Notre Dame en el recuerdo

Muchos hemos tenido la suerte de conocer y disfrutar de Notre Dame. Es difícil de olvidar tanta belleza. La última vez que me sobrecogió su grandiosidad gótica fue en 2012. Viaje familiar y de luna de miel, doblete entre París y Eurodisney. Una vez más, desde el laicismo más militante, me volvió a impresionar la solemnidad de esta joya de la arquitectura. Muchos siglos de historia que el fuego ha devorado en una horas. Terrible desgracia para nuestro patrimonio compartido. Las llamas se han llevado también parte de nuestras vivencias.

¿Son todas las víctimas iguales?

Todas las víctimas de terrorismo deberían ser iguales. Desde nuestro confort occidental, nos horrorizamos cuando la barbarie golpea en nuestra área de influencia pero no nos produce el mismo impacto cuando el zarpazo terrorista se produce en territorios lejanos. Más del 85% de los atentados del fundamentalismo islámico se ha producido en países de mayoría musulmana. Esas víctimas de la sinrazón no producen la misma conmoción que cuando viven en París o Bruselas. Tampoco zamarrean nuestras conciencias las decenas de miles de sirios que dejan su país para escapar de la muerte a manos de los mismos que hacen 48 horas sembraron el pánico en la capital de Bélgica. De esa realidad nos alertaba ayer la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, a través de su cuenta en Twiter: “No olvidemos nunca que las personas que huyen de la guerra de Siria están sufriendo el mismo terror que ha golpeado al corazón de Europa“. Los desplazados son víctimas del mismo terrorismo que se ha cobrado 31 vidas en Bruselas. Sin embargo, en las instituciones europeas y en la mayoría de gobiernos del Viejo Continente no se les concede la misma consideración. ¿Cuántos sirios, niños incluidos, han muerto en los ataques del Estado Islámico en su país o en el camino del paraíso europeo en las aguas del Egeo o por el frío del invierno? Pues eso, nos falta coherencia.

Nuestro futuro pasa por París

Hemos disfrutado un fin de semana en Andalucía con unas temperaturas impropias. Los últimos días del mes de noviembre se asemejan más a la primavera que al invierno que está a la vuelta de la esquina. Ya nadie pone en duda que el calentamiento global es una realidad. Ni siquiera el primo de Mariano Rajoy. Hasta el presidente del Gobierno ya entiende que no se trata de alarmismo de la izquierda sino de un fenómeno que tiene efectos ya y que serán irreversibles dentro de unos años.

El mundo mira desde hoy a París, donde desde hoy y durante quince días se celebra una nueva cumbre mundial sobre el cambio climático. A diferencia de hace seis años en Copenhague, se acude a esta cita con una preocupación compartida: en el diagnóstico está todo el mundo de acuerdo, en las propuestas o en el grado de compromiso para hacerle frente ya no existe tanta unanimidad. Si proseguimos con esta dinámica destructiva y no limitamos las emisiones de gases de efecto invernadero, se está poniendo en riesgo no sólo nuestro ecosistema, también la supervivencia de decenas de miles de millones de personas. El futuro del planeta está en peligro.

Se parte de un documento de mínimos que reemplace y actualice el acuerdo de Kioto de 1997. La situación se ha agravado en estos 18 años por los incumplimientos de muchos países, y muy especialmente de grandes potencias como Estados Unidos y China. Es imprescindible en estos momentos alturas de miras y luces largas. 180 de los 195 participantes han presentado planes para reducir las emisiones. Tenemos que pasar de las palabras a los hechos. Estamos a tiempo de frenar las nefastas consecuencias del calentamiento global. Aún se puede prevenir, o al menos mitigar, luego no será posible curar.

Vídeo.- Declaraciones de Rajoy en 2007.

El porqué de Siria

Recibí a través de WhatsApp este vídeo en plena conmoción por los atentados de París. Estamos ante una clase de historia de poco más de 10 minutos y con 15 mapas que nos permite entender de una manera sencilla y gráfica el origen de la inestabilidad que reina en Oriente Medio y Oriente Próximo. El endeble equilibrio que existía en la zona saltó por los aires con la guerra de Irak en 2003. La acción de los países occidentales de la mano del trío de las Azores (Bush-Blair-Aznar) para derrocar al dictador Sadam Husein ha dado lugar a un estado fallido sumido en el caos. Lo mismo ocurre en Afganistán o Libia. Siria, vecina iraquí, se suma también a la lista de la destrucción, del todos contra todos y cambiando varias veces de bando. Y en este caldo de cultivo de guerra, pobreza, desolación y ausencia de futuro prende el mensaje fanático del Estado Islámico. El rostro del terror que ahora nos asusta y nos acogota. Quizá para encontrar la solución y estabilizar la zona haga falta empezar por hacer autocrítica. La geoestrategia mundial está hecha unos zorros y hay que reinventarla.

#TodosSomosParís

Francia llora por los atentados

Dolor, solidaridad y rabia. Ésos son los sentimientos que me embargan tras los atentados de anoche en París. De nuevo el terror ha vuelto a golpear al pueblo francés y de qué manera. Tenemos que estar todos unidos contra la barbarie y la sinrazón. Mañana tenemos la oportunidad de demostrar nuestra repulsa al terrorismo y el apoyo a nuestros vecinos galos en las concentraciones que tendrán lugar en las puertas todos los ayuntamientos de Españan a las 12 horas. #TodosSomosParís.

Todos somos Charlie Hebdo

Je Suis Charlie - Quién daña más a Mahoma

Hoy todos somos Charlie Hebdo. Todos juntos tenemos que luchar contra la barbarie y la sinrazón del terrorismo venga de donde venga. Lo ocurrido en la revista satírica francesa es una masacre que se ha cobrado 12 vidas humanas y que ataca al mayor de nuestros valores, la libertad, que es la esencia de nuestra convivencia democrática. Un atentado trágico y salvaje que nos tiene que reforzar en nuestras creencias democráticas. Ante la amenaza del fanatismo tenemos que responder unidos y con firmeza, pero dentro de legalidad, y desde luego sabiendo diferenciar entre musulmanes y asesinos.

Leía esta mañana en la cuenta personal de Twitter de la periodista Montse Doval: “Aprendimos a decir: vascos sí, ETA no. Aprenderemos a decir: musulmanes sí, terroristas no. Lleva tiempo, a unos más que a otros”. Por tanto, no erremos en la respuesta. Nuestro rechazo se ha de centrar exclusivamente contra aquellos que hacen de la violencia su única forma de expresión. A los terroristas, a los que intentan romper la convivencia pacífica, no hay que darles tregua, los tenemos que derrotar con los instrumentos que nos ofrece el estado de derecho. No hay mejor tributo para las víctimas que luchar contra el terrorismo desde la legalidad y defendiendo la libertad y la tolerancia entre distintas formas de entender la vida.