el caso (poco probable por suerte para este país) de ganar las elecciones generales. Cuando se oculta una decisión tanta trascendencia, nos hace ponernos en lo peor.

Viñetas.Miki&Duarte (Grupo Joly) y Ricardo (El Mundo) retratan a la perfección la actitud de Rajoy.

Matones en Twitter

Twitter aspira a ser un espacio de libertad y de comunicación sin jerarquías. Sin embargo, troles de pacotilla, camorristas anónimos, matones de media neurona convierten esta red social en un territorio de insultos, amenazas y de mal gusto, en un espacio desagradable y sectario donde no se soportan opiniones ajenas y se pretende imponer a las bravas la visión propia. Más de una vez he aguantado en mi timeline el desembarco de bárbaros de pensamiento único y reduccionista, gente que atacan con tono burdo y virulento al que emite un parecer antagónico.

Al margen de las experiencias propias, me ha producido mucha rabia el acoso que está sufriendo Pilar Manjón, presidenta de la Asociación de Víctimas del 11-M, que la ha llevado a denunciar mensajes como éste: “Eres una puta zorra oportunista que brinda con quienes desmembraron a tu hijo”. En Andalucía, un juez ha abierto sólo un juicio de faltas por insultos difundidos en redes sociales contra la ex consejera de Hacienda Carmen Martínez Aguayo por un concurso de traslado de funcionarios. A esta integrante del Ejecutivo andaluz  la llamaron “cancerígena”, “hija de la gran puta” e “hija de meretriz” e inicialmente el magistrado archivó una causa por injurias y calumnias. Tanta coacción, tanta intimidación o tanta ofensa merecerían quizá un mayor castigo que una simple falta.

Dos ejemplos que, sin duda, definen bien la contaminación que sufre Twitter y que, por momentos, hace irrespirable este entorno para la conversación, la comunicación y el intercambio civilizado de opiniones. Mucha gente ha cerrado sus cuentas para evitar agresiones dialécticas personales y/0 a su entorno familiar. Lástima que unos cuantos desaprensivos e inmorales rompan la armonía que debe reinar en esta red social. Menos mal que es un grupúsculo muy minoritario, la inmensa mayoría optamos por la libertad y el respeto frente a los que cobardemente y con la cara tapada pretenden imponer el miedo.

11-M, diez años ya

Hoy es el día del recuerdo y de la solidaridad con las víctimas de los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004. Han tenido que pasar diez años para que todas las asociaciones de víctimas acudan juntas a los actos para honrar a los 192 fallecidos en esa terrible tragedia. La sociedad avanza unida y sin olvidar el dolor ni tanta pérdida de vidas humanas y proyectos truncados por la sinrazón. Los culpables pagan en las cárceles. Sin embargo, existe un sector irredento e irracional que sigue aventando la teoría de la conspiración. Al hilo de esta efeméride algunos han intentado sembrar de nuevo la discordia con falsedades y retorcidas insidias sobre autorías intelectuales. Mintieron entonces, durante muchos años y continúan haciéndolo ahora. No les interesa las víctimas ni la verdad.

Añaronazas del NODO

El equipo directivo de RTVE tiene añoranzas del NODO. La nostalgia se manifiesta en una doble dirección: por un lado, quieren reescribir la historia y, por otro, intentan desesperadamente ocultar/manipular el presente para aliviar de su calvario al partido gobernante. Son muchos los ejemplos, algunos cercanos en el tiempo, que nos recuerdan la regresión democrática y de pluralismo que se ha producido en este medio público desde la llegada del PP a la Moncloa y el desembarco de sus secuaces en Torrespaña. Hace apenas diez días, la cadena pública tuvo que pedir disculpas por situar la tragedia del 11-M en el negro historial de la banda ETA y este fin de semana, en un reportaje sobre el cierre de la central nuclear de Garoña, se aludía a Franco como caudillo como en los tiempos de la infausta dictadura.

En el capítulo de las omisiones, se antoja escandaloso el ‘olvido’ del bombazo informativo de este domingo: la entrevista del director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, al ex tesorero del PP Luis Bárcenas con el peliagudo titular de 20 años de presunta financiación irregular del PP y todos los entresijos de una red de cobro de eventuales comisiones por la adjudicación de obras y contratos públicos. Esta noticia de alcance, replicada por todos los medios y tendencia en las redes sociales, no mereció atención en ninguna de las ediciones del telediario ni en el canal 24 horas. No quiero pensar en que recibieron un telefonazo desde la Moncloa o la calle Génova para silenciar el scoop del citado periódico. ¿Consignas? No, hombre, no. A lo mejor es que ayer no compraron la prensa, se quedaron sin internet y el editor de turno sufrió un inoportuno golpe de calor (propagandista). Hace falta mucha ingenuidad para creer a esta alturas que existen los gnomos.

Lo que oculta El Mundo sobre el 11-M

No voy a tocar ni una coma a lo que publica Ignacio Escolar en Estrella Digital sobre la obsesión del diario El Mundo para intentar reescribir a su manera y de acuerdo un malsano interés el 11-M. La verdad de la mayor tragedia terrorista de la democracia española ya está sancionada por la Justicia, pero la soberbia de Pedro J. Ramírez no acepta quedar en evidencia por su sistemática manipulación sobre este asunto.

Lo que oculta El Mundo sobre el 11-M

Con esa capacidad que tiene cierta prensa para el reciclaje de la basura, el diario El Mundo ha relanzado una nueva versión de su afamada teoría de la conspiración del 11-M. Desmentir la ingente cantidad de mentiras, medias verdades y falsos datos que rodean esta fabulación que va desde la Orquesta Mondragón hasta los desodorantes para los pies llevaría casi tanto tiempo y espacio como el que ha dedicado Pedro J. Ramírez a esta cuestión durante los últimos siete años. No es mi intención aburrir, así que me centraré en sólo dos de los últimos naipes con los que El Mundo construye este castillo en el aire: la inocencia del terrorista Jamal Zougam y la medalla de Javier Gómez Bermúdez.

¿La última tesis que El Mundo insinúa sin atreverse a decirla abiertamente? En resumidas cuentas, que Zougam ­–que cumple una condena de 42.917 años de cárcel por 191 asesinatos y otros 1.856 en grado de tentativa– es en realidad un inocente, condenado por el falso testimonio de dos testigos que mintieron deliberadamente ante el tribunal para poder cobrar la indemnización de víctima del terrorismo. Y que el juez Bermúdez participó en esta truculenta trama y condenó a este inocente a cambio de una medalla pensionada que le entregó el siempre malvado Rubalcaba.

¿Lo que no cuenta El Mundo? Al menos estas diez cosas.

1. Que Zougam no sólo fue condenado por el testimonio de esos dos testigos cuya declaración El Mundo pone en duda. Hay también otros cuatro testigos más que identificaron a Zougam como una de las personas que colocó las mochilas explosivas en los trenes del 11-M. El tribunal desechó tres de los testimonios por no ser absolutamente claros, pero aun así quedaron otros tres.

2. Que incluso si Zougam no estuvo en los trenes, como seis testigos declararon, había muchas otras pruebas incriminatorias de su participación en los atentados del 11-M como para que pagase en la cárcel con más años de los que dura cualquier vida.

3. Que de la tienda de telefonía móvil de Zougam en Lavapiés salieron las tarjetas de teléfono móvil que utilizó la célula islamista que cometió el atentado y con las que se pusieron en marcha los explosivos.

4. Que meses antes del atentado, Jamal Zougam ya había sido investigado por la Audiencia Nacional, a instancias de Francia, por su relación con una célula de Al Qaeda que había ayudado a preparar el 11-S.

5. Que la coartada de Zougam (aseguró que a esa hora estaba en la cama) no se sostenía: que su hermanastro cambió su primera declaración, omitiendo algunos datos que le incriminaban a Zougam.

6. Que es falso que Zougam fuera el único autor material del atentado que fue identificado. Otros testigos reconocieron también a otro miembro de la célula, que se bajó de los trenes, fue hasta una caseta de obra y allí se despojó de la ropa que llevaba y se puso otra. Una prueba genética de esa ropa determinó que ese individuo era uno de los suicidas de Leganés. Evidentemente no fue juzgado y condenado porque ya estaba muerto.

7. Que no fue Javier Gómez Bermúdez el único juez que sentenció a Zougam como culpable. Entre la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, doce jueces decidieron sobre su caso y su condena. ¿Doce jueces erraron? ¿Doce jueces (e innumerables fiscales, peritos y policías) se confabularon para encerrar a un pobre inocente?

8. Que tampoco es Gómez Bermúdez el único juez que ha recibido una medalla pensionada. Que esa misma Medalla al Mérito Policial con distintivo rojo la tienen Rafael Mendizábal, Carlos Bueren, Clemente Auger, Carlos Dívar, Guillermo Ruiz de Polanco, Baltasar Garzón, Fernando Andreu, Fernando Grande Marlaska, Ignacio Gordillo o Javier Zaragoza, entre muchos otros jueces y fiscales.

9. Que tampoco es el malvado Rubalcaba el único ministro que ha concedido esta condecoración. Que prácticamente todos los ministros del Interior, del PSOE o del PP, han otorgado estas medallas pensionadas desde los años 80. Sin ir más lejos, a Baltasar Garzón le condecoró en dos ocasiones Jaime Mayor Oreja.

10. Que la pensión no es precisamente un irresistible soborno como para que un juez prevarique y se juegue la cárcel y su carrera a cambio de meter en prisión a un inocente: hablamos del 10% del sueldo base sin complementos. Más o menos, unos 170 euros mensuales.

¿Quiénes son los radicales?

Se queja amargamente Javier Arenas de que el PSOE está desarrollando una campaña radical. Lo hace con su típica retórica impostada. Tendría que visitar con urgencia al otorrino para le revise esa curiosa afección auditiva. Este maestro del engaño padece una proverbial capacidad selectiva para oír sólo aquello que le interesa. Es un especialista en la paja en este caso en tímpano ajeno e ignora la viga en el propio. Él mismo sacó de nuevo del baúl de los malos recuerdos la teoría conspirativa para justificar la derrota del Partido Popular en 2004. Siete años después siguen relamiéndose las heridas de un fracaso electoral cincelado en la mentira sobre el 11-M, en la mala gestión de la mayor tragedia causada por el terrorismo en España. Si no capta sus propios desvaríos, qué decir de las barbaridades del batallón pepero que, insumiso y miserable, culpa del al Gobierno de la sentencia de Tribunal Constitucional que ampara a Bildu a presentarse a estas elecciones municipales. Oídos sordos a las cornetas apocalípticas de querubines sin maldad como José María Aznar o Esperanza Aguirre, políticos que están pisoteando sin pudor el estado de derecho y haciendo unas manifestaciones que cabalgan entre la repugnancia y la inmoralidad manoseando a las víctimas y jugando con el bien común que es la lucha antiterrorista. Sólo con este somero repaso del fin de semana, ¿quiénes son los radicales?

Foto.El Correo de Andalucía.

11-M: siete años después

Se cumplen siete años del mayor atentado terrorista ocurrido en España. 192 víctimas mortales y miles de familias cruzadas por el dolor en una acción cargada de sinrazón que conmocionó a este país en vísperas de unas elecciones. Aquí, en esta sacrosanta tierra, todo se presta a controversia aunque las sentencias judiciales certifiquen la autoría del terrorismo islámico. Ésa es la única verdad y no las teorías conspiratorias basadas en obsesiones enfermizas.

El Mundo no acepta su fracaso editorial en la investigación de esta tragedia y sigue erre que erre con su particular versión de los hechos. No sólo pone en duda la legitimidad de los resultados electorales sino la propia instrucción y resolución judicial de este luctuoso acontecimiento. En un editorial cargado de suposiciones rocambolescas y conjeturas calenturientas, concluye que seguimos sin la verdad siete años después. Este infalible periódico cuestiona el funcionamiento del estado de derecho y de uno de sus soportes fundamentales como es la administración de justicia.

Como no se resignan a su derrota ideológica, los que mantuvieron la teoría de ETA en los días fatídicos, incluso cuando todo el mundo ya sabía el origen islamista de la catástrofe, tocan a rebato para seguir confundiendo a la opinión pública. Por ejemplo, hoy el director de todo este conglomerado multimedia, Pedro J. Ramírez, nos obsequia con una hora de charla con sus lectores para seguir inoculando medias verdades o mentiras como puños.

Esta mañana he tenido conocimiento de nuevos datos que certifican cómo el Partido Popular intentó manipular a la sociedad española entre el 11 y el 14 de marzo de 2004 manteniendo viva la línea etarra de investigación de los atentados. El País desvela que el entonces presidente de EE UU, George W. Bush, advirtió al embajador de España en Washington, Javier Rupérez, de que los autores de los atentados perpetrados la víspera en Madrid podrían ser islamistas y no miembros de ETA, como sostenía entonces el Gobierno de José María Aznar. Rupérez, cualificado militante del PP,  revela esa conversación en su libro Memoria de Washington.

En la tertulia de Canal Sur Radio, Juan Ojeda, ex número dos del PP en Andalucía, ha comentado hace poco más de una hora que el 11-M le cogió en su calidad de eurodiputado en Estrasburgo y que en un encuentro con el máximo responsable de la Europol, éste le avanzó que todos las hipótesis conducían al yihadismo islámico.

Son dos detalles más a sumar a la larga lista de hechos probados que desmonta todo la tela de araña que tejió el gobierno de Aznar para que los españoles acudiéramos a votar contaminados por una gran mentira. Por suerte, la ciudadanía descubrió el engaño y lo penalizó en las urnas.

Adulando

Javier Arenas acudió anoche a Veo7, la televisión de El Mundo, y resucitó la teoría de la conspiración del 11-M. Sin importarle las sentencias de la justicia, ha recuperado este espantajo para agradar a sus anfitriones, para regalar los oídos a los creadores de esta gran mentira, para adular a Pedro J. Ramírez. Este arribista consumado vinculó de nuevo la mayor tragedia de la historia reciente de España con ETA: “Es prácticamente imposible que un terrorismo foráneo actúe en un país sin tener contacto con el terrorismo interno“. ¡Qué más le da el estado de derecho!

Para rematar la faena, anunció que si llega el PP al Gobierno reabrirán la investigación e “intensificarán las pesquisas“. Corrigiendo la plana a los jueces que han instruido el sumario del 11-M y que apuntaron indubitablemente hacia el terrorismo islámico. Esta salida extemporánea de Arenas, inoculada posiblemente desde el corazón de la FAES, parece querer poner sordina a los avances de la lucha contra ETA y el cada vez más cercano final de la violencia etarra. Estas palabras no suponen más que tinta de calamar sobre el éxito de la democracia contra los que matan y extorsionan, una maniobra de política con minúsculas para enredar y confundir a la opinión pública.

El PP siempre está bailando una yenka escorada hacia la diestra. Un pasito al centro y dos pasitos para la extrema derecha. Después de un fin de semana de euforia desatada y de impostada moderación discursiva, un guiño a los más extremistas, a los duros de su electorado. Recuperar este discurso del 11-M supone suministrar munición al ala más conservadora que se no siente cómoda con Mariano Rajoy y que puede estar descontenta con el trato dispensado a Francisco Álvarez Cascos, el enfant terrible de este nutrido sector de nostálgicos de otros tiempos. Desde la calle Génova se da sustento al variado abanico ideológico que integra la familia popular.