De Trump a Aznar

Vaya por delante mi repulsa al régimen sirio de Bashar al-Asad. Un régimen autoritario que ha sumido a su país en una dolorosa guerra civil y que usa armas químicas contra la población civil. (Las barbaridades del Estado Islámico tampoco se quedan atrás). No tengo ninguna simpatía hacia los que están causando tanto sufrimiento a sus compatriotas. Pero la respuesta desde los países occidentales no puede ser la otra cara de la misma moneda. El bombardeo de Estados Unidos no es la solución, más bien puede ser el problema. No cometamos los errores del pasado. Como en su día hizo George W. Bush, Donald Trump empieza actuar sin contar con nadie, poniendo en marcha una acción unilateral contra Siria. Toda intervención ha de contar con el respaldo de la comunidad internacional. Trump debería refrenar su ansias de convertirse en el gendarme del mundo.

No tropecemos más veces en la misma piedra. En cambio, José María Aznar sigue erre que erre. El ex presidente decía esta semana en el programa de Bertín Osborne que la foto de la que más se siente orgulloso en su vida es la de las Azores. Aznar no ha aprendido nada después de tanto tiempo y tantas mentiras descubiertas. Ni una pizca de arrepentimiento tras situar a España como lacayo de EEUU, ni por participar en una guerra injusta e ilegal, ni por engañar a la gente. Para cualquier español, entre ellos el que suscribe, esa foto es la foto de la vergüenza, es la foto de la mentira. Y ya va siendo hora de que Aznar pida disculpas y no de boquilla. Lo han hecho Tony Blair y Bush, pero él sigue sacando pecho con semejante disparate. ¡Cuánta arrogancia!

Esperanza para los refugiados

Esta noche se desarrolla una campaña en las redes sociales y con iluminación de edificios públicos para remover nuestras conciencias sobre la crisis humanitaria de los refugiados. #Lihgt4Refugees es una iniciativa que pretende abrir una espita de esperanza sobre este drama humano mientras Europa sigue instalada en la comodidad y en la indiferencia. Arrojar luz sobre una tragedia con miles de víctimas mortales y multitud de personas confinadas en campamentos en las puertas del Viejo Continente que han escapan de la guerra y el terror en pos de una vida mejor. Se tienen que ir de sus países (ya sea Siria, Irak o Afganistán) por supervivencia y la mayoría de ellos querrían quedarse en sus casas, con sus familias y sus raíces. No tienen otra salida. Frente a esta dura e inmisericorde realidad, la Unión Europea y sus estados miembros siguen cruzados de brazos y renunciando a los valores fundacionales. Molesta la hipocresía ante imágenes dolorosísimas e impactantes como la del cadáver del pequeño Aylan en las costas del Egeo y el desinterés egoísta apenas unos minutos después. ¡De vergüenza!

Un año de olvido

Mañana se cumple el primer aniversario de esta foto. La muerte trágica de Aylan en las costas del Egeo conmovió al mundo. Mucho discurso, sinfín de golpes de pecho, catarata de buenas intenciones, pero pronto quedó todo en el olvido. Y tras Aylan conocimos las desgracias de otros pequeños que perdieron la vida en el intento de muchas familias de dejar atrás el terror y la guerra en Siria o en Irak. Nos hemos ido acostumbrando al rosario de víctimas mortales, a las decenas de miles de refugiados que viven hacinados en la frontera de Europa, hemos aceptado sin rechistar el pacto de la vergüenza entre la Unión Europea y Turquía para devolver a los desplazados a los campamentos fronterizos, el Gobierno español no hace nada para cumplir con su obligación de acoger a 16.000 refugiados… Ha transcurrido ya un año y la acomodada sociedad occidental permanece inmunizada ante el dolor. Mañana nos uniremos al recuerdo de la triste efeméride y al día siguiente a otra cosa, mariposa. En fin, cuánta insensibilidad.

Foto.El Mundo.

Libertad y convivencia

El terror ha vuelto a golpear en Francia y ha dejado más de 80 muertes y más de un centenar de heridos. Un atentado en Niza contra vidas inocentes que nos produce a todos un inmenso dolor. Por eso, ante todo trasladar solidaridad y cariño a las familias de las víctimas y a todo el pueblo francés. Nuestro país vecino está siendo especialmente castigado por el horror del fundamentalismo yihadista. Pero tenemos que ampliar nuestra mirada. Todas las víctimas son iguales: me acuerdo también de las más de 200 del ataque con coche bomba a una heladería de Bagdad, de las de las peñas madridistas iraquíes, de las del aeropuerto de Estambul, de las del restaurante de Bangladesh… Toda esta sangre derramada se ha producido en lo que va de julio. El goteo de muertes que provoca el yihadismo es constante. Todos los demócratas tenemos que responder con unidad ante la sinrazón del terrorismo. No podemos tolerar que nadie pretenda con la violencia desestabilizar nuestro modelo de convivencia. No hay ninguna justificación para generar tanto sufrimiento. El uso de la fuerza no podrá nunca con la libertad. Los violentos, con su odio, no pueden callar nuestras voces. Tampoco nos van a imponer el miedo. Frente a la intransigencia, todos en defensa de la libertad y de nuestros valores democráticos.

Foto.elconfidencial.com.

Y Aznar cuando admitirá que mintió

El informe de la comisión de investigación británica sobre la guerra de Irak ha vuelto a poner sobre el tapete gran mentira urdida por el trío de las Azores. El conocido como informe Chilcot, por el nombre de su autor, desvela que José María Aznar presionó a su homólogo norteamericano, George W. Bush, para no retrasara la invasión de Irak, no esperar una resolución de la Naciones Unidas y pactar con el británico Tony Blair una estrategia de comunicación para manipular a la opinión pública. Cada dato que se conoce de aquel gran error histórico, pone en evidencia el gran engaño de Aznar a los españoles en una acción militar todavía estamos pagando y muy especialmente los habitantes de un país destruido y sin rumbo. Todos aquellos barandas del PP que jalearon a Aznar y su sí a la guerra deberían pedir disculpas, como han hecho los líderes británicos y hasta el propio Bush. Han hecho mucho daño a mucha gente y también a la imagen de España. Que den la cara ante una vergüenza que dura ya doce años. ¿Cuándo admitirá el ex presidente abiertamente que mintió a los españoles?

Derecho a saber

Parece que Mariano Rajoy ha aprendido de los errores del pasado y de la nefasta gestión que hizo José María Aznar de la guerra de Irak y de los atentados del 11-M. El presidente se está dejando guiar por la prudencia y abriendo el diálogo a interlocutores a los que hace apenas unas fechas ni consideraba (léase Pedro Sánchez y, muy especialmente, Albert Rivera y Pablo Iglesias). Nada que objetar hasta aquí. Pero se le empieza a ver el truco, el as que intenta esconder en la bocamanga. No se quiere pronunciar, incluso corrige a ministros más locuaces para alargar el enigma, sobre el papel que tendría España ante una eventual guerra contra el terrorismo yihadista. Rajoy está jugando a dilatar los tiempos hasta que pasen las elecciones generales y luego ya veremos. La cautela en exceso se puede convertir en una inconveniente estrategia electoral para pasar de puntillas por un asunto tan controvertido (y de tan mal recuerdo para el PP). Sin embargo, los ciudadanos queremos y tenemos derecho a saber qué harían Rajoy y el PP el día 21 de diciembre en el caso (poco probable por suerte para este país) de ganar las elecciones generales. Cuando se oculta una decisión tanta trascendencia, nos hace ponernos en lo peor.

Viñetas.Miki&Duarte (Grupo Joly) y Ricardo (El Mundo) retratan a la perfección la actitud de Rajoy.

Esperando a Aznar

El ex primer ministro británico Tony Blair ha pedido perdón por la guerra de Irak y ha aceptado que el caos que ha producido esa decisión militar ha favorecido el nacimiento y la expansión del grupo yihadista Esta Islámico. Las disculpas de Blair llegan tarde, con la boca pequeña y cuando es evidente que la intervención militar ha tenido letales consecuencias para la convivencia en Oriente Medio. Se suma al reconocimiento norteamericano de que se había usado información falsa para derrocar al dictador Sadam Husein. Hace ya siete años que el ex presidente George W. Bush admitió que su mayor error fue creer los informes de los servicios secretos sobre que había armas de destrucción masiva en Irak. Del infausto trío de las Azores sólo queda José María Aznar por aceptar su tremenda equivocación de apoyar esa guerra injusta. Tiene una nueva oportunidad de quitarse la carga de conciencia por las mentiras que esparció desde su púlpito institucional. El pueblo español se merece escuchar de su boca un sincero ‘mea culpa’, un gesto de contrición por su mayúsculo error, al menos una mueca de arrepentimiento. A la espera quedamos de escuchar al jefe de la derecha patria. No es mucho pedir, pero conociendo el talante soberbio del ex presidente español mucho me temo que ese perdón nunca llegue.