Acierto total

La nueva fórmula de Copa del Rey de fútbol está cautivando a los aficionados. El formato a partido único, salvo las semifinales, está generando emoción, espectáculo y sorpresas. En las cuatro eliminatorias de cuartos de final, disputadas esta semana, han pasado los que, a priori, no partían como favoritos. Granada, Mirandés, Real Sociedad y Athletic de Bilbao han dejado fuera del bombo de semifinales, respectivamente, a Valencia, Villarreal, Real Madrid y Barcelona. Por nombre y presupuestos, el pase a  la final se lo tenían que haber jugado los cuatro eliminados. A doble vuelta posiblemente los emparejamientos de semifinales serían otros. La Copa, con este sistema, se abre así a más clubes. Todo un acierto de la Federación Española de Fútbol.

Foto.- El Desmarque. El Mirandés, de Segunda División, celebra su pase a semis ante su público en Anduva. Antes del Villarreal, descabalgaron a otros dos primeras, Celta y Sevilla.

Presunción para tod@s

¿Qué habría pasado si a un político la Policía lo hubiera implicado en un caso de presunto abuso de menores y trata de mujeres? Seguramente no habría aguantado ni 24 horas en su cargo. La presión social y mediática alcanzaría cotas insoportables. En el caso de los futbolistas David de Gea e Iker Muniain, supuestamente salpicados en la investigación al empresario del porno Torbe, todo ha sido más ponderado. Hasta el punto de que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha pedido que este escándalo sexual no tenga efectos sobre la selección y poco más. De un representante público se espera al menos un pronunciamiento en favor del esclarecimiento de los hechos, caiga quien caiga, y de respaldo a la actuación judicial. No ha querido opinar el ministro en un tema desde luego escabroso porque “está judicializado”. Si se tratara de un adversario político, habría descerrajado todo la munición dialéctica. Se le habría olvidado esta premisa básica en democracia. Quizá éste debería ser el tono en el que se aborden los asuntos hasta que se produzca un pronunciamiento firme del Poder Judicial. En un estado de derecho se debe preservar la presunción de inocencia de cualquiera, sea futbolista o político, famoso o anónimo. Lo que ocurre es que hay distintas varas de medir y se usan según convenga. A ver si aprendemos y se responde siempre dentro de la coherencia.

Foto.eldiario.es.

Declive y un nuevo ADO

El deporte español está en recesión. Empieza a vivir una crisis de resultados que nos retrotrae a los ochenta del siglo pasado. Tras años de éxitos y laureles se ha cogido una peligrosa cuesta abajo de pronóstico incierto. Nos hemos acostumbrado a las alegrías y este frenazo casi en seco nos ha cogido desprevenidos. Por ejemplo, el sábado para los que vivimos con pasión en el deporte fue una jornada aciaga: Rafa Nadal caía a las primeras de cambio en el US Open, Fernando Alonso no se lograba clasificar ni para la Q2, la selección de baloncesto naufragaba ante Serbia (y ayer ante Italia pese al partidazo de Pau Gasol)… Ese día sólo el fútbol nos dio una satisfacción con un rival muy menor, Eslovaquia, y anoche frente a otro adversario aún más débil, Macedonia, nos brindó 90 minutos de bostezos, eso sí encarrilando su clasificación para el Europeo de Francia de 2016. Tampoco nos reportó buenas noticias en agosto el mundial de atletismo de Pekín, con una sola medalla en marcha.

Una generación de espléndidos deportistas se aproxima a la retirada y no hay recambios a la vista del mismo nivel competitivo. Quedan esperanzas pero puntuales: Mireia Belmonte (natación), Carolina Marín (bádminton), Jorge Lorenzo y Marc Márquez (motociclismo), sin contar el poderío de los clubes españoles de fútbol gracias al talonario de Real Madrid y el FC Barcelona. Pero no mucho más. Cuando las estrellas que han dado tanto lustre a nuestro país cuelguen las botas, el horizonte que se nos presenta no es halagüeño. Hemos disfrutado de una etapa dorada gracias a la inversión que se hizo en este país con el Plan ADO (Asociación de Deportes Olímpicos), puesto en marcha el Gobierno de Felipe González en 1988 en la antesala de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992.

Este programa supuso un revulsivo para el desarrollo y la promoción de deportistas de alto rendimiento cuyos frutos hemos ido recogiendo en las últimas dos últimas décadas y media. Este plan ha ido perdiendo dotación presupuestaria y actualmente languidece. Los recortes se han cebado también con el deporte, hasta el punto de que muchas federaciones están casi en quiebra. Sin recursos económicos es difícil competir contra países con mayor peso demográfico, más presupuesto y mayor compromiso con la práctica deportiva a todos los niveles. Es urgente un nuevo ADO que ayude a generar otra hornada de deportistas de élite que renueve los triunfos cosechados en los últimos años. Si no, volveremos a los ochenta donde disfrutábamos con los escasos pero peleados metales en Los Ángeles 1984: el oro de Doreste y Molina en vela, la plata de Climent y Lasúrtegui en remo y los bronces de Abascal en los 1.500 metros y de Míguez y Suárez en piragüismo. Hace falta una reacción rápida para no volver de nuevo a la mediocridad.

Foto.SportYou. Rafa Nadal, el mejor deportista español de todos los tiempos, en el partido que fue eliminado en el US Open.

‘Jogo’ bonito

Decía el delantero inglés Gary Lineker que el fútbol es un deporte que juegan once contra once y siempre gana Alemania. El palizón que recibió la anfitriona Brasil por parte de la selección germana me hizo recordar esta sentencia del punta británico que jugó en el Barcelona.

Un 7-1 que supone una humillación para un país que vive este deporte con pasión y fanatismo. Brasil ha ido pasando fases más por nombre que por juego. Ha superado etapas por ayudas arbitrales, golpes de suerte o fogonazos aislados de sus estrellas. La canarihna ha abdicado el este campeonato del jogo bonito. Un plantel con magníficos peloteros, con talento y chispa, convertidos por la mano de un entrenador rácano en obreros con mono de trabajo y sin apenas inspiración. Cuando uno renuncia a su estilo, resulta irreconocible. Brasil ha traicionado sus raíces: ha buscado más un fútbol conservador y táctico que creativo. Y así le ha ido… (A España le fue peor, que quede claro).

En cambio, Alemania ha sabido combinar el derroche físico, la disciplina, el juego en bloque de siempre con el toque de la España que gano la Copa del Mundo de Suráfrica en 2010. El conjunto teutón ha dado una lección futbolística quedándose con el jogo bonito, y ha confirmado el favoritismo que le daban todos los pronósticos antes del campeonato. La final del domingo no será inédita: o los alemanes se toparán con la Holanda de Robben y Van Persie reeditando la de 1974 o se medirán con la Argentina de Messi como ocurrió en 1896 y 1990. Con la albiceleste se repartieron los éxitos, un trofeo para cada uno, pero la selección que dirige Van Gaal tiene pendiente la revancha de hace cuatro décadas de la naranja mecánica capitaneada por Cruyff. La cita del domingo será de relumbrón.

Esperando la Final

La temporada del Sevilla FC está hecha pase lo que lo que pase esta noche. Ni el más optimista de los aficionados esperaba este año alcanzar la final de la Europa League y conseguir plaza para la siguiente edición con tanta holgura. Los comienzos no fueron precisamente esperanzadores. El equipo de Nervión llegó a ser farolillo rojo en la quinta jornada, si no me falla la memoria, y cayó eliminado de la Copa del Rey por un 2ª B como el Rácing de Santander. Desde entonces, la trayectoria ha sido ascendente, el equipo se ha consolidado pese a las 16 nuevas incorporaciones respecto a la temporada anterior. Hoy toca el Benfica, el último peldaño para escalar a la cúspide. El triunfo sería el no va más. Opciones hay, pero con la cabeza y no con el corazón el club portugués parte con cierto favoritismo. El Sevilla lleva dos de dos. Y dice el refrán que no hay sin tres. Quedan dos horas y media y el balón empezará a rodar en Turín.

¿Nadie quiere ganar la Liga?

Con los 35 grados a la sombra que derretían Sevilla en la tarde de ayer, la mejor opción era quedarse en casa para ver el desenlace de la penúltima jornada de Liga. Conocida la alineación que presentaba en Getafe mi equipo, el Sevilla FC, con muchos suplentes y canteranos, pensando en la final de la Europa League en Turín frente el Benfica, me decanté por un zapping entre los que se jugaban el campeonato. Me dio la sensación de que ninguno de los aspirantes quiso o supo ganar la Liga o mejorar sus opciones. Los tres de arriba, Atlético, Barcelona y Real Madrid, han llegado fundidos a la recta final, como sin creer en sus posibilidades.

Quizá el más entonado fue el equipo de Simeone, aunque a mucha distancia del plantel que ha deslumbrado esta temporada. Se mereció la victoria por oportunidades pero los porteros rivales también juegan. Caballero salvó al Málaga en el Calderón y le garantizó la permanencia matemática. Más con corazón que con juego, el Atlético pudo sentenciar la Liga. Se quedó a un gol de entonar el alirón. Sigue dependiendo de sí mismo en una última jornada en que el título se decide a un partido en el Camp Nou.

El Barça no pasó del empate en Elche con un juego espeso, lento y muy previsible que facilitó la labor de la defensa local. Esta desfondado el club blaugrana, con un Messi desconocido, apático y sin chispa, con los jugones sin apenas desborde, sin velocidad y con un ritmo cansino, y un entrenador haciendo las maletas. Se la juegan todo a una carta en su estadio. Sólo les vale la victoria ante el Atlético y salvarán un campeonato donde han rendido por debajo de sus posibilidades, sobre todo en el último tercio liguero.

Lo del Real Madrid se puede calificar de suicidio. Con un calendario asequible, ha cosechado sólo dos de los últimos nueve puntos en juego. Después del vendaval de fútbol en la vuelta de semifinales de la Champions ante el Bayern de Múnich, los merengues se han puesto a pensar en la décima y se han olvidado de que la Liga seguía a su alcance. Ayer se borró en Balaídos, tirando la toalla sin aguardar siquiera el fallo de los rivales… Y éste se produjo pero los de Ancelotti tenían la cabeza en la final de Lisboa y dieron el tercer petardazo consecutivo en su visita a Vigo.