Desmesura

La reacción de las derechas al proyecto de ley para regular la eutanasia ha sido desproporcionada y mezquina. En su competición con Vox por el voto ultra, el Partido Popular, a través de su diputado José Ignacio Echániz, nos ha dejado la siguiente perla: “Hay una filosofía de la izquierda para evitar un coste social…. Son recortes sociales en toda regla con la excusa del derecho a morir”. Con este enfoque demuestra la nula sensibilidad con las personas que padecen una enfermedad grave, crónica o invalidante que produce sufrimiento insoportable. Ninguna empatía tampoco con sus familias. Lo que vuelve hacer de nuevo el PP es poner su moral por delante de los derechos y libertades individuales y de los principios y valores consagrados por la Constitución. Con este proyecto, el Gobierno de España busca preservar la integridad y la dignidad de enfermos en la recta final de su vida, con garantías jurídicas, éticas y sanitarias.

Nadie en la dirección nacional del PP ha rectificado, ni siquiera matizado, a su portavoz en este debate. Por tanto, suscribe de la primera a la última letra de este exabrupto ruin. El partido de Pablo Casado lleva mucho tiempo instalado en la desmesura. El PP ha calcado la línea argumental con las que hizo frente otros avances sociales conquistados a lo largo de más de cuatro décadas de democracia. Hicieron lo mismo que ahora con el divorcio, el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo. Primero ponen el grito en el cielo y luego se suben al carro de estos derechos, que no obligan a nadie, sólo están al alcance de las personas que libre y voluntariamente deciden hacer uso de ellos. Como ha señalado el portavoz socialista en el Senado, Ander Gil, el PP siempre llega diez años tarde a la defensa de estos logros sociales.

Crónicos

Las derechas están metiendo las tijeras sin parar a la sanidad pública en Andalucía, soliviantando a todos los sectores sanitarios, incluso los más cercanos a sus posiciones ideológicas, y a los usuarios sin excepción. Se trata de ir desmontando pieza a pieza un sistema que garantiza (de momento) la igualdad de todos frente a la enfermedad y con el objetivo indisimulado de favorecer a la sanidad privada, que sólo se la podrá pagar quien tenga recursos. Su política de recortes no se para ante nada y ante nadie. No les importa la vulnerabilidad de las personas ni la gravedad de sus dolencias. El último grupo que siente las consecuencias de la insensibilidad de PP y Ciudadanos es el de los pacientes crónicos. Según datos del propio Servicio Andaluz de Salud, son más de 3,1 andaluces que tienen alguna dolencia crónica. Hasta finales de 2019, una parte de estos beneficiarios de la sanidad pública recogían su medicación cada seis meses, ahora los van a hacer ir cada mes a recoger sus fármacos a los hospitales. Estas personas con enfermedades crónicas tendrán que acudir a sus centros de referencia cada mes por decisión política. Los profesionales hablan sin ambages de recortes, uno más de los muchos tijeretazos que están viendo en el desarrollo de su profesión. Los afectados, algunos de ellos conocidos, están sorprendidos por los nuevos obstáculos que les ponen para combatir sus dolencias. ¿Por qué les hacen la vida más difícil? Los de Gobierno del cambiazo andan contentos y se afanan en su plan de cargarse un sistema público que tanto nos ha costado construir. Lo están haciendo a cara descubierta y sin complejos.

Prejuicio presidencial

La casa de los líos, capítulo 7.
PREJUICIO PRESIDENCIAL

Las concesiones a la extrema derecha en los siete meses de gobierno de Partido Popular y Ciudadanos en Andalucía han generado un profundo malestar entre los colectivos de mujeres. El Gobierno de las derechas ha venido pagando sin disimulo el peaje a Vox por su apoyo para poder llegar al Palacio de San Telmo, sede la Presidencia. El partido de Santiago Abascal tensó mucho la cuerda para la aprobación del primer presupuesto y para retirar su enmienda a la totalidad arrancó una serie de exigencias, entre ellas reducir partidas para igualdad y rebautizar la violencia de género como intrafamiliar, en el fatídico documento en la que aparecen las tres siglas de las derechas.

Para intentar acallar la protesta, el presidente de la Junta se reunió el 16 de julio (dos días antes de la aprobación de las cuentas públicas para este año) con el pleno del Consejo Andaluz de Participación de las Mujeres en el antiguo palacio de los Montpensier. Moreno Bonilla llegó al Salón de los Espejos, lugar solemne para encuentros de trabajo, y no tuvo otra ocurrencia tras saludar a todas las presentes y hacerse la foto de familia que decirles: “Qué guapas sois todas”. El cumplido presidencial, cargado de connotación machista, sentó a cuerno quemado entre las asistentes. ¿O es que el presidente se creía que el feminismo está reñido con la belleza? ¡Cuánto prejuicio! Para colmo, ese mismo día la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, negó la brecha salarial entre hombres y mujeres. Las representantes de los colectivos de mujeres salieron de San Telmo más preocupadas que entraron… y eso parecía imposible.

Foto.- Junta de Andalucía. Reunión del 16 de julio.

Libertad y tolerancia

Ahora que los reaccionarios están envalentonados, es el momento de no bajar la guardia, reafirmar nuestros principios y reivindicar un año más que este país sea un espacio de libertad y tolerancia para que cada cual viva cómo quiera y ame a quién quiera. Ni un paso atrás ante los que quieren hacer retroceder los avances en igualdad y respeto a la diferencia. Hay que seguir trabajando, no sólo hoy sino día a día, para conseguir una sociedad realmente inclusiva e igualitaria.

Vox y la chica de la curva

La brecha salarial entre mujeres y hombres es una evidencia salvo para la extrema derecha con su visión machista del mundo. Vox nos quiere hacer comulgar con la rueda de molino de que esta discriminación en materia laboral es uno más de los inventos progres. Para este partido negacionista los estudios serios sobre la menor retribución de las mujeres en una leyenda urbana alimentada por el rojerío. Tanto es así, que el partido de Abascal ha presentado en el Parlamento de Andalucía una iniciativa contra estos “falsos planteamientos de tinte ideológico”, los considera tan irreales como “la chica de la curva”. De esta forma tan despectiva y surrealista despacha una cuestión de tanta trascendencia como la brecha salarial. Todo el texto está plagado de disparates y tics reaccionarios. Éstos son los que le marcan el ritmo al Gobierno de las derechas en Andalucía. Ante este insulto a la inteligencia que promueve la tercera pata del tripartito se van a tener que retratar. Aquí no caben medias tintas. La extrema derecha cabalga desbocada con la complicidad y el aliento de Partido Popular y Ciudadanos.

El peaje

La primera intervención de Vox en el Parlamento de Andalucía nos ha dibujado cuál es la factura que el Partido Popular y, sobre todo, Ciudadanos tendrán que pagar por su apoyo al nuevo Gobierno de esta comunidad, el tripartido de las derechas y la extrema derecha. El peaje, a grandes rasgos, es el siguiente:

  • Liquidar lo que llaman despectivamente leyes ideológicas de género. Es decir, derogar o anular por la vía de los hechos reduciendo sus presupuestos las leyes de igualdad o de lucha contra la violencia de género.
  • Igual con la ley de memoria histórica. Ya hizo algo parecido Mariano Rajoy a escala nacional consignando cero euros en las cuentas del Estado.
  • Bajar los impuestos a los ricos.
  • Disminuir los fondos destinados a la sanidad y a la educación públicas para destinarlos al negocio privado.
  • Privatizar las empresas públicas rentables (por ejemplo Veiasa, la que gestiona la ITV) para el beneficio de sus amigos.

Como los ultras tienen la sartén por el mango, sus dos compañeros de viaje tendrán que hocicar. Al PP le va la marcha y Ciudadanos parece que tampoco le hace ascos a sus nuevos amigos de la ultraderecha. Y esto es sólo la punta del iceberg de la involución que viene.

Pudiera ser

PUDIERA SER
Alfonsina Storni

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente,
medido estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna… Ah, bien pudiera ser…

A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.

Y todo eso mordiente, vencido, mutilado,
todo eso que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

Brecha salarial

A Rajoy no le importará pero a mucha gente sí, incluyendo a este que suscribe. Escuchar al presidente despachar de forma tan insensible y displicente  la sangrante brecha salarial existente entre hombres y mujeres produce vergüenza ajena. Horas después, balbuceó una insuficiente e ininteligible matización. Intentó sin éxito corregir el patinazo previo sin convicción, de boquilla, se le notó demasiado la incomodidad ante este asunto. Esta semana hemos visto cómo el PP se ha quedado solo en el debate del Congreso de los Diputados para eliminar la diferencia de trato salarial en España por razón de sexo… No se lo creen, no lo tienen interiorizado, siempre les acaba aflorando la concepción machista de la vida por muchos aspavientos y gritos que diera Celia Villalobos en la tribuna de oradores. Hago esta reflexión en el Día Internacional por la Igualdad Salarial. En España, según los datos que manejan los sindicatos, la brecha entre hombres y mujeres alcanza el 23%. Seguramente, la realidad sea peor y el diferencial sea incluso mayor. Por tanto, hay que dar pasos legislativos para erradicar la discriminación laboral y acciones de sensibilización para que exista un clamor social para poner fin a este dislate. Nuestro reto es la igualdad real en todos los ámbitos. No más demoras, no más excusas.

Otro paso más… y van

La Junta de Andalucía trabaja por la igualdad de forma decidida desde siempre. Los hechos así lo demuestran. Por ejemplo, en el periodo 2014-2016 se destinaron 66.485 millones a políticas de igualdad, es decir, tres de cada cuatro euros se emplearon con perspectiva de género para ir construyendo una sociedad cada vez más igualitaria. Una apuesta que es reconocida por organismo internacionales que sitúa a esta comunidad autónoma entre los principales referentes de igualdad en un ranking que incluye a los países del G7. Se ha avanzado mucho en el ámbito legislativo, ahora queda hacer realidad en el día esa equiparación entre mujeres y hombres, un compromiso que hay que mantener día a día y no bajar nunca la guardia frente a una sociedad donde el patriarcado sigue siendo dominante.

Pero, sin duda, la manifestación más insoportable de la desigualdad es la violencia de género. En su reunión de hoy, el Gobierno que preside Susana Díaz ha aprobado una reforma de ley actual, vigente de 2007, para intensificar la lucha contra esta lacra social. Este proyecto de ley amplía el concepto de víctima del terrorismo machista a los menores y va más allá incluyendo a otros colectivos vulnerables como personas mayores, con discapacidad o en situación de dependencia que estén a cargo de la mujer maltratada. Todas las víctimas tendrán el derecho a recibir atención adecuada sin necesidad de previa interposición de denuncia, una medida que ya se venía llevando a cabo en Andalucía y que ahora se le dará carácter de derecho legalmente reconocido. Además, se garantiza el asesoramiento y el acompañamiento a las víctimas por profesionales especializados durante el proceso judicial. En definitiva, un texto que pretende aumentar la protección de las víctimas y es mucho más ambiciosa que la ley estatal.

El proyecto de ley incorpora también incluye la tipificación de las distintas formas de agresión que sufren las mujeres, atendiendo a su ‘modus operandi’ y al perjuicio causado, superando la actual referencia genérica a la tipología de la violencia (física, psicológica, económica y sexual). De este modo, tendrán la consideración de actos de violencia de género los que se producen en el ámbito de la pareja o ex pareja, con independencia de que exista o no convivencia; el feminicidio; las agresiones y abusos sexuales; el acoso sexual; el acoso por razón de sexo; la trata de mujeres y niñas; la explotación sexual; la mutilación genital femenina; el matrimonio precoz o forzado; la violencia contra los derechos sexuales y reproductivos; la originada por la aplicación de tradiciones culturales que atenten contra los derechos de las mujeres; la derivada de conflictos armados, y la ‘ciberviolencia’, así como cualquier otra que lesione la dignidad, la integridad o la libertad de las víctimas.

Se da un paso más para erradicar una expresión de terrorismo que no debe tener cabida en ninguna sociedad.