¿Utilidad pública?

El grupo ultracatólico HazteOír está ahora de triste actualidad por el autobús de la transfobia. Una iniciativa insultante que atenta contra la dignidad de este colectivo. Otro disparate más que se suma a una trayectoria jalonada de episodios que van contra la convivencia y la diversidad. Por estos motivos, un juez ha prohibido que circule el autobús. Si ya resultan chocantes las actuaciones de HazteOír, lo que produce bochorno es que desde 2013 esté considerada una asociación de “utilidad pública” por el Ministerio de Interior. El pío Jorge Fernández Díaz le otorgó este reconocimiento que les permite obtener subvenciones públicas y desgravaciones fiscales para sus campañas. ¿Son de utilidad pública actividades homófobas o tránsfobas? ¿Y las racistas? ¿O las que atacan la libertad de las mujeres? En cualquier país serio este grupo de comportamiento sectario no tendría la bendición oficial. En ese sentido, me parece oportuna la retirada de esta calificación pública a este reducto radical, como han pedido en el Congreso de los Diputados tanto PSOE como Podemos. No puede tener beneficios públicos un grupo que incita al odio, la intolerancia y la fractura social… No se puede soportar ni un minuto más por muchos favores que les deba el PP y el Gobierno de Rajoy.

Servicios prestados al PP

Arsenio Fernández de Mesa acaba de tomar la puerta giratoria para enrolarse en Red Eléctrica. Este gallego, amigo del presidente Mariano Rajoy, sabe de electricidad lo mismo que cualquiera de nosotros. Su conocimiento no va más allá de pulsar el interruptor o cambiar una bombilla. Sin embargo, apenas dos meses después de dejar la Dirección General de la Guardia Civil, ha encontrado acomodo con un suculento salario en una empresa en la que Gobierno posee el 20%. Sus méritos para tan honrosa salida laboral se desconocen. Pocas más credenciales presenta que sus amistades con pedigrí pepero. Su gestión como delegado del Ejecutivo en Galicia en la catástrofe del Prestige fue tan nefasta como la de su jefe Rajoy, el de los hilillos de plastilina. Tal para cual. Su etapa como alto cargo del Ministerio de Interior tampoco pasará a la posteridad. Se ha encargado más de barrer para casa, la de su partido, que por actuar como un servidor público. En Andalucía lo conocemos bien: fue una de las manos que meció la cuna para organizar la gran farsa sobre los cursos de formación. Una mentira ya desmontada por la investigación judicial que se intentó poner en marcha el PP con el apoyo inestimable de cargos de Interior en la etapa del urdidor Jorge Fernández Díaz. Por eso, su llegada a Red Eléctrica no es más que el pago a los servicios prestado a su partido. Una recompensa bufa, grotesta, insultante. ¡Que no nos falte de ‘ná’! Todo es una auténtica vergüenza.

Foto.– Fernández de Mesa y Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente del PP andaluz, en Málaga el 14 de abril de 2014, el día en que se filtró desde el Ministerio de Interior un supuesto gran escándalo que ha quedado en nada.

Primeros frutos

La nueva realidad parlamentaria permitirá revertir las políticas dañinas que puso en marcha el Partido Popular en los últimos casi cinco años. Mariano Rajoy no tiene mayoría absoluta para actuar a su capricho y lo pudo comprobar en la sesión de ayer del Congreso de los Diputados. Salió adelante una propuesta del PSOE, apoyada por el resto de la oposición, para derogar la LOMCE, la injusta y segregadora reforma educativa que impuso el tándem Rajoy-Wert con la opinión contraria de toda la comunidad educativa. También se consiguió una de las propuestas que desde hace un año viene defiendo Andalucía, con la presidenta Susana Díaz a la cabeza: alcanzar un Pacto de Estado contra la violencia de género. Y esta misma mañana el PSOE ha impedido que el ex ministro reprobado Jorge Fernández Díaz sea presidente de una comisión en la cámara baja. En este zamarreón inicial del árbol se han recogido ya los primeros frutos… Y los que quedan. El PP se ha dado de bruces con la realidad y el PSOE ha certificado la utilidad de estar en la oposición, que es donde le correspondía con unos resultados tan escuálidos y sin posibilidad de construir una mayoría alternativa. Un acierto desde el punto de vista político (las terceras elecciones habrían dado más mayoría a Rajoy y más margen para seguir produciendo sufrimiento) y una demostración de responsabilidad democrática (era un disparate someter al país a otro proceso electoral y debilitar todo el entramado institucional). Cuando uno se mueve por el dogmatismo irredento no consigue nada. En cambio, son necesarias ciertas dosis de pragmatismo, sin renunciar a la utopía ni a los principios, para conseguir los objetivos.

Foto.- La bancada socialista, con Antonio Hernando y Miguel Angel Heredia, y el inefable Rufián dirigiéndose al atril.

El #FernándezDíazGate, en clave de humor

Viñeta Sansón Fernández Díaz Rajoy

El escándalo que tiene en la picota al ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, y la mala gestión del mismo por parte de Mariano Rajoy han dinamitado la campaña electoral del Partido Popular. La investigación de adversarios políticos y sus familias usando el aparato del Estado ha copado todas las portadas y las páginas de opinión. También monopolizan las viñetas de los periódico esos trapicheos del ministro en beneficio de la estrategia del PP. Ahí os dejo una selección: Miki&Duarte (Grupo Joly), Ricardo y Gallego&Rey (El Mundo), Manel Fontdevila (eldiario.es) y Sansón (Sur).

Más en Un escándalo y Mortadelo.

Un escándalo y Mortadelo

Hoy, gracias a una primicia del diario Público, hemos conocido una conversación vergonzosa entre el ministro de Interior y el director de la Oficina Antifraude de Catalunya. Esta noticia tiene una doble vertiente escandalosa: un contenido  infumable que desvela que se usa presuntamente el aparato del Estado para investigar y perseguir a adversarios políticos en beneficio de la estrategia del Partido Popular y una grabación que se produce en el propio despacho de Jorge Fernández Díaz poniendo en evidencia la falta de seguridad del propio Ministerio. El titular de Interior quiere dirigir toda la atención al continente, una grabación supuestamente ilegal, para que no se hable del bochorno que supone la ‘guerra sucia’ hacia rivales de otras formaciones políticas.

Yendo al fondo, estamos ante un asunto gravísimo que en cualquier país de nuestro entorno europeo habría supuesto la dimisión inmediata del ministro o su cese fulminante por parte del presidente del Gobierno. Es aún más grave porque, de acuerdo con la grabación, el ministro reconoce que el presidente lo sabe. Posiblemente por eso ni ha dimitido ni lo ha cesado ya Mariano Rajoy. Usar el aparato del Estado para investigar a rivales políticos y a sus familias es propio de regímenes totalitarios, de dictaduras. ¿En cuántos sitios más de España ha usado el PP las instituciones del Estado para investigar a otros adversarios políticos? Ahora se explican algunas cosas que han pasado en Andalucía… Este asunto es tan turbio e incompatible con la democracia que exige una respuesta inmediata del presidente del Gobierno y desde luego la destitución sin perder un minuto del ministro del Interior. No todo vale en política.

Sobre lo accesorio, es llamativo que se le grabe al titular de Interior en su despacho. ¿Hay una guerra dentro del Ministerio? El episodio recuerda a las historias de Mortadelo, Filemón y la agencia T.I.A. Es del tebeo, pero sin la gracia que tenían los cómics de Ibáñez, que en el departamento que trabaja por la seguridad del Estado se produzcan este tipo de cosas. En casa del herrero, cuchillo de palo. No transmite mucha tranquilidad a los ciudadanos los que no saben protegerse a sí mismos. Pero que no se haga Fernández Díaz la víctima, que eso no es lo importante. Sólo pretende desviar la atención de donde está el escándalo.

Foto.- Público. Fernández Díaz y Daniel de Alfonso.

¿A quién quiere engañar?

España ha acogido hasta la fecha a sólo 18 refugiados procedentes de la guerra de Siria. Un número ridículo teniendo en cuenta que el cupo asignado a nuestro país por la Unión Europea asciende a más 16.000 desplazados. No olvidemos que huyen de la muerte y el terror. Conociendo esta realidad y la falta de generosidad y la cicatería que definen al Gobierno de la nación ante esta emergencia humanitaria, resulta indignante escuchar al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, sacar pecho porque entre mayo y junio vamos a recibir a 200 reubicados desde Grecia e Italia. Ya tocaba. Las imágenes del dolor y de la desesperación de los refugiados en campos con condiciones infrahumanas, en travesías en las que se juegan la vida, no han conmovido al muy pío gabinete que preside Mariano Rajoy. Se ha movido de su posición numantina por el temor a una multa de Bruselas por incumplimiento de los acuerdos de la UE y por las críticas de otros socios comunitarios, que han recibido decenas de miles de desplazados mientras que España tiene sus fronteras selladas y sus dirigentes miran hacia otro lado. 4.000 millones de sanción han podido demoler el muro de la insolidaridad del Partido Popular. El aviso ha tenido sus efectos. Eso sí, ha retratado a un Gobierno de la nación insensible y egoísta. ¿A quién quiere engañar, señor ministro?

Foto.El País.

Amiguismo

Resulta difícil de imaginar que cualquier ciudadano con un problema con la administración tenga la oportunidad de entrevistarse con el ministro de turno. Para los mascas del Partido Popular es de lo más normal. José María Aznar sufre un encontronazo con la Agencia Tributaria (multa y de 70.403 euros y una complementaria de 199.052 euros por irregularidades fiscales) y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, lo atiende para darle las pertinentes explicaciones. Unos meses antes conocimos que Rodrigo Rato, el otrora hombre-milagro de la derecha patria y hoy casi un apestado, se sintió vulnerable y preocupado por su seguridad y mantuvo una reunión en la sede del Ministerio del Interior con su titular, Jorge Fernández Díaz. Son dos episodios esperemos que aislados pero denotan una relación distinta y preferente de estos dos próceres de la gaviota con la administración. Un trato de favor del que desde luego no pueden disfrutar el resto de los ciudadanos y que pone sobre el tapete los efectos no deseables del amiguismo. Ni Aznar ni Rato han de tener una relación distinta por compartir siglas con los actuales miembros del Gobierno en funciones. No veo a la ministra de Empleo recibiendo a uno de los casi cinco millones de parados que busca trabajo, ni al de Sanidad dando explicaciones a un enfermo de hepatitis C sobre las trabas que puso su departamento a la dispensación pública de los nuevos fármacos o la de Fomento ofreciendo soluciones a una familia en riesgo de desahucio. Si eso fuera posible, habría colas en las puertas de los ministerios.

Fotos.elperiodico.com.

¡Sí, seña de identidad!

Andan los peperos tan superados por los casos de corrupción que les salen como setas que no dan pies con bola. El estado de opinión entre los dirigentes y la militancia del PP está por los suelos. Tienen tal losa en lo alto que se aturullan o les traiciona el subconsciente. Algo así le ha pasado a Pablo Casado, portavoz nacional del partido de Rajoy, al afirmar literalmente: “El PP sí que tiene que tener credibilidad para hablar de corrupción, porque es nuestra seña de identidad” (Ver vídeo). Menudo lapsus. Quería decir este preboste que se caracterizan por luchar contra esta vergüenza, pero como no es verdad ni ellos mismos se lo creen. Dicen lo que dicen porque actúan como piensan. La contundencia que aseguran emplear para apartar a los corruptos de sus filas consiste en poner al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, a criticar a jueces, fiscales y fuerzas de seguridad del Estado por investigarlos. Y Fernández Díaz, que es jefe de policías y guardias civiles, además de amigo de Rajoy, desbarra contra el poder judicial e instituciones del estado de derecho. ¡Qué ejemplo! ¡Esta casa (la del PP) es una ruina! Van como pollos sin cabeza. Y el jefe escondido en la Moncloa.

Foto.– Casado (en el centro) atiende a Rajoy en presencia de Jorge Moragas.

Demasiada crispación

Tuit de Dani RiviraNo trasladamos una buena imagen como país cuando unos titiriteros pasan cinco días en prisión incondicional por una simple representación, eso sí, vergonzosa, de pésimo gusto e inapropiada para el público infantil. Enviamos malas señales como sociedad cuando el cómico Dani Rovira se lamenta de haber presentado la gala de entrega de los Premios Goya de cine por la sarta de insultos e improperios que ha recibido en su cuenta de Twitter después de su actuación, brillante y amena, por cierto. No favorecemos la convivencia cuando todo un ministro de Interior asegura sin ningún pudor que la banda terrorista ETA espera como “agua de mayo” un pacto de gobierno entre PSOE, Podemos e IU. No tendemos puentes cuando unas critican las raftas de unos y otros los abrigos de pieles de aquéllas. España necesita concordia y mesura, más tolerancia y menos cainismo, menos pirómanos y más apaciguadores. Cualquier acontecimiento dispara la crispación y el frentismo. No desaparecen las dos Españas que, parafraseando a Antonio Machado, nos siguen de tarde en tarde helando el corazón.