Costureras

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Mi madre era costurera y decían sus clientas que de las buenas, motivo de orgullo para un hijo. Trabajadora sin horas, hecha a sí misma desde abajo, detallista y perfeccionista al máximo. Estuvo hasta el último día con la aguja en ristre para la familia. Huelga decir la admiración y reconocimiento que siento por esta profesión. Quizá por este vínculo emocional, me molesta especialmente el tono despectivo que usan algunos personajes públicos y tertulianos para criticar a Susana Díaz por su voluntad de ‘coser’ el PSOE. Esa actitud despreciativa esconde el clasismo con que se mira al socialismo del sur desde determinadas élites. Resulta preocupante que esa corriente de opinión puede prender fracturando a la sociedad española. Por eso, me rebelo cuando se habla peyorativamente de la costurera del sur desde la atalaya de una malentendida soberbia intelectual. Echo en falta humildad y altura de miras para valorar a la persona y también lo que representa el socialismo del sur en términos de implantación en el territorio, apoyo electoral y capacidad para el desarrollo de políticas públicas desde las instituciones. Si queremos recuperar un PSOE ganador, no se puede hacer sin mirar hacia abajo… Como dice el refrán, algo tiene el agua cuando la bendicen…