Notre Dame en el recuerdo

Muchos hemos tenido la suerte de conocer y disfrutar de Notre Dame. Es difícil de olvidar tanta belleza. La última vez que me sobrecogió su grandiosidad gótica fue en 2012. Viaje familiar y de luna de miel, doblete entre París y Eurodisney. Una vez más, desde el laicismo más militante, me volvió a impresionar la solemnidad de esta joya de la arquitectura. Muchos siglos de historia que el fuego ha devorado en una horas. Terrible desgracia para nuestro patrimonio compartido. Las llamas se han llevado también parte de nuestras vivencias.

El no gobierno

El gobierno de las derechas en Andalucía lleva ya dos meses en el puesto y sigue sin dar golpe. Hasta la fecha no han gestionado nada y sólo se dedican a difundir bulos, patrañas y montajes de la anterior etapa socialista. Como por inercia de tantos años o por incapacidad y desconocimiento, o por todo a la vez, continúan haciendo oposición al Ejecutivo anterior. Una demostración de que esta tarea les viene grande y sólo saben destruir porque no tienen nada que ofrecer a la ciudadanía. No es que haya desgobierno, que lo hay por la inacción y la desconfianza de los socios, es que no hay gobierno porque los que han llegado después de tantos años lampando no cumplen su cometido y se dedican al trilerismo político.

Y este espectáculo bufo y decepcionante tiene su momento de esplendor cada martes, con el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, como un Merlín de las malos augurios y de profecías de todo a cien. Cada rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno se convierte en un disparate de afirmaciones manipuladas, de mentiras como puños, con el afán malsano de convertir la buena herencia recibida en una suerte de erial. Datos descontextualizados, cifras infladas o discursos incendiarios desde una tribuna que se convierte en un altar del despropósito y la propaganda, muy lejos del tono institucional que ha de presidir este tipo de comparecencias. Un gobierno cuyo único balance son las soflamas y la ausencia más absoluta de rigor y solvencia. Los supuestos cien días de gracia que se les concede a un nuevo gabinete se han convertido en periodo de desgracia porque lo único que hacen los del trifachito es generar falsa alarma y engañar sin pudor a la opinión pública.

Con las reglas del juego en la mano, los perdedores de derechas llegaron al Palacio de San Telmo porque la aritmética parlamentaria con Vox, la extrema derecha, lo hizo posible. Todo legítimo. Lo que no lo es tanto es que desde el Gobierno se haga oposición espuria a los anteriores por la falta de ideas y de aptitud. Manolete, si no sabes torear…

Foto.Andalucía Información. De derecha a izquierda, el uno (Moreno Bonilla), el dos o supuesto dos (Marín) y el tres, que en verdad es el dos (Bendodo).

Un hombre bueno

Esta foto recoge el momento de la despedida real, la última vez que nos vimos. Hoy le hemos dicho adiós oficialmente, pero siempre estarás ahí, presente en nuestro recuerdo, querido Juan. Ese último abrazo llevaba un mensaje entre líneas, la rúbrica de años de sincera y profunda amistad con los puntos suspensivos del hasta siempre.

Juan Ayllón Campillo era un tipo de una pieza, en términos machadianos, en el buen sentido de la palabra, bueno, muy bueno, una persona servicial a prueba de bomba, la palabra ‘no’ nunca tuvo un hueco en su vocabulario ni en su forma de entender la vida, siempre dispuesto a ayudar en cualquier momento y en cualquier circunstancia, daba sin pedir nada a cambio, siempre entregado a los demás aunque éstos a veces, muchas veces, no lo trataran como él realmente se merecía, su bondad no entendía de resentimientos. Generosidad a raudales, lealtad inquebrantable, coherencia al máximo exponente, fiel a sus ideas y a las esencias del socialismo transformador, amigo de sus amigos, de fiar…

Una persona única, irrepetible, que nos dice adiós y nos deja muchas lecciones de las que aprender. En lo humano y también en lo profesional. Un trabajador infatigable, con conocimientos y preparación, cumplidor y de palabra, le gustaban las cosas bien hechas y no cejaba en el empeño hasta conseguirlo, se sentía incómodo con las chapuzas y las improvisaciones. Un lujazo trabajar con alguien que te transmitía seguridad y serenidad, que destilaba saber, confianza y pasión. Me lo refería esta mañana Lola, su esposa y compañera de tantos años, muchas veces no lo han valorado como le habría correspondido en justicia. Quizá fuera así por su humildad, su bonhomía y su escaso afán de protagonismo. Pero para quienes lo conocíamos de verdad (y lo queríamos) era alguien irreemplazable. También en esta faceta era bueno, muy bueno, DEP.

Foto.- Es del 31 de enero. A Juan se le notaban ya los estragos de la enfermedad. Fue una visita sorpresa preparada con Lola de Paco Perujo y quien suscribe, los doctores como él nos llamaba y servía de nombre a nuestro grupo de WhatsApp. Un momento de emociones, muchas emociones…

Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz…

Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, dejo también el corazón.
No pasará otra onda rumorosa del río,
no quedará este chopo envuelto en fuego verde,
no cantará otra vez el pájaro en su rama,
sin que deje en el aire todo el amor que siento.
Aquí, en estas riberas que llevan hasta el llano
la nieve de las cumbres, planto sueños hermosos.
Aquí también las piedras relucen: piedras mínimas,
miniadas piedras verdes que corroe el arroyo.
Hojas o llamas, fuegos diminutos, resol,
crisol del soto oscuro cuando amanece lento.
Qué fresca placidez, que lenta luz suave
pasa entonces al ojo, que dulzura decanta
el oro de la tarde en el cuerpo cansado.
Hojas o llamas verdes por donde va la brisa,
diminuto carmín, flor roja por el césped.
Y, entre tanta hermosura, rebosa el río, corre,
relumbra entre los troncos, abre su cuerpo al sol,
sus brazos cristalinos, sus gargantas sonoras.
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, miro arder todas las tardes
las copas de los álamos, el perfil de los montes,
cada piedra minúscula, enjoyada del río,
del dios río que llena de frutos nuestros pechos.
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, dejo también el corazón.

Antonio Colinas

Etapa apasionante

Desde la foto superior a la segunda (BOJA) han mediado apenas veinte meses. Este lapso de tiempo como consejero de Cultura de la Junta de Andalucía constituye la etapa más fértil, enriquecedora y apasionante de mi vida profesional/política (y ya acumulo casi cuatro décadas cotizadas). He trabajado de sol a sol con ilusión, he disfrutado como un niño, he conocido y colaborado con gente estupenda y que merece mucho la pena, he vibrado con el arte en sus distintas expresiones, me he desenvuelto en un ámbito que me atrae y del que me siento parte… En definitiva, me he sentido realizado porque la cultura es el instrumento para construir sociedades mejores, más desarrolladas y más igualitarias. Y toda esta mayúscula satisfacción acumulada sólo la puedo devolver con gratitud y honestamente creo que nunca podré saldar del todo esta íntima deuda.

En primer lugar, gracias a Susana Díaz por concederme esta oportunidad tan preciada y depositar en mí la confianza para ocupar la cartera más bonita de su gobierno. Andalucía es cultura: tremendo honor y privilegio estar al frente del departamento que lleva su nombre.

En segundo, a un equipo brillante, preparado, leal a prueba de bombas y comprometido, que se ha dejado la piel, que ha estado en el tajo sin mirar el reloj y que se ha ganado mi cariño y reconocimiento para siempre. Sin ellas (uso el femenino plural porque son más mujeres que hombres) no habría sido posible. Un extraordinario esfuerzo colectivo por el que también se merecen un justo reconocimiento los empleados públicos de la Consejería, la Agencia de Instituciones Culturales y otras entidades con gestión diferenciada como la Alhambra, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y la Fundación Legado Andalusí.

En tercero, al sector o a la suma heterogénea que constituye el mundo de la cultura en esta tierra. Gente con talento y carácter, que siente el arte en sus venas, que arriesga, que se desvive y que lo da todo por un sueño. He encontrado a un grupo humano que defiende por encima de todo su espacio de creación y su independencia, y al mismo tiempo se ha mostrado receptivo al diálogo, al acuerdo y a la cooperación. Esta tierra crece con la cultura y por esa razón ésta necesita el máximo apoyo público para desplegar todo su potencial. Esa visión compartida ha hecho fácil el trabajo y la comprensión mutua.

Y en el cuarto, que no el último porque es lo más importante, a toda mi familia, y muy especialmente a Regina, por su generosidad, por su aliento, por la aceptación sincera de mis reiteradas ausencias, por sus consejos con pies de plomo y por ese inmenso amor que es el mejor combustible para trabajar con felicidad y dinamismo.

Se cierra una etapa y desde hoy formalmente se abre otra. Soy una persona positiva, no suelo mirar atrás ni siquiera por el retrovisor. No todo lo pasado fue mejor, pero dudo mucho de poder gozar de un tiempo tan maravilloso como éste. No pierdo, sin embargo, la esperanza. Quién sabe lo que te puedes encontrar a la vuelta de la esquina. La vida siempre te da sorpresas. ¡¡¡A por ellas!!!

Inhumanidad

Este vídeo nos da una pista de las malas ideas que tiene Vox para la sanidad pública y para aquellos que no tienen ingresos suficientes para costearse la sanidad privada. Este fragmento de conferencia fue difundido por el partido de extrema derecha a través de sus redes sociales y ya lo ha retirado como consecuencia de la enorme contestación y rechazo que ha cosechado. Intuía que eso podría ocurrir e hice copia y pantallazo de este ejemplo descarnado de inhumanidad. Vox entiende que la atención a los pacientes oncológicos terminales es un despilfarro y que, por tanto, habría que dejar de cuidarlos y dejarlos morir con sufrimiento y dolor, desahuciarlos y despojarlos de sus derechos actuales. Traducido al lenguaje coloquial andaluz, que rabien como perros sin gastar un solo euro de dinero público. Total, si se van a morir para qué invertir, piensan estos ultras.

Esto lo sostienen los que están en contra de la eutanasia, se dan golpes de pecho como buenos cristianos y, sobre todo, tienen recursos suficientes para que sus familiares, si se encuentran en una situación similar, puedan recibir tratamientos paliativos en una institución sanitaria privada. Esta posición política da una muestra del mal fondo de los líderes de Vox y la falta de sensibilidad y solidaridad (incluso de caridad) con el que sufre y su única esperanza está en la salud pública con prestaciones que garanticen la igualdad ante la enfermedad. El servicio público sanitario no se puede regir exclusivamente por la rentabilidad económica, ha de tener muy en cuenta la rentabilidad social y el factor humano. Este vídeo produce en cualquiera con empatía hacia el dolor ajeno una tremenda indignación por la catadura moral de quienes defienden posiciones tan desalmadas y economicistas.