Humos

Dicen en mi tierra que “para conocer a Juanito, dale un carguito…”. Pues a otro Juan, de apellidos Moreno Bonilla, en poco más de cien días se le han subido los humos a la cabeza. Tanto darse golpes de pecho de (falsa) humildad cuando estaba en la oposición, ahora que está al frente de la Presidencia de la Junta se ha quitado la piel de cordero y va sentenciando con soberbia y altanería en sus debates parlamentarios En palabras de Susana Díaz, va de “perdonavidas”, dando lecciones con ínfulas de superioridad, mirando a sus adversarios incluso por encima del hombro, tratándolos de modo paternalista. Está tan pagado de sí mismo que no ha tenido arrobo en asegurar que en el poco tiempo que llevan en el Gobierno han conseguido ya “la cuadratura del círculo”. Todo un síntoma de arrogancia porque nadie alcanza tan manido desiderátum. Para alguien que ha cogido al sillón de carambola, con los peores resultados de su partido en casi treinta años y con el apoyo vergonzante de la extrema derecha, sería recomendable un poco de mesura y contención. No parece normal que levite, que camine a varios palmos del suelo, cuando no le ha dado tiempo ni siquiera calentar el asiento. Lo que ha hecho hasta ahora es nada, conjunto vacío, salvo bajarle los impuestos a los más ricos, para no enseñar sus cartas hasta que pasen los procesos electorales. El 26 de mayo está a la vuelta de la esquina y la ultraderecha acecha. Atentos.

Foto.- Parlamento de Andalucía.

Bandazos

Pablo Casado cree que la definición ideológica es algo tan simple o tan fácil de hacer como cambiarse de chaqueta. El viernes pasado seguía las directrices reaccionarias de Aznar e invitaba a Vox, a quien copiaba en tono y medidas, a formar parte de su gobierno. Apenas 48 horas después del monumental batacazo electoral del domingo, el líder del PP se autoproclama de centro y llama por primera vez ultraderecha a los de Abascal, con los que coqueteaba sin disimulo hace un cuarto de hora. Un nuevo bandazo y la opinión pública riéndose a carcajadas. Los giros políticos no se predican ni se consiguen como por ensalmo, se construyen con hechos a lo largo del tiempo. No es una cuestión táctica o de oportunismo, sino estratégica y de fondo.

Este volantazo visualiza la situación de extrema debilidad de un dirigente achicharrado en sólo nueve meses. Casado hoy es prisionero de sus palabras, sus pactos con Vox en Andalucía y la fatídica foto de Colón. Sólo empezará a ser creíble si rompen en Andalucía. Si en el PP quiere comenzar el enésimo viaje al centro, un trayecto que nunca culminan y siempre nos recuerda al día de la marmota, si quieren resultar mínimamente creíbles, que corten amarras de inmediato con la extrema derecha en Andalucía. Todo lo demás es mero postureo y una estratagema para frenar la hemorragia con vistas a las europeas, municipales y autonómicas en doce comunidades el 26 de mayo. Este truco está muy visto.

Foto.- El Periódico de Cataluña. Firma del pacto entre PP y Vox en Andalucía.

Resultado inapelable

Las elecciones generales de este domingo han deparado un rotundo triunfo del PSOE y una única opción para la presidencia del Gobierno de España: Pedro Sánchez. Los socialistas casi doblan a la segunda fuerza, un Partido Popular que se ha hundido con estrépito perdiendo la mitad de los apoyos que cosechó en 2016. Las urnas han dado una mayoría de izquierdas frente al tridente de las tres derechas, un amplio apoyo en favor de la moderación, el progreso y la convivencia frente a la radicalización, el retroceso y el frentismo.

El PSOE vuelve a ganar unas elecciones de ámbito general once años después y lo hace con notable diferencia sobre el resto, hasta el punto de que el mapa de España ha virado en menos de tres años del azul al rojo, con 123 escaños en el Congreso y mayoría absoluta en el Senado, una cámara esta última en la que dominaba el PP desde el siglo pasado. Se ha producido una fuerte movilización de la izquierda para evitar que ocurriera el pacto de la vergüenza de las derechas y la ultraderecha, las consecuencia del 2 de diciembre han sido un agente movilizador del voto progresista.

El pueblo español ha parado en seco a la derecha altanera y faltona. El PP sufre un serio varapalo y presenta los peores resultados desde su refundación en 1990 (16,7% y 66 escaños). Mantiene por décimas la segunda posición, con Ciudadanos pisándoles los talones a punto de darle el sorpasso, y la cabeza de Pablo Casado en el aire. Los naranjas mejoran su grupo en las Cortes pero quedan muy lejos del discurso triunfalista de su líder, Albert Rivera, que ha fracasado en su estrategia de aislar al PSOE con su monotema territorial y ya se postula fatuamente como el nuevo líder de la oposición.

La extrema derecha entra por primera vez en las Cortes desde que se instauró la democracia, con 24 escaños y más del 10% de los votos. Una presencia que asusta pero que está muy por debajo de las expectativas. Las exhibiciones de fuerza en sus mítines y sus campañas fake habían producido un espejismo electoral, un temor que finalmente no ha sido para tanto por la madurez de nuestro electorado. Hasta ahora, los ultras estaban camuflados en el PP y ahora tienen espacio propio. España ya ofrece una foto parlamentaria muy a la europea.

Dos apuntes más. Unidas Podemos se deja casi la mitad de los escaños, pasa a ser cuarta fuerza en España, pierde su grupo en el Senado y el liderazgo de Pablo Iglesias queda tocado. Aunque sin su presencia en la recta final de la campaña, muy especialmente por su gestión de los debates, el resultado final habría sido peor. El nacionalismo periférico ha salido reforzado por la radicalidad de las derechas: por primera vez el independentismo catalán gana unas generales en esta comunidad y PNV y Bildu refuerzan sus posiciones. El PP se queda sin representación en Euskadi y sólo tiene un escaño en Cataluña. A la derecha el tiro le ha salido por la culata.

Y Andalucía ha sido la comunidad que más ha aportado a la victoria socialista y de Pedro Sánchez. Más de un millón y medio de sufragios, 24 diputados y 24 senadores, triunfo en las ocho provincias y primera fuerza en 734 de los 786 municipios de esta comunidad. Cumpliendo con creces los objetivos comprometidos públicamente por Susana Díaz, que se ha volcado en esta campaña.

Unos resultados que además tienen una lectura en clave autonómica: Andalucía ha planteado en las urnas una moción de censura al actual gobierno regional tripartito de las derechas y la extrema derecha. El mensaje de la gente de esta tierra ha sido nítido contra este pacto de perdedores y de la vergüenza. El PSOE dobla en votos y en escaños al segundo y tercero: 24 representantes socialistas frente a 11 de Ciudadanos y 11 del PP.

Sin duda, el gran derrotado de estos comicios es el actual presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla. Acumula en cuatro meses los dos peores resultados del PP. Hasta tal punto que ha sido superado por Ciudadanos en Andalucía y es ya la tercera política. Con estos datos, el Ejecutivo andaluz no presenta el sentir de la mayoría y da muestras de debilidad e inestabilidad, sobre todo porque para aprobar cualquier medida depende de Vox. En menos de 100 días el electorado le ha dado un sonoro suspenso.

 

Mucho descaro

Campaña electoral (19 noviembre 2018)

En el Gobierno (12 abril 2019)

Otra promesa electoral que se lleva el viento. O una gran mentira que descubre la falta de palabra de la derecha con esta tierra. Mucho piar en la oposición y cuando han pasado a gobernar ‘si te he visto, no me acuerdo’. Por suerte, la salida de Mariano Rajoy de la Moncloa y la llegada de Pedro Sánchez suponen que después de 50 años la autopista de peaje entre Sevilla y Cádiz quede completamente liberada el 1 de enero de 2020. El Ejecutivo socialista ha anunciado que no renovará la concesión de un tramo que ya está más que amortizado. (Otra razón más para votar al PSOE el 28 de abril). Rajoy no se comprometió en nada y llegó Sánchez para zanjar esta reivindicación histórica. Sólo entonces, porque el PP andaluz había mantenido una actitud cómplice y un silencio bochornoso, a Moreno Bonilla se le ocurrió añadir dos huevos duros más y plantear si era presidente bonificar el peaje. Ahora, por la carambola electoral y con el apoyo de la extrema derecha, llega al puesto y clama un curioso ‘donde dije digo, digo Diego’. Dirá como su consejero de Economía con los 600.000 empleos prometidos y ya olvidados… que son cosas del lenguaje electoral… ¡Qué descaro!

Un show obsceno

Que el Partido Popular o la derecha en general saquen pecho con la ley de dependencia se antoja grotesco, casi obsceno. Este martes, en el habitual show de Bendodo, el trifachito de Andalucía ha criticado la buena herencia recibida en esta materia y lo ha hecho con un descaro sonrojante. Resulta especialmente hiriente este desparpajo cuando el PP ha sido el brazo ejecutor de los recortes en dependencia en la etapa negra del Gobierno de Rajoy. El tridente andaluz de las derechas y la ultraderecha no sólo tiró por tierra unos datos que reciben buena nota en los informes anuales de la asociación de directores y gerentes de servicios sociales, sino que la nueva consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, acusó de inhumanidad al anterior Gobierno socialista sin inmutarse, sin que se le cayera la cara de vergüenza:

  • Inhumano es haber sacado de un plumazo a las cuidadoras de la Seguridad Social, 55.000 sólo en Andalucía, como hizo el actual presidente, Moreno Bonilla, cuando era secretario de Estado.
  • Inhumano es haber estado sisando dinero de la dependencia a Andalucía. Durante los seis años de Rajoy esta comunidad dejó de percibir más de 600 millones que habrían permitido atender a 105.000 dependientes más y hoy no habría nadie esperando prestación.
  • Inhumano es que, durante la etapa de Rajoy, Andalucía haya asumido el 82% de la inversión en dependencia y el Gobierno de España sólo el 18% cuando la ley obligaba a financiarla a partes iguales.
  • Inhumano es haber aprobado presupuestos generales del Estado que consagraban los recortes en dependencia. Y en varios ejercicios contando con el voto cómplice de sus actuales socios de Ciudadanos para asestar ese hachazo.

El trifachito anuncia un plan de choque para agilizar la tramitación de estas prestaciones por un importe de 77 millones. Pero el mejor plan de choque para la dependencia en Andalucía habría sido aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2019, en los que se consignaban 525 millones más a nuestra comunidad para atender este pilar de estado del bienestar. Y ahí PP y Ciudadanos mostraron su rostro más inhumano votando en contra y privando a las personas que lo necesitan de estos fondos por puro interés electoral y la ambición de sus líderes nacionales.

Foto.El Mundo. Bendodo y Ruiz.