Crónicos

Las derechas están metiendo las tijeras sin parar a la sanidad pública en Andalucía, soliviantando a todos los sectores sanitarios, incluso los más cercanos a sus posiciones ideológicas, y a los usuarios sin excepción. Se trata de ir desmontando pieza a pieza un sistema que garantiza (de momento) la igualdad de todos frente a la enfermedad y con el objetivo indisimulado de favorecer a la sanidad privada, que sólo se la podrá pagar quien tenga recursos. Su política de recortes no se para ante nada y ante nadie. No les importa la vulnerabilidad de las personas ni la gravedad de sus dolencias. El último grupo que siente las consecuencias de la insensibilidad de PP y Ciudadanos es el de los pacientes crónicos. Según datos del propio Servicio Andaluz de Salud, son más de 3,1 andaluces que tienen alguna dolencia crónica. Hasta finales de 2019, una parte de estos beneficiarios de la sanidad pública recogían su medicación cada seis meses, ahora los van a hacer ir cada mes a recoger sus fármacos a los hospitales. Estas personas con enfermedades crónicas tendrán que acudir a sus centros de referencia cada mes por decisión política. Los profesionales hablan sin ambages de recortes, uno más de los muchos tijeretazos que están viendo en el desarrollo de su profesión. Los afectados, algunos de ellos conocidos, están sorprendidos por los nuevos obstáculos que les ponen para combatir sus dolencias. ¿Por qué les hacen la vida más difícil? Los de Gobierno del cambiazo andan contentos y se afanan en su plan de cargarse un sistema público que tanto nos ha costado construir. Lo están haciendo a cara descubierta y sin complejos.

Prejuicio presidencial

La casa de los líos, capítulo 7.
PREJUICIO PRESIDENCIAL

Las concesiones a la extrema derecha en los siete meses de gobierno de Partido Popular y Ciudadanos en Andalucía han generado un profundo malestar entre los colectivos de mujeres. El Gobierno de las derechas ha venido pagando sin disimulo el peaje a Vox por su apoyo para poder llegar al Palacio de San Telmo, sede la Presidencia. El partido de Santiago Abascal tensó mucho la cuerda para la aprobación del primer presupuesto y para retirar su enmienda a la totalidad arrancó una serie de exigencias, entre ellas reducir partidas para igualdad y rebautizar la violencia de género como intrafamiliar, en el fatídico documento en la que aparecen las tres siglas de las derechas.

Para intentar acallar la protesta, el presidente de la Junta se reunió el 16 de julio (dos días antes de la aprobación de las cuentas públicas para este año) con el pleno del Consejo Andaluz de Participación de las Mujeres en el antiguo palacio de los Montpensier. Moreno Bonilla llegó al Salón de los Espejos, lugar solemne para encuentros de trabajo, y no tuvo otra ocurrencia tras saludar a todas las presentes y hacerse la foto de familia que decirles: “Qué guapas sois todas”. El cumplido presidencial, cargado de connotación machista, sentó a cuerno quemado entre las asistentes. ¿O es que el presidente se creía que el feminismo está reñido con la belleza? ¡Cuánto prejuicio! Para colmo, ese mismo día la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, negó la brecha salarial entre hombres y mujeres. Las representantes de los colectivos de mujeres salieron de San Telmo más preocupadas que entraron… y eso parecía imposible.

Foto.- Junta de Andalucía. Reunión del 16 de julio.

Libertad y tolerancia

Ahora que los reaccionarios están envalentonados, es el momento de no bajar la guardia, reafirmar nuestros principios y reivindicar un año más que este país sea un espacio de libertad y tolerancia para que cada cual viva cómo quiera y ame a quién quiera. Ni un paso atrás ante los que quieren hacer retroceder los avances en igualdad y respeto a la diferencia. Hay que seguir trabajando, no sólo hoy sino día a día, para conseguir una sociedad realmente inclusiva e igualitaria.

Vox y la chica de la curva

La brecha salarial entre mujeres y hombres es una evidencia salvo para la extrema derecha con su visión machista del mundo. Vox nos quiere hacer comulgar con la rueda de molino de que esta discriminación en materia laboral es uno más de los inventos progres. Para este partido negacionista los estudios serios sobre la menor retribución de las mujeres en una leyenda urbana alimentada por el rojerío. Tanto es así, que el partido de Abascal ha presentado en el Parlamento de Andalucía una iniciativa contra estos “falsos planteamientos de tinte ideológico”, los considera tan irreales como “la chica de la curva”. De esta forma tan despectiva y surrealista despacha una cuestión de tanta trascendencia como la brecha salarial. Todo el texto está plagado de disparates y tics reaccionarios. Éstos son los que le marcan el ritmo al Gobierno de las derechas en Andalucía. Ante este insulto a la inteligencia que promueve la tercera pata del tripartito se van a tener que retratar. Aquí no caben medias tintas. La extrema derecha cabalga desbocada con la complicidad y el aliento de Partido Popular y Ciudadanos.

El peaje

La primera intervención de Vox en el Parlamento de Andalucía nos ha dibujado cuál es la factura que el Partido Popular y, sobre todo, Ciudadanos tendrán que pagar por su apoyo al nuevo Gobierno de esta comunidad, el tripartido de las derechas y la extrema derecha. El peaje, a grandes rasgos, es el siguiente:

  • Liquidar lo que llaman despectivamente leyes ideológicas de género. Es decir, derogar o anular por la vía de los hechos reduciendo sus presupuestos las leyes de igualdad o de lucha contra la violencia de género.
  • Igual con la ley de memoria histórica. Ya hizo algo parecido Mariano Rajoy a escala nacional consignando cero euros en las cuentas del Estado.
  • Bajar los impuestos a los ricos.
  • Disminuir los fondos destinados a la sanidad y a la educación públicas para destinarlos al negocio privado.
  • Privatizar las empresas públicas rentables (por ejemplo Veiasa, la que gestiona la ITV) para el beneficio de sus amigos.

Como los ultras tienen la sartén por el mango, sus dos compañeros de viaje tendrán que hocicar. Al PP le va la marcha y Ciudadanos parece que tampoco le hace ascos a sus nuevos amigos de la ultraderecha. Y esto es sólo la punta del iceberg de la involución que viene.

Pudiera ser

PUDIERA SER
Alfonsina Storni

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente,
medido estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna… Ah, bien pudiera ser…

A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.

Y todo eso mordiente, vencido, mutilado,
todo eso que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.