¿Méritos?

Cada vez que el Gobierno de las derechas de Andalucía convoca un concurso de méritos para cubrir un puesto público, la persona afortunada tiene el carnet o está relacionada con uno de los partidos que lo integran, fundamentalmente el Partido Popular. No se cuidan mucho y sólo pretenden disfrazar el dedazo o colocación de los propios con una apariencia de transparencia. Trucos de mal prestidigitador.

En la canícula de agosto, con media Andalucía de vacaciones, nos enteramos que la Consejería de Educación, que dirige el Atila de la educación pública, Javier Imbroda, le concedía la plaza de directora provisional del Conservatorio Superior de Danza de Málaga a la hermana del presidente de la Junta, María Dolores Moreno Bonilla, aunque sacó mucho menos nota que otra aspirante de la convocatoria. Se trataba de favorecer a la familia y no hubo arrobo.

La última ha sido la colocación para pagar los servicios prestados a una abogada del PP en el caso de los ERE, Lourdes Fuster, en un concurso público supuestamente de méritos para la subdirección de la Agencia de Medio Ambiente y Agua (Amaya) al que presentaron 41 personas y se resolvió con premura en apenas 48 horas… Huele a que  el cargo tiene dueña de antemano. Entre estas dos maniobras, la delegada de Medio Ambiente en Granada nombra a su hermano coordinador de agentes forestales con enorme protesta de los empleados públicos y con el recurrente y falaz argumento de que reunía “los requisitos de mérito y capacidad”. Era tan débil la justificación para el dedazo que finalmente renunció al puesto.

Son tres de otros muchos ejemplos que demuestran que la valía para el Gobierno actual de las derechas sólo es sinónimo de pertenecer al partido o ser familia de sus dirigentes (en Ciudadanos hay también algún cuñado), saltándose a la torera los principios básicos para selección de personal en la administración pública. Estamos ante un gabinete que se mueve a golpe de enchufe.

Foto.- elplural.com. El presidente Moreno Bonilla y el vicepresidente Marín.

¡Qué descaro!

Juan Manuel Moreno Bonilla, hoy presidente del Gobierno de Andalucía, defendía esto en 2016 con Mariano Rajoy en la Moncloa y ahora le pide a Pedro Sánchez justo lo que tres años antes negaba con tanta vehemencia. Con su compañero de partido no podía ser, ahora con el adversario socialista ya es otro cantar, aunque estemos en situación análoga y con el mismo marco legal. Esto se llama ventajismo, cinismo y desahogo. Y descaro, un descaro sin límites.

Saber estar

Las personas demuestran su talla en los momentos difíciles, ésos en los que hay que hacer frente a las adversidades con determinación, empatía e integridad. Sevilla ha sido el epicentro este verano de la mayor alerta sanitaria por listeriosis vivida en España. En la gestión de esta grave crisis alimentaria, con tres personas muertas, siete abortos, más de 200 hospitalizados y casi 2.000 afectados, la ciudadanía hemos podido ver la cara y la cruz de nuestros representantes públicos.

En el lado oscuro se ha situado la Junta de Andalucía, que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. El Gobierno de Partido Popular y Ciudadanos ha reaccionado tarde, mal y con mentiras, han mostrado más comprensión hacia la empresa infractora que antes las víctimas del brote de listeria, ha usado la estrategia del calamar para manchar a otras administraciones e intentar tapar sus propios fallos y responsabilidades, ha pretendido, sin éxito, culpar del retraso en la toma de decisiones al laboratorio municipal con una maniobra fullera y muy poco institucional (en las últimas fechas se han dado cuenta del error y han corregido esta actitud desleal por la debida cooperación), el consejero de Salud, Jesús Aguirre, se ha preocupado más de hacer gracietas que de coger el toro por los cuernos… Y para rematar la nefasta faena, el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, ha estado ausente, como si el problema no fuera suyo y en el momento con más pico de incidencia de la enfermedad se fue de vacaciones a Galicia a compartir mesa y mantel (y buenos manjares) con su colega Núñez Feijóo.

El contrapunto a esta actitud negligente lo ha protagonizado el Ayuntamiento de Sevilla, con su alcalde a la cabeza. El equipo de gobierno hispalense ha trabajado con responsabilidad e interlocución permanente con la Junta de Andalucía, ha rehuido la confrontación política y las provocaciones del PP anteponiendo la colaboración entre las administraciones y el interés general, ha actuado con diligencia llevando a la empresa responsable de la listeriosis ante los tribunales y Juan Espadas ha estado desde el primer momento dando la cara y asumiendo el papel que le corresponde a un político riguroso y solvente.

Espadas es el haz y Moreno Bonilla, el envés de esta crisis alimentaria. El primero ha sabido estar a la altura, el segundo ha buscado escurrir el bulto. Dos formas de afrontar esta alerta que pone a cada uno en su sitio.

PD.- Mucho está tardando el Gobierno de Andalucía en poner en marcha una campaña de apoyo y promoción de nuestra industria cárnica, tan relevante en Sevilla y en la comunidad autónoma (más si cabe tras la segunda firma afectada). La crisis de la listeriosis les ha hecho perder ya, según primeras estimaciones, un 30% de ventas. Los productos andaluces son sinónimos de calidad y seguridad y este triste episodio no puede poner en peligro el prestigio y la reputación que tanto ha costado construir.

Nota.- Artículo publicado en www.centrohistórico.info. Entre paréntesis, actualizaciones desde el día de difusión, 5 de septiembre. Y foto de elconfidencialandaluz.com.

Profesionales del desahogo

La gestión de la mayor alerta sanitaria por listeriosis a cargo de la Junta de Andalucía ha sido manifiestamente mejorable a ojos de cualquiera. Menos para las derechas, que se jactan sin recato y con engreimiento de su nefasta labor, instalados en un narcisismo político aberrante. El consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, puso el listón alto calificando de “impecable” la respuesta de la Administración autonómica a una crisis que se ha cobrado tres vidas, 200 ingresados en centros hospitalarios y casi 2.000 afectados. El presidente Moreno Bonilla no quiso ser menos, subió la puja de las grandilocuencias y sentenció sin rubor: “Estamos escribiendo un nuevo relato contra la listeriosis en el mundo”. Soltó esta fanfarronada y se quedó tan pancho, incluso con regusto de satisfacción ante semejante ostentación (injustificada). Tanta fanfarria y salvas de cañones no se compadecen con la realidad. La gestión de esta alerta por parte del Ejecutivo de PP y Ciudadanos, con el apoyo de Vox, se ha caracterizado por:

Incompetencia: Reaccionaron tarde y mal. Había 12 casos detectados en julio y la alerta no se declaró hasta el 15 de agosto. Tampoco estuvieron diligentes tras el primer informe del laboratorio municipal certificando la presencia de la bacteria en la carne mechá el 9 de agosto.

Desconocimiento: A la administración se llega con preparación y no se viene a aprender. La ciudadanía no puede estar en un vilo por la falta de experiencia en crisis alimentarias y de salud pública. El portavoz del PP en el Parlamento, José Antonio Nieto, intentó escurrir las culpas con el argumento tan inconsistente que para ser la primera no se había gestionado mal. ¿En qué manos estamos?

Cobardía: Viendo la dimensión que estaba cogiendo el caso, el Partido Popular optó por esparcir tinta de calamar para confundir a la opinión pública. Primero, pinchó al pretender corresponsabilizar al Ayuntamiento de Sevilla de los errores de la Junta y luego, más tímidamente y sin éxito, ha apuntado al Ministerio de Sanidad, cuando las competencias son de la comunidad autónoma. Es de buen gobernante asumir sus responsabilidades, las buenas y también las malas.

Insensibilidad e indolencia: El Gobierno andaluz, muy especialmente su consejero de Sanidad, ha demostrado más comprensión con la empresa causante del brote que con los afectados y las familias de las víctimas mortales. Con la cifra de ingresados creciendo, el presidente, los consejeros y los responsables sanitarios han estado de asueto, de vacaciones y en los toros. Nada de empatía con los que sufrían las consecuencias del brote.

Mentiras: El gabinete de las derechas es una factoría de mentiras. Esto no es nuevo. Elías Bendodo es el encargado de fabricarlas. No les ha valido ni el encendido del ventilador para implicar a otras administraciones ni su pretensión desesperada de disimular sus fallos clamorosos. Sólo han contabilizado los casos desde el 15 de agosto y sólo por ingesta de carne mechá. Se les ha cogido en el truco para manipular la cifra real de afectados y la verdadera dimensión de la crisis.

Nula transparencia: Han ido ocultando información y datos para cubrir su comportamiento negligente. El consejero de Salud no comparecerá hasta mañana en el Parlamento por la presión social, de la oposición y también de sus socios de la extrema derecha, que no han tenido más remedio después de este escándalo nacional.

Cinismo: El Gobierno de las derechas ha estado evitando dar la cara durante todo agosto. Eso sí, PP y Ciudadanos pedían la comparecencia de la ministra de Sanidad en el Congreso de los Diputados aun cuando las competencias y la responsabilidad es de la Junta de Andalucía. Una respuesta hipócrita y de defensa del interés particular.

Este es el resumen de un mes de despropósitos, ocultamientos y fallos en una gestión incapaz e insolvente que ni las derechas pueden tapar con su proverbial desahogo y triunfalismo.

Foto.eldiario.es. Moreno Bonilla y Aguirre.

A cornetazos en Canal Sur

La casa de los líos, capítulo 8.
A CORNETAZOS EN CANAL SUR

El teléfono rojo que une el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, y los estudios centrales de Canal Sur está que arde. Los nuevos gestores de la cadena pública están ejecutando fielmente todas las indicaciones que reciben desde el puente de mando del Gobierno andaluz. El control de las escaletas es férreo a cargo de la nueva cúpula de informativos. No dejan ni un cabo suelto, nada queda al albur de los acontecimientos. Incluso siendo agosto la presión hacia los equipos de edición y la redacción es de aúpa. Se va a toque de corneta de lo que se dicta desde el equipo de comunicación de Moreno Bonilla y Bendodo.

Por petición expresa de los barandas de San Telmo, Canal Sur no se hizo eco de la petición de la Fiscalía anticorrupción de investigar a la ex presidenta madrileña Esperanza Aguirre por la presunta financiación irregular del PP en esa comunidad. Noticia de alcance en todas las cabeceras de España. La cadena también pasó de puntillas por la polémica en torno a la campaña de la Junta de Andalucía sobre violencia de género con mujeres sonrientes. Mientras todas las cadenas nacionales hacían grandes coberturas, aquí se ocultaba o se trataba el asunto como un mero trámite. Y ya para rematar: en la crisis de la listeriosis han ocultado los graves errores de gestión del Gobierno de las derechas o imágenes escandalosas como las del gerente del Servicio Andaluz de Salud en los toros en el repunte más alto de la alerta sanitaria. Además, a la oposición se la ningunea: se sacan poco y mal sus actividades. Canal Sur no es ya la nuestra, la de todos, sino la suya. Usan y abusan de este medio público para sus intereses particulares. Como siempre hacen las derechas.

Prejuicio presidencial

La casa de los líos, capítulo 7.
PREJUICIO PRESIDENCIAL

Las concesiones a la extrema derecha en los siete meses de gobierno de Partido Popular y Ciudadanos en Andalucía han generado un profundo malestar entre los colectivos de mujeres. El Gobierno de las derechas ha venido pagando sin disimulo el peaje a Vox por su apoyo para poder llegar al Palacio de San Telmo, sede la Presidencia. El partido de Santiago Abascal tensó mucho la cuerda para la aprobación del primer presupuesto y para retirar su enmienda a la totalidad arrancó una serie de exigencias, entre ellas reducir partidas para igualdad y rebautizar la violencia de género como intrafamiliar, en el fatídico documento en la que aparecen las tres siglas de las derechas.

Para intentar acallar la protesta, el presidente de la Junta se reunió el 16 de julio (dos días antes de la aprobación de las cuentas públicas para este año) con el pleno del Consejo Andaluz de Participación de las Mujeres en el antiguo palacio de los Montpensier. Moreno Bonilla llegó al Salón de los Espejos, lugar solemne para encuentros de trabajo, y no tuvo otra ocurrencia tras saludar a todas las presentes y hacerse la foto de familia que decirles: “Qué guapas sois todas”. El cumplido presidencial, cargado de connotación machista, sentó a cuerno quemado entre las asistentes. ¿O es que el presidente se creía que el feminismo está reñido con la belleza? ¡Cuánto prejuicio! Para colmo, ese mismo día la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, negó la brecha salarial entre hombres y mujeres. Las representantes de los colectivos de mujeres salieron de San Telmo más preocupadas que entraron… y eso parecía imposible.

Foto.- Junta de Andalucía. Reunión del 16 de julio.

¿Mobbing en San Telmo?

La casa de los líos, capítulo 6.
¿MOBBING EN SAN TELMO?

En un episodio anterior ya informábamos de las ínfulas clasistas que se gastan los nuevos inquilinos del Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía. Actitudes despóticas, miradas por encima del hombro e incluso gestos de desprecio hacia los empleados públicos. Y no son los cargos políticos los que más recurren a los malos modos. Es el personal de confianza, esa cohorte de asesores y colaboradores que acompaña a todo gobierno, el que más se prodiga en esas lides chuscas.

Algunos trabajadores aguantan como pueden los feos detalles del régimen de las derechas y esperan agazapados la decadencia de este gobierno malencarado. Otros han optado por solicitar cambio de puesto en el concurso de traslado ya en marcha. Los moradores de San Telmo se creen de una casta superior. Y tanto… que han tomado decisiones tan arbitrarias y con vis supremacista como cambiar a ordenanzas de sitio porque no les gustaba su cara.

En algún caso tanto desmán ha conseguido colmar la paciencia de los afectados. Se comentan por los pasillos del antiguo palacio de los Montpensier la interposición de una denuncia por acoso laboral por parte de un/a funcionario/a contra uno de los cargos de libre designación puestos a dedo por los que ahora mandan allí. Y si no hay otro caso más de mobbing en los tribunales es porque lo ha conseguido parar a tiempo el secretario general técnico de Presidencia, que se ha puesto al frente de las operaciones para amortiguar el malestar existente entre los empleados públicos. El dedo apunta a una persona muy cercana al presidente Moreno Bonilla como causante principal del desaguisado. Por momentos esta casa de los líos es para muchos trabajadores públicos una casa de los horrores.