México, no te rindas

Unos versos de Benedetti para apoyar a México. No te rindas por favor no cedas, / aunque el frío queme, / aunque el miedo muerda… No te arrodilles, México, que mejor sufrir de pie, que vivir de rodillas. Está en juego la dignidad como país ante el bullying del poderoso. Donald Trump no sólo está trabajando ya para construir un muro con su vecino del sur, sino que lo humilla de obra y de palabra. (No sólo eso: la recuperación de la tortura como método de interrogatorio policial o la mordaza para los medios de comunicación, considerados la oposición al nuevo orden) El magnate actúa con un estilo matonil intolerable. Entra dentro de lo previsible, y más si ideológicamente se es de derechas, que un gobierno quiera regular los flujos migratorios. Pero de ahí a pisotear al vecino, a despreciar a sus instituciones democráticas, a mofarse de las personas media un abismo. El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, ha cancelado con razón su visita a Estados Unidos. No tenía sentido una cumbre diplomática marcada por el desprecio y los deseos de ridiculizar al débil del montaraz inquilino de la casa Blanca. Trump está ofreciendo el peor de los perfiles que pronosticaba su forma de hacer política bronca, descarnada e intimidante. Especialmente con México. Y la comunidad internacional permanece callada y sumida ante las astracanadas de Trump. La única voz que se ha alzado en las últimas horas contra las barbaridades del presidente americano ha sido la del ex jefe de Gobierno José Luis Rodriguez Zapatero. Que cunda el ejemplo y Europa y América Latina se levanten contra la xenofobia, el acoso y chulería del nuevo vigía de Occidente. Pongamos freno a este disparate antes que sea demasiado tarde.

Foto.- Ya hay más de 1.000 kilómetros de muro en la frontera.

Insensibilidad

Nos vuelven a abrir los ojos. Durante los últimos días estamos viendo imágenes durísimas de los refugiados en las puertas de Europa combatiendo las inclemencias del invierno. Las condiciones extremas han agudizado la dureza de la supervivencia en los campos instalados en las fronteras de nuestro continente. No se puede conocer esa realidad y permanecer impasibles al dolor ajeno. ACNUR y otras organizaciones no gubernamentales han lanzado un SOS urgente. Están en riesgo vidas humanas. Familias con niños y ancianos en circunstancias infrahumanas. Se necesitan mantas y ropa de abrigo para soportar la nieve y el frío. Europa no puede estar instalada en el bienestar y hacer como si no estuviera ocurriendo nada. Sin duda, el capítulo más vergonzante de la Unión Europea y sus países miembros es su insensibilidad ante la crisis de los refugiados. Se requiere de una vez por todas una respuesta decente a esta tragedia humanitaria, una respuesta que pasa por cumplir los acuerdos para la acogida de desplazados por la guerra y el terror, por acelerar la llegada de menores no acompañados como hace, por ejemplo, en Andalucía de la mano de ACNUR y que se retomen la políticas de cooperación que se han reducido mucho durante los años de crisis. Es insoportable ver cómo muchas familias soportan el intenso frío sin medios, viven situaciones dantescas que ponen en riesgo las vidas de muchas personas que huyen del terror. Mientras Europa mirando hacia otro lado instalada en el confort y en sus fronteras muchas personas muriéndose. Ya está bien. Tenemos que dar una respuesta decente y generosa a los que peor lo están pasando.

Foto.- El Español.

¿Humor o angustia?

La victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos ha suscitado una enorme angustia en todo el mundo. Este éxito del multimillonario espolea las expectativas del populismo de seguir ganando terreno en otros países. Un escalofrío recorre el planeta y los humoristas gráficos reflejan bien este sentimiento de pavor y preocupación.

Viñetas.– El Roto (El País), Ricardo y Gallego&Rey (El Mundo), Miki&Duarte y Esteban (Grupo Joly) y Manel Fontdevila (eldiario.es).

Brexit, el triunfo del egoísmo

El triunfo del Brexit es una mala noticia para el proyecto europeo. Supone un retroceso en la construcción de una Europa más fuerte, a la que muchos aspiramos pese a los errores de los últimos tiempos. El resultado del referéndum británico es la constatación de que los populismos, sean del signo que sean, han estado siempre en contra del proyecto de la Unión Europea. Y el populismo y la otra cara de la misma moneda, el nacionalismo, siempre han sido la causa de los grandes males de este continente. Cuando el populismo y el nacionalismo han ido de la mano siempre nos ha ido mal en Europa. La historia del siglo pasado está ahí como aldabonazo a nuestra memoria.

La irresponsabilidad de David Cameron de convocar un referéndum cuando no había un clamor social demandándolo puede tener consecuencias nefastas para Reino Unido y para Europa. El triunfo del Brexit se debe a que se han impuesto los mensajes del nacionalismo, el populismo y la insolidaridad. Con mentiras de la derecha irresponsable y de los antieuropeos, el miedo y la ignorancia se han impuesto a la convivencia y a la integración.

Restando no se progresa. Frente al Brexit, tenemos que avanzar en la integración. En la construcción de una Europa mejor, más atractiva, que piense en las personas. Una Europa en la que todos queramos estar porque nos ofrece futuro y oportunidades. Se ha hecho desde Bruselas una gestión nefasta de esta crisis. Una crisis que ha castigado a los más débiles y que ha generado un rechazo y una enorme desafección para con el proyecto europeo. Se han cometido serios errores, se han abusado de los recortes y de políticas insensibles, que sin lugar a dudas se deben corregir.

Por eso, la UE y Merkel deberían tomar nota y abandonar de una vez por todas las políticas que tanto año han hecho a los ciudadanos y, al mismo tiempo, al prestigio de las instituciones europeas. Tenemos que recuperar los valores que inspiraron la construcción de un proyecto común europeo: el progreso, la solidaridad, la cohesión y la justicia social. Ese es el único antídoto para frenar el rupturismo que plantea la derecha nacionalista y antieuropea y también el radicalismo de izquierda. Para ello, hay que reformar lo que no funciona para fortalecer el proyecto europeo. No cabe la marcha atrás, sí un paso al frente con unas políticas más justas y que ayuden a hacer una Europa mejor.

En clave nacional, deberíamos sacar conclusiones del fiasco del referéndum británico. Cameron convocó un referéndum en el que no creía y el tiro le ha salido por la culata. Cameron ha defendido el remain (permanecer) y ha triunfado el leave (abandonar). Su partido, el Conservador, se ha partido en dos, él ha tenido que presentar su dimisión tras un fracaso tan sonoro y lo que es más grave: Reino Unido entra en una grave crisis institucional que no se sabe cómo terminará. Aquellos que en España quieren hacer referendos de autodeterminación deberían aprender la lección de Cameron, sobre todo si dicen (con la boca muy chica) que no quieren la ruptura del país más antiguo del Viejo Continente. No se puede dar alas a consultas que producen división, que en el caso español no tienen soporte legal y que no conducen a ningún sitio. Ojo con aquellos que no les importa echar gasolina al fuego. Luego las consecuencias son incalculables.

El Brexit no es inmediato (se abre un periodo de transición de dos años) pero puede tener efectos negativos en Andalucía: para las exportaciones, para el turismo, para los andaluces que trabajan en Gibraltar o los que han emigrado a Reino Unido. También para los británicos que viven en la Costa del Sol y otros rincones de esta tierra. Como andaluz y adoptivo del Campo de Gibraltar por vía conyugal, pienso en los 7.000 trabajadores de esa zona que todos los días cruzan la verja para ganarse la vida. Tranquilizan las palabras de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, de estar vigilante en la defensa de sus derechos y su futuro, en particular, y de los intereses de Andalucía, en general.

Farolillo rojo

Aquí Mariano Rajoy sacando pecho sobre la marcha de nuestra economía y en Europa sacándonos los colores cada dos por tres. El Financial Times, el periódico de la City londinense, sitúa a nuestro ministro de Economía, Luis de Guindos, como el peor de Europa. En su ránking de responsables económicos de 19 países del viejo continente, Guindos ocupa el farolillo rojo. Por detrás incluso de su homólogo griego, y eso que las políticas de austeridad seguidas a pies juntillas por la derecha gobernante tiene a Grecia hecha unos zorros. Nuestro país ha perdido posiciones porque en la etapa socialista la titular de entonces, Elena Salgado, estaba en la mitad de la tabla.

Pues en manos del ministro europeo peor valorado ha dejado Rajoy la recuperación de la economía española. Quizá por eso estemos tardando tanto tiempo en salir de la crisis y los mínimos indicios de mejoría sólo se perciben en indicadores macroeconómicos y no llegan a las familias. El crecimiento, por el momento, es muy tímido y la gestión del PP está incrementando la brecha de la desigualdad, haciendo cada vez más pobres a los trabajadores y a las clases medias. Con este triste expediente es lógico que a Guindos lo coloquen el último de la fila.

De héroe a villano

Para la prensa conservadora, Pedro Sánchez ha pasado de héroe a villano en apenas 24 horas. La decisión de no votar al popular Jean Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea ha enrabietado a los medios con línea editorial que se escora a la derecha. Han pasado de festejar el triunfo con el voto de la militancia del candidato socialista, en su opinión, más moderado y responsable a acusarlo de deslealtad y enrolarlo en el mismo barco que la ultraderecha eurófoba y la izquierda extremista. Pedro Sánchez actúa simplemente desde la coherencia y el cumplimiento de su palabra. Durante toda la campaña de las europeas, el PSOE manifestó su diferencia radical con las políticas desarrolladas por Juncker como presidente del Eurogrupo, políticas que han provocado mucho sufrimiento en la sociedad española. Y él mismo ha reiterado durante su periplo por España para acceder a la Secretaría General que era partidario del no al ex presidente de Luxemburgo y alumno aventajado de Merkel en la asignatura del austericidio.

Se asombra la derecha mediática y política de furor izquierdista (sic) que habría contagiado la militancia socialista a Sánchez. No ha sido la excepción el PSOE dentro del Grupo Socialista Europeo. Los laboristas británicos también apostaron por el no a Juncker, los socialistas franceses se inclinaron por la abstención. También los suecos, los daneses y algún eurodiputado del Partido Democrático de Matteo Renzi. Los altavoces conservadores se han puesto de los nervios con una posición del PSOE que consideran radical y de escasa altura política. Calificativos que supongo harán extensivos para el resto de socialdemócratas que no han querido avalar con su voto a uno de los mentores de los recortes y de la austeridad a ultranza. El voto de los socialistas españoles es consecuente y se identifica plenamente con el sentir mayoritario de sus afiliados y su base electoral.