Audiencia por los suelos

Fin de semana alarmante para Canal Sur TV. Los datos de audiencia alcanzan mínimos históricos. La cuota de pantalla del sábado se quedó en un catastrófico 5,8% (menos de seis de cada cien televidentes en Andalucía) y el domingo escaló pírricamente al 6,5%. La parrilla se ha desplomado en los gustos de la audiencia y los espacios informativos, la razón de ser de cualquier cadena pública, pasan por horas bajísimas. El ‘Noticias 1’ del sábado se situó en 8,1% y por la noche el ‘Noticias 2’ tuvo incluso unas décimas menos: 7,7%. El domingo el ‘Noticias 1’ llegó hasta el 10,6% y por la noche el ‘Noticias 2’ bajaba hasta el 7,2%. Programas divulgativos consolidados como ‘Salud al día’ empiezan a perder el favor del público. Estos son datos objetivos e incuestionables.

Las razones de esta cuesta abajo y sin frenos son muchas pero quiero subrayar una que ha acelerado esta deriva: el sesgo tendencioso y la parcialidad que ha adquirido la televisión autonómica desde que ha llegado el nuevo equipo directivo y sigue las instrucciones que, con el mando a distancia, envían desde el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Un ejemplo de ello es el programa que presenta y dirige Mariló Montero, que lejos de seguir el registro de un medio público ha tomado los derroteros de cadenas como Intereconomía, pero de esto hablaremos otro día. Parece que los nuevos rectores trabajan para el hundimiento de la audiencia. Y esa puede ser la coartada perfecta para recortar presupuestos (y, por tanto, adelgazar plantilla) y contentar a Vox, la ultraderecha socia de PP y Ciudadanos en el Gobierno andaluz. Esta receta ya la aplicó la derecha en las comunidades autónomas de Madrid y Valencia. Los resultados los conocemos: desprestigio de los medios públicos y despido de trabajadores. Estaremos atentos.

Que sea la definitiva…

Echa a andar la XIV legislatura de nuestra democracia con la constitución del Congreso de los Diputados y el Senado. Por tercera vez tomo posesión del acta en la Cámara Alta en menos de diez meses. Los senadores por designación autonómica de Andalucía fuimos elegidos el 6 de febrero de este año, completamos el mes último de la XII legislatura, seguimos durante la XIII fallida (perdiendo en este breve periodo de tiempo a nuestro querido y siempre recordado José Muñoz) y ahora arrancamos la XIV. En tiempo récord he/hemos transitado ya por tres legislaturas. De eso, no hay precedentes en nuestra historia parlamentaria. Esperemos que está que hoy arranca sea más larga y productiva para los ciudadanos. Que a la tercera sea la definitiva. Hacen falta altura de miras y responsabilidad de todos para superar el bloqueo y que España cuente con el Gobierno que de forma mayoritaria han decidido los ciudadanos con su voto.

Típicos tópicos

Le he tomado prestado este título a Paco Herrera: el compositor y músico sevillano que cantó hace unas décadas aquello de que “en esta típica España / no sólo hay panderetas / que también los hay tacaños, / cabezones o veletas”. He recordado esta estrofa muchas veces este verano cuando las olas de calor han recorrido otras zonas de España no tan habituadas al mercurio alto y a noches de bochorno por encima del umbral del sueño. Hemos asistido al nacimiento de un nuevo concepto, el estrés térmico, para explicar la intolerancia a las altas temperaturas en esas zonas norteñas.

Aquí en Andalucía tenemos másteres de los buenos (de los que se ganan con sudor, nunca mejor referido, no de los regalados) en combatir y soportar el calor. Que el termómetro suba de los cuarenta en Sevilla en julio y agosto no nos coge a nadie desprevenido, incluso ahora con el cambio climático estos rigores térmicos trascienden esos dos meses. Es difícil trabajar cuando aprieta el Lorenzo. Que se lo pregunten por estos lares a agricultores, profesionales de la construcción y otros oficios al aire libre. También a los que sufren bajo techo porque no funciona el aire acondicionado o la empresa racanea unos kilovatios para presentar mejor cuenta de beneficios. Allende Despeñaperros, nos han tachado injustamente de vagos por practicar el sano deporte de la siesta en verano. En otros pagos el calor causa estrés, aquí vagancia. Así funciona el estereotipo.

Las estadísticas también sirven para destrozar falsos mitos. Bajo los efectos de la canícula, cuando media España combatía la depresión postvacacional, conocimos que los andaluces somos los segundos que menos faltamos al trabajo. En esta clasificación de menor absentismo laboral sólo nos superan los baleares y allí casualmente hay mucha gente de esta tierra ganándose el jornal. La indolencia y la pereza, por tanto, son otros sambenitos que nos han colocado y de los que cuesta tanto desprenderse. Que tengamos de las tasas más altas de paro no significa que seamos flojos ni juerguistas full-time, sino que el tejido productivo no es capaz de absorber a una población activa preparada que crece y que también contamos con una economía sumergida que no aflora y en la que está muchamano de obra.  Aquí la gente curra de lo lindo.

Quizás los del sur convivamos con el tópico con estoicismo, también con mucho pasotismo… Oincluso nos tomemos a broma esa deformación grotesca de la realidad que suele ser consecuencia del desconocimiento. Como sostiene el sevillano Emilio Lledó, uno de los grandes pensadores de las últimas décadas, “la raíz del mal está en la ignorancia”. También en la mala baba.

Foto.Diario de Sevilla.

* Artículo publicado esta semana en centrohistórico.info.

¿Cultura gratis?

Dejemos clara una premisa de partida: el acceso a la cultura ha de ser universal y, por consiguiente, nadie por razones de dificultad económica debe encontrar obstáculos para conocer, formarse y desarrollarse a través de la cultura. En este punto, hay una cierta unanimidad en todo el espectro ideológico. La cultura es un instrumento de transformación social y desde la instituciones públicas se ha de hacer todo lo que esté en su mano para que nadie se quede atrás en el disfrute de la cultura. Con ella y gracias a ella, se construyen sociedades más abiertas, más solidarias, más tolerantes, más avanzadas…

Ya no hay tanto consenso sobre la gratuidad o no de la cultura promovida desde instancias públicas. Resumiendo muchas las posiciones: hay una parte de la sociedad que sostiene que la cultura no debe suponer un desembolso alguno al ciudadano, la sitúa como un derecho fundamental como puede ser la sanidad o la educación públicas; otra que defiende que lo que no se paga, no se valora. Cada de esta posturas blande razones y argumentos de peso. Inclinándome por una visión aristotélica, quizá la virtud estén el punto medio: que exista una política de precios públicos justa y progresiva que obligue sólo a pagar en los espacios públicos a quienes pueden y bonifiquen a los sectores más vulnerables (jóvenes, estudiantes, parados, pensionistas con rentas bajas y familias en riesgos de exclusión, entre otros posibles).

Hago todo esta reflexión al hilo de la propuesta de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía de cobrar la entrada a museos, conjuntos arqueológicos y otros espacios de titularidad autonómica una entrada “simbólica” de 3 euros. En mi modesta opinión, como ex de este departamento, es una medida con la que es difícil no estar de acuerdo si lo recaudado va realmente a la conservación del patrimonio. Lo único es que hay garantizar el acceso universal con salvaguarda para los que más lo necesitan.

En la etapa que tuve el honor y la inmensa suerte de ser consejero de Cultura, ya planteamos en varias ocasiones el debate sobre la gratuidad o no de los espacios culturales y patrimoniales gestionados por la Junta de Andalucía. Es un asunto que hay que abordar desde el diálogo y el acuerdo y no con decisiones unilaterales. Por lo tanto, el primer paso sería promover una discusión rigurosa con los agentes culturales y alcanzar un consenso social y político en torno a una medida  que va en la línea en lo que se hace en cualquier parte del mundo. Ya en espacios gestionados por la Junta, como la Alhambra, se cobra a todos los usuarios, con descuentos a determinados grupos. También en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, pero un tarifario más asequible.

Antes de las elecciones del 2 de diciembre, el equipo socialista en la Consejería de Cultura habíamos analizado profundamente la situación y teníamos algunas ideas para poner sobre la mesa para la discusión: no cobrar por la visita a la colección permanente de museos ni conjuntos, sí poner un precio público razonable por las exposiciones temporales y actividades extraordinarias, que suponen un enorme esfuerzo del personal y también presupuestario (por ejemplo, las dos grandes exposiciones del Año Murillo en el Bellas Artes de Sevilla) y elevar la entrada hasta los 6 euros para los visitantes de fuera de la UE (actualmente pagan 1,5 euros, cuesta más el dispositivo humano y técnico para cobrar que lo que realmente se recauda).

Si finalmente el actual gobierno decide cobrar por entrar, está obligado a hacer un cambio profundo del modelo de gestión. Sólo los centros con gestión diferenciada o autónoma gestionan su recaudación, el resto, que supone la inmensa mayoría, se rige por el sistema de caja única y todo lo que se ingresa va a la cuenta general de la Junta. Queda mucha tela por cortar y si finalmente sale adelante esta medida, habrá que estar atentos que lo ingresado por cultura sea reinvertido en cultura y que no haya nadie que se quede sin cultura por razones económicas.

Foto.Diario de Sevilla.

Amistad a lo largo

AMISTAD A LO LARGO
Jaime Gil de Biedma

Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.

Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.

Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

* Un poema dedicado a mi amigo Joselín (José Muñoz Sánchez) in memoriam.