El caballo de Atila

Donald Trump se empeña día tras día en malograr el legado de Barack Obama. Lo mismo dinamita los acuerdos sobre el cambio climático que abronca a sus aliados europeos. La última astracanada del magnate ha sido frenar en seco la política de deshielo con Cuba. ¡Qué afán de protagonismo y qué ganas de meter el dedo en el ojo a un país vecino! Trump pasará a la historia como caballo de Atila porque allí donde pisa no crece la hierba. Esa forma de actuar irresponsable, avasalladora y prepotente nos dejará un mundo peor, más fracturado y más convulso.

Ganó el populismo

Nueva pifia de las encuestas. Ninguna auguraba el triunfo de Donald Trump y desde hoy es ya el 45º presidente de Estados Unidos. Politólogos, comentaristas y periodistas mostraban en este amanecer su asombro por la victoria del multimillonario. O dicho de otro modo: intentaban tapar su falta de tino y olfato para prever el resultado electoral. Tras el fiasco demoscópico del Brexit, del referéndum de paz en Colombia o del sorpasso en España, el estrecho margen que pronosticaban los sondeos hacía presagiar el bombazo. Y se ha producido y de forma contundente. El mundo afronta una nueva era y no será para bien. Nos esperan tiempos de incertidumbre y convulsión. La llegada de Trump a la Casa Blanca constituye una mala noticia para la convivencia.

Esperemos que las soflamas de campaña del excéntrico ganador no se consumen en hechos durante su mandato. Trump se ha mostrado en estado puro: autoritario, provocador, xenófobo, machista, intolerante, soberbio… Una ‘joya’ que han elegido con sus votos los ciudadanos americanos. Nos guste o no la elección ha sido un ejercicio de democracia. No se trata de reñir a los electores, como han hecho esta mañana Pablo Iglesias y sus cuates morados a través de las redes sociales al más puro estilo Julio Anguita, sino de encontrar las razones que expliquen por qué una mayoría de estadounidenses han dado su voto a este energúmeno político.

Nadie pone en cuestión la preparación y la solvencia de Hillary Clinton. Era la candidata del mundo civilizado e incluso de algunos republicanos que detestaban los modos y el histrionismo de Trump. Sin embargo, la demócrata no ha logrado conectar con la ciudadanía norteamericana por un cúmulo de circunstancias: lleva demasiado tiempo en política y no supone renovación alguna; era su segunda tentativa tras perder en 2008 en las primarias demócratas con Barack Obama y no ha despertado nunca la ilusión que acompañó al actual presidente en sus campañas; las cuitas personales la han perseguido todo este tiempo; las dinastías (primero su marido y ahora ella) no tienen buena venta en política; y no ha sabido aprovechar los gravísimos errores y las barbaridades de su contrincante. A todo ello, hay que sumar las dificultades para romper el techo de cristal en una sociedad con tintes machistas.

La pesadilla se hizo realidad. Y el mundo se enfrenta a sufrir la era Trump. En Europa el populismo se frota las manos y confía que la ola llegue a esta parte del Atlántico. En un año tendremos elecciones en Francia y Alemania y la demagogia populista ha ganado posiciones en esos países, como ocurrió en Reino Unido con el Brexit. ¡Qué desgracia!

Foto.- ABC.

Visita relámpago

La visita fugaz de Barack Obama a nuestro país constituye el asunto central de la actualidad de hoy. Una presencia del presidente de Estados Unidos que se ha traducido en clave nacional. Unos han sacado el botafumeiro para arrimar el ascua a la sardina de Mariano Rajoy y las políticas del Partido Popular, otros se han quedado en la presencia exprés, tan acelerada que despachó a los representantes de la oposición (Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera) en audiencias de tres minutos, menos tiempo que una cita del médico de familia. Desde una perspectiva más local, en Sevilla nos hemos quedado compuestos y sin novio pero habiendo colocado a la ciudad en el escaparate internacional durante un mes. Otra vez será.

Obama ha catalogado a España de aliada, ha deseado que cuente con un Gobierno estable y, a reglón seguido, ha confiado en que las buenas relaciones entre ambos países se mantendrán sea cual sea el color político que tenga el Ejecutivo en este o cualquier otro momento. Esta reflexión le ha servido a la prensa conservadora para afirmar que Rajoy ha recibido el aval del mandatario norteamericano. Una interpretación sesgada de unas palabras que se habían medido milimétricamente desde la Casa Blanca para no interferir en los asuntos internos de otro país. Y es que es imposible hacer pasar el camello de la realidad por el ojo de una aguja como algunos pretenden…

Me quedo con el análisis más mordaz y certero de los opinadores gráficos: Peridis (El País), Ricardo y Gallego&Rey (El Mundo), PAT (elplural.com) y Bernardo Vergara (eldiario.es).

Se acabó el bloqueo

Así se ha visto desde el humor gráfico de distinto signo ideológico una de las noticias más importantes de los últimos tiempos: la recuperación de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba tras décadas de un inexplicable bloqueo.

Viñetas.– Erlich en El País, Los Calvitos en elplural.com, Fontdevila en eldiario.es, Mora en gurusblog y Puebla en ABC.

 

¿Raíces vigorosas? ¡ZAS!

Al primer tapón, zurrapa. Se frotaba las manos el presidente del Gobierno de la nación con sus “raíces vigorosas” y en sólo 48 horas el aumento del paro en agosto ha desacreditado esa metáfora triunfalista. Los 8.070 parados más del mes pasado suponen un ¡ZAS! en toda regla en la euforia y la propaganda de Rajoy y el PP sobre la recuperación económica. Todas las administraciones tienen que trabajar a una para conseguir una senda de crecimiento y de creación de empleo, pero sobra la retórica rimbombante porque la recuperación sólo se observa en algunos datos macroeconómicos y no llega a las familias. Con 4,4 de parados registrados en las oficinas de empleo y casi seis millones de acuerdo con la Encuesta de Población Activa, hay que actuar y expresarse con más tacto y menos (o ninguna) autocomplacencia. No está la gente ni para botánica, que diría la presidenta andaluza, Susana Díaz, ni para que los representantes públicos saquen pecho con tanta gente pasándolo más. Más que nunca son necesarias humildad y empatía.

El mal dato del mes de agosto sólo incrementa la preocupación general por la continuidad de las políticas de austeridad que desarrolla el Gobierno central y que están lastrando las posibilidades de crecimiento. Hace falta un cambio de rumbo económico que nos permita librarnos del yugo del austericidio que nos impone Merkel y las huestes neoliberales. El reciente paseo por el camino de Santiago ha supuesto un nueva claudicación de Rajoy a las directrices de la canciller alemana. Otra política es posible. Lo ha demostrado Barack Obama, cuyas medidas de estímulo han ayudado a crear ocho millones de empleo en Estados Unidos. En cambio, en Europa seguimos trabados por la austeridad a ultranza que está retrasando la recuperación económica y está condenando a millones de ciudadanos al drama del paro y al recorte de derechos.

El tic de Rajoy

Está muy extendido por Youtube que el presidente del Gobierno guiña un ojo cada vez que miente. Ese tic, denominado por algunos el del mentiroso, fue muy analizado hace casi un año (vídeo 1) y ha vuelto a la actualidad tras la entrevista de Rajoy con Obama en la Casa Blanca, donde al jefe del Ejecutivo español volvió a hacer gala de ese gesto cuando anunció creación de empleo para 2014 (Vídeo 2, a partir del minuto 4:14). El Gran Wyoming le pone el toque de humor a esta teoría del tic.

 

Casualidades

ABC y La Razón coinciden en su portada: títular idéntico y foto del encuentro entre Obama y Rajoy. El tema del día sin duda. Pura casualidad que estos diarios afines al Gobierno enfoquen en similares términos este relevante encuentro en la Casa Blanca. Calcan hasta el verbo ‘elogiar’, algo de lo que el presidente español anda cortito en sus más de dos años de mandato. Aunque siempre habrá algún mal pensado que se aferre a lo bien que funcionan las consignas desde la Moncloa. ¿Quién será?

El original y la copia

¿De dónde han copiado la escenografía que estrenaba Rajoy este fin de semana para celebrar el segundo aniversario de su triunfo electoral y anunciarnos que seguirá pisando el acelerador de las reformas (es decir, de los recortes)? César Calderón, consultor en comunicación política y experto 2.0, nos descubre la fuente de inspiración de los responsables de imagen del PP. No es otra que Obama. Casi todos los avances de mercadotecnia electoral nos vienen del otro lado del charco. Y una vez más se importa de la contienda política de Estados Unidos formatos y técnicas de comunicación. Hay, sin embargo, diferencias: el presidente norteamericano convierte un ambiente original en escenario ‘casual’, mientras que para Nuevas Generaciones hacen una recreación siguiendo la estela de Obama, con el consiguiente desembolso a la empresa encargada del montaje. Una organización juvenil de cualquier organización de izquierdas no se podría costear esas puestas en escena.

Reincidir en el error

De la foto de las Azores a la de San Petesburgo. Distintos protagonistas, previsión del mismo resultado. Estamos dispuestos a cometer el mismo error que en 2003 en Irak. El Gobierno de España, según Washington, apoya la intervención militar que patrocina Estados Unidos al margen de las Naciones Unidas. Obama ha recabado el apoyo de diez de los miembros del G20 en la cumbre celebrada en la ciudad rusa. Queremos combatir una ilegalidad (el uso de armas químicas por parte del régimen dictatorial del sátrapa Bashar al Asad) con otra ilegalidad (una acción bélica en Siria de espaldas al derecho internacional). Confiemos que Rajoy no se salte a la torera la consulta al Congreso de los Diputados, una sana costumbre democrática que instauró José Luis Rodríguez Zapatero. De momento, lo que hace falta con urgencia es una explicación del Gobierno de la nación sobre el comunicado emitido por la Casa Blanca.

Aprender del error

¿Aprenderemos de nuestros errores o tropezaremos de nuevo en la misma piedra? Planteo esta pregunta (retórica) viendo cómo se están sucediendo los acontecimientos en torno a una eventual intervención militar en Siria. Cambian los tiempos, cambia la sociedad, cambia la tecnología de la información y Estados Unidos mantiene el mismo patrón y la misma forma de analizar las cosas. ¿Se habrá sacado alguna lectura para no reincidir en el yerro de Afganistán e Irak? Ninguna operación militar se ha de hacer de espalda a la legislación internacional y sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU (sabiendo que los intereses con los países con derecho a veto ponen dificultades a una resolución consensuada). Por mucho que nos repugne el régimen de Bashar al-Asad y su deleznable defensa de su poder corrupto, una acción bélica ha de ser la última opción. Apuremos antes todas las vías políticas para intentar parar la carnicería que se está produciendo en Siria. En Reino Unido Cameron se ha encontrado el rechazo del Parlamento británico a un ataque inminente. En el Elíseo, Hollande parece refrenar sus ímpetus. Sólo Estados Unidos está decidido a pasar a la acción. No nos dejemos arrastrar por las prisas norteamericanas o repetiremos la historia.

Viñetas.– Fontdevila en eldiario.es y Erlich en El País.