Señales para la alarma

Estos datos de audiencia no son para despacharlos a la ligera. Encierran un mensaje de alarma que la actual dirección de Canal Sur no debe ni minusvalorar ni despreciar. En un año la cuota de pantalla de la retransmisión de la final del Carnaval de Cádiz desde el Teatro Falla ha caído más de once puntos (-11,4%) y perdido casi la mitad de espectadores (290.000) en la franja de prime time. Durante la madrugada, el share se desplomó hasta 17 puntos. Un producto tan consolidado como el Carnaval ha cosechado la peor audiencia de la serie histórica y el equipo directivo responsabiliza del mal resultado al paro de los trabajadores con una hora de pantalla En negro el viernes ¡a la hora de comer!, cinco horas antes del arranque de la final. No deja de ser una excusa simplista por no decir maniquea de los actuales rectores de la cadena. No hacen la más mínima autocrítica de su gestión: querían prescindir del Carnaval negociaron con desgana con la televisión municipal que tiene los derechos (Onda Cádiz), se dieron cuenta del error y se subieron tarde y mal, no se ha hecho una adecuada promoción de la retransmisión… Ésas serían algunas de las razones específicas del pinchazo, que se pueden corregir en posteriores ediciones. Pero hay una de fondo y de difícil solución: la pérdida de confianza en la cadena autonómica de su audiencia tradicional. Canal Sur TV ha perdido más de un punto de cuota de pantalla en apenas ocho meses. Y esa es la gran tragedia. El traspiés del carnaval es sólo la punta del iceberg de lo que podría venir si se sigue en esta deriva. Este domingo sólo se alcanzó un share del 4,9%. La cuesta abajo no cesa.

Datos.- Medición de audiencia de Barlovento.

Morir en paz

Hace ya más de trece años, mi madre sufrió un ictus brutal que le provocó la muerte unos pocos días después. El daño producido por el derrame cerebral era de tal calibre que en el mejor de los escenarios habría quedado postrada en cama sin respuesta a ningún estímulo externo, conectada a una máquina para respirar y sin posibilidad alguna de recuperación o mejoría. Traducido a términos coloquiales, su estado sería el de un vegetal. Ella nos había dejado un testamento vital por vía oral: quería pasar por el tránsito de la muerte sin dar la lata a nadie, un reflejo fiel de lo que fue una vida de bondad y generosidad sin límites. A las veinticuatro horas del mazazo, mis hermanos y yo nos reunimos con el equipo médico que la atendía en el hospital público, un parte de extrema gravedad que ya conocía bajo cuerda a través de otro doctor amigo que trabajaba en el mismo centro.

Tras escuchar a la médica, y visto el panorama tan oscuro, le sugerí con tacto si se podría acelerar un final para un cuadro clínico tan terrible y sin marcha atrás, cumpliendo así con los deseos de nuestra progenitora. La respuesta de la médica fue airada y admonitoria. Se tomó francamente mal la petición familiar. Hasta tal punto de que le tuve que recordar que nadie iba a querer a nuestra madre más que nosotros. Ella fallecía horas después (apenas cuarenta horas después) por la crudeza del daño cerebral y descansaba definitivamente como ansiaba: sin generar molestia alguna. Todo un privilegio (merecido) que le concedió la naturaleza. Otras muchas personas y familias no han tenido tanta suerte.

A María, mamá, no hay día que no la tenga en el recuerdo, pero esta mañana escuchando la radio he rememorado estos duros momentos porque la ley de eutanasia llega hoy al Congreso de los Diputados. Será la tercera tentativa para regular este derecho y está vez tiene que ser la definitiva. Una amplía mayoría de la Cámara apoya la necesidad de esta importante conquista. Sólo encuentra el rechazo de Partido Popular y Vox, una derecha muy antigua que sigue anclada en una obcecación decimonónica, lejana incluso de la visión de muchos de sus votantes. Han de saber que morir en paz es un derecho. No hagan sufrir más a más familias.

Foto.- El País.

Acierto total

La nueva fórmula de Copa del Rey de fútbol está cautivando a los aficionados. El formato a partido único, salvo las semifinales, está generando emoción, espectáculo y sorpresas. En las cuatro eliminatorias de cuartos de final, disputadas esta semana, han pasado los que, a priori, no partían como favoritos. Granada, Mirandés, Real Sociedad y Athletic de Bilbao han dejado fuera del bombo de semifinales, respectivamente, a Valencia, Villarreal, Real Madrid y Barcelona. Por nombre y presupuestos, el pase a  la final se lo tenían que haber jugado los cuatro eliminados. A doble vuelta posiblemente los emparejamientos de semifinales serían otros. La Copa, con este sistema, se abre así a más clubes. Todo un acierto de la Federación Española de Fútbol.

Foto.- El Desmarque. El Mirandés, de Segunda División, celebra su pase a semis ante su público en Anduva. Antes del Villarreal, descabalgaron a otros dos primeras, Celta y Sevilla.

Cabalgamos

Tenemos Gobierno en España. Buena noticia. Una cuestión de pura normalidad institucional ahora se subraya como todo un acontecimiento después de dos elecciones y más de 200 días de bloqueo político. La ciudadanía percibía esta anomalía democrática como un problema y la investidura de Pedro Sánchez ha dado paso al primer gabinete de coalición desde que recuperamos la democracia. Un gobierno de PSOE y Unidas Podemos legítimo, necesario y con el aval de las urnas, más allá del pataleo pueril de los perdedores. Un gobierno con un programa conocido, realista, posible y nítidamente progresista. Un gobierno amplio en número, pero sobre todo en capacidades y trayectorias prestigiosas, que aúna un perfil político y reputación profesional y económica dentro y fuera de nuestro país. Un gobierno intergeneracional y paritario que responde a las necesidades de una mayoría social que requiere que desde lo público se mejore el bienestar colectivo y se favorezcan la igualdad y las oportunidades.

Tenemos gobierno y se nota. En positivo, porque ya hay medidas en el BOE y de enorme trascendencia: la primera, la subida de las pensiones a 11 millones de españoles. Y están ya en cartera la derogación de la reforma laboral, una nueva ley educativa que supere el dislate de la LOMCE del ínclito Wert, el incremento del salario mínimo interprofesional, un sistema fiscal más justo y redistributivo, el blindaje de la sanidad y la educación públicas, medidas de transición ecológica para que nuestros descendientes puedan disfrutar de este planeta en las mejores condiciones posibles… Recurriendo a la sentencia evangélica, por sus obras los conoceréis, no por el griterío catastrofista de los antagonistas. Estas decisiones son las que esperan los ciudadanos y en las que este equipo se va a fajar para ponerlas en marcha.

Enfrente, el mal perder de la oposición de derechas, que se desgañita pronosticando el fin del mundo, dibujando un panorama apocalíptico que no deja de ser una sobreactuación de su proverbial patriotismo de boquilla. Los discursos inflamados no ayudan a hacer país. Cada vez que gobierna la izquierda en España, la oposición conservadora (ahora con el factor radical ultra en las Cortes Generales) se tira al monte, hace de la crispación y el tremendismo su modus vivendi. Nada mejor que recurrir a un clásico para valorar semejante irresponsabilidad: ladran, luego cabalgamos.

Artículo publicado en centrohistorico.info el domingo 19 de enero de 2020.

Foto.El País. Primera reunión del Consejo de Ministros.

Audiencia por los suelos

Fin de semana alarmante para Canal Sur TV. Los datos de audiencia alcanzan mínimos históricos. La cuota de pantalla del sábado se quedó en un catastrófico 5,8% (menos de seis de cada cien televidentes en Andalucía) y el domingo escaló pírricamente al 6,5%. La parrilla se ha desplomado en los gustos de la audiencia y los espacios informativos, la razón de ser de cualquier cadena pública, pasan por horas bajísimas. El ‘Noticias 1’ del sábado se situó en 8,1% y por la noche el ‘Noticias 2’ tuvo incluso unas décimas menos: 7,7%. El domingo el ‘Noticias 1’ llegó hasta el 10,6% y por la noche el ‘Noticias 2’ bajaba hasta el 7,2%. Programas divulgativos consolidados como ‘Salud al día’ empiezan a perder el favor del público. Estos son datos objetivos e incuestionables.

Las razones de esta cuesta abajo y sin frenos son muchas pero quiero subrayar una que ha acelerado esta deriva: el sesgo tendencioso y la parcialidad que ha adquirido la televisión autonómica desde que ha llegado el nuevo equipo directivo y sigue las instrucciones que, con el mando a distancia, envían desde el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Un ejemplo de ello es el programa que presenta y dirige Mariló Montero, que lejos de seguir el registro de un medio público ha tomado los derroteros de cadenas como Intereconomía, pero de esto hablaremos otro día. Parece que los nuevos rectores trabajan para el hundimiento de la audiencia. Y esa puede ser la coartada perfecta para recortar presupuestos (y, por tanto, adelgazar plantilla) y contentar a Vox, la ultraderecha socia de PP y Ciudadanos en el Gobierno andaluz. Esta receta ya la aplicó la derecha en las comunidades autónomas de Madrid y Valencia. Los resultados los conocemos: desprestigio de los medios públicos y despido de trabajadores. Estaremos atentos.

Que sea la definitiva…

Echa a andar la XIV legislatura de nuestra democracia con la constitución del Congreso de los Diputados y el Senado. Por tercera vez tomo posesión del acta en la Cámara Alta en menos de diez meses. Los senadores por designación autonómica de Andalucía fuimos elegidos el 6 de febrero de este año, completamos el mes último de la XII legislatura, seguimos durante la XIII fallida (perdiendo en este breve periodo de tiempo a nuestro querido y siempre recordado José Muñoz) y ahora arrancamos la XIV. En tiempo récord he/hemos transitado ya por tres legislaturas. De eso, no hay precedentes en nuestra historia parlamentaria. Esperemos que está que hoy arranca sea más larga y productiva para los ciudadanos. Que a la tercera sea la definitiva. Hacen falta altura de miras y responsabilidad de todos para superar el bloqueo y que España cuente con el Gobierno que de forma mayoritaria han decidido los ciudadanos con su voto.

Típicos tópicos

Le he tomado prestado este título a Paco Herrera: el compositor y músico sevillano que cantó hace unas décadas aquello de que “en esta típica España / no sólo hay panderetas / que también los hay tacaños, / cabezones o veletas”. He recordado esta estrofa muchas veces este verano cuando las olas de calor han recorrido otras zonas de España no tan habituadas al mercurio alto y a noches de bochorno por encima del umbral del sueño. Hemos asistido al nacimiento de un nuevo concepto, el estrés térmico, para explicar la intolerancia a las altas temperaturas en esas zonas norteñas.

Aquí en Andalucía tenemos másteres de los buenos (de los que se ganan con sudor, nunca mejor referido, no de los regalados) en combatir y soportar el calor. Que el termómetro suba de los cuarenta en Sevilla en julio y agosto no nos coge a nadie desprevenido, incluso ahora con el cambio climático estos rigores térmicos trascienden esos dos meses. Es difícil trabajar cuando aprieta el Lorenzo. Que se lo pregunten por estos lares a agricultores, profesionales de la construcción y otros oficios al aire libre. También a los que sufren bajo techo porque no funciona el aire acondicionado o la empresa racanea unos kilovatios para presentar mejor cuenta de beneficios. Allende Despeñaperros, nos han tachado injustamente de vagos por practicar el sano deporte de la siesta en verano. En otros pagos el calor causa estrés, aquí vagancia. Así funciona el estereotipo.

Las estadísticas también sirven para destrozar falsos mitos. Bajo los efectos de la canícula, cuando media España combatía la depresión postvacacional, conocimos que los andaluces somos los segundos que menos faltamos al trabajo. En esta clasificación de menor absentismo laboral sólo nos superan los baleares y allí casualmente hay mucha gente de esta tierra ganándose el jornal. La indolencia y la pereza, por tanto, son otros sambenitos que nos han colocado y de los que cuesta tanto desprenderse. Que tengamos de las tasas más altas de paro no significa que seamos flojos ni juerguistas full-time, sino que el tejido productivo no es capaz de absorber a una población activa preparada que crece y que también contamos con una economía sumergida que no aflora y en la que está muchamano de obra.  Aquí la gente curra de lo lindo.

Quizás los del sur convivamos con el tópico con estoicismo, también con mucho pasotismo… Oincluso nos tomemos a broma esa deformación grotesca de la realidad que suele ser consecuencia del desconocimiento. Como sostiene el sevillano Emilio Lledó, uno de los grandes pensadores de las últimas décadas, “la raíz del mal está en la ignorancia”. También en la mala baba.

Foto.Diario de Sevilla.

* Artículo publicado esta semana en centrohistórico.info.

¿Cultura gratis?

Dejemos clara una premisa de partida: el acceso a la cultura ha de ser universal y, por consiguiente, nadie por razones de dificultad económica debe encontrar obstáculos para conocer, formarse y desarrollarse a través de la cultura. En este punto, hay una cierta unanimidad en todo el espectro ideológico. La cultura es un instrumento de transformación social y desde la instituciones públicas se ha de hacer todo lo que esté en su mano para que nadie se quede atrás en el disfrute de la cultura. Con ella y gracias a ella, se construyen sociedades más abiertas, más solidarias, más tolerantes, más avanzadas…

Ya no hay tanto consenso sobre la gratuidad o no de la cultura promovida desde instancias públicas. Resumiendo muchas las posiciones: hay una parte de la sociedad que sostiene que la cultura no debe suponer un desembolso alguno al ciudadano, la sitúa como un derecho fundamental como puede ser la sanidad o la educación públicas; otra que defiende que lo que no se paga, no se valora. Cada de esta posturas blande razones y argumentos de peso. Inclinándome por una visión aristotélica, quizá la virtud estén el punto medio: que exista una política de precios públicos justa y progresiva que obligue sólo a pagar en los espacios públicos a quienes pueden y bonifiquen a los sectores más vulnerables (jóvenes, estudiantes, parados, pensionistas con rentas bajas y familias en riesgos de exclusión, entre otros posibles).

Hago todo esta reflexión al hilo de la propuesta de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía de cobrar la entrada a museos, conjuntos arqueológicos y otros espacios de titularidad autonómica una entrada “simbólica” de 3 euros. En mi modesta opinión, como ex de este departamento, es una medida con la que es difícil no estar de acuerdo si lo recaudado va realmente a la conservación del patrimonio. Lo único es que hay garantizar el acceso universal con salvaguarda para los que más lo necesitan.

En la etapa que tuve el honor y la inmensa suerte de ser consejero de Cultura, ya planteamos en varias ocasiones el debate sobre la gratuidad o no de los espacios culturales y patrimoniales gestionados por la Junta de Andalucía. Es un asunto que hay que abordar desde el diálogo y el acuerdo y no con decisiones unilaterales. Por lo tanto, el primer paso sería promover una discusión rigurosa con los agentes culturales y alcanzar un consenso social y político en torno a una medida  que va en la línea en lo que se hace en cualquier parte del mundo. Ya en espacios gestionados por la Junta, como la Alhambra, se cobra a todos los usuarios, con descuentos a determinados grupos. También en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, pero un tarifario más asequible.

Antes de las elecciones del 2 de diciembre, el equipo socialista en la Consejería de Cultura habíamos analizado profundamente la situación y teníamos algunas ideas para poner sobre la mesa para la discusión: no cobrar por la visita a la colección permanente de museos ni conjuntos, sí poner un precio público razonable por las exposiciones temporales y actividades extraordinarias, que suponen un enorme esfuerzo del personal y también presupuestario (por ejemplo, las dos grandes exposiciones del Año Murillo en el Bellas Artes de Sevilla) y elevar la entrada hasta los 6 euros para los visitantes de fuera de la UE (actualmente pagan 1,5 euros, cuesta más el dispositivo humano y técnico para cobrar que lo que realmente se recauda).

Si finalmente el actual gobierno decide cobrar por entrar, está obligado a hacer un cambio profundo del modelo de gestión. Sólo los centros con gestión diferenciada o autónoma gestionan su recaudación, el resto, que supone la inmensa mayoría, se rige por el sistema de caja única y todo lo que se ingresa va a la cuenta general de la Junta. Queda mucha tela por cortar y si finalmente sale adelante esta medida, habrá que estar atentos que lo ingresado por cultura sea reinvertido en cultura y que no haya nadie que se quede sin cultura por razones económicas.

Foto.Diario de Sevilla.