De juerga rociera

La casa de los líos, capítulo 4.
DE JUERGA ROCIERA

El servicio público obliga a tener agendas muy extensas y con mucha actividad durante todo el día. Es normal que un alto cargo comience muy temprano y culmine bien entrada la noche. Los que sufren estas maratonianas jornadas son los empleados públicos que acompañan al político en su quehacer: personal de gabinete, escoltas y conductores, fundamentalmente. Estos trabajadores conocen el sacrificio horario que acarrea su puesto y lo suelen llevar con mucho estoicismo. Lo que ya no es tan normal es que un alto cargo aproveche su agenda pública para extenderla con una parranda privada y ‘castigue’ a su equipo con una noche en vela o de imaginaria esperando a que el susodicho decida regresar a casa cuando el cuerpo ya no aguanta.

Una peripecia de este tipo vivió hace un par de meses un conductor que presta sus servicios en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia. Un preboste del gobierno de las derechas adscrito a este departamento decidió ir a El Rocío por supuesta razón de su puesto y concluyó la jornada a las seis de la mañana después de unas cuantas horas de palmas y olés en distintas casas de la aldea. Cuando terminó su tarea, si es que tuvo alguna, se pegó una juerga rociera de categoría y el empleado público esperando que el gerifalte decidiera picar billete de vuelta al hogar.

Este alto cargo (cuyo nombre conozco y me reservo) es muy amigo de otro que manda mucho más en San Telmo. Posiblemente por eso, muchos días lo recogen de su casa en una ciudad a unas decenas de kilómetros de Sevilla aunque por su posición en el organigrama no le corresponde ese servicio y tendría que acudir al antiguo palacio de los Montpensier en vehículo propio. No sólo hacen uso de privilegios que no les corresponden, sino que además tratan con desdén y miran por encima del hombro a los empleados públicos a su servicio. Estilo cortijero.

A la flamenca

La casa de los líos, capítulo 3.
A LA FLAMENCA

Menuda sorpresa se han llevado conductores de la Junta de Andalucía cuando fueron a recoger el vestuario al que tienen derecho según convenio para desarrollar su trabajo. Como cada temporada, reciben un vale que canjean por prendas de vestir en el establecimiento que gana un concurso restringido. En el caso de los profesionales adscritos al Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia, les correspondió ir a elegir su ropa de trabajo a una tienda de trajes y complementos de flamenca, cuya foto ilustra ese post. Sin a priori cuestionar el procedimiento administrativo, llama la atención que sea un negocio sevillano dedicado a la moda flamenca el que se haya llevado el concurso habiendo tanto comercio textil masculino en Andalucía. Los gestores de Gobierno andaluz tendrán explicar las razones de una adjudicación que ha generado además descontento entre los empleados públicos por la desequilibrada relación calidad/precio.

Hoy viene a verme…

Hoy viene a verme. Él, Él en persona.
No intento resistirme, por supuesto.
Irónico y burlón, llega dispuesto
a “salvarme de lo que me obsesiona”:

tal dice. Su belleza desentona
con el eterno universal denuesto
de que le han hecho objeto; aparte de esto,
me ofrece lo que nunca se perdona.

Tendiendo, en fin, el ominoso pliego,
me ha mirado con ansia tan humana
que chispean sus ojos como el fuego.

¡Un alto precio por una manzana!
Temblando igual que Él, respiro y niego,
pero no sé lo que diré mañana.

Carmen Jodra Davó

  • Poeta y filóloga clásica madrileña, fallecida el 24 de julio de este año.

Clasismo

La casa de los líos, capítulo 2.
CLASISMO

La llegada de los nuevos inquilinos de las derechas al Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, se ha traducido en importantes cambios en las relaciones entre políticos y empleados públicos. Los manijeros de la casa presidencial han exigido a los trabajadores dirigirse a los flamantes prebostes con fórmulas de tratamiento de otros tiempos. En la etapa socialista había familiaridad y respeto. Ahora se ha impuesto la pompa y el boato: se exige el ‘señor’ y el ‘don’ por delante del cargo o el nombre de pila del gerifalte. Y hablo en masculino porque los que parten el bacalao en San Telmo son hombres: un presidente, un vicepresidente, un consejero de Presidencia, un viceconsejero de Presidencia… Se recuperan rancias formas de tratamiento para marcar distancia entre la plebe trabajadora y los patricios gobernantes. A los empleados públicos al servicio de esta clasista clase dominante (ordenanzas, conductores, equipo de cocina… y también escoltas) se les mira por encima del hombro, se les perdona la vida e incluso se han producido episodios de falta de respeto. El gen de señoritingos que llevan los conservadores en sus venas ha aflorado con toda su crudeza. Se creen de una casta superior. Como siempre.

Foto.- Cadena Ser. Los cuatro ‘señores’ de San Telmo: Sanz, Marín, Moreno Bonilla y Bendodo.

Comida a tutiplén

(Comienzo hoy una serie de publicaciones con epicentro en el Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía, para compartir con quien desee peripecias y circunstancias pintorescas que vienen aconteciendo desde la llegada de las derechas al antiguo palacio de los Montpensier. Para evitar represalias contra los empleados públicos no citaré las fuentes informantes, sólo los hechos).

La casa de los líos, capítulo 1.
COMIDA A TUTIPLÉN

Algo ya ha salido publicado en ABC pero el despiporre es de tomo y lomo. El desembarco de los representantes del nuevo Ejecutivo de las derechas ha supuesto elevar a la ‘n’ potencia el gasto en comidas en San Telmo. En poco más de dos meses se fundieron el presupuesto previsto para este fin en todo un año. Antes, en la etapa socialista, no se pasaba de las diez comidas en días laborables. Con los nuevos, el número de comensales se disparó por encima de los treinta. Y no sólo entraba el almuerzo, también el desayuno y en muchos casos la cena. El presidene es uno de los que más se beneficia de la pensión completa en San Telmo, al parecer la despensa de su casa ha de estar vacía.

Como consideran que no ganan suficiente, han tomado esta vía para complementar en especie su salario. Ahorro familiar a costa del erario público y jornada de sol a luna del cocinero para atender tanta demanda gastronómica. En el grupo de comensales no sólo se cuentan altos cargos, sino también personal de confianza. Los jerifaltes actuales ampliaron el número para satisfascer a sus fichajes.

Cuando llegaron se encontraron que el suministro de provisiones para la cocina era de la mayor cadena española de supermercados. Una garantía total, pero no les parecía suficiente la calidad de sus productos. Se cortó abruptamente con el proveedor para dar paso a un servicio gourmet. Y es que la gente de derechas tienen el paladar muy fino y sólo pueden comer exquisiteces. Total si se lo pagamos entre todos.

Alguien debió de alertar del excesivo gasto que suponía esta barra libre en San Telmo que han puesto freno reduciendo el número de beneficiarios del óbolo gastronómico. El escándalo estaba servido y todos los días no se podía hacer comida como si de un banquete de sus muy antiguos moradores de sangre azul, los Montpensier, se tratara.

Iceberg

ICEBERG
Benjamín Prado

Entra al poema,
lávate en su agua clara,
pisa su limo

y oye mi historia.
Olvida lo que sabes,
ve lo invisible

y húndete en mí.
Verás la parte oculta
del iceberg.

Verás tu miedo,
verás tus ilusiones
desde mis ojos.

Verás tu cara
esculpida en el hielo,
hecha de arena.

Así es la vida:
lo que es falso es la luz,
lo conocido.

Así es la vida:
la verdad nos espera
bajo las olas.

Cocina de las malas

El ‘CIS andaluz’ no ha podido estrenarse con peor pie. La puesta de largo del primer Barómetro de Opinión Pública, elaborado por el Gobierno de las derechas, no ha podido ser más calamitosa. Han presentado un documento confuso y caótico para confundir a los medios y tapar el resultado final: que el PSOE volvería a ganar unas elecciones por seis puntos sobre el PP. Algunas cabeceras se han visto obligadas a rectificar por el despropósito de presentación. Todo orquestado desde la factoría de montajes e intoxicaciones de Elías Bendodo, consejero de Presidencia. Pero el tiro les ha salido por la culata. Una encuesta de encargo tiene poca credibilidad pero si encima la ‘cocina’ se hace en San Telmo, sede de la Presidencia, es ya de traca. Una empresa se ha encargado del trabajo de campo y toda la labor de análisis y la estimación la han hecho dos cargos de confianza del Ejecutivo de las derechas. Son dos personas vinculadas a Bendodo: el director del Centro de Estudios Andaluces, Tristán Pertíñez, y una asesora de Presidencia, Eladia Illescas, que se presenta por el Centro como directora de investigación. Éstos son los cocineros de este disparate al servicio del Partido Popular con el dinero de nuestros impuestos.