Libertad de expresión

Esta portada ha sido el detonante de la agresión sufrida por la directora de El Jueves, Mayte Quílez, en el portal de su casa. En democracia no cabe la violencia. Y menos cuando se ataca a uno de sus pilares: la libertad de expresión. La intolerancia campa a sus anchas. La sufrimos en París con consecuencias dramáticas en la masacre yihadista contra el Charlie Hebdo. Hace unos días lo padeció en sus carnes la representante de este semanario satírico. Podrá ser más o menos afortunada una viñeta, se podrá o no estar de acuerdo con ella, pero las diferencias no de zanjan a mamporros ni es de recibo la intimidación para cercenar un derecho constitucional. No suele entender la extrema derecha que el único cauce democrático es la palabra.

Derecho a saber

Parece que Mariano Rajoy ha aprendido de los errores del pasado y de la nefasta gestión que hizo José María Aznar de la guerra de Irak y de los atentados del 11-M. El presidente se está dejando guiar por la prudencia y abriendo el diálogo a interlocutores a los que hace apenas unas fechas ni consideraba (léase Pedro Sánchez y, muy especialmente, Albert Rivera y Pablo Iglesias). Nada que objetar hasta aquí. Pero se le empieza a ver el truco, el as que intenta esconder en la bocamanga. No se quiere pronunciar, incluso corrige a ministros más locuaces para alargar el enigma, sobre el papel que tendría España ante una eventual guerra contra el terrorismo yihadista. Rajoy está jugando a dilatar los tiempos hasta que pasen las elecciones generales y luego ya veremos. La cautela en exceso se puede convertir en una inconveniente estrategia electoral para pasar de puntillas por un asunto tan controvertido (y de tan mal recuerdo para el PP). Sin embargo, los ciudadanos queremos y tenemos derecho a saber qué harían Rajoy y el PP el día 21 de diciembre en el caso (poco probable por suerte para este país) de ganar las elecciones generales. Cuando se oculta una decisión tanta trascendencia, nos hace ponernos en lo peor.

Viñetas.Miki&Duarte (Grupo Joly) y Ricardo (El Mundo) retratan a la perfección la actitud de Rajoy.

De lo que no quiere hablar Rajoy

Empleo 2011-2015

Gastos sociales 2011-2015

Calidad de vida 2011-2014

Mariano Rajoy ha encontrado en el disparate del proceso separatista de Cataluña y en los atentados de París la coartada perfecta para no hablar de los malos datos que arroja su gestión de estos cuatro años. Estos gráficos, publicados por Huffington Post, demuestran el fracaso de unas políticas que sólo han causado sufrimiento y recortes. Cuatro años en los que hay menos ciudadanos con empleo, en los que ha crecido la desigualdad y en los que ha retrocedido el bienestar y la calidad de vida de los españoles. Son tan contundentes los indicadores que el contexto político actual le ha venido como anillo al dedo para poner sordina a su negro balance y anestesiar el debate electoral cuando estamos a un mes de la cita con las urnas. Siendo importante la defensa de una España mejor con Cataluña dentro y la unidad sin fisuras ante el terrorismo yihadista, el 20 de diciembre se vota este cuatrienio nefasto para nuestro país y los españoles. Muy poco a su favor tiene el político gallego para continuar como inquilino de la Moncloa. Esta radiografía de la situación de España pide a gritos el cambio.

Límites

El papa Francisco ha supuesto un soplo de aire fresco para una Iglesia católica cada vez más distanciada de su clientela. Tanto en sus declaraciones como en sus decisiones se ha desmarcado de inercias obsoletas. Sin embargo, al calor de los atentados terroristas de Francia, el pontífice ha roto esta dinámica rupturista y ha vuelto a esquemas del pasado. Bergoglio defiende poner límites a la libertad de expresión y lo ha hecho con poca fortuna.

Primero erró en el fondo porque la religión no puede coartar este derecho fundamental en una democracia. Esa frontera nos retrotrae a tiempos lúgubres de confusión entre Iglesia y Estado. En el estado de derecho son las leyes las que modulan la libertad de expresión y el poder judicial quien establece si una manifestación es constitutiva de injurias o calumnias. La creencia religiosa no deja de ser una cuestión particular que pertenece al ámbito íntimo de las personas. Por tanto, en pleno siglo XXI el ejercicio de este derecho, que constituye la esencia de la democracia, no se puede podar ni con el Evangelio ni con el Corán.

Además falló en la forma porque el Papa usó un ejemplo poco acertado: “Si el doctor Gasbarri dice una mala palabra de mi mamá, puede esperarse un puñetazo. ¡Es normal!”. No sería su intención pero da entender que ante un insulto o una provocación se podría responder con la violencia o tomándose la justicia por su mano. Y es que en las mismas declaraciones a los periodistas, rechazó de plano que, como hace Al Qaeda, “no se puede matar en nombre de Dios“. Ya no estamos en tiempos de cruzadas, menos mal, pero los fanáticos yihadistas sí suponen una amenaza con su bárbara guerra santa.

Todo esto pinta muy mal. Nuestras libertades empiezan a estar en la picota.

Prohibir el whatsapp

Cada vez que ocurren episodios terroristas se abre el fatídico debate entre seguridad y libertad. Y en esa discusión se impone una poda sistemática de la esencia de la democracia que es la libertad. Desde el ataque a las Torres Gemelas hemos ido dando pasos atrás en este principio, para mí irrenunciable, en aras a una mayor protección ante el nuevo enemigo que amenaza nuestra convivencia. Para frenar al yihadismo nos han arrebatado parte de nuestra razón de ser democrática. Ahora, al calor de los atentados de Francia, recobra fuerza esta pulsión de ir poniendo coto a nuestro albedrío. Menuda paradoja que la respuesta a la sinrazón y la violencia contra la revista satírica Charlie Hebdo sea un recorte de libertades, justo cuando unos bárbaros acabaron con la vida de 12 personas en el asalto al semanario por ejercer esta prerrogativa democrática.

Y en esta escalada internacional de anteponer la seguridad a cualquier otra consideración se descuelga el primer ministro británico, David Cameron, con la prohibición del whatsapp, posiblemente la aplicación que más actividad comunicativa soporta en el mundo occidental. Los argumentos de Cameron son terroríficos e inasumibles: como no nos dejan tener acceso a las conversaciones que se producen en la mensajería por Internet (realmente quiere decir espiar), pues lo mejor es no permitir su uso o cerrarlo. Bajo la premisa de favorecer comunicaciones seguras, nos plantea el premier británico una especie de Gran Hermano que nos controle a todos por si acaso. Como sigan por este camino nos dejarán un sucedáneo de la democracia.

Fecha inolvidable

Era 11 de marzo de 2004. Clareaba ya la mañana. Minutos antes de las ocho me despertó el pitido de un sms en una habitación de un hotel de Málaga, donde la caravana electoral de Manuel Chaves hacía noche para afrontar su último día de campaña. A ese zumbido le siguió otro apenas dos minutos después. Tanta actividad telefónica, cuando el sol se estaba asomando en el horizonte, me movió a coger el móvil. Tenía dos mensajes en el buzón de entrada procedentes del Observatorio de Medios del partido: el primero informaba de varias explosiones en Madrid y el segundo daba cuenta de las primeras víctimas. Encendí la televisión con premura. Todas las cadenas estaban dando los primeros datos sobre los atentados del Madrid, la fecha más luctuosa por la acción terrorista en la historia de España. Todo se precipitó de momento, minuto a minuto se iba adquiriendo conciencia de la gravedad y la trascendencia de uno acontecimientos que sacudieron a España y al mundo. 191 muertos y más de 1.500 heridos. Vidas segadas por la sinrazón del terrorismo (en este caso del integrismo islámico o yihadismo), familias destrozadas por el dolor y el sufrimiento, un país conmocionado por esta tremenda tragedia. Han transcurrido cinco años ya, cómo corre el tiempo, pero la memoria de las víctimas sigue muy viva en nuestro recuerdo, en nuestros corazones. 11-M, fecha inolvidable. Hoy tienen lugar una serie de actos en homenaje de esos ciudadanos de bien que perdieron sus vidas o sufrieron la dentellada pérfida del terrorismo. Por suerte, la justicia ha arrojado luz a las tinieblas del tormento de mucha gente.

Vídeo: Luz Casal, Ecos (canción dedicada a las víctimas del 11-M).