Éxito y legado

abril 20, 2017

Se cumplen hoy 25 años de la inauguración de la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Una oportunidad aprovechada por Sevilla y Andalucía para engancharse a la modernidad. La muestra fue un éxito de crítica y público, permitió recuperar espacios y construir una ciudad más cosmopolita y abierta y la gestión posterior de sus activos ha situado a la Isla de la Cartuja como un parque tecnológico rentable, competitivo y capaz de generar riqueza y empleo. Vista con la perspectiva del tiempo, la Expo fue todo un éxito, un instrumento para la convergencia, la cohesión y el desarrollo del sur. Pero sus preparativos fueron mucho más azarosos, sobre todo por el carácter refractario y derrotista de unos sectores conservadores que se niegan sistemáticamente a cualquier avance de esta ciudad. Se magnificaron errores nimios, se malmetió sobre la capacidad de un gobierno socialista para poder acometer un empresa de tanta enjundia, se llegó a pronosticar un falso retraso de seis meses en la inauguración, se persiguió al artífice de la culminación de este proyecto, Jacinto Pellón, un cántabro buen gestor aunque muy alejado de los modos y costumbres del gusto de la sevillanía rancia… Una actitud muy distinta a la que se transmitía desde Barcelona, donde toda la sociedad se sumó con ilusión a la organización de los Juegos Olímpicos. Todo los malos augurios, todos los intentos de hacer descarrilar la muestra, el tremendismo casposo de los inmovilistas… quedaron sepultados por el éxito atronador de la Expo, dentro y fuera de Sevilla, dentro y fuera de España. Este certamen empezó a cambiar el sino decadente de Sevilla. Todo un acierto político.

Campaña en positivo

abril 18, 2017

Cuando alguien se presenta a una elección, sea la que sea, aspira a contar con la confianza del cuerpo electoral al que se dirige por lo que representa, por las excelencias de sus ideas y su proyecto, por su capacidad de liderazgo y empatía… Se trata de generar ilusión y esperanza en la construcción de un futuro mejor y compartido. La campaña ha de ser, por tanto, constructiva, positiva, de propuestas. En esa línea se desarrolla la de Susana Díaz para las primarias del PSOE. Para muestra el vídeo que acompaña a este post. Por eso, no entiendo los que centran su estrategia en el conflicto y en el ataque al rival. La gente no te va a apoyar por los supuestos defectos que se le imputan subjetivamente al de enfrente sino por lo que cada cual sea capaz de aportar. Ver la hostilidad de cierta gente en las redes sociales y en ciertos discursos no sólo produce desazón tratándose de compañeros, también espanta a los ciudadanos de unas siglas con casi 140 años de historia con fuertes raíces. Afrontemos este mes que queda con respeto y explicando las razones de cada opción. Todo lo demás es dar munición y carnaza a otros partidos políticos. Y el objetivo es salir más fuertes y más unidos. No perdamos la perspectiva.

PD.- Yo voy con Susana Díaz pero no tendré ni una sola palabra negativa hacia los otros aspirantes.

Rufián

abril 14, 2017

Cada vez que habla sube el pan… ¿Qué sería Gabriel Rufián sin sus insultos y su permanente actitud altanera? Posiblemente nada, sería uno más del montón, pasaría desapercibido para el gran público. Con sus exabruptos, sus improperios y sus gestos chulescos, el inefable diputado de ERC sólo busca provocar, abrirse un hueco en el ámbito mediático, arrimar el debate a lo superficial para no entrar en el fondo de los asuntos, donde ya no se encuentra tan cómodo. En lugar de sobresalir por sus argumentos y su rigor intelectual ha tomado el atajo del ataque personal y del lenguaje subido de tono. Es el papel que le ha tocado o ha elegido desempeñar. Y se entrega a tope, ya sea en la tribuna del Congreso de los Diputados, delante de los micrófonos de los medios de comunicación o a través de su cuenta de Twitter. No suele dejar títere con cabeza, emplea el golpe bajo y atiza las más bajas pasiones para llevar al adversario político al rincón donde mejor se desenvuelve. El mejor antídoto ante este tipo de especímenes es la indiferencia, no caer en su trampa, mantener la distancia para poder desplegar toda la fuerza de la razón, zafarse de los trucos dialécticos emocionales. En el tablero democrático no hay que buscar el jaque mate del adversario sino anteponer los elementos que nos unen y favorecen la convivencia. Ahí naufraga Rufián, político de piñón fijo que sólo tiene el registro del conflicto y que, desde luego, hace honor a su nombre.

Foto.El Periódico de Cataluña.

Guernica hace 25 años

abril 13, 2017

Al calor del desarme de ETA, mi amigo Paco Casero me recordaba ayer la huelga de hambre que un grupo de hombres y mujeres de Andalucía protagonizó hace 25 años bajo el árbol de Guernica pidiendo el cese de la violencia terrorista. Eran momentos duros con una banda en plena actividad asesina y la iniciativa suponía un gesto de tremenda valentía. Casero, una persona de principios y profundamente pacifista, embarcó a 31 andaluces (entre ellos, mi querido Pedro Andrades) en esta movilización de réplica a la amenaza de ETA de atentar durante la Expo de Sevilla de 1992. Me comentaba que “fueron unos días muy intensos y de impacto en la sociedad vasca” y que “se creó una importante corriente de solidaridad” con esta acción. Era la primera vez que organizaba un acto contundente contra la violencia y además por unas personas que eran de fuera de Euskadi. Sin duda, fue un aldabonazo, una aportación a la lucha de los demócratas por la paz. Los que tenemos memoria no hemos olvidado el ambiente hostil de esos días, una atmósfera irrespirable que retrata fidedignamente Fernando Aramburu en su novela ‘Patria’, tan actual y de moda en estos momentos. Por eso, un cuarto de siglo después cuando ETA lleva más de cinco años sin matar y ha entregado las armas, cuando ya sólo falta su disolución y su derrota es ya una realidad, echar una mirada atrás supone no perder la referencia de lo mucho que ha costado llegar hasta aquí y cuánto dolor ha causado el terrorismo etarra.

La convivencia en las redes sociales, muy especialmente Twitter, se está haciendo difícil. Este espacio para el debate y la conversación se ha convertido en una jungla, en un estercolero donde se arrojan insultos, se difunden falsedades y se deforma la realidad con intereses espurios. Y todo esto se hace con traje de camuflaje, a través de perfiles falsos, de fakes, de cuentas anónimas que se despachan a gusto desde la cobardía del anonimato. En este ambiente putrefacto, donde en lugar de exponer se grita, donde en lugar contraargumentar se agrede o se amenaza, cuesta mucho sobrevivir indemne. Dan ganas a veces de entonar un ‘hasta aquí hemos llegado’ y salirse de un ecosistema en el que rigen las leyes del lejano oeste establecidas por los indeseables trolls. Ninguna persona que se sienta dañada en su honor o su intimidad puede hacer bien poco ante los que suplantan identidades o se ocultan en cuentas falsas. Esta caos necesita una regulación que, garantizando el derecho constitucional y sagrado a la libertad de expresión, ponga coto a los desmanes. Se debería poner límites a aquellos que se ocultan detrás de un antifaz para enfangar el debate público, articulando fórmulas que permitan desenmascarar a los cobardes y garanticen una charla a cara descubierta. Todo lo que no sea eso es dejar indefensos a los que actúan de buena fe. Libertad de expresión por encima de todo, también transparencia absoluta e identificación de los que participan en estos espacios. Sólo así el necesario debate democrático será sano y edificante.

Caricia esquiva

abril 9, 2017

CARICIA ESQUIVA

No sabes cómo necesito tu voz;
necesito tus miradas
aquellas palabras que siempre me llenaban…
Mario Benedetti

 

Roce suave de seda,
explosión de carácter y genio.
Brisa refrescante de julio,
fuego que todo lo arrasa.
Sueño gozoso que no termina,
realidad con firme pisada.
Notas alegres de piano,
traqueteo del tren de la vida.

Evocación de momentos compartidos
sellados por una puerta,
piel contra piel, miradas salvajes,
placer de los fluidos,
jadeos con palabras entrecortadas,
suspiros de sabanas
y ropas desparramadas
tras la batalla librada por el deseo.

Nómada, indómita, genuina,
espíritu inquieto sin fronteras,
se aleja como el sonido de una sirena
para enfrentar otros fuegos,
se fuga como la puesta de sol
para alumbrar otros amaneceres,
cabalga desbocada como la ventisca
hacia el otro lado del desfiladero.

Viene pero nunca se queda.
Su voz es una caricia esquiva,
efímera como un beso furtivo.

Disparates

marzo 30, 2017

Produce perplejidad democrática que la Audiencia Nacional condene a un año de cárcel y siete años de inhabilitación a una tuitera por hacer bromas sobre el almirante Luis Carrero Blanco, vicepresidente del Gobierno del dictador Franco muerto en un atentado de ETA en 1973. El mal gusto merecerá una reprobación ética pero nunca debería tener una consecuencia penal. Una nieta del gobernante franquista, Laura Carrero Blanco, calificó de disparate la petición de la Fiscalía y dejó este mensaje que suscribo: “Me asusta una sociedad en la que la libertad de expresión, por lamentable que sea, pueda acarrear penas de cárcel“. Casandra Vera tendrá que recurrir al Tribunal Supremo para desactivar una condena que parece a todas luces desproporcionada. Una burla no puede costar tanto.

Y ni esto ni el dislate que propone Podemos aprovechando este caso de la tuitera: eliminar del Código Penal el delito de enaltecimiento del terrorismo. Ya la sinrazón de ETA es asunto del pasado, con el cese de la actividad armada en octubre de 2011 y el anuncio de entrega de armas hace apenas dos semanas, pero el principal problema mundial es el terrorismo yihadista. Desde luego, las sociedades democráticas no pueden bajar la guardia ante esta amenaza real a la convivencia pacífica. La libertad de expresión no  puede amparar, en mi modesta opinión, los crímenes de lesa humanidad que persiguen las acciones terroristas. La libertad de expresión no puede justificar ni alentar la barbarie. Al partido de Pablo Iglesias se le ha ido la mano con una iniciativa ventajista y descocada.

Ni condenar a nadie por enaltecimiento del mal gusto ni dar barra libre a los que defienden el terror. Los demócratas tenemos que estar en la defensa de la libertad de expresión pero también de la tolerancia y la vida en paz.