Ante las dudas de votar…

Está más justificado el enfado generalizado de la gente por tener que ir a votar de nuevo el 10 de noviembre. La movilización del electorado se ha de basar fundamentalmente en un programa de gobierno que genere ilusión y expectativas de avanzar a la mayoría social y representantes públicos comprometidos y capaces de ponerlo en práctica. El PSOE presenta 370 medidas pactadas con colectivos ciudadanos que son netamente progresistas y que supondrán una mejora de la calidad de vida para todos. Pero si quedan dudas sobre si acudir a las urnas, no debemos de olvidar cuatro imágenes (podrían ser más) que alumbrarían un horizonte que pone los pelos como escarpias si sumaran las tres derechas.

1. LA FOTO DE COLÓN

2. EL NEGACIONISMO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

3. CRISPACIÓN Y DIVISIÓN COMO ÚNICOS ARGUMENTOS

4. FESTÍN DE RECORTES EN LAS CCAA DONDE GOBIERNAN

Vayamos a votar. El futuro depende de nosotros.

Profesionales del desahogo

La gestión de la mayor alerta sanitaria por listeriosis a cargo de la Junta de Andalucía ha sido manifiestamente mejorable a ojos de cualquiera. Menos para las derechas, que se jactan sin recato y con engreimiento de su nefasta labor, instalados en un narcisismo político aberrante. El consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, puso el listón alto calificando de “impecable” la respuesta de la Administración autonómica a una crisis que se ha cobrado tres vidas, 200 ingresados en centros hospitalarios y casi 2.000 afectados. El presidente Moreno Bonilla no quiso ser menos, subió la puja de las grandilocuencias y sentenció sin rubor: “Estamos escribiendo un nuevo relato contra la listeriosis en el mundo”. Soltó esta fanfarronada y se quedó tan pancho, incluso con regusto de satisfacción ante semejante ostentación (injustificada). Tanta fanfarria y salvas de cañones no se compadecen con la realidad. La gestión de esta alerta por parte del Ejecutivo de PP y Ciudadanos, con el apoyo de Vox, se ha caracterizado por:

Incompetencia: Reaccionaron tarde y mal. Había 12 casos detectados en julio y la alerta no se declaró hasta el 15 de agosto. Tampoco estuvieron diligentes tras el primer informe del laboratorio municipal certificando la presencia de la bacteria en la carne mechá el 9 de agosto.

Desconocimiento: A la administración se llega con preparación y no se viene a aprender. La ciudadanía no puede estar en un vilo por la falta de experiencia en crisis alimentarias y de salud pública. El portavoz del PP en el Parlamento, José Antonio Nieto, intentó escurrir las culpas con el argumento tan inconsistente que para ser la primera no se había gestionado mal. ¿En qué manos estamos?

Cobardía: Viendo la dimensión que estaba cogiendo el caso, el Partido Popular optó por esparcir tinta de calamar para confundir a la opinión pública. Primero, pinchó al pretender corresponsabilizar al Ayuntamiento de Sevilla de los errores de la Junta y luego, más tímidamente y sin éxito, ha apuntado al Ministerio de Sanidad, cuando las competencias son de la comunidad autónoma. Es de buen gobernante asumir sus responsabilidades, las buenas y también las malas.

Insensibilidad e indolencia: El Gobierno andaluz, muy especialmente su consejero de Sanidad, ha demostrado más comprensión con la empresa causante del brote que con los afectados y las familias de las víctimas mortales. Con la cifra de ingresados creciendo, el presidente, los consejeros y los responsables sanitarios han estado de asueto, de vacaciones y en los toros. Nada de empatía con los que sufrían las consecuencias del brote.

Mentiras: El gabinete de las derechas es una factoría de mentiras. Esto no es nuevo. Elías Bendodo es el encargado de fabricarlas. No les ha valido ni el encendido del ventilador para implicar a otras administraciones ni su pretensión desesperada de disimular sus fallos clamorosos. Sólo han contabilizado los casos desde el 15 de agosto y sólo por ingesta de carne mechá. Se les ha cogido en el truco para manipular la cifra real de afectados y la verdadera dimensión de la crisis.

Nula transparencia: Han ido ocultando información y datos para cubrir su comportamiento negligente. El consejero de Salud no comparecerá hasta mañana en el Parlamento por la presión social, de la oposición y también de sus socios de la extrema derecha, que no han tenido más remedio después de este escándalo nacional.

Cinismo: El Gobierno de las derechas ha estado evitando dar la cara durante todo agosto. Eso sí, PP y Ciudadanos pedían la comparecencia de la ministra de Sanidad en el Congreso de los Diputados aun cuando las competencias y la responsabilidad es de la Junta de Andalucía. Una respuesta hipócrita y de defensa del interés particular.

Este es el resumen de un mes de despropósitos, ocultamientos y fallos en una gestión incapaz e insolvente que ni las derechas pueden tapar con su proverbial desahogo y triunfalismo.

Foto.eldiario.es. Moreno Bonilla y Aguirre.

Prejuicio presidencial

La casa de los líos, capítulo 7.
PREJUICIO PRESIDENCIAL

Las concesiones a la extrema derecha en los siete meses de gobierno de Partido Popular y Ciudadanos en Andalucía han generado un profundo malestar entre los colectivos de mujeres. El Gobierno de las derechas ha venido pagando sin disimulo el peaje a Vox por su apoyo para poder llegar al Palacio de San Telmo, sede la Presidencia. El partido de Santiago Abascal tensó mucho la cuerda para la aprobación del primer presupuesto y para retirar su enmienda a la totalidad arrancó una serie de exigencias, entre ellas reducir partidas para igualdad y rebautizar la violencia de género como intrafamiliar, en el fatídico documento en la que aparecen las tres siglas de las derechas.

Para intentar acallar la protesta, el presidente de la Junta se reunió el 16 de julio (dos días antes de la aprobación de las cuentas públicas para este año) con el pleno del Consejo Andaluz de Participación de las Mujeres en el antiguo palacio de los Montpensier. Moreno Bonilla llegó al Salón de los Espejos, lugar solemne para encuentros de trabajo, y no tuvo otra ocurrencia tras saludar a todas las presentes y hacerse la foto de familia que decirles: “Qué guapas sois todas”. El cumplido presidencial, cargado de connotación machista, sentó a cuerno quemado entre las asistentes. ¿O es que el presidente se creía que el feminismo está reñido con la belleza? ¡Cuánto prejuicio! Para colmo, ese mismo día la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, negó la brecha salarial entre hombres y mujeres. Las representantes de los colectivos de mujeres salieron de San Telmo más preocupadas que entraron… y eso parecía imposible.

Foto.- Junta de Andalucía. Reunión del 16 de julio.

Presupuesto tóxico

Partido Popular y Ciudadanos han hecho tristemente historia aprobando por primera vez unos presupuestos de la mano de la extrema derecha. Saltaban jubilosos de sus escaños tras tan heroica hazaña, un logro que escandaliza y repugna en el resto de Europa. Basta ver el cordón sanitario que le han hecho los europeístas de distinto signo a los ultras Le Pen y Salvini. Aquí las derechas se solazan en su idilio con Vox, un triunfo pírrico. Sarna con gusto no pica… Por desgracia, PP y Cs han convertido a Andalucía en el laboratorio de la involución por su entreguismo ciego a la extrema derecha. Un experimento aberrante que quieren exportar a otros territorios.

Lo que estamos viendo con el presupuesto de 2019 para Andalucía es sólo la punta del iceberg de las políticas regresivas que vienen. Estas cuentas son sólo la avanzadilla de la pérdida de derechos, del retroceso en libertades y de la privatización de lo público para que unos pocos amiguetes hagan negocio. Vox ya ha anunciado que esto es sólo el principio de lo que pretenden y populares y naranjas están dispuestos a tragar con lo que sea para mantener su gobierno de perdedores. El horizonte que se plantea es en consecuencia más tóxico si cabe.

Y es además esta triple que no santa alianza supone una agresión frontal a lo que representa el 28-F y la historia de nuestra autonomía. PP y Cs ceden al chantaje de Vox, un partido ultra que plantea acabar con nuestro autogobierno y el estado autonómico. Un modelo que ha permitido el mayor periodo de convivencia, progreso y bienestar para esta tierra en nuestra historia.

Foto.ABC de Sevilla. Marín (Ciudadanos), Moreno Bonilla (PP) y Hernández (Vox).

Negar la evidencia

La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio. Esta máxima de Cicerón viene al caso de la contumacia de Ciudadanos de negar la evidencia de sus pactos con la extrema derecha en Andalucía y en otras latitudes de esta piel de toro que es España. Y no es sólo que hayan conseguidos mullidos sillones con el imprescindible apoyo de Vox, también han firmado en esta comunidad un acuerdo presupuestario para 2019 y 2020 con políticas regresivas en materia de igualdad y derechos. El documento lleva los logos y la rúbrica de las tres formaciones políticas y, por tanto, los naranjas son artífices de este contubernio. El delegado de zona de Cs y vicepresidente del Gobierno andaluz de las derechas, Juan Marín, niega una y otra vez esta realidad, con el mismo desahogo que se presenta como nuevo en política cuando lleva desde 1983 y ha pasado por cuatro partidos distintos, una trayectoria con más evoluciones que un pokémon. Tiene bemoles no darse por aludidos o mirar al tendido cuando lo enfrentan al espejo de las contradicciones de su idilio con los ultras. La inmensa mayoría de los ciudadanos, con minúscula, la gente, los han calado, no engañan a casi nadie. Distintas encuestas reflejan que un 64%, prácticamente dos de cada tres, afirma que el partido de Rivera ha pactado con el de Abascal. Al menos el Partido Popular no tiene arrobo en reconocer lo obvio. El silencio ominoso y cuando no la mentira descarada corrompen la verdad. Y Ciudadanos, un partido que dijo venir a regenerar y está degenerando a velocidad de la luz, debería dejarse de hipocresía.

Útil y necesaria

Una respuesta creativa para un acoso ideológico e injustificado. Los profesionales de la Agencia de Instituciones Culturales de la Junta de Andalucía están difundiendo este vídeo para defender su trabajo, provechoso y de interés público, y hacer frente a la propaganda de un Gobierno de las derechas en esta comunidad que los menosprecia plantea despidos. Este ente recibió una buena calificación en la auditoría realizada por el nuevo ejecutivo y, sin embargo, lo ponen ahora en la picota de forma irresponsable. Tras su cuestionamiento se entrevén intereses espurios y posibles beneficios para amiguetes del actual equipo gobernante. La Agencia es un instrumento útil y necesario para la dinamización del sector de la cultura, su tejido productivo, la formación y el disfrute de una oferta cultural pública y de calidad por parte de la ciudadanía. La demagogia de las derechas no puede tapar esta realidad incontestable ni el prestigio de los empleados públicos que desempeñan esta labor.

PD.– La actual consejera de Cultura, Patricia del Pozo, haría bien en cuidarse de algunos de sus compañeros de viaje… La pueden llevar a aguas procelosas.