Acierto total

La nueva fórmula de Copa del Rey de fútbol está cautivando a los aficionados. El formato a partido único, salvo las semifinales, está generando emoción, espectáculo y sorpresas. En las cuatro eliminatorias de cuartos de final, disputadas esta semana, han pasado los que, a priori, no partían como favoritos. Granada, Mirandés, Real Sociedad y Athletic de Bilbao han dejado fuera del bombo de semifinales, respectivamente, a Valencia, Villarreal, Real Madrid y Barcelona. Por nombre y presupuestos, el pase a  la final se lo tenían que haber jugado los cuatro eliminados. A doble vuelta posiblemente los emparejamientos de semifinales serían otros. La Copa, con este sistema, se abre así a más clubes. Todo un acierto de la Federación Española de Fútbol.

Foto.- El Desmarque. El Mirandés, de Segunda División, celebra su pase a semis ante su público en Anduva. Antes del Villarreal, descabalgaron a otros dos primeras, Celta y Sevilla.

Conmoción

La actualidad de las últimas veinticuatro horas nos deja algunos acontecimientos que han provocado conmoción en diferentes ámbitos de la opinión pública.

EN EL MADRIDISMO.- Los seguidores merengues se han quedado de piedra, se acostaron profundamente indignados por el soberano repaso que la dio el Alcorcón, un humilde equipo de Segunda B, a la galaxia multimillonaria de Florentino Pérez en el partido de ida de la Copa del Rey. Un 4-0 que saca los colores a la panda de chuletas soberbios y caprichosos que integran el club más laureado del mundo. Es una clara demostración de la grandeza del deporte y de que nunca hay enemigo pequeño, máxime cuando los futbolistas de elite se toman un encuentro sin interés y con absoluta displicencia. La humillación ha alcanzado una dimensión tal que hasta el propio director general del Real Madrid, Jorge Valdano, se vio forzado a pedir disculpas con urgencia. Cuando se conocen las diferencias entre ambos clubes el varapalo adquiere mayor crudeza. El modesto conjunto del cinturón urbano madrileño maneja 1,3 millones de euros de presupuesto por los 430 millones del titular del Bernabéu. Otro dato demoledor: el salario medio de los futbolistas del Alcorcón se sitúa en 36.000 euros anuales, el de los madridistas ronda los 3 millones, con la punta descollante de los 12 millones que percibe Cristiano Ronaldo, el mejor pagado del fútbol planetario, que no participó en el bochorno por lesión.

EN LA POLÍTICA CATALANA.- El juez Baltasar Garzón ha asestado un duro golpe a una trama de corrupción con vínculos con CiU y el PSC. La operación destapa un turbio asunto que se suma al del Palau, que también ponía en el ojo del huracán la financiación de los nacionalistas de Convergencia. En las filas socialistas han pillado al alcalde de Santa Coloma, cuarta ciudad de Cataluña en número de habitantes, y a su círculo de confianza. La dirección del PSC ha acusado el golpe, pero ha enarbolado sin titubeos su código ético: si se confirma la imputación del regidor y los ediles, serán suspendidos de militancia y apartados del partido. Respuesta ejemplar y tranquilizadora para la ciudadanía porque ninguna organización está exenta de contar con algunos garbanzos negros, lo importante es sacarlos de la olla nada más se descubre su presencia. La cúpula de CiU, sin embargo, ha puesto paños calientes y ha atribuido las detenciones de Macià Alavedra y Lluís Prenafeta, dos pesos pesados de los gobiernos de Jordi Pujol, a cuestiones personales. La implicación de estos dos brazos ejecutores del pujolismo eleva la trascendencia de la operación y requiere de la formación nacionalista más transparencia, más firmeza en la condena de  los hechos y la adopción de medidas disciplinarias cautelares sin dilación.

EN LA SEDE NACIONAL DEL PP.- Mariano Rajoy sigue cuajado con la que se le ha venido en lo alto. Me apropio de una idea de Miguel Ángel Aguilar: tiene el síndrome de la esfinge. Lo que traducido a un lenguaje más castizo sería que ni tuge ni muge. El escándalo Gurtel, el mayor caso de corrupción de la democracia española, lo tiene paralizado, sin capacidad de reacción. La pugna por el control de Caja Madrid ha acentuado aún más su perfil pusilánime y desvaído. Su falta de autoridad provoca, además, la rebelión de los barones o baronesas de su partido y de la cohorte mediática de la derecha. Todos a una voz le demandan una respuesta, que se moje, que coja el timón. Una de las cuñas de su misma madera conservadora, Federico Jiménez Losantos, ha tensado su látigo antimarianista y lo ha sentenciado: “Antes morirá que arriesgará“. En el caso de la entidad financiera, la cuarta del país, ya no caben apaños ni decisiones salomónicas: Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón, a través de su lugarteniente Manuel Cobo, han dejado claro que no quieren prisioneros. Lo que pasa es que Rajoy no quiere mancharse las manos para desfacer este entuerto.