Bandazos

Pablo Casado cree que la definición ideológica es algo tan simple o tan fácil de hacer como cambiarse de chaqueta. El viernes pasado seguía las directrices reaccionarias de Aznar e invitaba a Vox, a quien copiaba en tono y medidas, a formar parte de su gobierno. Apenas 48 horas después del monumental batacazo electoral del domingo, el líder del PP se autoproclama de centro y llama por primera vez ultraderecha a los de Abascal, con los que coqueteaba sin disimulo hace un cuarto de hora. Un nuevo bandazo y la opinión pública riéndose a carcajadas. Los giros políticos no se predican ni se consiguen como por ensalmo, se construyen con hechos a lo largo del tiempo. No es una cuestión táctica o de oportunismo, sino estratégica y de fondo.

Este volantazo visualiza la situación de extrema debilidad de un dirigente achicharrado en sólo nueve meses. Casado hoy es prisionero de sus palabras, sus pactos con Vox en Andalucía y la fatídica foto de Colón. Sólo empezará a ser creíble si rompen en Andalucía. Si en el PP quiere comenzar el enésimo viaje al centro, un trayecto que nunca culminan y siempre nos recuerda al día de la marmota, si quieren resultar mínimamente creíbles, que corten amarras de inmediato con la extrema derecha en Andalucía. Todo lo demás es mero postureo y una estratagema para frenar la hemorragia con vistas a las europeas, municipales y autonómicas en doce comunidades el 26 de mayo. Este truco está muy visto.

Foto.- El Periódico de Cataluña. Firma del pacto entre PP y Vox en Andalucía.

El drama de la derecha

La derecha hoy no es una, sino trino. Hasta hace unos años, el Partido Popular aglutinaba a todo el voto conservador, incluido la facción más extrema y nostálgica, y de una parte del centro. El nacimiento primero de Ciudadanos le empezó a restar apoyos por su ala más moderada. La posterior irrupción de Vox se puede llevar ese parte más ultra de su electorado y dejar al PP como al gallo de Morón: sin plumas y cacareando. La presencia de Vox ha deslizado a sus dos adversarios hacia posiciones más radicales. Casado y sus cuates compiten con los de Abascal para ver quién parece más facha o dice la barbaridad más grande… Rivera, en su afán de ocupar el espacio dejado por el PP, ha dado otro salto ideológico mortal con dos tirabuzones y ha abandonado el centro… Dos procesos electorales más y al líder de Cs lo vemos abrazando idearios más reaccionarios y es que hay apellidos que marcan. Entre azules y naranjas cunde el nerviosismo por evitar el crecimiento de su competidor ultra, con quien a la misma vez sumar para repetir el Gobierno trifachito de Andalucía. Si las cuentas les salen a los tres, habrá reedición del pacto de la vergüenza. La derecha hoy es una hidra de tres cabezas. Que no nos tomen por tontos: no será un acuerdo de PP y Ciudadanos, será una alianza a tres bandas con Abascal sentado en el Consejo de Ministros y con Aznar de padrino de la ceremonia. Si queremos evitar este engendro de las derechas, hay que ir a votar el 28 de abril. Después no valen las lamentaciones.

Viñeta.– PAT, en elplural.com.

Mentiras sin pudor

A Pablo Casado el máster (cuasi regalado) le ha hecho estragos. Ahora se cree que todo lo puede conseguir con faenas de aliño, sin rigor y con el mínimo esfuerzo. O directamente falseando la realidad, como suele hacer con desahogo la derecha. El presidente del PP soltó anoche en una entrevista en TVE que la ley contra la violencia de género fue un proyecto impulsado por su partido. Y se quedó tan pancho… Lo sostenía sin sonrojarse, como si estuviera haciendo un trabajito para su título de postgrado, reescribiendo la historia a su antojo, faltando a la verdad de un modo bochornoso. Esa norma para proteger a las mujeres y combatir el terrorismo machista tiene sello socialista. Ante la recurrente negativa de José María Aznar a esa ley, José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió a sacarla adelante cuando estaba en la oposición y fue la primera iniciativa legislativa que llevó al Congreso de los Diputados una vez ganadas las elecciones en 2004. Una promesa hecha realidad. De esto, Casado o no se acuerda o no se quiere acordar. Le cogería preparando chuletas, dándole al corta y pega o haciendo trámites administrativos para conseguir convalidaciones masivas de créditos. Con esa burda manipulación de lo acontecido en este país, con esa alarmante ausencia de escrúpulos para la mentira, la sociedad española no le va a conceder un máster para la Moncloa. Se lo va a tener que currar más y mejor que con su título universitario.

Foto.- elplural.com.

Retroceso

Reaparece Aznar y se reconcilia con su partido. El PP está celebrando este fin de semana una convención para un supuesto rearme ideológico. Más que rearme se trata de un regreso al pasado, de un retroceso ideológico, de copiar lo que hace Vox. Sí Aznar asiente y consiente es que han vuelto al catecismo político que él elaboró, con mucho espacio de intersección con la extrema derecha. Pablo Casado, fiel alumno del ex presidente, no sólo sigue el camino que le marca su mentor, sino se mira en el espejo de Santiago Abascal. Y la gente siempre prefiere el original a la copia. Viendo los ponentes de este aquelarre conservador, y muy especialmente los económicos, ya sabemos que se abrazan a la línea dura de recortes y tijeretazos a la igualdad de oportunidades, a un liberalismo salvaje sin regulación y sin participación del Estado. El PP siempre ha sido muy de derechas pero se presentaba moderado para no asustar a los ciudadanos de centro. Ahora asustado por la irrupción de Vox, que le come el terreno, le sigue la estela, dice sin complejos y con seguidismo compartir sus postulados. A día de hoy PP y Vox son lo mismo, reacción y marcha atrás. Las dos caras de la misma moneda.

Ya se nota el cambio

Siempre ha sido así y una vez más se vuelve a demostrar. A Andalucía le va mejor con un gobierno socialista en España. Primero con Felipe González, luego con José Luis Rodríguez Zapatero y ahora con Pedro Sánchez. En cambio, cuando el inquilino de la Moncloa ha sido del Partido Popular, ya fuera Aznar o ya fuera Rajoy, está comunidad sólo ha recibido maltrato y discriminación. Llevamos en Andalucía reclamando durante demasiado tiempo la reforma de un sistema de financiación ya caducado desde 2014 y cuya aplicación arbitraria por parte del Ejecutivo pepero anterior nos penalizaba a razón de 1.000 millones de euros menos al año. La llegada de un gabinete socialista ya se nota y para 2019 se va a recibir un 24% más de fondos para los servicios públicos (y se ha puesto en marcha la negociación de un nuevo modelo). Y hasta medios poco cercanos como ABC así lo reconocen. No se demandan ni privilegios ni trato de favor, sólo que se trate a todo el mundo con justicia y equidad. La clave es que este país avance con cohesión social y territorial y para ello es fundamental gobernar garantizando la igualdad.

Regresión

Dice el refrán que la cabra siempre tira al monte. Y el Partido Popular, de la mano de su flamante jefe de filas, Pablo Casado, promete la vuelta a sus orígenes reaccionarios. No sólo ha sido argumento para ganar un congreso frente a una contrincante teóricamente más moderada, al menos en apariencia. Casado anuncia un regreso a la etapa de plomo de Aznar, un camino de involución desde posiciones más templadas, nuevos vuelos de halcones neocon, exaltación del radicalismo y de recetas fundamentalistas. Todo con el propósito de recuperar el espacio de la derecha que le ha arrebatado otro conservador camuflado, Albert Rivera. Duelo en el corral de la derecha en pos de la hegemonía electoral, urgencias de los de la gaviota (o el charrán, que según el DRAE es también sinónimo de pillo, tunante) para evitar el sorpasso de los naranjas. El PP afronta un camino de regresión a los viejos postulados del aznarismo. El ex líder del PP se llevó toda su vida en la política activa buscando el centro y jamás lo encontró. Era muy de derechas. El nuevo inquilino de la calle Génova ni siquiera disimula. Sin complejos, Casado se divorcia del centro, al que desde luego nunca ha pertenecido ni de lejos. Como su partido.

Foto.La Vanguardia. Casado y Aznar, dos caras de la misma moneda.

Radiales (como sierras)

Tan aficionados como son en el Partido Popular a hablar de las herencias no han abierto el pico con el ‘regalito’ en diferido que nos ha dejado José María Aznar con las autovías radiales de peaje en Madrid. El rescate de estos trazados de pago nos va a costar unos 2.000 millones, rescate obligado por unas cláusulas muy favorables para los empresarios que se hicieron con la concesión, y en la futura privatización (si finalmente se produce) el Ministerio de Fomento estima que se ingresará poco más de la mitad. Por tanto, en el escenario menos desfavorable se prevén unas pérdidas de entre 700 y 1.000 millones para el erario público. Este presente envenenado cuesta aún más digerirlo cuando en estos años el Gobierno de Rajoy ha recortado la inversión pública a niveles mínimos, con mera calderilla para nuevas infraestructuras viarias y casi nulo presupuesto para el mantenimiento de las que existen. Con este contexto, el peaje se los pagaremos entre todos a unas empresas que se van de rositas dejándonos un agujero financiero insoportable. La derecha se da siempre ínfulas de buenos gestores y la realidad tira por tierra semejante arrogancia. En lugar de pagar ese rescate, cuántas becas, cuántas ayudas a personas en situación dependencia o cuánto material sanitario se podría consignar a esta cantidad. Pero ellos a lo suyo, sus amigos contentos con la operación y  la ciudadanía a dos velas.