El PP se queda sin ‘cortijo’

Comienza la demolición del gran edificio de la manipulación que ha sido la RTVE desde que Mariano Rajoy llegó a la Moncloa en diciembre de 2011. Ha salido en el Congreso de los Diputados una iniciativa del PSOE para restituir la elección del director general del ente público por una mayoría cualificada parlamentaria y el modelo informativo de neutralidad e independencia profesional que posibilitó las reformas legislativas impulsadas por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Un nuevo gesto del PSOE para recuperar una radiotelevisión pública de todos y para todos y acabar con el cortijo del PP que se había convertido en los últimos seis años. Ante su minoría en la Cámara, el grupo popular no le ha quedado otra que sumarse al cambio que reclamaba la unanimidad de la Cámara, suficiente tajada ha sacado en este sexenio negro para este medio público. RTVE se había convertido en un instrumento al servicio de los intereses de Rajoy y su troupe sin el más mínimo respeto al pluralismo, la ética y la verdad, con la consecuente pérdida de audiencia y credibilidad. Ahora toca recuperar la imagen de una cadena que ha perdido a borbotones el prestigio que había conquistado gracias al trabajo de sus profesionales, periodistas que con la llegada del PP fueron desplazados, marginados, amordazados para contratar a otros más afectos a la causa de la gaviota. Rajoy y el PP han hundido la reputación del medio público y además de dejarla en una más que delicada situación económica. Como suelen hacer siempre: usan el medio público para su beneficio y lo dejan caer cuando ya no les vale o lo han arruinado. Como Canal Nou. Pese a todo, que esta realidad no nos quite la ilusión de recuperar nuestra Radio Televisión Española.

Maniobra escandalosa

¿Qué diría cualquiera (y cuando digo cualquiera pienso sobre todo en el Partido Popular andaluz y sus altavoces) si me nombraran director de Canal Sur Televisión? Pondrían el grito en el cielo y con toda la razón. Pero es una hipótesis imposible, algo impensable a todas luces. A nadie en la cadena pública andaluza se le ocurriría hoy tan siquiera barajar mi nombre. La razón es clara: tengo una adscripción política muy definida y un medio que pagamos todos con nuestros impuestos tiene que elegir para sus puestos de dirección a profesionales sin identificación partidaria. El que ocupe un cargo de esas características no sólo tiene que ser, sino también parecer neutral. He intentado llevar la argumentación al absurdo para censurar la designación de Eladio Jareño, director de Comunicación y coordinador de Presidencia durante la etapa de Alicia Sánchez Camacho en el PP catalán, como nuevo director de TVE.

No se ha cortado un pelo el director general del ente público nacional, José Antonio Sánchez, al nombrar a una persona de la confianza de la Moncloa y de la calle Génova. Si el número uno de RTVE dice sin complejos que es de derechas y que vota al PP, pues esta circunstancia tampoco ha de ser un obstáculo para los miembros de su equipo directivo. Para redondear la jugada en el currículo de Jareño distribuido por la empresa se ha borrado todo lo relacionado con su pasado pepero. La desfachatez no tiene límites en el PP y sus aledaños. Han actuado como si mantuvieran el rodillo de su mayoría absoluta, como si en España no hubiera cambiado nada en los últimos años. Siguen aferrados a modos autoritarios y a políticas que aborrecen los ciudadanos. Sin embargo, el ruido de la incertidumbre política ha desplazado del primer plano de la actualidad esta maniobra escandalosa y artera con la firma azul de la gaviota. Una decisión que es mal síntoma y un anticipo de las trampas que tendremos que sufrir hasta que se despeje el horizonte político. Éstos de la derecha tienen muy mal perder y usarán cualquier instrumento a su alcance para soldarse al poder.

¡Para cuándo unas disculpas!

La 1 hizo ayer un flaco favor a la lucha contra la violencia de género. Emitió justo antes de la segunda edición del ‘Telediario’ una película alemana, ‘El fin de una noche’ (2012), una cinta que narra la absolución en los tribunales de un presunto maltratador por una denuncia falsa (o, al menos, sin pruebas sólidas) de su pareja. La historia tenía todos los ingredientes para minar las esperanzas de las mujeres que sufren ese amargo y doloroso trance y quieren denunciar. Chirría sobremanera que una cadena pública incluya en su parrilla un filme con este argumento a apenas unas horas de la celebración del día internacional contra el terrorismo machista. Y más vergüenza causa aun cuando, según los datos del Poder Judicial, sólo una de cada mil denuncias por malos tratos es falsa. Así desde luego no se hace pedagogía social ni se ayuda a combatir esta lacra. En España llevamos ya 50 asesinadas por violencia de género en lo que va de año, a razón de más de una a la semana. Por tanto, todos los operadores de televisión tendrían que extremar su precaución con la selección de los contenidos. Mensajes como el lanzado ayer por la cinta emitida por TVE van justo en el camino contrario de la concienciación para prevenir y derrotar esta problemática grave, entorpecen la justa y necesaria lucha contra el terrorismo que se ejerce contra las mujeres. Los responsables del ente público deberían pedir disculpas y quizá asumir alguna responsabilidad por su tremendo error. No es ésta una materia para frivolizar ni banalizar porque hay vidas en juego. No podemos olvidar que mientras que haya víctimas todos los días son 25-N.

Foto.– Cartel de la película en su versión original.

Protesta ante Bruselas

La manipulación en Radio Televisión Española ha llegado hasta Bruselas. Los trabajadores, a través de sus representantes en el Consejo de Informativos, han trasladado a la Comisión de Libertades del Parlamento europeo y a los grupos políticos (todos salvo al Partido Popular) las tropelías que hace el Gobierno de Rajoy de un medio público que pagamos todos con nuestros impuestos. Menudo bochorno que el nombre de España quede en mal lugar ante las instituciones europeas por la obsesión de usar los medios públicos para su beneficio particular. Rajoy se encontró una TVE con prestigio, audiencia y blindada con una legislación que garantizaba su independencia y pluralismo. Nada más llegar cambió la ley y empezó a meter cuña. Y con las miserias del PP entrando por la puerta, la reputación de la cadena, ganada gracias al trabajo de sus profesionales, y los telespectadores salieron en estampida por la ventana. Moncloa ha puesto a este medio público al servicio de sus estrategias electorales del partido de la gaviota y de espaldas a los intereses de los españoles. La propaganda a favor del PP es sistemática e insoportable. Tanto que ha traspasado nuestras fronteras para arribar hasta una instancia internacional. La dirección de la cadena prohibió que los telediarios dieran cuenta de la noticia de sus compañeros denunciando la manipulación en la capital comunitaria. Marca de la casa. Ellos a lo suyo, como el que oye llover.

Foto.infolibre.es. Los trabajadores de TVE, con el socialista José Blanco en el Parlamento europeo.

El mal perder

El segundo debate electoral, celebrado anoche en TVE, ha certificado la victoria rotunda de Susana Díaz y el mal perder de la derecha. Los medios de comunicación conservadores han salido al rescate del candidato del PP para tapar sus carencias y sus escasas prestaciones en el plató televisivo. Han querido desviar la atención en lo formal y arremetiendo con gruesas palabras contra la presidenta de la Junta. Lo que es firmeza y conocimiento lo han querido vender como soberbia, lo que era defensa del buen nombre de Andalucía lo han visto como nerviosismo, las interrupciones de la presidenta ante las mentiras reiteradas de Juan Manuel Moreno Bonilla como mala educación… Nunca desde que me alcanza la memoria estos medios han dado vencedor en un debate contra el PP a ningún socialista. ¡Qué casualidad! Parecen que tienen la crónica escrita de antemano.

Me sorprenden también las interpretaciones sobre un debate vivo, como son las habituales tertulias de radio y televisión. Andan siempre los periodistas y los opinadores reclamando unos formatos menos rígidos y más atractivos para el ciudadano. Pero cuando se produce, como ocurrió anoche, se quejan de que los contendientes, en este caso Susana Díaz, se zafen del corsé y produzca una conversación real y con gancho para la audiencia (una media de 493.000 telespectadores y una cuota de pantalla del 12,3%, 93.000 personas más y dos puntos más que el primero en Canal Sur). No se puede pedir una cosa y la contraria. No se puede criticar la tradicional sucesión de monólogos memorizados de los contendientes y al mismo tiempo quejarse del intercambio natural de mensajes con interrupciones y solapamientos, como se produce en la vida misma. Soplar y sorber es imposible.

Lágrimas en directo

No es habitual que la protagonista de una tertulia de actualidad sea la moderadora. Sobre María Casado, la conductora de ‘Los desayunos’ de La 1 de TVE, se han concitado esta mañana todas las miradas. La periodista ha roto a llorar, con sonoros pucheros, después de un tira y afloja con la contertulia Curri Valenzuela. Casado no ha podido reprimir las lágrimas al pedir públicamente disculpas a la compañera de mesa. Casi cinco minutos se lleva la presentadora del programa sin intervenir en la charla pero se siguen escuchando de fondo sus sollozos y se cuela algún plano posterior donde se la ve que se enjuga sus lágrimas. El realizador podría haber evitado alguna imagen tras el llanto inicial y espontáneo y podría haberle cortado el micro para proteger ese momento incómodo para la conductora de ‘Los desayunos’. Mal trago para esta profesional y desde luego tuvo la humildad de pedir disculpas en público, teniendo la razón desde mi modesto punto de vista. Unas formas poco habituales en un género televisivo donde el griterío y los ataques entre contertulios suelen abundar. Lo único que intentó María Casado fue asumir su papel de conductora en el debate marcando el ritmo de la conversación y se llevó la queja de la compañera de mesa y el disgusto de esta situación embarazosa ante la audiencia de la cadena pública.

Truco infográfico

Una televisión pública tiene que ser rigurosa y no forzar la situación para salir al rescate de un Gobierno en apuros… Desde que el PP y Rajoy llegaron a la Moncloa conceptos como independencia y pluralismo desaparecieron de la corporación pública. El gráfico mostrado en los informativos de la cadena para mostrar el descenso del paro en los últimos meses (340.000) resulta tremendamente equívoco y conduce a la confusión. Bienvenida la reducción del desempleo, pero intentar enmascarar la dramática cifra de 4.700.000 parados registrados con un espejismo infográfico me parece chusco y ridículo. Ante una realidad tan incontestable no valen los trucos de prestidigitador ni la propaganda.

Fuente.- eldiario.es.