Típicos tópicos

Le he tomado prestado este título a Paco Herrera: el compositor y músico sevillano que cantó hace unas décadas aquello de que “en esta típica España / no sólo hay panderetas / que también los hay tacaños, / cabezones o veletas”. He recordado esta estrofa muchas veces este verano cuando las olas de calor han recorrido otras zonas de España no tan habituadas al mercurio alto y a noches de bochorno por encima del umbral del sueño. Hemos asistido al nacimiento de un nuevo concepto, el estrés térmico, para explicar la intolerancia a las altas temperaturas en esas zonas norteñas.

Aquí en Andalucía tenemos másteres de los buenos (de los que se ganan con sudor, nunca mejor referido, no de los regalados) en combatir y soportar el calor. Que el termómetro suba de los cuarenta en Sevilla en julio y agosto no nos coge a nadie desprevenido, incluso ahora con el cambio climático estos rigores térmicos trascienden esos dos meses. Es difícil trabajar cuando aprieta el Lorenzo. Que se lo pregunten por estos lares a agricultores, profesionales de la construcción y otros oficios al aire libre. También a los que sufren bajo techo porque no funciona el aire acondicionado o la empresa racanea unos kilovatios para presentar mejor cuenta de beneficios. Allende Despeñaperros, nos han tachado injustamente de vagos por practicar el sano deporte de la siesta en verano. En otros pagos el calor causa estrés, aquí vagancia. Así funciona el estereotipo.

Las estadísticas también sirven para destrozar falsos mitos. Bajo los efectos de la canícula, cuando media España combatía la depresión postvacacional, conocimos que los andaluces somos los segundos que menos faltamos al trabajo. En esta clasificación de menor absentismo laboral sólo nos superan los baleares y allí casualmente hay mucha gente de esta tierra ganándose el jornal. La indolencia y la pereza, por tanto, son otros sambenitos que nos han colocado y de los que cuesta tanto desprenderse. Que tengamos de las tasas más altas de paro no significa que seamos flojos ni juerguistas full-time, sino que el tejido productivo no es capaz de absorber a una población activa preparada que crece y que también contamos con una economía sumergida que no aflora y en la que está muchamano de obra.  Aquí la gente curra de lo lindo.

Quizás los del sur convivamos con el tópico con estoicismo, también con mucho pasotismo… Oincluso nos tomemos a broma esa deformación grotesca de la realidad que suele ser consecuencia del desconocimiento. Como sostiene el sevillano Emilio Lledó, uno de los grandes pensadores de las últimas décadas, “la raíz del mal está en la ignorancia”. También en la mala baba.

Foto.Diario de Sevilla.

* Artículo publicado esta semana en centrohistórico.info.

El Makinavaja de San Telmo

El Gobierno de las derechas en Andalucía se rige por la máxima de “miente que algo queda”. Ante la falta alarmante de gestión de un gabinete inerme y sin ambición, toda su producción se reduce a la creación de bulos bajo el mantra de la herencia recibida de la etapa socialista. Cero patatero en gestión y toda la maquinaria puesta al servicio de la producción de mentiras, patrañas y artificios injuriosos. Al frente de la fábrica de mercancía averiada para tapar las carencias de estos nueve meses inanes está Elías Bendodo, consejero plenipotenciario y manijero mayor del Palacio de San Telmo.

Bendodo es el muñidor de la propaganda. De la propaganda de peor estilo y que sólo pretende influir torticeramente en la opinión pública. No puede vender lo bueno de la gestión de su gobierno porque no hay nada a lo que sacar lustre. Dedica todas sus valiosas horas a engendrar falsedades sin importarle la verdad y el daño gratuito que pueda causar a determinadas personas. Opera con el cálculo y la flema de un killer (hablando en términos políticos). Es un profesional frío que cumple sin ningún sonrojo ni remoción de conciencia el papel que le ha correspondido. Todo un Rasputín, como lo ha definido Teodoro León Gross, un trilero institucional o el ministro de propaganda, en palabras de otros dos veteranos periodistas curtidos en mil batallas. Yo, con respeto, lo dejo en un Makinavaja de barrio pijo.

Se dedica a fabricar señuelos esperando que los medios de comunicación no le descubran la trampa y piquen. El último montaje, con tiro por la culata incluido, es el de las campañas de vacunación contra la gripe. La semana pasada acusó a la administración anterior de haber inflado la lista de vacunados para mejorar la posición andaluza en el ranking nacional. Hoy, en una nueva pirueta, sostiene que se han perdido 1,8 millones de dosis, valoradas en seis millones de euros, con datos manipulados que los periodistas no se han dejado colar. Le han descubierto la trampa. Sólo pretendía desviar la atención del lío que tienen montado en la sanidad pública. Con agentes del sector, muy próximos siempre al PP, que ahora están en la calle protestando por las carencias y reivindicando mejoras del sistema.

El Gobierno de las derechas debe pasar esta página tan mediocre del revanchismo. Y en lugar de gastar tantas energías para engañar a la gente, que se dedique de una vez por todas a trabajar. Si es que sabe…

Foto.- elplural.com.

Según convenga

Nada que decir a la decisión del Gobierno andaluz de las derechas de hacer auditorías de las agencias y entes instrumentales de la Junta de Andalucía. Salvo que se ponen en marcha por imposición de Vox a sus socios, PP y Ciudadanos, y que es una iniciativa cargada de prejuicios y de leyendas urbanas construidas cuando los ahora gobernantes estaban en la oposición. Al final, el resultado final de este examen a lo que las derechas llaman despectivamente “administración paralela” confirmará que está bien dimensionada, que cumple y responde a su función de servicio público y que los 25.930 empleados (1.330 incorporados en los últimos meses, ya con el actual Ejecutivo) desarrollan su trabajo de manera encomiable por mucho que las fuerzas conservadoras los hayan puesto en entredicho durante tantos años.

Pero lo que es bueno para Andalucía no lo es tanto para Castilla y León. Allí, el gobierno también de perdedores formado por PP y Cs ha rechazado una propuesta de los socialistas, primer grupo en el Parlamento, de realizar una revisión de las empresas públicas para suprimir aquellas que se hayan “desviado” de sus funciones y mantener las que se consideren necesarias. Clara incoherencia de los partidos de derechas. Las mismas razones que esgrimen en Andalucía les valdrían para hacer lo propio en tierras de la meseta. Quiere decir que lo que están haciendo en estos pagos del sur obedece más a lanzar cortinas de humo para tapar su inacción, a seguir estirando el chicle de propaganda barata sobre la herencia recibida y a contentar a la extrema derecha que tanto necesitan para gobernar.

Y Ciudadanos, aquí y allí, de palmeros del PP, sin autonomía y dejándose robar la cartera… Cuesta abajo y sin frenos.

Foto.- La muy rentable Veiasa, una de las empresas públicas que sufre la manía persecutoria de las derechas.

A cara descubierta

Esta vez, al menos, se han ahorrado la mascarada, el numerito de falso suspense. Vox no ha presentado siquiera enmienda a la totalidad al proyecto de presupuestos de Andalucía para 2020. La coyunda de las derechas con la extrema derecha se desarrolla a cara descubierta. Hace unos meses, para las cuentas de este ejercicio, los de Abascal mantuvieron la supuesta incógnita hasta el minuto antes de la votación, retirando su enmienda al presupuesto in extremis, aunque todo el mundo le habíamos visto el truco a los de Abascal desde el primer momento. Fue un ardid burdo que no sorprendió ni engañó a nadie.

En esta ocasión nos han evitado un patético tira y afloja con final feliz de comedia romántica de serie B. Al mismo tiempo, Partido Popular y Ciudadanos han demostrado que forman una unidad de destino en lo universal con los ultras. No había duda, nunca la ha habido desde que este gobierno echó a andar: son un 2 más 1, o mejor un 3 en 1, una unidad trinitaria de acción ya sin complejos, que ni se oculta.

Este ménage à trois va a dejar al partido naranja como el gallo de morón: sin plumas y cacareando. Y a los andaluces con unos servicios públicos seriamente perjudicados (un ejemplo: el presupuesto contempla el incremento de las listas de espera en sanidad), un saqueo permanente de las arcas públicas a través de medidas fiscales que solo para los muy ricos y una política timorata y sin ambición de fomento de empleo. Sin olvidar el retroceso en conquistas y libertades en materia de igualdad de género, lucha contra la violencia machista o en pro de la convivencia y la integración. Un mal camino el emprendido con unos presupuestos con el sello de la ultraderecha.

Foto.- El País. Marín (Cs), Moreno Bonilla (PP) y Hernández (Vox), celebrando la ópera bufa del primer presupuesto escrita con renglones torcidos por los ultras.

Langostino party

La casa de los líos, capítulo 9.
LANGOSTINO PARTY

Un ciudadano ha tenido la santa paciencia de compilar los gastos que ocasionaron la celebración de una reunión del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) el pasado 26 de marzo a través de reiteradas preguntas al portal autonómico de la transparencia. No ha sido un trabajo fácil. Como una hormiguita, ha tenido que ir preguntando consejería a consejería para conocer el personal que se desplazó y el dinero público que se destinó a esta reunión, que algunos han bautizado como ‘Langostino Party’. Para preparar este encuentro semanal, el gobierno de las derechas se concentró una tarde antes en el estuario del Guadalquivir a fin de dar cuenta de una suculenta cena en uno de los santuarios del marisco de la zona. Como fueron pillados in fraganti unas horas antes del lujoso banquete, se vieron obligados a pagar a escote el atracón de ricos productos del mar. Su intención era otra, pero se quedaron en este caso con el sabor del crustáceo gratis en los labios. Como escribí en su día, está más que justificado celebrar una reunión del Ejecutivo en Sanlúcar o en cualquier otro punto de Andalucía. Lo que parece un despropósito es irse una noche antes todo el gabinete y su séquito cuando se tarda una hora desde Sevilla, donde más de la mitad cuenta ya con vivienda pagada con nuestro impuestos por ser altos cargos de fuera de la capital andaluza.

Con perseverancia, este tenaz ciudadano ha conseguido reunir los datos de esta jornada de convivencia. No todas las consejerías han facilitado la misma información. Sin contar la factura de los políticos que se sientan en el Consejo de Gobierno (presidente, vicepresidente, diez consejeros y el viceconsejero de Presidencia), el desembolso público fue de 3.295,22 euros en concepto de dietas de manutención, alojamiento, peaje, locomoción y horas extras. La consejería de Fomento no ha ofrecido ningún gasto: o bien se desplazó por teletransporte o se ha saltado a la torera la obligación legal de hacer públicos los datos a la ciudadanía como marca la ley de transparencia.

El total de empleados públicos movilizados para el sarao del langostino fueron 41, 21 de ellos conductores. En este recuento no se tiene en cuenta por razones de seguridad los miembros de la Unidad adscrita del Cuerpo Nacional de Policía pueden acompañar a altos cargos de la Administración de la Junta de Andalucía en labores de protección y escolta. Como acreditan las cifras oficiales, el Gobierno estuvo bien arropado por personal de confianza y de sus gabinetes.

Sólo me queda rogar a este encomiable andaluz que ha reunido toda esta información de forma minuciosa y constante que siga en la tarea de fiscalizar a nuestros representantes públicos. Y si es posible, que insista para conseguir la factura total del ‘Langostino Party’, con todo lo desembolsado para cubrir la estancia de los barandas del Gobierno de las derechas, y tener una visión global de este desahogo en Bajo Guía. Nos sorprendería cómo disparan con pólvora ajena.

Foto.ABC. Llegada de los popes gubernamentales al afamado restaurante sanluqueño.

¿Méritos?

Cada vez que el Gobierno de las derechas de Andalucía convoca un concurso de méritos para cubrir un puesto público, la persona afortunada tiene el carnet o está relacionada con uno de los partidos que lo integran, fundamentalmente el Partido Popular. No se cuidan mucho y sólo pretenden disfrazar el dedazo o colocación de los propios con una apariencia de transparencia. Trucos de mal prestidigitador.

En la canícula de agosto, con media Andalucía de vacaciones, nos enteramos que la Consejería de Educación, que dirige el Atila de la educación pública, Javier Imbroda, le concedía la plaza de directora provisional del Conservatorio Superior de Danza de Málaga a la hermana del presidente de la Junta, María Dolores Moreno Bonilla, aunque sacó mucho menos nota que otra aspirante de la convocatoria. Se trataba de favorecer a la familia y no hubo arrobo.

La última ha sido la colocación para pagar los servicios prestados a una abogada del PP en el caso de los ERE, Lourdes Fuster, en un concurso público supuestamente de méritos para la subdirección de la Agencia de Medio Ambiente y Agua (Amaya) al que presentaron 41 personas y se resolvió con premura en apenas 48 horas… Huele a que  el cargo tiene dueña de antemano. Entre estas dos maniobras, la delegada de Medio Ambiente en Granada nombra a su hermano coordinador de agentes forestales con enorme protesta de los empleados públicos y con el recurrente y falaz argumento de que reunía “los requisitos de mérito y capacidad”. Era tan débil la justificación para el dedazo que finalmente renunció al puesto.

Son tres de otros muchos ejemplos que demuestran que la valía para el Gobierno actual de las derechas sólo es sinónimo de pertenecer al partido o ser familia de sus dirigentes (en Ciudadanos hay también algún cuñado), saltándose a la torera los principios básicos para selección de personal en la administración pública. Estamos ante un gabinete que se mueve a golpe de enchufe.

Foto.- elplural.com. El presidente Moreno Bonilla y el vicepresidente Marín.

¡Qué descaro!

Juan Manuel Moreno Bonilla, hoy presidente del Gobierno de Andalucía, defendía esto en 2016 con Mariano Rajoy en la Moncloa y ahora le pide a Pedro Sánchez justo lo que tres años antes negaba con tanta vehemencia. Con su compañero de partido no podía ser, ahora con el adversario socialista ya es otro cantar, aunque estemos en situación análoga y con el mismo marco legal. Esto se llama ventajismo, cinismo y desahogo. Y descaro, un descaro sin límites.