Vuelva usted mañana

Una cosa es predicar y otra dar trigo, como nos recuerda certeramente nuestro sabio refranero. Desde la Junta de Andalucía se han llevado durante todo el estado de alarma por el Covid cuestionando y poniendo peros a todas las decisiones que tomaba el Gobierno de España en aplicación del mando único. Superado el pico más duro de la pandemia a finales de junio, se dejó de aplicar el estado de alarma y el mando único pasó a los presidentes autonómicos. Desde entonces, el Ejecutivo andaluz de las derechas ha comprobado las dificultades de gestionar un virus sin contar aún con medicación para combatirlo y vacuna para prevenirlo. Esta comunidad se ha convertido en la líder en número de rebrotes, hasta 40, eso sí con menor incidencia que en Cataluña o en Aragón. Y se dedican a despejar balones y a seguir buscando culpables para no asumir sus obligaciones: antes todo lo que ocurría era responsabilidad del presidente Sánchez, ahora señalan a la ciudadanía o ponen en el balón en tejado de las corporaciones locales. Ellos son así de ‘fantásticos’.

Su gestión está repleta de lunares: desde contrataciones bajo sospecha a cierre de centros de salud, desde poner en pie de guerra a la comunidad educativa por falta de garantías para la vuelta a las aulas en septiembre a negarle a los sanitarios una paga digna por su dedicación en los momentos más duros… Pero, sin duda, el episodio más chirriante y chusco es el reparto de mascarillas. Lo han hecho tarde, mal y con cutrez. Llevaba el PSOE pidiendo al gabinete de Moreno Bonilla desde finales de abril la distribución gratuita para toda la población de este medio de protección, hoy ya de uso obligatorio. Y es que para las familias con menos recursos supone un desembolso casi imposible de asumir (se calcula un gasto medio de 120 euros/mes para una unidad familiar de cuatro miembros).

La respuesta de la Junta no ha llegado hasta mediados de julio SÓLO para los mayores de 65 y con tres unidades para 90 días. Se supone que una quirúrgica tiene una vida máxima de cuatro horas, es decir, con el lote repartido y siguiendo las recomendaciones médicas sólo se cubre media jornada. Por tanto, una oferta claramente insuficiente y cicatera. Además, el material se ha agotado en menos de 48 horas sin atender ni a la mayoría del target de población al que va dirigido y, por si no fuera poco el bochorno, las mascarillas son de una calidad ínfima y se deterioran con inusitada facilidad.

El fiasco está siendo de aúpa. Profesionales farmacéuticos y usuarios están (estamos) que trinan (trinamos). Los primeros, fijando carteles de protesta en los escaparates y los segundos, nuestros mayores, yendo a recoger el material al que tienen derecho a diario, volviéndose de vacío por falta de dotación en los despachos de farmacia y recordando entre el enfado y el sarcasmo el ‘vuelva usted mañana’ de Larra. A los gestores de la Junta se le da mejor predicar que dar trigo (mascarillas). Peor no se puede hacer… y lo saben.

* Artículo que me publicó ayer en centrohistorico.info.

Una arcadia feliz

El Gobierno de las derechas ha difundido el barómetro andaluz correspondiente al segundo semestre de su triunfal mandato. No es que haya cocina, es que se les ha quemado el guiso de tanto recalentarlo. En este estudio (cuesta llamar de esta forma a semejante bodrio) se nota la mano y la firma del Rasputín de San Telmo que nos intenta dar el timo del tocomocho sociológico. Elías Bendodo hace turnos de 24 horas en la fábrica de churros, montajes y otras majaderías efectistas. En términos políticos, y pese a todo el repertorio de especias para quitar el olor a asentado, no les ha quedo más remedio que reconocer que si hoy se celebraran elecciones en Andalucía, las volvería a ganar el PSOE, como ocurrió el 2 de diciembre de 2018 y también las generales del 28 de abril y el 10 de noviembre de 2019. El Partido Popular se queda segundo a más de tres puntos, Ciudadanos se desploma y la tercera pata del banco conservador, Vox, se aúpa a la tercera posición, sacando rédito a sus imposiciones a sus socios. Adelante Andalucía se mantiene como en los últimos comicios autonómicos.

Lo que es desternillante, casi de diván, es la valoración de líderes. Este Gobierno no tiene abuela, no ha habido nunca uno tan perfecto como éste: se sienten tan satisfechos de su labor, tan pagados de sí mismos y acreedores de las buenas notas que reciben a criterio subjetivo del manijero Bendodo… El presidente Moreno Bonilla se nos presenta como una especie de Churchill redivivo: en el barómetro nos lo sacan bajo palio demoscópico, a la vieja usanza, como la reencarnación de un mesías que nos redime todas las dificultades que nos acucian.

En la encuesta manca finezza todo es de color de rosa. Los problemas de la vida diaria no existen: se nos presenta una arcadia feliz, un vergel de satisfacciones. Y todo este paisaje idílico es gracias al presidente y su equipo. Todos los miembros de este memorable gobierno aprueban y con cierta holgura. Algo insólito: no conozco ninguna encuesta en la que no haya ni un gobernante suspendido. Se han empachado con tanto azúcar… No se refleja el descontento generalizado con el consejero de Salud de todos los sectores de la sanidad pública, se oculta el clamor de los colectivos feministas y que trabajan por la igualdad con los recortes de la titular de Igualdad para contentar a Vox, los padres, madres y docentes ven en Imbroda un obstáculo para los derechos en la educación pública… Suma y sigue. Pero todo esto lo arregla Bendodo con un PowerPoint y media pinta de desahogo. Que siga la fiesta… (ellos se divierten y la pagamos entre todos).

Como los cangrejos

Casi sin hacer ruido. Pequeños pero constantes pasos atrás para no armar mucho ruido. Así las derechas de Andalucía nos están haciendo retroceder en derechos y libertades individuales. Y lo hacen para complacer a Vox, la extrema derecha a la que le deben que PP y Cudadanos estén gobernando en esta comunidad autónoma. Cada día se conocen episodios de esta involución a las que nos conducen los del pensamiento único conservador con el objetivo de imponer su moral y su visión decimonónicas. En el día de ayer otras dos decisiones que se sitúan en el marco de las exigencias de Vox. Por un lado, la Junta de Andalucía deja sin financiación a 241 proyectos de colectivos de mujeres e igualdad, muchos de ellos para combatir y sensibilizar sobre la insoportable lacra de la violencia de género, con la débil excusa de un cambio en los criterios de distribución. Por otro, ponen al frente de la Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva a una fundamentalista católica que desempeña en el Obispado de Córdoba la dirección del Secretariado para los Cristianos Perseguidos. (Ya podían crear un órganos para buscar niños y niñas robados). Esta doctora responde al nombre de Trinidad Lechuga y ve el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad como un “crimen abominable” y una “matanza de inocentes”. Retrocediendo a tiempos de oscuridad y de la sección femenina para satisfacer a la extrema derecha. Vamos para atrás como los cangrejos.

Foto.- eldiario.es. El presidente Moreno Bonilla, con otros cargos del PP y el portavoz de Vox, Alejandro Hernández.

De serie B…

…y de las muy malas. Así son las películas que se fabrica el consejero de Presidencia de la Junta de Andalucía, Elías Bendodo, para intentar tapar la alarmante ausencia de gestión y el deterioro de los servicios públicos en la comunidad autónoma en el año que llevan en el poder. Su primer escarceo con la propaganda de celuloide low cost, la que podíamos denominar una cinta de juventud, fue inflar las listas de espera sanitarias en medio millón de pacientes, usando un método de medición sui géneris y distinto al empleado por el Sistema Nacional de Salud y el resto de autonomías. Todo para criticar la herencia socialista e inyectar unos millones a sus amigos de la sanidad privada a través de un plan de choque y autobombo. Se ha conocido hace unas fechas la estadística oficial a 30 de junio de este año, el Ministerio sigue usando los mismos indicadores y Andalucía presenta peores registros que antes, situándose a la cola, por ejemplo, con 164 días de espera media para una intervención quirúrgica, 91 días más que en el control anterior. En fin, al primer tapón, zurrapa.

Su primer largo ya con presupuesto versa sobre millones de dosis de vacunas de la gripe perdidas y revendidas en el mercado negro durante la etapa socialista. Un argumento de suspense que no pasó copia chusca y sin gracia de Torrente. Además de las dispensadas en el Servicio Andaluz de Salud, había que contabilizar las distribuidas por las áreas sanitarias a centros públicos y colectivos de riesgo (fuerzas de seguridad del estado, bomberos, universidades, residencias de mayores…). Por no saber, ni cómo funciona el sistema, ni siquiera sumar. Otro pinchazo en taquilla.

El siguiente proyecto no aspira tampoco a estar entre los preseleccionados para los Goya. La productora cutre de Bendodo anunció un estreno sobre el hallazgo de tres cajas fuertes con documentos secretos en los que se encontraría la piedra filosofal del caso de los ERE. El guión resultó ser más propio de una historieta de Mortadelo y Filemón. De nuevo fiasco: simples archivadores ignífugos de los que hay centenares en la Junta, documentos cuyo contenido se conocía y un tufo a montaje insoportable. El ataque se le volvió en contra como un bumerán.

Pero no hay duda de que el hombre fuerte de San Telmo es de los que persevera hasta el más absoluto de los ridículos y lo suyo es seguir calentando la silla de director de bulos. Ha preparado una superproducción sobre una supuesta intervención de las cuentas de la Junta por el Ministerio de Hacienda por el incumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria. El filme presenta unas lagunas importantes y la trama se cae por inconsistencia. Simplemente se les aplica la legislación aún vigente promulgada durante los años de Mariano RajoyCristóbal Montoro, medicina propia para control de las cuentas públicas. El libreto también omite que la comunicación oficial se recibe el 5 de diciembre y no se difunde de manera sesgada hasta el 16. Entretanto, se juega a la opacidad y sin dar a conocer este aviso del Ministerio, se aprueban los Presupuestos de 2020, que no contemplan esta exigencia del Estado, y por tanto nacen ya viciados de origen, y no sólo por el peaje pagado a la extrema derecha. Nuevo revés en las pantallas.

A este ritmo y con esta forma fullera de actuar, la credibilidad con la que arranca cualquier gobierno la van a dilapidar en tiempo récord. Qué se puede esperar si el manijero de este plató de despropósitos se ausentó de sus responsabilidades institucionales para recoger un premio en Estados Unidos a la mejor campaña política de guerra sucia. Vendrán más desvaríos que tampoco llegarán a las grandes plataformas de contenidos audiovisuales. Eso sí, no nos pillarán desprevenidos.

* Artículo que me han publicado este martes 17 de diciembre en centrohistorico.info

Foto.- Cadena Ser. Bendodo, a la izquierda, y el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla.

El señor de los destrozos

El consejero de Salud y Familia de la Junta de Andalucía es de esas personas que practican el desahogo como deporte y se ponen sin sonrojo el mundo por montera. Jesús Aguirre tiene el sistema público de salud como los zorros. Tiene enfadados y con el hacha de guerra a todos los sectores sanitarios, todos, incluso aquellos que en otra época iban de la mano del PP. Su trayectoria en el cargo tiene bemoles. Se sacó de la chistera medio millón de pacientes en listas de espera con un particular sistema de medición que dibujaba una Andalucía enferma, con un porcentaje inverosímil de potenciales pacientes. Una estratagema para poner en marcha un plan de choque y regar el negocio de sus colegas de la privada. Cuando se dio a conocer a finales de noviembre pasado la última estadística del Ministerio de Sanidad sobre espera sanitaria, con el mismo método de medición de siempre, Andalucía presentaba peores registros que antes de llegar las derechas a la Junta y con el triste bagaje de ser la comunidad que más había empeorado en España… y en tan corto periodo de tiempo. De estar mejor que la media, la gestión de Aguirre y las derechas nos ha colocado en el furgón de cola. Somos farolillo rojo, por ejemplo, en espera para una intervención quirúrgica con 164 días, nada menos que 91 más, tres meses más, que en la etapa socialista.

Con la gestión de la crisis de la listeriosis también se cubrió de gloria. Minimizando primero la gravedad del brote y poniéndose del lado de la empresa responsable de la enfermedad en lugar de estar con las víctimas. Luego, la contumacia de los hechos lo obligó a rectificar tanta equidistancia y displicencia. No en vano este alerta alimentaria ha causado tres muertes, ocho abortos, más de 200 ingresos hospitalarios y ha afectado a más de 2.000 personas. Ciertamente no era para tomárselo a la ligera ni con lisonjas.

También tiene en su haber en estos once meses de gestión el episodio chusco de las vacunas perdidas y luego encontradas, así como un fabuloso historial de colocar en cuatro días a sus amigos, dicho por el mismo Aguirre, en los puestos directivos del sistema público sanitario, la mayoría sin experiencia de gestión. A esta larga lista dedazos se acaba de sumar la incorporación en un puesto de libre designación de un sobrino suyo (en la foto, BOJA, 16 de diciembre de 2019, número 240, pág. 56). Un fichaje para el que no se ha tenido ninguna prevención ética. La exigencia de regeneración es para los demás, nunca para uno mismo, claro.

Los mentideros políticos hablan de cambios de alto nivel en el Gobierno andaluz a la vuelta de las fiestas. Más cambios y eso que el gabinete conservador ostenta ya el curioso récord de más de 30 ceses/dimisiones en menos de un año. Entre ellos, el que suena con más fuerza es el del consejero de Salud. No quiero pedir la dimisión de Aguirre, y mira que la merece, no vaya a ser que por pedirla desde la oposición se refuerce en el puesto. Pero es urgente que sea destituido… los destrozos que está haciendo en la sanidad pública son de aúpa.

A pique

Ni con la presencia del presidente de la Junta de Andalucía remonta. El programa que presenta y dirige Mariló Montero, ‘5C El debate’, ha vuelto a pinchar y presenta unas cuotas de pantalla bajísimas, muy por debajo de la media de la cadena y de otros espacios del prime time de Canal Sur Televisión. Jueves tras jueves, este debate de la cadena autonómica ofrece unos pobres resultados de audiencia. En cualquier cadena, un programa con estos registros estaría fuera de la parrilla.

Pero el share sería el menor de los problemas si cumpliera el programa con la misión de servicio público. 5C es un formato que tendría cabida en una cadena pública si respondiera a los estándares de neutralidad y pluralismo político. En cambio, se caracteriza por su sesgo tendencioso, por su parcialidad en los enfoques y en la selección de asuntos, por su tono subjetivo y editorializante, por la ausencia de pluralismo en la selección de invitados y tertulianos y por su claro seguidismo de las instrucciones que le marcan desde el Palacio de San Telmo (los tentáculos del ‘supersonsejero’ Bendodo se notan demasiado). En definitiva, un programa más propio de Intereconomía que de una televisión pública. Así es imposible que gane telespectadores. La carencia absoluta de valores públicos espanta a la audiencia.

En muy poco tiempo, Canal Sur TV ha perdido de forma alarmante cuota de pantalla. Ahora se sitúa en torno al 7% de media diaria y crece entre los trabajadores de la casa que todo se va a pique. Y el nuevo equipo directivo se emplea a fondo para acelerar la pérdida de credibilidad de la cadena. Curiosa forma de defender a una empresa que es de todos.

Una oficina del ‘FBI’ en San Telmo

En la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, el Palacio de San Telmo, se ha instalado el FBI. No la agencia federal de investigación norteamericana, sino la Factoría Bendodo de Injurias (que algo queda). Cada martes el consejero de la Presidencia protagoniza una ópera bufa que insulta a la inteligencia de cualquier observador neutral. En sus comparecencias ‘marcianas’, hace gala de un desahogo que produce vergüenza ajena. A falta de gestión que vender, se dedica a lanzar insidias y ataques difamatorios sobre la etapa socialista. Apenas ofrece datos, sólo mucha literatura barata con elementos inconexos que reviste de un halo de sospecha. Son historias que se asemejan mucho más a las de la TIA de Mortadelo y Filemón.

La última historieta del TBO es el descubrimiento en la Agencia IDEA (antiguo IFA) de tres cajas fuertes con documentación, a su juicio, crucial para la causa de los ERE. Elías Bendodo habla de convenios secretos, sobre lacrados y documentos que no se enviaron al juzgado sobre la compra por parte de Campofrío de la empresa Cárnicas Molina. Toda una patraña sobre unas supuestas ‘cajas fuertes’: primero, porque cualquier bien de la Junta está inventariado y su compra justificada con un expediente; segundo, porque se puede acceder a la documentación a través del Archivo General; y tercero, porque un mobiliario de tanta dimensión no pasa desapercibido para los trabajadores, que conocían su existencia. Como me comenta un amigo mío, una denuncia de Jaimito, que no se sostiene en pie.

Pero yendo a lo mollar, Rasputín Bendodo sostiene que esos documentos se habían ocultado al juzgado número 6 en la investigación de los ERE. Otra acusación que se cae por su peso: si no estaba, era porque no había sido solicitado por el juzgado, y es que la causa comprende el periodo 2000-2010 y, por tanto, un convenio de 1998 no se corresponde con lo investigado. Y otro insidia más: dice el superconsejero que era un convenio clandestino: de todo ello hay referencias en los medios de comunicación y, lo más importante, en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía y acuerdos del Consejo de Gobierno. Todo, por consiguiente, público. El FBI de San Telmo viene ahora a descubrir la pólvora… Lo dicho: de Jaimito. Pero con su maldad están convirtiendo el espacio público en un lodazal.

 

Audiencia por los suelos

Fin de semana alarmante para Canal Sur TV. Los datos de audiencia alcanzan mínimos históricos. La cuota de pantalla del sábado se quedó en un catastrófico 5,8% (menos de seis de cada cien televidentes en Andalucía) y el domingo escaló pírricamente al 6,5%. La parrilla se ha desplomado en los gustos de la audiencia y los espacios informativos, la razón de ser de cualquier cadena pública, pasan por horas bajísimas. El ‘Noticias 1’ del sábado se situó en 8,1% y por la noche el ‘Noticias 2’ tuvo incluso unas décimas menos: 7,7%. El domingo el ‘Noticias 1’ llegó hasta el 10,6% y por la noche el ‘Noticias 2’ bajaba hasta el 7,2%. Programas divulgativos consolidados como ‘Salud al día’ empiezan a perder el favor del público. Estos son datos objetivos e incuestionables.

Las razones de esta cuesta abajo y sin frenos son muchas pero quiero subrayar una que ha acelerado esta deriva: el sesgo tendencioso y la parcialidad que ha adquirido la televisión autonómica desde que ha llegado el nuevo equipo directivo y sigue las instrucciones que, con el mando a distancia, envían desde el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Un ejemplo de ello es el programa que presenta y dirige Mariló Montero, que lejos de seguir el registro de un medio público ha tomado los derroteros de cadenas como Intereconomía, pero de esto hablaremos otro día. Parece que los nuevos rectores trabajan para el hundimiento de la audiencia. Y esa puede ser la coartada perfecta para recortar presupuestos (y, por tanto, adelgazar plantilla) y contentar a Vox, la ultraderecha socia de PP y Ciudadanos en el Gobierno andaluz. Esta receta ya la aplicó la derecha en las comunidades autónomas de Madrid y Valencia. Los resultados los conocemos: desprestigio de los medios públicos y despido de trabajadores. Estaremos atentos.

Cuesta abajo y sin frenos…

La actual dirección de Canal Sur hace cuatro meses y medio que llegó a sus puestos y los resultados no pueden ser más mediocres. Ya se han cumplido con creces los 100 días de gracia que se le concede a cualquier equipo de gestión. Todo apunta a la baja y se dan un margen para cambiar el rumbo descendente. Demuestra poca ambición de partida. La cuota de pantalla general está en caída libre, los informativos pierden seguidores, los nuevos programas no tienen el respaldo de la audiencia…

Quizá el dato más elocuente lo encontramos con ‘5.C El debate’, que presenta y dirige Mariló Montero. Se han convertido en el peor estreno de la historia del primer canal de la cadena autonómica: sus tres emisiones han cosechado un pírrico share del 1,8%, 2,5% y el 3,2%, respectivamente, con una media de espectadores muy por debajo de los 100.000. En términos de audiencia (por entrar solo en una valoración objetiva), un auténtico fiasco. Otro cambio a peor es el protagonizado por el magazine matinal ‘Hoy en día’. El cambio de productora (Secuoya tomó el relevo de ADM) se ha traducido en menos público y el triple de presupuesto. Para este viaje no hacían falta estas alforjas… Todo lo que funciona procede de la etapa anterior. La televisión pública mantiene constantes vitales gracias al programa de sobremesa de Juan y Medio, ‘Andalucía directo’ y el programa de cocina ‘Comételo’.

En los informativos, la pérdida de cuota de pantalla está íntimamente relacionada con el sesgo tendencioso que se impone desde el Palacio de San Telmo. El director general, Juande Mellado, ni pincha ni corta en esta área. Dicen en la casa que el que dirige las operaciones es el presidente del consejo de administración, Rafael Porras, quien desde este puesto institucional y sin competencias reales marca la línea a seguir al jefe de informativos, Javier Domínguez. Se comenta en los corrillos que Porras, amigo personal de comidas y otras farras del presidente Moreno Bonilla y del superconsejero Bendodo, es el transmisor de las consignas para realzar la parte pepera del Gobierno andaluz y silenciar (o desgastar) a los grupos de izquierdas en la oposición. En la radio ocurre más de lo mismo, con un escoramiento descarado y posiciones radicales que están espantando también a la audiencia. La cadena pública ha orillado a tertulianos de visión progresista y en tertulias y entrevistas hay una preeminencia del pensamiento único conservador. Incluso se les ha indicado a algunos redactores que no se identifique a Vox como extrema derecha.

Los trabajadores están escandalizados por esta deriva que la derecha ha practicado ya en otras cadenas públicas con un fatídico final. Primero, usan el medio, lo arruinan financiera y socialmente con el menoscabo de audiencia y credibilidad y acaban tomando medidas drásticas como el cierre, despidos masivos o la privatización. Si nadie lo remedia, el futuro de Canal Sur se puede teñir de negro.

PD.- Muy comentado también en el seno de la plantilla el furor del Porras en las redes sociales al calor de temas de actualidad. Siendo un cargo institucional elegido por el Pleno del Parlamento no deja ninguna ocasión para tomar partido y barrer para casa.

Foto.- Efe. Porras, Moreno Bonilla y Mellado.

A cara descubierta

Esta vez, al menos, se han ahorrado la mascarada, el numerito de falso suspense. Vox no ha presentado siquiera enmienda a la totalidad al proyecto de presupuestos de Andalucía para 2020. La coyunda de las derechas con la extrema derecha se desarrolla a cara descubierta. Hace unos meses, para las cuentas de este ejercicio, los de Abascal mantuvieron la supuesta incógnita hasta el minuto antes de la votación, retirando su enmienda al presupuesto in extremis, aunque todo el mundo le habíamos visto el truco a los de Abascal desde el primer momento. Fue un ardid burdo que no sorprendió ni engañó a nadie.

En esta ocasión nos han evitado un patético tira y afloja con final feliz de comedia romántica de serie B. Al mismo tiempo, Partido Popular y Ciudadanos han demostrado que forman una unidad de destino en lo universal con los ultras. No había duda, nunca la ha habido desde que este gobierno echó a andar: son un 2 más 1, o mejor un 3 en 1, una unidad trinitaria de acción ya sin complejos, que ni se oculta.

Este ménage à trois va a dejar al partido naranja como el gallo de morón: sin plumas y cacareando. Y a los andaluces con unos servicios públicos seriamente perjudicados (un ejemplo: el presupuesto contempla el incremento de las listas de espera en sanidad), un saqueo permanente de las arcas públicas a través de medidas fiscales que solo para los muy ricos y una política timorata y sin ambición de fomento de empleo. Sin olvidar el retroceso en conquistas y libertades en materia de igualdad de género, lucha contra la violencia machista o en pro de la convivencia y la integración. Un mal camino el emprendido con unos presupuestos con el sello de la ultraderecha.

Foto.- El País. Marín (Cs), Moreno Bonilla (PP) y Hernández (Vox), celebrando la ópera bufa del primer presupuesto escrita con renglones torcidos por los ultras.