Primeros frutos

La nueva realidad parlamentaria permitirá revertir las políticas dañinas que puso en marcha el Partido Popular en los últimos casi cinco años. Mariano Rajoy no tiene mayoría absoluta para actuar a su capricho y lo pudo comprobar en la sesión de ayer del Congreso de los Diputados. Salió adelante una propuesta del PSOE, apoyada por el resto de la oposición, para derogar la LOMCE, la injusta y segregadora reforma educativa que impuso el tándem Rajoy-Wert con la opinión contraria de toda la comunidad educativa. También se consiguió una de las propuestas que desde hace un año viene defiendo Andalucía, con la presidenta Susana Díaz a la cabeza: alcanzar un Pacto de Estado contra la violencia de género. Y esta misma mañana el PSOE ha impedido que el ex ministro reprobado Jorge Fernández Díaz sea presidente de una comisión en la cámara baja. En este zamarreón inicial del árbol se han recogido ya los primeros frutos… Y los que quedan. El PP se ha dado de bruces con la realidad y el PSOE ha certificado la utilidad de estar en la oposición, que es donde le correspondía con unos resultados tan escuálidos y sin posibilidad de construir una mayoría alternativa. Un acierto desde el punto de vista político (las terceras elecciones habrían dado más mayoría a Rajoy y más margen para seguir produciendo sufrimiento) y una demostración de responsabilidad democrática (era un disparate someter al país a otro proceso electoral y debilitar todo el entramado institucional). Cuando uno se mueve por el dogmatismo irredento no consigue nada. En cambio, son necesarias ciertas dosis de pragmatismo, sin renunciar a la utopía ni a los principios, para conseguir los objetivos.

Foto.- La bancada socialista, con Antonio Hernando y Miguel Angel Heredia, y el inefable Rufián dirigiéndose al atril.

Distrito único

Uno de los cometidos de un gobierno es transmitir seguridad y tranquilidad a los ciudadanos. Y ese es el objetivo del acuerdo alcanzado por la Junta de Andalucía y los rectores en el marco de la Comisión Académica del Consejo Andaluz de Universidades para mantener el sistema de distrito único para el acceso a la universidad en la comunidad autónoma, a pesar de la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Se mantiene un único sistema de acceso a todas las universidades públicas andaluzas y no que cada una de ellas fije sus propios criterios, como permite la fatídica norma elaborada por el Gobierno de España de la mano del pernicioso José Ignacio Wert. Así, se garantiza la igualdad de oportunidades y la transparencia en el acceso de los estudiantes a las enseñanzas superiores de grado y máster bajo el prisma del mérito académico.

La apresurada aplicación de la LOMCE ha dejado muchos cabos sueltos y ha generado mucha incertidumbre en la comunidad escolar. De esta forma, en el ejercicio de la autonomía previsto en la propia ley, Junta y rectores han dado un paso para aportar seguridad a los primeros estudiantes y sus familias, disipando todas las dudas que genera la LOMCE. Esta actuación implica que los jóvenes que han empezado este curso el bachillerato con el nuevo sistema educativo tienen la certidumbre del modo de acceso a la Universidad a través de selectividad y que sólo realizarán pruebas relacionadas con las asignaturas que cursan en bachillerato.

Con este acuerdo Andalucía vuelve a marcar el camino tomando decisiones que benefician a los estudiantes. Desde el primer momento, el Ejecutivo que preside Susana Díaz ha mantenido una postura crítica contra LOMCE por el fondo, muy perjudicial para la igualdad de oportunidades y lesivo contra la escuela pública, y también las formas con que se ha puesto en marcha, con prisas, sin consenso, sin financiación suficiente y alterando el sistema educativo, que es clave para la construcción de la sociedad mejor y más justa. Por eso, se Andalucía hemos articulado medidas para paliar esta ley regresiva y dañina, medidas como ésta de mantener el distrito único universitario, el rescate de la asignatura de Educación para la Ciudadanía o el blindaje de las enseñanzas artísticas.

Foto.gelannoticias.blogspot.com. La presidenta andaluza, durante la inauguración del curso universitario 2015/16 en la Pablo Olavide de Sevilla.

Servicios prestados

Mariano Rajoy le ha otorgado una suculenta recompensa a José Ignacio Wert por afanarse en el desmontaje de la educación pública. Hemos conocido hoy, a través de El Mundo, que el ex ministro peor valorado de la historia de la democracia tendrá un salario de 10.000 euros mensuales más gastos de representación como embajador español ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con sede en París. Además de disfrutar de unas condiciones salariales envidiables, el destino le permite a Wert el reencuentro en la Ciudad de la Luz con su pareja, Monserrat Gomendio, que trabaja en el mismo organismo internacional desde hace unos meses tras abandonar el Ministerio, donde ejercía de número dos de su cónyuge. Por la naturaleza del premio se puede colegir que Rajoy ha quedado muy satisfecho con el trabajo de demolición desarrollado por su subordinado. Wert sería el autor material de las tropelías contra el modelo público pero, sin duda, es Rajoy el responsable intelectual del tremendo aquelarre de recortes, segregación y apoyo a la escuela privada en detrimento de la pública que ha levantado a toda la comunidad educativa del país. El ex ministro no se merecía ni los 20 días por año trabajado que contempla la cruel reforma laboral aprobada por el Partido Popular. Sin embargo, le han dado un puesto bien remunerado, incluso cobrando más que el propio presidente del Gobierno. Sin duda, y para desgracia para inmensa mayoría de los españoles, Rajoy le reconoce los (dañinos) servicios prestados.

Foto.elconfidencial.com.

Demasiado daño

Dice el refrán que a enemigo que huye, puente de plata. Y José Ignacio Wert ha sido el enemigo número uno de la educación pública y de la igualdad de oportunidades, siguiendo instrucciones del presidente del Gobierno. Se va el brazo ejecutor, y bienvenida esa salida, pero nos queda combatir las políticas perniciosas de un Partido Popular que han perjudicado al sistema público en todos los niveles, desde la educación infantil hasta la Universidad. Han sido tres años de desmontaje de este pilar del estado del bienestar, de liquidación de este ascensor social, de ausencia de diálogo y de imposición de un modelo ideológico que segrega y apuesta por lo privado con una envenenada reforma educativa, la fatídica LOMCE. El daño que ha provocado la gestión de Wert como ariete de Rajoy costará muchos años repararlo. No tengo mucha confianza en cambios porque la autoría intelectual de la gestión del ministro saliente es del presidente y la fundación de Aznar (FAES). Pero hay que exigirle al inquilino de la Moncloa un cambio de política (la que ha seguido no gusta a nadie y se ha impuesto con el rodillo de su mayoría absoluta) y un cambio en la forma de hacer política (más abierta, dialogante, consensuada y participativa). El mejor cambio, sin duda, debe ser en las urnas y se producirá en las elecciones generales dentro de muy pocos meses.

Apostando por lo público

Lo importante son los hechos, las palabras se las lleva el viento. Y las promesas, si eres del PP, si te he visto no me acuerdo. En sólo unas horas el Gobierno de Andalucía ha tomado una serie de medidas que demuestra la apuesta desde lo público para mejorar la vida de las personas y dar oportunidades de empleo.

  • Se han aprobado cinco planes de empleo para favorecer la inserción laboral, la estabilidad, el retorno del talento y el fomento del trabajo autónomo. Estos programas tienen un dotación de 422 millones de euros para los ejercicios 2015 y 2016 y pretenden generar más de 60.000 puestos de trabajo.
  • Se ha dado luz verde a la oferta pública de empleo del Servicio Andaluz de Salud para 2015. En una convocatoria conjunta con las de 2013 y 2014, salen a concurso oposición 3.282 plazas de sanitarios y no sanitarios. La mayor oferta de empleo público de toda España con mucha diferencia sobre la siguiente.
  • Se ha aprobado el decreto que define el currículo la educación primaria en Andalucía. Una medida que minimiza los efectos perversos de la reforma educativa de Rajoy y Wert, la fatídica LOMCE, y blinda nuestro modelo educativo inclusivo y garante de la igualdad de oportunidades. El texto está elaborado con la aportación de más de 4.000 integrantes de la comunidad educativa y garantiza la educación artística en toda la etapa, ‘Educación para la ciudadanía y los derechos humanos’ en 5º con carácter general, la implantación del área ‘Cultura y práctica digital’, que se impartirá en el 6º, y la enseñanza de una segunda lengua extranjera.
  • Por último, una prestación más para las personas mayores. El servicio de teleasistencia, que da cobertura a 188.000 andaluces, pondrá en marcha un recordatorio de las citas médicas pendientes a sus usuarios a partir del 9 de marzo.

Obras son amores… En esto se debería fijar Monago y no en hacer vídeos insultantes sobre Andalucía y sus gentes.

Religión y Constitución

El Gobierno ha actuado otra vez con nocturnidad y alevosía. El Boletín Oficial del Estado, sin previo aviso, ha publicado el conjunto de conocimientos evaluables de la asignatura de Religión, para Primaria, Secundaria y Bachillerato que tras la ley Wert, la fatídica LOMCE, pasa a ser una asignatura evaluable. Unos contenidos que suponen una involución en un estado aconfesional como el nuestro. Rajoy y el PP han torpedeado la Constitución. El catálogo de materias que impulsa el Gobierno de la nación es claramente inconstitucional, propio de otros tiempos por suerte ya olvidados. En ‘El Intermedio’, el teólogo Juan José Tamayo ha asegurado que el contenido de la asignatura es más apropiado para una clase de catequesis que para una escuela pública. Con la derecha andamos hacia atrás como los cangrejos. Pese a todo, la jerarquía católica no se conforma y pide más. Son insaciables.

Wert, el antiMidas

José Ignacio Wert destruye todo lo público que toca. Es lo contrario del rey Midas, ese personaje de cuento que todo lo que palpaba lo convertía en oro. En cambio, el ministro de Educación y Cultura es como el caballo de Atila de lo público. Donde pisa no crece la hierba. Ha acometido una contrarreforma del sistema educativo, primero con la LOMCE y ahora con los grados universitarios, la conocida como 3 más 2, tres años de grados y dos de másteres, para quebrar el principio constitucional de la igualdad de oportunidades. A la derecha le escuece que los hijos e hijas de los trabajadores tengan la misma titulación académica que los suyos. Por eso, se han embarcado en esta cruzada para intentar desmontar el ascensor social que es la educación pública y favorecer un modelo segregador en función de los recursos económicos de las familias.

En la estrategia de destrucción de la sociedad del bienestar que está embarcada el PP, una de las más estrechas colaboradoras de Wert, la secretaria de estado de Educación, Montserrat Gomendio, se ha descolgado hoy con que el sistema universitario es insostenible. Sin más argumento que la soflama. Lo infumable es soltar 23.000 millones para sanear Bankia a costa de todos los ciudadanos y no han tenido la más mínima duda. Para el partido de la gaviota todo el modelo público es insostenible: la educación, la sanidad, la atención a las personas en situación de dependencia, el sistema público de pensiones… Nos quieren llevar a una jungla donde la minoría poderosa disfrute de todo y el resto, la inmensa mayoría, tenga lo justo para subsistir. Están aplicando a rajatabla la doctrina del neoliberalismo más salvaje. Por suerte, ya le queda menos de un año en el Gobierno.

Universidad para ricos

A la derecha de este país esta larga crisis le está sirviendo como coartada para quebrar el principio de igualdad que propugna nuestra Constitución. En los tres últimos años, las medidas del Gobierno de Mariano Rajoy han incrementado, y de qué manera, la brecha de la desigualdad para ir configurando su concepto de sociedad dual con los ricos cada vez ricos y las clases medias y trabajadoras cada vez más empobrecidas.

El último hachazo viene de la mano del pernicioso ministro Wert con una reforma de la universidad contra la igualdad de oportunidades y el sentido común. La propuesta consiste en reducir el grado de cuatro a tres años (de forma voluntaria) y aumentar los másteres de uno a dos. Supone este cambio en el sistema una maniobra maquiavélica para devaluar el título de grado y reforzar unos estudios de postgrado cuyas tasas son mucho más elevadas. Ergo, sólo podrán acceder los estudiantes que puedan pagarlo, aquellos de familias con recursos económicos. Un movimiento al más puro estilo de la derecha: segregar en función de la cuna.

¡Y tienen la desfachatez de decir que las familias ahorrarán a reducir los grados! Devaluar los estudios no es un ahorro, es un lastre para el futuro de muchos jóvenes que no podrán competir en igualdad de condiciones para abrirse un hueco en el mercado laboral. La reforma perjudica a la inmensa mayoría de los estudiantes. El PP quiere evitar que la educación pública sea el ascensor social que recorte distancias y que cualquier ciudadano pueda alcanzar el máximo que le permita sus capacidades. Todo su acción política en educación va en esa línea: reducción del presupuesto, recorte de becas, la clasista e injusta LOMCE para segregar a los que menos tienen y ahora una reforma universitaria para echar a jóvenes del sistema. El PP presenta un expediente repleto de nubarrones.

La educación no puede ser un lujo, sí una oportunidad que nadie nos puede arrebatar.

Otra mala idea de Wert

José Ignacio Wert llevaba unos meses agazapado. Después del estropicio que ha organizado con sus medidas para dinamitar la educción pública, cuyo culmen es la LOMCE, y que lo ha colocado como el ministro peor valorado posiblemente de la historia de nuestra democracia, los asesores del Gobierno de Rajoy le había pedido un tiempo de silencio. Ha roto el mutismo con una nueva andanada a la igualdad de oportunidades: se plantea pasar del sistema de becas a otro de préstamos a la norteamericana. El titular de la cartera de Educación ha lanzado por delante a su número dos, Montserrat Gomendio, para defender un mayor componente privado en la financiación universitaria. O lo que es lo mismo, para desmontar el modelo que ha permitido el acceso a estudios superiores a muchísimos jóvenes de familias con menos recursos económicos. Da la impresión que es un globo sonda para ver cómo reacciona una sociedad española que, por cierto, está hasta la coronilla de recortes y pérdida de derechos. Tenemos que conseguir entre todos que sólo se quede en una mala idea que no salga del despacho del ministro. La tentación de sacar la motosierra neoliberal siempre ronda la cabeza de Wert y no es de extrañar que piense que sólo puede acceder a la Universidad aquéllos que puedan pagárselo. En esa línea está la subida de las tasas o la reducción del presupuesto de becas. Esta medida injustificable de los préstamos es una manifestación más de la visión clasista que el PP tiene de la educación.

Foto.- El País.  Gomendio y Wert.